TUNA UNIVERSITARIA DE LETRAS DE TARRAGONA

Principal Noche de Ronda Certamen Tarragona Los inicios CV Relato de un Certamen

HISTORIA DE LA TUNA UNIVERSITARIA DE LETRAS DE TARRAGONA

1. LOS DUROS COMIENZOS.

El año 1992 no pasará a los anales de la historia de la humanidad por la celebración de ciertos juegos olímpicos ni por la realización de cierta exposición en el sur de España. Lo que marca el año 1992 es el comienzo de una aventura, de un camino, de un cuento. /.../
Situémonos en los albores de los noventa. El Barcelona de Cruyff enamora, los casos de corrupción se multiplican al cumpirse el décimo aniversario de la victoria del PSOE en las generales, los jóvenes se desentienden de la política, la televisión esclaviza, muere el líder de la Generación X al volarse la tapa de los sesos, las ciudades crecen, se acrecientan las diferencias entre países ricos y pobres, consumismo, la ruta del bacalao, las drogas de diseño, el botellón, los ácidos, crisis de valores en la juventud, desempleo, la cultura del pelotazo, se dispara el precio de la vivienda, ... En este marco nos moveremos. No todo va a ser negativo, por supuesto. Pensemos en la Europa sin fronteras, la futura moneda única, la movilidad geográfica, la mejora en la red de comunicaciones, internet, Indurain y Fermín Cacho.

Centrémonos en la Universidad. Los planes de estudio se modifican con asiduidad y muchos alumnos deciden tomarse la carrera con tranquilidad. Lo que nos ocupa y preocupa son los estudiantes. Masificación. Todo el mundo tiene la posibilidad de acceder a la Universidad, desde un FP, bachillerato o incluso realizando un examen para mayores de 25 años. Crece el número de mujeres que a la vez estudian, trabajan o cuidan de la familia. Evolución.
Los jóvenes no quieren envejecer. Trabajar desde muy jóven es envejecer prematuramente. Las carreras técnicas se multiplican, nacen los jueves universitarios y los puertos deportivos de muchas ciudades pasan a convertirse en punto de encuentro. Desenfreno, salir de noche y volver a las tantas de la madrugada. Los bares de las facultades se convierten en auténticos hervideros. Tertulia, butifarra, cortado, el cómo quedamos, las fotocopias, contrabando de apuntes y todas esas cosas. Raras veces se concibe un viernes en clase sin resaca. Garrafón y cubatas de a litro.

2. TARRAGONA M'ESBORRONA, CONSTANTÍ EM FA PATIR..

Tarragona crece en dirección oeste hacia Els Pallaresos juntándose San Pedro y San Pablo con Tarragona 2, hacia el norte se coloniza la zona de la Arrabassada y se edifica cerca del polígono industrial. Somos una Barcelona a pequeña escala. La mejora de la red de infraestrucuras y la consolidación de la línea férrea Barcelona - Tarragona favorece el intercambio. Viajar es fácil. Además, nuestra ciudad absorbe a mucha gente jóven de los pueblos de la provincia. La Universidad imanta. Como en toda gran urbe, La Universidad adquiere suma iportancia. El volúmen de negocio que genera la gente jóven no tiene límites. Pisos de alquiler, billetes de tren, bares, restaurantes, la tabacalera, copisterías, bibliotecas... Los estudiantes dan vida a la ciudad y la dinamizan. Lo que antiguamente fue una "sucursal" de la Universidad Autónoma de Barcelona hoy ya es una realidad consolidada.

3. LOS REMOTOS ORÍGENES DE NUESTRA COFRADÍA.

En este contexto fue en el que cuatro ex miembros de la Rondalla La Murga estudian la posibilidad de crear una tuna en la Universidad Rovira i Virgili. Viendo que la rondalla estaba en vías de extinción, empiezan a interesarse realmente por el mundillo de las tunas. Los cuatro fundadores son de Cambrils y estudian en Tarraco. Como ya se conocen, no les es difícil reunirse y parchear a diestro y siniestro por su localidad. Cada uno irá adquiriendo su rol dentro del grupo. Son años de aprendizaje, autoexigencia y desenfreno. Logran ganarse un caché a base de esfuerzo, sudor y lágrimas. Es la época de darse a conocer.

Olivier Giménez, Aceituno, es el mayor y el más granuja. Se convertirá en el pandereta del grupo.

Albert Martí, Talgo, es el giutarra. Es el serio del grupo y no le gusta destacar. En segunda fila a lo George Harrison, con su pitillo y su hermetismo marca el ritmo y canta con voz de bajo.

Joan Palomo, Puntilla, toca el acordeón. Locuaz y directo tiene el don de decir siempre la última palabra en todo. Se le respeta porque con sus comentarios no pretende herir sensibilidades. Como acordeonista no vale mucho pero lo suple con su voz aterciopelada. Ejercerá de solista y compartirá el liderato del grupo junto con Coke.

Roberto González es el más jóven. Toca la bandurria y se mueve con un desparpajo sorprendente pese a su corta edad. Cabeza visible durante muchos años será quien contacte con las tunas de Barcelona. Ejerce de relaciones públicas de la banda, presenta y canta con voz de barítono.

Con todo, las actuaciones del cuarteto se reducen, como en muchas otras tunas, a bodas, bautizos y comuniones. Como estudian Filosofía y Letras deciden llevar becas turquesas. Empiezan a moverse y se dan a conocer por toda la provincia. Es la época de la locura. Pero ellos quieren más. Contactarán principalmente con las tunas de Derecho y de Económicas de la Universidad Autónoma de Barcelona, quienes les indican lo que deben hacer para crear una tuna, para que se les reconozca como tal.

Los años 1993 y 1994 son los de la consolidación del cuarteto. Ayudados por algunos tunos de otras tunas recorren la geografía tarraconense ganándose un hueco en el corazón de sus ciudadanos. Parten del respeto y la gente lo valora. Deciden ser apadrinados por la Tuna de Económicas, quienes les instruirán y ayudarán de ahora en adelante.

1994 es un año clave dentro de la historia de nuestra tuna porque es la fecha en la que tiene lugar el primer pasaclases de la U.R.V. Alrededor de veinte tunos recorren las facultades en busca de nuevos adeptos. Era algo que no se había visto nunca en la ciudad y es tal vez por ello que lo que se consiguió entonces no haya podido igualarse todavía. El éxito fue rotundo ya que fueron cerca de una treintena los interesados en pertenecer al ministerio. Entre unas cosas y otras acaban quedando unos veinte, buen número si tenemos en cuenta la poca tradición trovadoresca de la zona. Supongo que por aquellas fechas los cuatro fundadores debían estar algo abrumados. Tiene que enseñar a veinte recién entrados en la universidad cómo se toca una guitarra, qué es un laúd, qué es un pardillo, y lo que es más importante, cómo se pierde la vergûenza y cómo hay que comportarse en según que circunstancias. La tuna padrina siempre está allí para echar una mano cuando convenga. Los pardillos empiezan su aprendizaje.

Lo que hoy parece una utopía, ayer fue una realidad: ¡un ensayo por semana!. Por aquel entonces no notábamos la mejoría, pero con el tiempo las cosas se ven de otra manera.

4. LA PRIMERA PRUEBA.

Capítulo a parte merece el día de la primera salida por la ciudad. Provistos de nuestros leotardos blancos, nuestras camisas inmaculadas y nuestros gallumbos, salimos de parranda con los fundadores - a partir de entonces, fundidores -. Dábamos miedo. La gente se abría a nuestro paso como las aguas del Nilo ante la vara de Moisés. Dábamos la nota - y nunca mejor dicho...-. Eran otros tiempos. Los novatos de ahora viven como pachás. Dirigidos por el primer pardo oficial, el trístemente célebre Tachín, irrumpíamos a tocar en los pubs con las guitarras y los laúdes mientras sonaban los primeros éxitos de Ricky Martin. Las mujeres huían temerosas aunque con aquella vestimenta supongo que cierto morbo levantaríamos. La calle era nuestra. Desde aquel día serían infinitas las noches de asalto. Debemos recordar que por aquel entonces todavía no existían los pubs del puerto deportivo. ¡Parece que fue ayer!. Los nuevos novatos no se lo imaginan. Kukudrulu, La Murga, Fixa't-hi, La Pedrera, etc... Pese a las restricciones geográficas de la zona, sabíamos movernos. Aquella histórica salida en calzoncillos quedó grabada en letras de oro y pasó a los anales como la primera gran castaña de la Tuna Universitaria de Tarragona.

Los jueves, viernes o sábados por la noche sólo había un lugar donde poder trasnochar hasta altas horas de la madrugada. Era la discoteca Tótem. Parece ser que ocho años después vuelve a ponerse de moda. Total que aquella noche acabamos toda la tropa, incluídos los fundidores por supuesto, en Tótem haciendo el kpullo. Quien más quien menos ya iba doblado. Éstabamos obligados a quedarnos hasta el final. Recuerdo perfectamente que cuando cerraron la discoteca nos dirigimos todos a la Plaza Imperial Tarraco. Fatigados, exhaustos y algo alcoholizados, empezamos a flexionar por orden de los fundadores. El escaqueo y la risa era generalizada. A continuación se nos obligó a correr Rambla arriba hasta el Balcón del Mediterráneo. Fue allí donde se nos bautizó por primera vez como miembros oficiales de la cofradía, en la pequeña fuente que hay delante de la casa de la Olga Xirinacs. De haberse asomado a la ventana en aquellos momentos hubiese muerto del susto. Culos. Pitos también, claro. De este modo fue como finalizó aquella primera salida, llena de emociones, risas y culos.

El primer volo oficial como Tuna de Tarragona se produjo en motivo de las fiestas de Santa Águeda en Hospitalet de l'Infant. Creo recordar que tocamos dentro del pabellón deportivo, donde se había habilitado una larga mesa para la ocasión. Comida, bebida y mujeronas desfasadas. Santa Águeda, para el que no lo sepa, es la fiesta en la que los maridos se quedan en casa y las mujeres gobiernan el cabildo. Para bien o para mal, aquello sólo se produce un día al año. Es entonces cuando las mujeres del pueblo dejan a los maridos en casa y lo festejan poniéndose cerdas de vino barato, potaje y pastas de la comarca. Lógicamente la tuna encaja. Acosados pero felices, quedamos satisfechos de ésta nuestra primera salida fuera de la capital.

5. NUESTRO PRIMER CERTÁMEN.

Tras escasos tres meses de duro ensayo somo invitados al II Certámen de Tunas Ciudad de Barcelona. El grupo se mantiene unido. Las primeras resacas y los primerísimos parches dan paso a la seriedad de los ensayos. Fue la época del Pasodoble Español, Silencio, la horrible No vull que ploris y el nefando pupurri de pasacalles. La actuación todos la recordamos con cariño porque fue la primera vez que subíamos a un escenario. Musicalmente hablando, fue lamentable. La crítica de Aventuna lo demuestra. La semilla estaba plantada. Faltaba germinar. A la mayoría se nos hizo bajar en Sitges para parchearnos allí el regreso. Sitges a los tres meses era Nueva York para nosotros. A partir de aquí todo cambiaría.

Ese mismo año se producirá el famoso Cisma de la Tarraconense. Seguro que habréis oído hablar de él. Atended.

6. PRIMER CISMA DE LA TARRACONENSE (1994).

En 1994 dos de los miembros fundadores empiezan a desvincularse un poco de la tuna debido a los estudios. Coque y Puntilla toman definitivamente las riendas. La tuna, sin certámenes de por medio, con la mayoría de pardillos estudiando en primero - el año más duro de la carrera -, y sin otro objetivo que esperar el fin de semana, es objeto del I Cisma de la Tarraconense. El motivo hay que buscarlo en que algunos novatos querían llegar a tuno demasiado deprisa. No soportaban la jerarquía. En realidad, son dos maneras de ver el problema. Descontentos con el cariz que estaban tomando las cosas, los fundadores convocan una reunión con todos los miembros de la tuna con el fin de aclarar posturas. Los que querían marcharse ya tenían la decisión tomada de antemano. Muchos fuimos tentados. El grupo, tras aquella reunión en la que uno tenía turno de réplica de treinta segundos, quedó reducido más o menos a la mitad. Los seducidos por el lado oscuro fundaron la "Tuna de Ingeniería de la Universidad Laboral" (no reconocida oficialmente como Tuna en Tarragona puesto que no saben que es), pero la dificultad que suponen unas carreras de tres años con mucha salida laboral hicieron que nunca llegase a cuajar como debiere. El potencial quedó reducido, pero el tiempo dará la razón a aquellos que se mantuvieron con los de la turquesa.

7. SALAMANCA 1995.

La tuna se repuso del golpe confraternizando todavía más con sus padrinos, con quienes viajaron a Salamanca en 1995 para participar en IX Cetrámen Nacional de Tunas de Ciencias Económica y Empresariales. El marco del encuentro no podía ser mejor. No acierto a recordar cómo sonamos, pero creo que no muy bien porque no nos llevamos nada. La experiencia fue inolvidable. La ciudad había sido invadida. Debemos pensar que el circuito de Económicas y Empresariales era y es uno de los más numerosos en cuanto a tunas participantes. Además, el nivel era de lo mejorcito de España. Muchos acabamos en Logroño a las doce de la noche sin dinero, sin amor y haciéndonos fotos con Gabino Diego.

Eran los años de la tuna farrera, el Salou a muerte, el Tut-Tut y los parches con el Murphy de Económicas, los baños en pelotas, los controles de alcoholemia al Pausini, los parches por zonas, Cambrils en domingo con resaca y los jueves universitarios. Todo suma. Galones. Queríamos más. La fiesta con los años se fue trasladando de Salou al puerto deportivo de Tarragona, y con la fiesta, la tuna. Prácticamente desvinculados, Aceituno y Talgo, aunque éste último en menor medida, pasaron el testigo a la generación del Cobi. Cayeron las primeras becas. A pesar de todo, un problema que con los años se fue acrecentando, nos sobrevenía: no había renovación. En un principio no le dábamos importancia pero ya se sabe que es "renovarte o morir".

En este mismo año La Tuna Universitaria de Tarragona fue bautizada aprovechando la celebración de un nuevo pasaclases, en un conocido restaurante de Reus.

Fue esta la época en la que recorrimos toda la geografía tarraconense desde La Aldea hasta Vilafranca, desde Gandesa a Batea o La Fatarella, desde Bráfim a Montblanc. No nos importaba viajar a los pueblos y quedarnos con los aldeanos hasta las seis de la mañana. Éramos felices con aquello, aunque muchos empezaban a escaquearse. Kilómetros y más kilómetros. Con los años, todavía se nos recuerda en Bot por la histórica actuación en una de sus fiestas tradicionales. Cuadrilátero, micrófonos, vino a mansalva y Sancho enseñando el culo en las piscinas públicas. De aquel volo me quedo sobre todo con el guiso de conejo con caracoles de la señora Bosch, madre del Pololo. Delicatesen.

Otra aventura fue la que vivimos en un pueblo llamado Valjunquera, del que nunca más supimos nada. Vladi y Screech encima de sus respectivas sillas con los pantalones bajados durante toda la velada, mientras las diáfanas jovencitas no salían de su asombro. Garaje de tractor, barriles y olor a mosto. Aquel viaje lo recordará Pibe especialmente. Se pasó toda la noche metido en el asiento de atrás del coche del Aceituno sacando las papas. Temblaba. El siempre ha dicho que fue un corte de digestión. ¿Alguien le cree?. Después del suceso el amigo Pibe dejó de frecuentar todos aquellos rústicos parajes donde las pubillas y los gorrinos se mezclaban retozando en lodo día sí, día también.

Una gran anécdota que no tuve suerte de presenciar fue aquella en la que al parecer Coque se tiró del coche en marcha. Le daban prontos.

Un pueblo al que acudimos dos años seguidos fue Blancafort, donde se nos pagaba la mitad del contrato en vino y se nos invitaba a comer. El primer año triunfamos, pero al siguiente muchos rajaron y no fue lo mismo. Nos estábamos aburguesando.

Un viaje que recuerdo muy bien fue el de Andorra. En pleno verano recibo una llamada de Coque para que cojiese el tren de tal hora porque teníamos una actuación en Barcelona. Una vez en el tren, cuando ya no había vuelta atrás, me dice que nos vamos a Andorra. Murphy, Coque y Screech cantando en medio de la montaña a un excéntrico presentador de la televisión canadiense. Carpas, césped y buen menú, vive Dios. Tras recojer a la madre de Víctor en el Punt de Trobada, nos volvimos y aquí no ha pasado nada. Visto y no visto, pero inolvidable.

8. LA ÉPOCA DORADA TARRACONENSE. BARES.

La tradición de esta tuna viene ya desde sus inicios. El cuarteto de fundadores había abierto muchas puertas. En todos los locales se nos trataba de maravilla. Todos heredamos aquello. No era extraño salir el jueves por la noche, el viernes por el medio día y por la noche, el sábado tarde y noche, y el domingo al mediodía, bien en Cambrils o bien en Tarragona. Eran auténticas animaladas y la voz se resentía, pero nos los pasábamos de muerte. Siempre estaremos agradecidos a todas las tascas, bares y restaurantes que nos dejaron - y nos dejan - pasar a tocar.

Cuando nos juntábamos un mínimo de nueve tíos, podíamos llegar a formar tres comandos de asalto, uno para la zona del casco antiguo, otro para la zona de la Rambla y las tascas, y el último para el Serralo. Incalculable debe ser la cantidad de gente que nos veía en una noche de parche sangrante. Como no lo hacíamos mal del todo, la gente pedía nuestros números de teléfono y así nos dábamos a conocer. Se respiraba tuna y se veía tuna haciendo calle. En el casco antiguo frecuéntabamos Can Llesques, Pulvinar, Taula Rodona, Ca La Menchu, Les Voltes, y muchos más. En la zona media pisábamos El Cantábrico, Pit i Cuixa, Piscolabis, El Calígula, La Lina, Trastévere, etc... La zona del puerto estaba reservada a La Onada, La Estación Marítima, El Club Náutico, Xaloc, y más adelante Casa Manolo. Es curioso ver como la tuna frecuenta los mismos bares durante una temporada y luego "desaparece". Hubo un tiempo en que no había parche que no acabase en el Pit i Cuixa comiendo fuet y bebiendo vino de Gratallops, o en el que, tras visitar a nuestro amigo Evaristo, no tomásemos unos tragos en el Nikon. Había veces en que finalizábamos la ronda en el Piscolabis. Posteriormente el parche se fue reduciendo a la zona del casco viejo porque los locales eran más pequeños y nos sentíamos más a gusto. Además, los dueños de los locales nos obligaban siempre a quedarnos para degustar alguno de sus jamones o de sus vinos y licores. Luego llegó el tiempo del bar La Moga, con cuyos asiduos todavía mantenemos relación. Era la época de los Viña Ardanza, los Vega Sicilia y Juan Fraile. También tivimos la época de La Pedrera, donde nos hinchábamos de hamburguesas antes de bajar al puerto, o la del Quijote, que tenemos que recuperar. Años más tarde, Quijote, El Gras y L'Alt Berlin de nuestro amigo Celso, han pasado a ser las sedes de nuestras reuniones. No debemos olvidar tampoco que en la buena época también Bonavista, con todas sus tascas, y los restaurantes de calsotadas. Además estaban los restaurantes de Cambrils donde solíamos ir los domingos. Un domingo sin Pósito, Ramón o Montserrat no sería lo mismo sin nosotros, sin olvidar el Araxi, La Borda d'en Manel y qué se yo. Con todo, no había equilibrio. Muchas salidas, vale, pero faltaban viajes y certámenes. Sería la época de la colonización. Los primeros exploradores se lanzaban a la conquista de la península.

9. LA CONQUISTA DE LA PENÍNSULA Y PRIMEROS VIAJES.

El primer explorador había sido Coque durante sus años de estudiante en Barcelona. Luego fueron Gusiluz y Hortera quienes siguieron sus pasos. Fin de semana sí, fin de semana también, viajaban en busca de mozas, certámenes y alegría. Era el momento en que debíamos tomar una decisión: o seguir como hasta entonces, con nuestras salidas, nuestras juergas y nuestras rondas, o prosperar. Era algo así como huir hacia delante. Y así lo hicimos.

El primer viaje importante de la Tuna fue el que se realizó durante el año 1996, si no recuerdo mal, a Orleáns, con motivo de las fiestas patronales de Juana de Arco. Flagoneta, la Sorbona, París, Anna Dols, no sé que de un extintor, Kirilín y Porno bebiéndose el agua de los floreros. Entre este peregrinaje a tierras francesas y la próxima salida mediarían un par de años más o menos. Demasiado tiempo...

Posteriormente enfocamos nuestra mirada hacia el sur, entablando amistad con la Tuna de Medicina de Sevilla, quien nos invitó a visitar la ciudad y cantar con ellos a la Inmaculada. Los primeros en bajar fueron Pololo y Hortera. En la Inmaculada del 96, creo recordar, contactaron con nosotros algunos miembros de la Tuna de Filosofía y Letras de Málaga. Intercambiamos teléfonos. Sólo eso. Al vernos con becas azules se imaginaron que éramos de alguna tuna de letras y nos propusieron, extraoficialmente, entrar a formar parte de su joven circuito.

En el 97 siguieron los viajes por España pero la imposibilidad de participar en certámenes nos impedía mejorar ciertos aspectos. Era la época de las actuaciones de toda la tuna en pueblos recónditos de la provincia donde hacíamos sonrojar a las pubillas y a las marujas. Todo aquello se ha perdido. Éramos una buena tuna sin más. NO lo podíamos demostrar. Había base. Las bodas de pocos tunos, los parches inacabables que incluso llegaban a tres días semanales y los ensayos, nos hacían mejorar. Tal vez las mejores actuaciones o al menos las que más se parecían a un certamen eran las que hacíamos en el Teatre Fortuny con motivo de la entrega de orlas de Medicina o de Empresariales.

Durante el verano del 1997 se realiza una ruta por el norte de España llegando hasta Santiago de Compostela y otra por Europa, junto con miembros de Medicina de Sevilla. Del primero quedan fotos imborrables - que deberían estar en la web - como una en la que Vladi está soltando la pota u otra en la que le están poniendo una multa a Ricky. Desenfreno y locura. Los que recorrieron Europa parchearon Suiza, Mónaco, San Marino o Marsella.

10. PRIMEROS CERTÁMENES.

En 1998 los contactos efectuados en años anteriores nos localizan y se interesan por si tenemos disponibilidad para participar en algún certamen. Será de esta manera como se nos invita al II Certamen Internacional del Ferrol. En tres años no habíamos tenido la oportunidad de participar en evento alguno de tal calibre representando a nuestra Universidad. Lo de Internacional lo pusieron porque participaba una Tuna de Portugal, todo sea dicho. Faltaba despegar. No lo pudimos hacer como hubiésemos querido debido a la falta de efectivos. De Tarragona sólo acudieron siete tunos, a los que se añadieron dos de Zaragoza y dos de Vitoria. Este detalle debe remarcarse ya que debido a la gran cantidad de contactos que tenemos nos podemos permitir el lujo de tener siempre alguna baja. Ésta será suplida con creces. Fue el certamen de la chirigota y el de la Tuna de Industriales de Gijón. Logramos el tercer premio exequo con la Tuna Universitaria de Santander. Necesitábamos algo así. Aire fresco. Sabíamos que aquello debía ser la plataforma de despegue. Si hubiésemos pasado por Ferrol sin pena ni gloria, tal vez la gente no se hubiera animado.

Durante 1998 las horas de duro ensayo comienzan a dar frutos. La Tuna no se conformará sólo con pernoctar. Se retomarán las negociaciones con la Tuna de Filosofía y Letras de Málaga. Finalmente decidimos entrar a formar parte del circuito de Tunas de Filosofía y Letras.

III Certamen Nacional de Tunas de Filosofía y Letras, Málaga ' 98. Fue la vez que hemos acudido más gente a un certamen, sin contar el de Las Palmas en 2001, y la vez que más hemos ensayado. El éxito fue rotundo. Conseguimos ganar, en nuestra primera participación, los premios a la Segunda Mejor Tuna, al mejor pandereta, al mejor pasacalles y a la mejor ronda. Todavía no teníamos las suficientes tablas en el escenario como para ganar. Sin embargo, muchos tuvimos la sensación de haber podido conseguir algo más. Nuestra Tuna gozaba por entonces de una extraordinaria salud. Habían entrado dos o tres nuevos, los veteranos se implicaban y no nos faltaban invitaciones a certámenes. Además siempre podíamos contar con la ayuda de la Tuna de Medicina de Sevilla. Era extraña la vez que no se acercaba a colaborar alguno de sus comandos. También contamos con el apoyo de dos entrañables tunos de Lérida, Pajas y Manu, miembros desde entonces de nuestra Tuna. Estábamos en buena forma. Finalizó el concurso y quedamos reemplazados para el año siguiente en Madrid, aunque posteriormente por problemas organizativos el certamen se celebraría en Sevilla.

Pero 1998 no había terminado. Se nos invitó, como cuatro años atrás, al VI Certamen de Tunas Ciudad de Barcelona. Nos sacamos la espina. Demostramos a las demás tunas que en Tarragona había una Tuna con mayúsculas. Lástima que no podíamos participar porque la actuación salió perfecta. Obtuvimos una "mención especial del Jurado por su simpatía y desenfado". Chorradas. Aquel día pasamos cuentas con la historia. Volvimos al lugar donde hacía unos años habíamos debutado con más pena que gloria y triunfamos. Para prosperar debíamos mirar hacia el sur.

En este mismo año fue cuando unos cuantos miembros viajaron a Annecy, en Francia, para actuar en la Semana de Cine Español. Inolvidable. Flagoneta y manta, escenarios pequeños, L'Aute Saboie, público educado, fístula de Richar y pirulé.

11. 1999, AÑO DE LA CONSAGRACIÓN.

1999 fue el año de la reconfirmación. Con todo, la progresión se estancó ligeramente. Volvimos a participar en dos certámenes, uno en Algeciras y otro en Sevilla. Sur. El primero colmó nuestras expectativas hasta cierto punto.

II Certamen Ciudad de Algeciras. Tercer premio y mejores panderetas para Fredo y Arni, que se marcaron un baile memorable. La ayuda que nos proporcionaron los tunos de la Decana sevillana fue fundamental para lograr el tercer puesto. Pocos efectivos pero sonido consistente. Ciencias de la Educación de Granada ganó sin oposición. Un tercer premio que nos supo bien teniendo en cuenta que íbamos con poca gente. Fue el viaje en furgoneta, el Pajas como casi único guitarra, Albacete, el hotel de cuatro estrellas, Houdini desapareciendo y los bocatas hechos por la madre del Nuño. Hasta el momento había sido el certamen mejor organizado al que habíamos asistido. Felicitats.

Lamentablemente, al Nacional de Sevilla fuimos como quien dice a cumplir el expediente. El tercer premio, aunque justo, nos supo a poco. Fue una actuación bastante mediocre. Recuerdo un Lágrimas Negras atropellado y un Amalia Rosa algo confuso. Alfredo renovó el premio a la pandereta. Fue un viaje entrañable a pesar del semifracaso. Dos actos solemnes tuvieron lugar aprovechando nuestra presencia en Sevilla: el apadrinamiento de la Tuna Universitaria Pablo de Olavide y el hermanamiento con la Tuna de Medicina de Sevilla.

Para ser más exacto, oficiamos como Tuna Testigo en la fundación de la Tuna Pablo de Olavide. Fue bastante duro oficiar la ceremonia sin haber dormido. Pero valió la pena. Siempre pasa lo mismo, pagas litera y luego te pasa la noche en el bar. Tontos. Con la resaca en todo lo alto fuimos testigos del acto y nos dispusimos a preparar otro de los acontecimientos del día. Fue un día lleno de emociones.

Durante la cena conjunta que se realizó a tal efecto tuvo lugar el solemne Hermanamiento de la Tuna de Medicina de Sevilla y la Tuna de Filosofía y Letras de Tarragona. ¡Qué momentos!. Dos o tres años después del primer contacto nuestra amistad con estos andaluces quedó sellada de por vida. Para siempre. Después de la cena se bautizó a Houdini como insolvente y se produjo la tradicional peregrinación al Ñam Ñam. Todavía me pongo enfermo al recordar Los Vermejales y la madre que los parió.

12. 2000, AÑO DE TRANSICIÓN.

El 2000 se presentaba con pocos proyectos. La mayoría de los tunos había acabado la carrera y se ponían a trabajar. Se acabaron los ensayos. Con el Certamen de La Laguna en el lejano horizonte, nadie se preocupa en montar ensayos hasta dos o tres semanas antes. Dicen que eso pasa en todas las tunas. Miembros de la Tuna viajan a Estados Unidos sembrando el terror en Miami, Nueva York y no sé que más sitios. También visitan Cancún, Orlando, etc... Europa se ha quedado pequeño. Falta renovación y los pasaclases no dan resultado. Somos los que estamos. Ajo y agua. Seguimos sonando compactos cuando nos juntamos todos a pesar de la dificultad que supone el vernos de tanto en tanto.

V Certamen de Tunas de Filosofía y Letras, La Laguna 2000. La gente se anima sola cuando hay que viajar lejos para participar en un evento así. Tenerife apetece. Vuelven los ensayos y se juntan algunas de las viejas glorias. La cosa promete. Tal vez fue el retraso de tres o cuatro horas por avería en el avión o qué sé yo, pero el caso es que hubo buen feeling y eso quedó demostrado - grabado - en el escenario. Por desgracia la mayoría no llegó a tiempo de participar en el pasacalles y la ronda, por lo que no pudimos participar. ¡Porca miseria!. Muchas fueron las dificultades, pero la recompensa valió la pena. Conseguimos el premio a la Tercera Mejor Tuna, el mejor pandereta y el mejor solista ( Loco). El botín fue grande. Visto una y otra vez el certamen y una vez escuchado el compact tengo la certeza de que esta vez fue la que mejor hemos sonando nunca. Tal vez tuvo algo que ver el ensayo de tres horas o la ilusión de tocar en las Islas, pero el caso es que aquella fuerza, aquel sonido y aquella potencia no se han superado. Es posible que mereciésemos más. Fue un concurso de nivelazo. Sin duda todas las tunas se habían preparado a conciencia para el evento y lo demostraron sobre el escenario. Además el certamen estaba francamente bien organizado. Tras el éxito conseguido la Tarraconense afrontaba el futuro con esperanza.

13. 2001: AÑO DE NUESTRO NACIONAL.

2001 es el año de los compromisos. Se deberá organizar un certamen en nuestra ciudad. Prácticamente no queda nadie en la facultad. Pese a ésto, la cantidad de compromisos por semana es tan numerosa que no dejamos nunca de estar en contacto. Richar toma el mando de las operaciones. Entrevistas, patrocinadores, fondo, alojamiento, juerga, bares, ...

Antes del evento del año, la Tuna de Tarragona participa en septiembre en el Certamen Huerta del Segura que se celebra anualmente en la localidad de Molina de Segura (Murcia), y organizado por la Tuna de Letras de Murcia. La cosecha prácticamente es insuperable. Se consigue ganar el Premio a la Mejor Tuna y a la Tuna más Simpática. No se puede pedir más. Cuatro o cinco horas de ensayo en mangas de camisa en una sala anexa permiten pulir errores y unificar posturas. El súmum. Por fin se logró ganar un primer premio a pesar también de los escasos efectivos que desde Tarragona pudieron asistir. Formidable.

Centrémonos en nuestro certamen. La verdad es que todo salió bordado a excepción del tiempo. Llovía a mares. Contra eso no podíamos hacer nada. Hubo una folklórica recepción en el Ayuntamiento, un digno pasacalles y una preciosa ronda. Sin embargo, lo mejor vendría el segundo día, con la actuación de todas las tunas en el Palacio de Congresos. El nivel musical bajó respecto al del año anterior pero participaron más tunas que nunca. El palacio era espectacular y la respuesta del público fue maravillosa. Aquella gente que nos veía por ahí de copas y pegando tiros a las lobas se daban cuenta que debajo de aquel cachondeo había un grupo de estudiantes o ex estudiantes que no lo hacían nada mal sobre un escenario. Incluso los más veteranos alucinaban al escucharnos. Saber estar. Está mal que lo diga un miembro de la Tuna organizadora, pero fue uno de los certámenes mejor montados junto con el de La Laguna, modestia aparte. Pero la vida sigue...

II Certamen Internacional de Las Palmas de Gran Canaria. La apoteosis. El cenit. Conseguimos el Premio a la Segunda Mejor Tuna, tras nuestros amigos de Letras de Murcia, el mejor pandereta y la Mejor Ronda. Una semana antes nos habíamos quitado de encima nuestro certamen y teníamos ganas de hacer algo gordo, de provocar una catástrofe nuclear. Y lo hicimos, vaya si lo hicimos. La Ronda fue de lo mejorcito que ha hecho la Tuna de Filosofía y Letras de Tarragona en mucho tiempo. Breve pero intensa. Lo bueno si breve, dos veces bueno. Supimos hacerlo. El certamen era de dos días y nos tocó actuar casi nada más llegar, justo después de arrasar en la Ronda. Nos crujió el solista, ¡qué le vamos a hacer!. La Tuna consiste en llegar a una ciudad y corromperse, destrocarse, quemar, acabar molido, no dormir. Eso es todo. Eso es lo que hicimos. El mérito de los premios obtenidos es grande si tenemos en cuenta la fama y el nivel de algunas de las tunas participantes. Sólo faltó ganar.

14. 2002, FUTURO INCIERTO.

El 2002 es el año de la crisis, relativa crisis si se quiere, pero crisis al fin y al cabo. Los tunos trabajan. Algunos miembros emigran a trabajar o a estudiar fuera de la ciudad. La Tuna se hace mayor, envejece. Sin embargo, acepta la invitación que se le ofrece a un nuevo certamen. Muchos decían que después de Las Palmas se acababa todo. El desierto. La nada. Se equivocaban.

IV Certamen Luces de Bohemia, Vilanova d'Arousa, 2002. Se consigue por segunda vez el Premio a la Mejor Tuna. Aquello parecía un duelo entre tunas de Portugal y de la península. El nivel no era muy alto pero había muchísimas tunas. Ensayamos una o dos veces antes de actuar y va que chuta. Sonó potente a pesar del deficiente sonido y la horrible acústica del pabellón. Dejamos ir la rabia y los galones encima del escenario. La chirigota nos ayudó. Recuperábamos el crédito.

El último fin de semana de noviembre participamos en el VII Certamen Nacional de Filosofía y Letras en Madrid. La organización nos sorprendió agradablemente e incluso superó a la del año anterior. Psicología dio el callo y se mojó, montando en tres meses un certamen cojonudo. Nuestra actuación fue muy floja y nos quedamos fuera de los tres primeros premios. Con todo, nos llevamos la Simpatía y la pandereta - para variar -.
Sin renovación y con pocas ganas de montar cosas nuevas, actualmente la Tuna queda reducida a un sólido grupo de parche y poco más. Se ha vuelto a los orígenes. Del resultado que obtuviésemos en Madrid dependía en gran parte la continuidad o no en el circuito de Letras. Por suerte, parece ser que iremos a Cádiz pase lo que pase. Caiga quien caiga. Celebraremos el décimo aniversario por todo lo alto.

La entrada de ocho nuevos miembros y las ganas que tienen los veteranos en venir a Cádiz parecen esclarecer nuestro futuro incierto. Seguiremos en la brecha a pesar de las dificultades. Quiero pensar que ésto no es el fin, pero a pesar de todo aquí queda nuestra Historia desde aquel lejano 1993 hasta 2002.


¡Larga vida a la Tuna Universitaria de Letras de Tarragona!
Continuara...
Tarragona 17/12/2002.
LAUS DEO.
Screech!