Este libro de poemas ha decidido nombrar esa recóndita galería de sombras que, desde luego, somos. Teresa ha elaborado esa representación. La calidad de lo representado dependerá de la hondura con que el lector se muestre a sí mismo ante los versos de Teresa.
[…] Buscarás la belleza. La encontrarás a cada paso, Teresa la ha sembrado para ti, y no sin dolor. Porque a la belleza se asciende con dolor, con ese dolor que se agranda a medida que se huye de él.

Del prólogo de "El lector señalado" de Juan González Soto

 

BAILE DE ESPECTROS

A veces pienso que nací
para cantar el dolor.

Las palabras se deslizan
para pintar
la caída del mar
o el naufragio del sol.

El sol navega entre frágiles rendijas
pues los monstruos que habitan la locura
se agazapan en las nubes.

A veces el sol naufraga
precipitándose al vértigo,
al abismo hambriento de los cíclopes.

El mar cae rindiéndose al eclipse,
al delirio negro,
al ciego laberinto sin orígenes.

La tierra es un muñón huérfano,
carbón alucinado por espectros
que, ajenos, danzan en sus grietas.

 

LAS TINIEBLAS

Las tinieblas odian la luz,
envidian sus cadencias y colores,
sus viajes,
el ansia de ver, de saber
de la cara oculta de las cosas.

Están hambrientas de reflejo enamorado,
sumidas en la oscuridad de su sueño,
sólo reviven en el caos,
alimentadas por el dolor ajeno.

Son una ficción desmayada por la ausencia,
vacíos sin medida, obsesionados
por su ansía violenta, inexorable,
de víctimas, de muertos,
que las acompañen en su negro intenso.

Las tinieblas son frías,
suspiran luz, odian el silencio,
agonizan la soledad del mal
en su pobre e insoportable infierno.

Las tinieblas mueren en su propio azolve.


LAS LÁGRIMAS

El llanto del dolor es inocente.

El dolor es un niño sin palabras,
es un niño desnudo entre despojos.

El dolor, en su puro desespero,
llora con la noche insomne.

La noche propicia el llanto con su silencio,
con su soledad rabiosa y crepitante,
con su negro atroz y violento.

La noche es ausencia y desconsuelo.

 

LA CARNE

Una caricia acentuada,
un beso urgente en los ojos,
sin palabras.

La carne desnuda cuando habla.

 


LA MAÑANA

El gallo rompe el silencio
con un harakiri a la madrugada.

De lienzo negro a lienzo rojo,
del silencio al grito,
del silencio al cuchillo
de la sangre a la mañana.

La noche pare el día,
la noche es madre
de anhelos blancos y azules.

El día olvida el ensueño
entre rutinas y calendarios
entre prisas y tiroteos.

El día es un dios pequeño.

 


TELAR DE SOMBRAS

Un manantial nació para mi sombra
al declinar la luz del mediodía,
como si fuera la edad una bahía,
y su tiempo el sujeto que me nombra.

Es tentador tenderse en esa alfombra
de agua clara y sangre en armonía,
replegándome en la palabra mía,
tejiendo del deseo que me asombra.

¿Habré vencido al fin a la tiniebla?
¿Acaso alguien vence el caos idiota,
el oscuro deseo de ser niebla?

Ser noche y día, ésa es la derrota.
Tras descubrir la luz en la tiniebla,
ignorar lo puro, rozar su nota.



Tere Domingo […] alberga una variedad de registros que denotan que para ella la escritura es algo más que una afición, es una pasión, un modo de vida.
[…] He leído estos poemas como si Martirio me los estuviera cantando […] como si escuchase en un cabaré “La diva del Empire”; o a la Nacha Guevara dando guerra; […] Gloria Fuertes y sus ripios. […] Pa’ empeza’ a lee’ lo’ Loliloquios de Tere Domingo Català recomiendo tene’ puesto en laparato de música , uséase, el loro, la versión de l’Alber’ Pla del “Walk on the wilde side”, de Lu Rid. (Aquí les faltes i coses així estan posades a propòsit).

Del prólogo de "De Canciones y soliloquios a Loliloquios" de Tomás Camacho Molina


XXI

Con el mocho en la mano le veía pasar,
tan elegante, tan primoroso,
con el traje de Armani,
el perfume de Yves Saint Laurent,
y se decía yo soy la chica que limpia
mira si quieres pero no aspires a más.

Con la cartera en la mano la veía fregar,
tan limpia, tan ordenada,
con su bello uniforme,
con su aroma a lejía de flores,
y se decía nada le digas
te tomará por Don Juan y se mofará.

Así pasaron los años en la Delegación,
el delegado entraba y suspiraba,
la Montse miraba y se entregaba
cada uno a su ensoñación.

Hasta que un día un terremoto
barrió los cimientos,
quebró los cementos,
y la Montse y el delegado
se encontraron atrapados
entre las vigas y los ladrillos
de un armario empotrado
y allí la oscuridad
a ambos convenció
para consumar su amor.

Cuando los socorristas
retiraron las vigas
encontraron dos cuerpos
casi muertos de éxtasis
bendiciendo el terremoto
y suspirando por otro.

 

XXXIX

Ya le he perdido el rastro
a los números romanos.

Nunca hubiera creído
llegar a este lado del camino.

¿Por dónde me llevaré?
le preguntó al ordenador
pero no le programaron
para ser Elena Francis
ni ningún profesor de sabia opinión.

Es duro tener problemas
y que nadie te los resuelva.

 

LIX

Fregar es un deber
atemporal, letal.

Fregando espero
al hombre que más quiero
tras los cristales
de sucios ventanales
y mientras friego
en mi vida pienso
porque fregando el suelo
me siento recaer.

Jodida en el salón
fregar, limpiar,
el suavizante,
pulido y arrogante
y los mosaicos,
limpitos y galácticos
y voy al aseo
y reluce de tan nuevo
que me temo ese momento
en que él vuelva otra vez.

 

LXXVIII


Qué nube se cierne sobre mi destino,
qué tormenta veo caer sobre mi
con todo su poderío en mi contra

y yo aquí,

sin paraguas.

 

LXXXIII

Llegaron los hippis
eran los sesenta,
pretendieron con flores
arreglar el planeta.

Mis pobres tulipanes,
mis afables azucenas gloriosas,
mis jazmines galanes,
orquídeas sabrosas,
el canto de la brisa de las rosas.

Os vería entre imanes,
entre mares de luces aceitosas,
convertidas en panes,
en siervas mantecosas,
muertas vuestras corolas majestuosas

si alguien hubiera tomado en serio
esas cosas de los hippis y su ingenio.


ME MIRASTE CON BURLA DESPECHADA


Me miraste con burla despechada
y te fuiste a charlar con tus amigos
sin querer saber nada de los higos
que son tan tiernos en la madrugada.

Soy una feminista descastada,
sorprendida por tus vanos castigos
y quizá me fulminen los wendigos
por poner en mi lengua tal machada.

Pero es que estaba tan ilusionada
por poseer tus restos en mis brazos
aunque fuera con vida limitada

que me consiento dar unos bandazos
en lugar de brindarte una mamada
o dibujar tu cara a puñetazos.

 

"Mi manera de entender la poesía es circular y abierta. Creo en las normas, en la existencia de un lenguaje poético claramente diferenciado del lenguaje normalmente utilizado, en la experimentación constante y en la innovación, siempre dentro de una estructura y de una coherencia con un@ mism@ y con la tradición existente".

 

LAS NOCHES DEL OTOÑO

Bruja soy entre paredes blanqueadas,
compañera de alquitranes y de asfaltos,
paseante de avenidas y de ramblas.

He comprado una escoba para ambos,
barrenderos de las noches del otoño,
astronautas fugaces en mi patio.

La escarcha se esparce entre los dedos,
iluminados por los pétalos marchitos,
que olvidan en ese instante la nostalgia.

Bruja soy y tú eres mi hechizo
en un antiguo encantamiento
de pieles y pliegues sudorosos.

Brujo de mi cuerpo guarecido
en la ausente quietud del movimiento,
entre mieses y bosques temblorosos.

 

HISTORIA DEL GAMO Y EL AGUA

El arroyo corre olor de gamos en el agua,
carne salvaje, entreabierta,
mientras el líquido rojo cubre la sábana del sexo.

¿Por qué el bello macho en celo?

Trotaba el agua, sedentaria,
trotaba hacia el cielo, hacia el aire,
y repentinamente cayó el gamo,
el gamo que venció a leonas y guepardos.

El cazador penetra en el agua, la traspasa.

El agua acuna su carne rota.
Es su amante, la que ansía el semen de sus vísceras
y el profundo y bello olor de macho en celo.

El cazador ata el gamo al caballo, se lo lleva.

¿Por qué has muerto, piensa el agua,
con base a qué intelecto, a qué estrategia,
a qué rito primitivo, a qué moderna quimera?
El agua se alza,
se alza a la luz del deseo.

¿Por qué el bello macho en celo?

 

MEDIODÍA

El sol es ese fuego de caballos
de trote ardiente sin descanso.

El sol anega en amarillo
la vasta profundidad del mediodía,
de nombre bello, masculino.

Corre el mediodía en su carrera,
en su incendio alado y su carne ígnea
atravesando el cielo.

Corre el mediodía hace la cumbre,
hacia su propia estrella y su propia gloria
transformando el día.


Ramo de espuma
en noche sin luna.


Espuma de luna
invisible espuma de luna
sólo la luna.

El amor,
espuma
en ramo de luna.

 

LAS AGUAS

Quiso tocar las aguas,
quiso llenar las manos
de roce acuático,
y llevarse la imagen
de sus manos mojadas.

Dos cisnes – quizá dos patos –
le acompañaron
y le dijeron con su silencio
que en sus manos llevaba
los sentimientos del agua.

El agua se quedó en las palmas
y ya no se durmió
ni se secó
en las corrientes del alma.




En esta antología están expresadas la mayoría de las tendencias actuales de la poesía. […] Todas estas voces expresan cabalmente el nuevo mosaico en el cual se desenvuelven los derroteros de la poesía escrita en nuestro idioma para el siglo XXI. […] Esta es la primera antología que se presenta ante el público hispano hablante de los nuevos poetas de nuestro firmamento poético, ellos y su poesía serán los responsables ante el tiempo de la vigencia de nuestra valiosa tradición literaria.

De la presentación de Leo Zelada

 

PAISAJE

Un día paseando en la dehesa
que el tardo sol teñía de amarillo
vi un mosaico de nubes a lo lejos
peinando lentamente el horizonte.

Pasó una lagartija entre mis pies
rozando los morados calcetines,
expuestos al quitarme las sandalias
a la feroz mirada de las bestias.

Olvidaba que estamos en noviembre
con su dulce estertor enamorado
de las gafas oscuras de las sombras.

Es tu cara el reflejo de esas nubes
que se aproximan junto con la noche
paseando entre lagartijas duendes.

 

SILENCIO

Como lirios cortados, como besos
que se dan a la sombra de la lengua,
como un atardecer sin ningún rumbo,
así callan las aves y los peces.

El silencio deriva de los golpes,
un, dos, tres, arrastrando las estrellas,
mi pelo derrotado por los sauces,
caído al desplomarse tu caricia.

No me beses más, dices sin decirlo,
acalla ya la voz que estoy durmiendo
al borde del estanque de los gamos.

Como un gamo te duermes sobre el agua
y la luz poco a poco se retira
en los arcenes mudos de mi pecho.

 





DE NOCHE

Bramaba la ola del cielo,
caía sobre los bordes de las losas
como una pequeña lluvia
que despertara con el rumor del agua.

La muerte sucedía de noche
como un piélago lleno de amor,
con las cucarachas escarbando
la madera de los ataúdes,
hinchados por la humedad del aire.

Golosos, los gusanos se apresuraban
a terminar con las flores mojadas.

De las rendijas
surgía un canto hiriente,
una caricia de huesos,
la esperanza muda de los cadáveres
que respiraban luz
con pulmones de arcilla.

Era de noche,
la llama de los amantes vibraba con los muertos.

 


NIÑA

Elevados los gemidos al secreto
en la fragua abisal, abigarrada,
del insomnio que desvela
a los árboles enraizados en el mar
que a los sueños pertenece.

Dime, noche,
por qué te ocultas en el fluir
de los ovarios de la oscuridad,
siempre madre de caballos
que se desvían amaneciendo
penumbras y amapolas.

Como un cisne negro
enredas tus alas en el enigma
vertical de los lirios mórbidos
que te apresan en sus pétalos líquidos
como nenúfares ardiendo
en un océano en llamas.

Te elevas como un dragón
escupiendo estrellas malabares
por tu boca de helechos y pizarra,
niña que las manos posa
en el acerado vientre de los cuernos
de una luna estéril.

Renaces, con el parto de ti misma,
como un acordeón que se despliega,
como una piel que se desnuda
ante una eternidad voluble,
que ni nos ama ni nos odia.

 




ANTE EL ESPEJO

Ven conmigo a las almenas del dolor,
te mostraré su lento desvarío,
el enclave de sus clavos,
su absurdo girar,
su amargo látigo de sílex,

la piedra insomne.

Quebrarás la quebrada calavera
contra las piedras,
contra las telas de ortigas,
contra el odio.

Y te romperás,
serás sombra de miedo,
fantasma con mierda en la entrañas.

Y caerás
por el ciego torbellino de la nada.

Morirás desnudo ante el espejo.


EL BESO

La muerte es como un sueño que se olvida.
El amor es un sueño que se encarna
en el diario latir de las costumbres.
El amor es un sueño que nos vive.

Ya queda atrás el último deseo
que vino con la fuerza de los dados
y con el soplo cruel de las murallas
hasta la puerta de una casa inhóspita.

Si la vida es un sueño o una derrota,
tú y yo somos espectros que se amaron
en una triste niebla inenarrable.

El sino de la muerte es el amor
que a todos nos traiciona con un beso
de lirio rojo en nuestros labios mudos.

 

LA SEQUÍA

La sequía es un brazo peregrino
que se aparta del cuerpo y lo rebasa,
que abandona la senda de la casa
sin encontrar después otro camino.

La sequía se pierde en el destino
de la propia aridez con que se abrasa
como la cal ardiente en argamasa,
como el sol de paraje beduïno.

La sequía se extiende en los desiertos
tras los pasos del agua, su agonía,
muriendo en el abrazo de la lava.

La sequía suspira por sus muertos
incapaz de cantar una elegía
por el rebelde fuego que la acaba.

 


"Una antología poética hispanoamericana incluye textos de Teresa Domingo"

La poeta y dramaturga tarraconense Teresa Domingo Català ha visto recientemente cómo la antología poética Nueva Poesía Hispanoamericana, editada por Lord Byron Ediciones (la editorial sudamericana independiente más importante del momento), incluía dos de sus poemas. Nueva Poesía Hispanoamericana salió a la calle el pasado mes de febrero, y ha sido compilada por el peruano Leo Zelada, ganador del prestigioso premio de poesía Orpheu 2002 (que se otorga en Brasil).

La antología compila obras de poetas ya consagrados, como Manuel Lozano, Zoé Valdés, Felipe Benítez Reyes o Luis Antonio de Villena.

Teresa Domingo forma parte del colectivo poético de la ciudad Mediona 15, y ha editado dos libros, Iris de Sombras (2003) y Loliloquios (2004).

En total, la antología recoge una pequeña muestra de la obra de más de cuarenta poetas del mundo hispano.

Diari de Tarragona, Edición Electrónica, 20-4-2004


LLAMADA

Te llamé con mi voz
con el sopor de un niño muerto
alejándose del litoral impío,
fuera ya de las consabidas luchas,
lejos del pedernal y de su fuente.

Caí en las marismas,
en los pantanos con reptiles tan hermosos
como mirar al sol en mediodía.
Barro blanco de andares,
barro blanco de ciegos movimientos.

Ahora te llamo con la voz del futuro
que rodea, traspasa y zahiere
con su tumulto gris, con su agonía,
el estertor entregado a la muerte.


EN EL CRUCIFIJO

Golpea mis sienes,
hiere mis manos,
que sangren como clavos,
que hiedan como hienas.

Jalea la sangre
que cae de mi costado herido,
dame vinagre de tus labios a los míos.

Fustígame y bebe de mis pies clavados,
álzame, sé tú mi madero.
Fóllame con el amor que sobreviva.

Que me muera entre tus brazos
que sea tu ropa de lirio mi sudario.

Llórame antes de odiarme.

Yo te odiaré antes de amarte.

 

MALDITA

Iré a ti
con gemidos de ninfas inquietantes,
atraída por el abismo de tu carne.

Rezaré,
me postraré
esperando el látigo de tus manos,
los puntapiés,
el sordo crepitar de tu mirada.

Ódiame,
golpéame con saña y desespero,
atraviesa mi carne con tus dedos.

Maldita soy
por desear la calavera de tu rostro.

(Del poemari Majar las Rosas).