Mi abuelo fue a Cuba
a bordo del Catalán
el mejor barco de guerra
de la flota de ultramar.

El timonel y el patrón
y catorce marineros
habían nacido en Calella,
habían nacido en Palafrugell.

Llegaron tiempos de guerra
de perfídias y de traiciones
y en el mar de las Antillas
tronaron los cañones.

Los marineros de Calella
y mi abuelo entre ellos
murieron en cubierta,
murieron al pie del cañón.

Cuando el Catalán salía a la mar
gritaba mi abuelo:
"¡Venga chicos, que se hace tarde!
Pero los valientes de a bordo
no volvieron (no volvieron)
y tuvieron la culpa
los americanos.