Es el único Teatro Romano de Cataluña que se ha conservado, y no obstante está completamente abandonado.
Fue construido en la zona portuaria, aprovechando el fuerte desnivel existente entre aquel secto y la primera plataforma topográfica para apoyar las que devieron ser las importantes graderías.
Pons de Icart (1572) menciona la existencia del Teatro y lo confunde con el Anfiteatro.
El P. Flores (1769) copia a Pons de Icart en su España Sagrada.
Albiñana y Bofarull (1849) creen en su existencia aún cuando no lo encuentran.
Hernández Sanahuja (1885) vió por primera vez las ruinas del Teatro en el huerto de Escofet.
Construcciones semicirculares con unas graderías como el Anfiteatro.
Graderías de trece gradas, sobre unas bóvedas de hormigón y mampostería.
Todo se destruyó en aquel entonces, tan sólo nos queda una fotografía.
Sillar curvado por paramentos verticales de la orquesta y el hemiciclo de cantores (1919).
Once gradas con una sección de cuatro y otra de siete separadas por dos corredores (1919).
Corredor de la cavea de 2,2 m. y el de la media cavea de 3,8 m. (1919).
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1920 1920
Conserva parcialmente los tres elementos estructurales : cavea (gradería), orchestra y scaena.
Vista de la orquesta y de parte del escenario, en el eje del edificio se ve la cloaca del edificio.
La cavea (gradería donde se situaban los espectadores) constaban de un total de 35 gradas, y estaba dividida en cuatro parte por tres escaleras radiales que permitían el acceso.
En la parte superior se situaban las mujeres, los esclavos, los libertos y los no ciudadanos; en la parte media, se sentaban los ciudadanos y los invitados; finalmente, las gradas inferiores estaban reservadas por las clases privilegiadas.
1977 2008
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Detalle del revestimiento de mármol sobre las gradas.
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En primer plano uno de los grandes basamentos que se hallaban en la piscina del ninfeo que sostendrían elementos decorativos como cráteras.