La tradición dice que un tebeo valenciano pesa más en
Barcelona que en Valencia. Esto no es un firme atentado contra la física
newtoniana, sino una declaración explícita de cómo
se deja notar la producción de historietas según se aleje
uno de la Comunidad. Un ejemplo claro es el hecho de que el 60% de los
nominados a los premios del Saló del Còmic de Barcelona de
este año, si omitimos el premio de mejor obra extranjera (que hace
un par de años ganó Sergio Aragonés, nacido en Castellón),
implican autores y/o editoriales valencianas. Los más beneficiados,
de momento, han sido Edicions de Ponent, que optan con dos obras realmente
impecables, al título de Mejor Obra y Mejor Guión.
La primera de estas dos es Un largo silencio, realizado por Miguel
Ángel Gallardo a medias con su padre (Francisco Gallardo Sarmiento),
un texto autobiográfico sobre la Guerra Civil y sus consecuencias.
Con ilustraciones de un Gallardo al cual se le reconocen los trazos de
obras como Buitre Buitaker, parecía difícil asimilar el poderoso
apoyo que da a una historia que no tiene nada de divertida, y sí
de reflexiva. Unas memorias breves de su padre, combatiente en la guerra,
apoyadas por un trabajo de documentación, una forma de contar las
cosas a ras del suelo, como pegado al mundo, en un trabajo que, una vez
más, generará polémica por aquello de que vuelve ser
un no-tebeo el convocado a mejor obra, como sucediera el pasado año
con la obra ganadora, editada también por Paco Camarasa y MacDiego:
El Pie Frito era una extraña mezcla de texto e ilustración
que no recurría siempre a la viñeta como herramienta de la
narrativa gráfica, una experimentación de Miguel Calatayud
(también valenciano, de Aspe), y que levantó furores en según
qué sectores del público. Los mismos que ha desatado su cartel
del Saló de este año, y los mismos que provocará su
exposición de este año: es tradición que el ganador
de la categoría más destacada del Saló sea el realizador
del cartel, y reciba además, una exposición, pero el público
mayoritariamente juvenil que suele acudir a las citas de Barcelona no encajó
bien el premio, no ha encajado bien el cartel, y probablemente vaya a desencajarse
cuando vea la exposición de Calatayud.
La segunda de las obras que optan al premio de mejor obra y al de mejor
guión es Lope de Aguirre: La expiación es la conclusión
de un ciclo que escribió Felipe Hernández Cava y dibujaron
tres autores, siendo el último de ellos Ricard Castells. Es esta
última parte con la que opta a los premios.
Otra vez Edicions de Ponent es la que publica, pero la historia de esta
obra es algo diferente: la extinta Ikusager produjo las tres obras, pero
dejó esta última entrega inédita. Los autores acabaron
finalmente seducidos por los cantos de sirena de la editorial que más
invierte en prestigio de todas las que lanzan narrativa gráfica
en la actualidad. Desde luego, Lope de Aguirre: La expiación no
desmerece en absoluto la línea de la editorial, ni el propio planteamiento
de la obra que tenía Hernández Cava, guionista de prestigio
donde los haya, que había contado con los trabajos de Breccia y
Federico del Barrio en las dos primeras partes de la trilogía. La
elegancia de Castells, con sobriedad que roza el minimalismo comprensible,
la economía estilística y la expresividad del trazo, dan
buena cuenta de uno de los firmes candidatos a hacerse con el premio del
Saló.
Las
dos obras editadas en Valencia encontrarán oposición en El
demonio rojo, de Mauro, editado por La Cúpula, en el apartado de
Mejor Obra.
La convocatoria a Mejor Guión, además de Lope de Aguirre:
La expiación y Un largo silencio, contará con La parejita,
de Manel Fontdevila, que se publica habitualmente en El Jueves, y con otro
valenciano: Sergio Córdoba y su Freaks in Love, editado por Subterfuge
Comix. Sergio Córdoba ha realizado un cómic con un dibujo
efectivo, pero, sobre todo, un guión realista, en el que el lector
se puede reconocer en lo cotidiano, en situaciones habituales y en pensamientos
plausibles. Hay quien dice que se trata de un Strangers in Paradise (obra
de Terry Moore que deshace críticos como el agua derrite el hielo)
a la española, y le augura un futuro de campanillas al valenciano.
De momento, también cuenta con la nominación como Autor Revelación
frente a las candidaturas de Ramón Bachs y Javi Rodríguez.
Sergi Albir
Article publicat el 8 de maig de 1999 en EL PAÍS Com. Valenciana
Los valencianos acaparan los premios del 17° Salón
del Cómic de Barcelona
El galardón a la trayectoria artística
recae en los hermanos Quesada
SERGI ALBIR. Barcelona
Si hay algún año en el que el tebeo valenciano pueda
echar las campanas al vuelo. es éste. La historieta valenciana,
en todas sus vertientes, protagonizó la entrega de premios del 17°Salón
del Cómic de Barcelona. La sala KGB acogió el evento y vio
cómo los galardones iban recayendo sobre autores o editores valencianos.
El Gran Premio del Salón, que recompensa la trayectoria de toda
una vida, fue a parar a los hermanos Quesada. conocidos por sus trabajos
en la editorial valenciana Maga, fundada por Manuel Gago, emparentado con
ellos.
Uno de los hermaiuw. Pedro, recibió el premio in memoriam, dado
que falleció en 1988. Pedro Quesada fue el guionista en series como
Pantera Negra o Tony y Anita, en la que dibujaba su hermano Miguel, quien
no pudo acudir a recibir el premio.
El prcmio al autor revelación recayó ex aequo en Sergio
Córdoba y Ramón Bachs. Córdoba es de Benidorm y estudia
Bellas Artes en Valencia. y también optaba con su Freaks in Love
a la categoría de mejor guión. En esta categoría no
consiguió hacerse con el premio, que fue para Felipe Hernández
Cava, un madrileño de gran tradición que escribió
Lope de Aguirre,la expiación que ilustró Ricard Castells.
Este àlbum, que recibió también cl premio de mejor
obra, fue publicada por Edicions de Ponent, la editorial de Onil que dirigen
Paco Camarasa y MacDiego.
Como vacas miramdo al tren resultó premiado como el meior fanzine.
La publicación estaba ampliamente representada por sus autores,
incluso en la exposición que habia organizado el Injuve (Instituto
de la Juventud), donde había hasta seis vacas mirando el tren representadas.
Contrariamente a lo que rnentes capciosas podrían pensar, el
jurado sólo contaba con un valenciano, Miguel Calatayiid, como ganador
de la pasada edición, Calatayud dibujó el cartel del Salón.
que organizó una exposición de algunos de sus originales.
La muestra quedó totalmente deslucida por una iluminación
inadecuada y una falta de espacio en los vagones de tren que se habían
habilitado para tal fin en la Estación de Francia, sede del Salón.
Las votaciones del jurado se prolongaron durante seis horas, aunque
Jesús Cuadrado, miembro del jurado y autor del Diccionario de
uso de la historieta española, negaba, paradójicamente,
que hubiese habido un gran debate. "De hecho". mencionaba Cuadrado, "estaba
todo bastante claro".
El único premio que no llegaron a copar los valencianos fue
el de mejor obra extranjera. Podría parecer obvio que no sucediese
así, pero en una edición anterior el castellonense Sergio
Aragonés (de hecho, tiene nacionalidad mejicana, pero nació
en Castellón) fue el ganador de esta categoría con su Magnor
el poderoso.
Industria artesanal
No se trata de un fenómeno habitual que Valencia brille tanto
en el Salón. La industria editorial valenciana no es, ni de lejos,
la màs potente de las espanolas, sino que el centro focal del tebeo
español es la ciudad de Barcelona Asi. resulta complicado explicarse
cómo una industria casi artesanal, con una clara carencia de medios
y una falta de promoción institucional evidente se hace fuerte en
Barcelona, no solamente con los premios sino con la referencia del Salón
como punto de remiión. No solo se podía ver autores como
Daniel Torres, Ana Miralles o Calo, o editoriales valencianas, como la
pujante Berserker (que presentó una novela gràfica que saldrà
en verano con Loquillo como protagonista, y que contó con la presencia
del propio cantante), sino que también aficionados y gente de fanzines
poblaban las calles del Salón. Aparte del Como vacas, era fàcil
encontrar el Tecolote de Carlos Maiques (el màs inquieto del Como
vacas), ¿Quién Ama a Eggy Crash?. de Ana Elena Pena. o el
Magia y Acero de Jordi Bayarri, ademàs de la revista Metrópolis.
EN definitiva, Valencia ha visto premiado su presente editorial, su
futuro e induso sus antiguas glorias, y ha demostrado, una vez màs,
cómo la multitud de valencianos devotos al tebeo que peregrinan
a Barcelona se ven correspondidos màs que nunca por la actitud del
Salón del Cómic.
Los premiados Miguel y Pedro Quesada (ambos nacidos en Albacete. pero
pertenecientes a la Escuela Valenciana) realizaron la mayoría de
su producción durante !os años cincuenta y sesenta para la
editorial Maga. Recientemente la Biblioteca Valenciana ha adquirido un
fondo editorial que cuenta con una gran cantidad de originales de ambos
autores (especialmente de Miguel, el dibujante, por motivos obvios), y
publicarà un catàlogo de esos fondos. Cuando cl Saló
se puso en contacto con Miguel Quesada, que agradeció el premio,
comunicó a la organización que no contaba con originales
de esa época, en la que tantos trabajos realizó. Miguel inició
su carrera en Editorial Valenciana, y màs addante trabajaria para
Bruguera y Maga, de una manera similar a su hermano-
Sergio Córdoba. Nacido en Benidorm en 1975, publicó su
Freaks in Love como un fanzine y recibió la oferta de la editorial
Subterfuge, de Borja Crespo, para publicar con pàginas nuevas sus
historias, que apenas habían tenido difusión. Lo cotidiano
y realista del guión de Córdoba, junto a la expresividad
de su trazo intencionadamente rudo le han valido la rendición casi
incondicional—"ya hay dos críticas negativas de Freaks in love",
comentaba en la entrega de premios, "eso me tranquiliza"—de la crítica
española.
En Lope de Aguirre, la expiación, Felipe Hemàndez Cava
y Castells construyen la tercera parte de la Trilogía en un àlbum
impecable de factura distante.
La mayoría de los presentes en la entrega de premios no habia
leído el àlbum, de tirada escasa y hecho para paladares exquisitos.
Se trata de una obra excelente, aunque lejana por múltiples motivos
del gran público. Muy en la linea de Edicions de Ponent.
'Como vacas mirando el tren'
La publicación premiada como mejor fanzine tiene tres años
de vida (con una cierta regularidad), excelente calidad y escasos fondos.
Lo tenían todo a favor para llevarse el gato al agua, y así
sucedió. Pero incluso para ellos fue una sorpresa estar nominados:
les avisaron el miércoles, el dia antes, de comenzar d Salón.
En Como vacas mirando el tren son conscientes de que, pese al premio, las
cosas no cambiarán demasiado. "Esto no es un negocio". dice Nacho,
"por la mañana trabajas de carnicero y por la tarde dibujas". Asi,
Carlos Maiques, Nacho, Txemacàntropus y Gerardo no han protagonizado
una explosión de júbilo. No deja de ser normal: el premio
parece convertirlos en "promesa oficial de futuro", cuando, en realidad,
se trata de un grupo de autores que, en otros tiempos o en otros lugares,
podrian vivir profesionalmente de su talento.
Sergi Albir, Barcelona