6/09/98
Una pequeña película
Ana Miralles acaba de publicar la segunda de las tres partes de la adaptación de "En Busca del Unicornio" en Francia. También lo ha hecho en España, ("En Busca del Unicornio: Los herreros blancos", Editorial Glénat) pero la autora mira directamente al mercado francés desde hace algunos años. El panorama para los autores de tebeos sigue siendo especialmente aciago, ya que el mercado español adolece de un problema endémico que los editores no logran paliar de casi ninguna de las maneras: la distribución. Pese a las buenas críticas recibidas en el país vecino, Ana Miralles y Emilio Ruiz, que han adaptado la novela de Juan Eslava ganadora del premio Planeta, ven casi ignorada su obra en España. "A la hora de la verdad", confiesan, "no nos preocupa demasiado. No da mucho dinero, pero sí bastantes satisfacciones. Y concretamente este trabajo, más aún". Es comprensible: Emilio y Ana leen una novela que les parece especialmente interesante, le envían una carta a Juan Eslava solicitándole permiso y éste no solo se lo da, sino que les ofrece colaboración. "Ha sido una tarea realmente bonita", confiesa Ana,"porque Juan aceptó de muy buen grado el trabajo de Emilio, se limitaba a corregir un par de comas del guión, y después, cuando yo le enviaba las páginas dibujadas, apenas me instaba a corregir detalles sobre la indumentaria de los personajes, ya que él, por ser un historiador especializado en medieval, tenía mejor documentación. De ese modo, es una obra muy trabajada en todos los aspectos, tanto en el de investigación como en el de dibujo y guión propiamente dicho. La única parte en la que no hay una fidelidad es en el tratamiento de los personajes del África subsahariana, porque hay muy pocas evidencias históricas de sus enseres. Y claro, si los expertos no lo tenían, poco podíamos hacer nosotros, así que la mayoría es fruto de la imaginación".
Con todo, pese a lo artístico del trabajo de guionista, narrador y novelista, se ha trabajado en aspectos de producción de una manera poco convencional. No han llegado al industrialismo de la manera de trabajar estadounidense o japonesa, pero han trabajado con el ordenador de una manera complementaria a las labores artísticas, además de repartir el esfuerzo. "La idea" comenta Emilio "es casi como la de una pequeña película en la que se intenta mantener por una parte la división del trabajo y por otra el mayor sentido artístico posible. He tratado de descargar a Ana de tareas como la rotulación, creando un tipo de letra electrónico a partir de su letra, hemos compuesto las páginas en la pantalla, ampliando y reduciendo viñetas hasta crear justo lo que queríamos ver... Son detalles que liberan al artista y que permiten controlar la producción hasta el último detalle". Fruto de la excelente relación entre Eslava, Ana Miralles diseñó la portada de uno de sus libros, Statio Orbis, que versa sobre la estancia del Papa en Sevilla. "De hecho, realicé dos: la editorial eligió una y Juan Eslava tiene la otra colgada en casa", confiesa Ana. Aún más, el público parece responder bien a la adaptación. "Nos han llegado noticias de que existe un club de aficionados de "En busca del Unicornio" que han analizado con lupa todo lo publicado hasta el momento", mencionan. ¿Resultado? "Aprobados", contestan satisfechos.
Sin embargo, no todo fue coser y cantar. La fase final del trabajo fue realizada por Ana con la colaboración de su hermana Rocío. Tras entregar los originales y esperar a la publicación del álbum, encontraron una desagradable sorpresa: toda la edición había salido con unos colores que no se parecían a los originales. "Afortunadamente", comenta Ana "la editorial francesa, Glénat, está muy acostumbrada a estos desastres y son extremadamente respetuosos con los autores. Nos pidieron perdón mil veces y volvieron a mandar el tebeo a la imprenta. Solo ha habido algo de tiempo perdido, al fin y al cabo". La adaptación de la novela no ha sido un asunto rápido en absoluto: se trata de un trabajo de unos nueve meses de duración. "Tuvimos alguna oferta para adaptar todo el texto en 46 páginas, en tres meses, y con oportunidad de firmar más adaptaciones, pero preferimos realizar un trabajo más detallado, más personal, más cuidado. Después de todo, ésta no es una profesión en la que estemos por dinero".
Dentro de "En busca del Unicornio" se halla un estilo muy diferente de trabajo y de ilustración al que nos tiene acostumbrados Ana Miralles. Mientras que en "Eva Medusa", daba tonos de ilustración más fantástica, con gran personalidad y sugerencia, la línea que encontramos dentro de esta adaptación nos muestra una gran versatilidad y naturalidad en el trazo, que adopta actitudes abiertamente descriptivas, tomando como patrón la síntesis realista, de exhaustivo detalle pero sin caer en la fácil trampa del barroquismo, todo ello sobre un guión efectivo con momentos brillantes que avanza sin apenas utilizar textos de apoyo.
A finales de año, si no sucede ningún imprevisto, aparecerá la tercera (y última) parte de la adaptación. "Nuestra idea", matizan Ana y Emilio "era realizarla en un solo álbum, y no en tres, porque era más natural de leer. De esta manera, estamos supeditados a unas ventas muy bajas y a una especie de desconcierto en el lector hasta que no concluya la edición de la obra, ya que la división es difícil de realizar. Y luego está la cuestión de que la novela no está publicada en Francia, así que no gozamos del conocimiento previo de la obra que podría atraer a más gente". En cualquier caso, lo más probable es que esta obra, como la anterior de Miralles, Eva Medusa, dibujada sobre guión de Segura, acabe publicándose en Alemania, Holanda, Bélgica e incluso en Estados Unidos. "De hecho", comentan "de lo de Estados Unidos no sabemos nada... Glénat lleva el asunto de los derechos y, si se publica en algún sitio nos envían dinero, pero eso es todo".
Sergi Albir, Cullera
Inèdit 8 de Març de 1998
Los autores de tebeos regresan a la Facultad de Bellas Artes
La Facultad de Bellas Artes de San Carlos (Valencia)
inaugura el día 9 de marzo su tercera semana de la historieta, organizada
por la Delegación de Alumnos de la Universidad Politécnica.
Durante este año, el motivo principal de esta exposición
serán los artistas que, relacionados con el mundo del cómic,
han salido de esta facultad. El tema no tiene excesiva dificultad, ya que
la institución ha visto convertirse en profesionales a muchos autores
que han despuntado incluso internacionalmente. Uno de ellos, Mique Beltrán,
explicará las relaciones entre animación y cómic,
vividas en sus propias carnes gracias a la adaptación a la pantalla
de su popular personaje Marco Antonio. Beltrán es un autor que se
considera más guionista que ilustrador y que, por multitud de motivos,
despuntó también como dibujante, publicando en revistas como
Cairo y, actualmente, en las páginas de El País Semanal.
Como casi siempre en estos casos, una de las mesas redondas volverá
a tener la autoedición y el fanzine como tema tótem, y prometen
tener invitados pertenecientes a estas publicaciones de toda España.
La última de las mesas, ya el día 12, contará con
la presencia, entre otros, de Román Gubern y Jesús Cuadrado,
dos pesos pesados del cómic español, con el propósito
de debatir sobre la historieta española en el panorama internacional.
La Semana del Cómic de Bellas Artes es, hoy en día, una de las pocas que consigue motivar a las tiendas y fanzines de Valencia para colocar sus productos fuera de su ámbito habitual. Este hecho, bastante común en acontecimientos como el Saló del Cómic de Barcelona, no suele acontecer en Valencia, acaso por la poca promoción que reciben estos eventos culturales.
Entre los originales expuestos se podrán ver obras tanto de autores de la antigua Escuela de San Carlos como José Grau o Eustaquio Segrelles, profesionales en activo surgidos en los 80 como Sento, Daniel Torres o Ana Miralles, y nuevos valores como Paco Roca, Cristina Durán, Gerardo, o Carlos Maiques. Además, se proyectarán películas de animación y otras de autores relacionados con el medio, como el norteamericano Kevin Smith.
Sergi Albir
15/07/98, Inèdit
La Guillotina expone los trabajos de Gallardo
La Guillotina presentó el día 14 a las 20:30 horas una exposición sobre la obra de Miguel Ángel Gallardo, que de repente, está de moda en Valencia. Debe ser que como el mundo de los tebeos sigue siendo poca cosa, y avanza siempre a trompicones, el asunto ha acabado institucionalizándose. Así, en la capital del Turia, la última moda es que si has de publicar un libro (o un tebeo, que en el caso de la última obra de Gallardo las fronteras vuelven a difuminarse) acabes en la Guillotina exponiendo lo que la gente puede ver en papel. El negocio es gracioso, porque suele acercar al lector el proceso de la obra e incluso muchas veces, permite hasta que se le conozca en persona.
Ese es el curso de los actos que viene organizando la editorial de Camarasa y MacDiego, que el 3 de junio presentó Un largo silencio en Futurama. En realidad, lo que presentó fue un punto de inflexión en su carrera, que se abre a nuevos horizontes. El hecho de que un autor de historietas que se ha dedicado tradicionalmente al humor haga un libro como éste no puede interpretarse de otra manera.
Sin embargo, la exposición no recoge los
trabajos realizados para este libro, sino que da un vistazo retrospectivo
a la carrera de Miguel Gallardo, mirando mucho hacia su actual etapa como
ilustrador para la prensa, y un poco menos a sus años con Makoki,
sus trabajos en Perro Nick, las tiras de Buitre Buitaker o sus estupendas
páginas de Roberto España y Manolín, parodia de Roberto
Alcázar y Pedrín matizada y trasplantada a la actualidad.
Un largo silencio
Un largo silencio es un texto de
Francisco Gallardo, el padre del famoso autor de comics, sobre su experiencia
y su vida durante la Guerra civil, con especial hincapié en su estancia
en un campo de concentración. "No se trata de una novela", afirma
Miguel, "ni de una autobiografía extensa, sino de las experiencias
de alguien que vivió la guerra desde abajo, desde el lado de los
desheredados. Mi padre jamás dijo una sola palabra de su experiencia
hasta el cambio de régimen, y entonces, ya jubilado, lo contó".
Francisco Gallardo lo relató una y mil veces, hasta que su hijo Miguel Ángel le propuso que lo escribiese. Y lo hizo. Un texto de poco más de una veintena de folios que Gallardo siempre pensaría en adaptar. Pasarían veinte años hasta que apareciese el libro. "Dibuje mucho, muchas ilustraciones sueltas" cuenta Gallardo "para ir soltando la mano. Pero hasta hace poco no me decidí, porque veía mi estilo con demasiados dejes humorísticos. Afortunadamente, mi trabajo como ilustrador en La Vanguardia me permitió tocar temas muy diferentes, serios en muchos casos, y eso me hizo adquirir confianza suficiente". El resultado es espectacularmente austero. El sentido de la narrativa de Gallardo adquiere el ritmo exacto que marca el texto de su padre, marcando las distancias y utilizando un dibujo de síntesis que hace partícipe al espectador, en una línea que combina la simplicidad icónica con la subjetividad que destila toda la obra. Cada una de las viñetas, cada ilustración es un resumen de las sensaciones heredadas de un Gallardo a otro.
"El hecho" menciona Gallardo "es que la idea me rondó por la cabeza durante años. Y me apetecía mucho sacarla de dentro, me daba igual editarla o no, o como. Pero surgió la opción de Paco Camarasa y MacDiego y me decidí. También tiene mucho que ver en el resultado el excelente trabajo que hizo Enric Jardí en el diseño del libro". Y luego está esa sensación doble que transmite Gallardo: la de no querer olvidar los hechos, ya que parece que, tras la transición democrática, mucha gente quiere olvidar qué sucedió, y la otra, la de no querer cargar las tintas, de dar un testimonio subjetivo pero equilibrado, sin buscar dramatismos forzados, sino arrojando realidad sobre los ojos del lector.
La obra, pese a lo que se anunció, no cierra
la Col·lecció Mercat. Se trató de un error. Lo que
sí es cierto es que Camarasa y MacDiego, los editores de moda después
de haber ganado el premio de Saló del Còmic de Barcelona
con el 'Piefrito' de Miguel Calatayud, estrenarán Edicions de Ponent
próximamente con una línea de narrativa.
Sergi Albir
25/06/98
El gato Pumby da el salto del tebeo a la televisión
Pumby ha acabado saltando del papel impreso hasta
la pantalla de televisión. Michelle Connolly y José Sanchis
presentaron el (martes 22 de junio) en la Sala de actos de Bancaixa, dentro
de los actos de Cinema Jove, la adaptación de Pumby para la televisión,
un especial de 75 minutos en los cuales podemos ver el
desarrollo
que la productora valenciana Cartoon ha hecho del personaje de José
Sanchis, que veía así realizada su ilusión de que
el fantástico gato saltase del papel impreso a las pantallas. La
adaptación, pese a haber modificado algún personaje secundario,
como es el caso de Blanquita, que ha sido reconvertida gráficamente
en una mujer-gato de formas más sinuosas de lo que cabía
esperar, goza de un alto grado de fidelidad, especialmente en su aspecto
más notable: el color. Probablemente tiene mucho que ver con lo
fácil que es adaptar el color plano a los sistemas de coloreado
por ordenador que emplea Cartoon, que unidos a unos fondos de los que Fernando
Carrión, el director del proyecto, se enorgullecía con motivo.
"Son uno de los puntos fuertes", reconocía al final de la proyección.
Los aspectos narrativos no son en absoluto arriesgados, ya que se trata
de una producción dedicada básicamente a un público
infantil, pero el guión de Eladio Ballester, pese a tener deudas
evidentes no solamente con el tebeo de Sanchis, sino con algunas publicaciones
americanas, es francamente entretenido, si bien tiene el aspecto de haber
sido fruto de la fusión de tres episodios independientes. La introducción
de personajes como el profesor Chivete, el Zarkov particular de este felino
Flash Gordon le da al mundo de Pumby cabida a espectaculares soluciones.
El aspecto de la sonorización merece poco comentario se trata de
una tarea muy efectiva, y con números musicales de Enric Carrión
que recuerdan a Disney pero que aún adolecen de falta de medios,
la cual puede ser suplida con posterioridad.
"Aunque el resultado es bueno", comenta Fernando Carrión "las cosas mejorarán durante la serie, ya que aquí ha colaborado mucha gente junta por primera vez, y eso siempre trae complicaciones". De momento, se comenta que TVE ya está conforme con la compra de un paquete de 26 episodios para La 2, lo cual puede conseguir que Sanchis obtenga el merecido reconocimiento por su labor como dibujante y guionista que tan ingratos resultados tuvo por parte de Editorial Valenciana, que desapareció con los fondos gráficos y originales que Sanchis entregó, pese a las insistentes reclamaciones que hicieron los dibujantes que trabajaron para esta empresa. La primera tanda, con la mitad de episodios está prevista para salir al mercado en 1999. El proyecto ha sido seleccionado para acudir al Cartoon Forum de Syros (Grecia), por la comisión del programa europeo Cartoon, dedicado a la promoción de animación europea.
Cartoon ha producido la serie básicamente en Valencia, junto a TVV, Estudios Tabalet y con la colaboración de la Generalitat, aunque ha tenido que colaborar con profesionales de Euskadi y Cataluña. Ese es uno de los motivos por los cuales decidieron fundar una empresa paralela, Toon Factory, que les aprovisione de profesionales cualificados en el mundo de la animación con los que estar en contacto.
En cualquier caso, Pumby está en primer plano de la actualidad: con una exposición en Museo de Etnología y con una serie de episodios en ciernes, parece que los tebeos españoles, con diez o veinte años de retraso, llegan a la tan cacareada alianza con los medios audiovisuales que les puede procurar un futuro prometedor.
Sergi Albir
13 de junio de 1998
Daniel Torres publica un capítulo de The Spirit junto a Alan Moore
Daniel Torres continúa con sus incursiones sobre los tebeos americanos. Si hace unos días aparecía la primera parte de "El Ángel de Notre Dame", antes de que su editorial anuncie el segundo tomo, en el que concluye la historia, Torres ve como se publica en Estados Unidos su versión de The Spirit, un personaje creado por Will Eisner.
The Spirit, de Will Eisner, es una de las obras clásicas del cómic mundial, una joya de la innovación narrativa en el género policíaco, desde dónde se abordaron desde el drama hasta el humor. Su autor está considerado como uno de los pilares de la evolución de la narrativa gráfica, y dedica su tiempo a escribir obras entre pedagógicas y teóricas sobre su profesión (La narración gráfica, recientemente editado por Norma, la misma editorial de Torres, es el último de sus libros). Daniel Torres es uno de nuestros autores más valorados en Estados Unidos, y quizás por eso, es de los privilegiados que ha accedido a la exclusiva nueva serie del enmascarado, por la que han pasado tan solo autores como Neil Gaiman, Alan Moore o David Gibbons, tres ingleses especialmente apreciados por el público norteamericano, que han estado dando lo mejor del cómic estadounidense durante las dos últimas décadas. El número cuenta también con una portada de otro de los adorados británicos, Brian Bolland y una contraportada de Moebius, así como con otra historia de Bo Hampton y Mark Kneece.
Así, Torres ilustra un guión de Moore (Last night I dreamed of Dr. Cobra, Anoche soñé con el Dr. Cobra), dónde un Spirit retirado, observa su ciudad y recuerda sus antiguos quehaceres. Las ambientaciones futuristas son probablemente el mejor escenario para que Daniel Torres muestre sus condiciones, y Central City, con sus 'logotecturas' (edificios con forma de palabra, con los que Will Eisner realizaba en muchas ocasiones las primeras páginas de las historias de Spirit, un héroe urbano por excelencia. La palabra es, probablemente, un regalo de Alan Moore a Will Eisner), es todo un espectáculo en las manos del valenciano. En apenas diez páginas, Moore y Torres recrean la memoria de Spirit hacia el hombre que le dio la inmortalidad, el Doctor Cobra, y dan luz a las negras calles de la ciudad por la que Denny Colt se convirtió en una leyenda de la que ahora es testigo.
Una de las peculiaridades de la edición
es que, pese a tratarse de una obra de calidad indiscutible, con autores
de renombrado prestigio, el formato escogido es el de un tebeo (formato
de comic-book) normal con un papel ligeramente mejorado, en contraposición
a las lujosas ediciones europeas. Con todo, el precio con el que sale a
la venta, 3.50$ nos muestra la apuesta por la calidad que Kitchen Sink
Press hace, saliéndose de las grandes corrientes de editoriales
como Marvel o DC, para quien Torres, sin complejos, prepara otra serie
de cuatro números llamada G.I. Robot, ambientada en la Segunda Guerra
Mundial, con un guión de Dean Motter.
Sergi Albir
10/05/98 Inèdit
Valencia en el Saló del Còmic de Barcelona
10 Maig 98.
Valencia sigue asistiendo a la cita del Saló Internacional del Còmic de Barcelona más como despensa proveedora de autores e iniciativas creativas que como una potencia editorial, si bien tanto industria como autores parecen haber decidido coger una bocanada de aire rumbo al encantador y a la vez incierto mundo de los tebeos.
Para autores, cabe mencionar principalmente los nominados a algún premio: Calatayud estaba en las listas como mejor guión - por Piefrito-, álbum que optaba también a llevarse el galardón de mejor obra. Juaco Vizuete buscaba convertirse en el mejor autor revelación, y, por proximidad, y Oliveiro Dumas y Ladislao Kubala eran los autores que realizaban dos de los últimos números de El Pregonero, publicación que optaba al premio al mejor fanzine y que se quedó en el camino. Y parece que se quedó del todo, porque esta revista barcelonesa no parece que vaya a volver a ver la luz. Estos dos autores no padecerán, de todos modos, penurias para publicar sus obras, ya que ambos están en el círculo de Kovalski Fly, el ganador de la misma categoría del año 97 (ex aequo con Rau), que se publica en Valencia, y en el que participan, además, autores como Gerard Miquel o Anselmo Burulanda. Kovalski presentaba su número 11, en el cual comienza a verse la relación con la Associació Profesional d'Il·lustradors de València, que irá colocando trabajos en la contraportada. Como muestra, Cristina Durán, ganadora del ExpoCòmic d'Alaquàs , dejó ver sus títeres allí.
En el mismo ámbito de las publicaciones que, por medios no son profesionales, pero que demuestran calidades notables, estaban la excelente Como Vacas Mirando al Tren, y los últimos atentados contra el formato convencional de lo que es un tebeo a manos de Malasombra: Carlos Maiques llegó a Barcelona con una bolsa llena de fanzines en forma de bolsita de té y sobres de azúcar.
Berserker Ediciones es otra joven editorial
valenciana que, espoleada por su ya clásico Mangazone, una
revista sobre manga (cómic japonés), lanzó hace pocos
meses al mercado algunas obras como White Knight de Bork, Johnson
y Barto, de correcta realización, y Myth Wars, del debutante
Javier Bolado. Por si fuese poco, se atreve con un Berserker presenta:,
una especie de revista de presentación de sus propias novedades:
Motor, de Selvi y Olivas, Hulk Morgan Comics, de Sergio Córdoba,
y Magia y Acero, de Jordi Bayarri. Las propuestas de Berserker
están en la línea del cómic de aventuras con influencias
americanas y/o japonesas.
Desde Barcelona se edita, por Planeta-De Agostini, el Sarvan del guionista valenciano Antonio Segura y Jordi Bernet (Torpedo), realizada en 1984 pero aún muy vigente. En un especial sobre autores españoles que realizan tebeos de superhéroes, Larroca y Fonteriz (que estrenaba contrato con la recién nacida Dude Comics para ilustrar guiones de Roy Thomas) veían sus nombres alabados por la que ha sido su editorial, Planeta. Larroca también vio como la editorial Camaleón lanzaban un especial Slumberland sobre su trabajo en Marvel Comics, especialmente en Los Cuatro Fantásticos.
Sergi Albir
Miguel Calatayud consigue el premio a la mejor obra en el Saló del Còmic de Barcelona
Sus editores, el viernes por la tarde, con
un aire de nervios, lo tenían casi claro. "Ganaremos. ¿No?",
decía Paco Camarasa en la Estación de França, justo
delante de su socio, MacDiego. Finalmente, a las 2 de la mañana,
se desvelaban las incógnitas y Miguel Calatayud, su Piefrito y sus
editores, respiraban tranquilos: el premio más importante de cuantos
se conceden en el mundo de los tebeos en España era suyo. El alicantino
Juaco Vizuete, nominado como autor revelación, corrió peor
suerte y no pudo hacerse con el galardón, que consiguió la
madrileña María Colino.
Piefrito es uno de los libros que han
producido Camarasa y MacDiego, y la última obra de Calatayud. En
muchos casos se obvia la edición, pero la política de la
colección ha sido, sin duda, determinante para la obtención
del premio. Calatayud es un autor maduro que goza de un gran prestigio,
de una calidad indiscutible, y de un dominio del color privilegiado, y
la libertad que otorgaba su editorial era una de las piezas claves para
que este autor volviese la vista, una vez más, a los tebeos, después
de largas temporadas dedicado a la ilustración, y se hiciese con
un premio que Piefrito reclamaba. Y es que la historia del bandolero
valenciano que fue bandolero porque el destino le llamó a serlo,
como fue Jaume Josep Gaietà Alfons, más conocido como "El
Barbut" (1783-1824), destacaba por todos los lados. Este "western-alpargata
dónde el río Segura sustiyuye al Río Grande" como
mencionaba la propia contraportada del libro, cuenta las aventuras y desventuras
del bandolero que hizo estragos en las sierras alicantinas hasta el fin
de sus días. Calatayud se basó en un pliego denominado "Historia
verdadera del famoso guerrillero y bandido Jaime el Barbudo, o sea: el
terror de la sierra de Crevillente", además de en un gran trabajo
de documentación en el que el autor llegó a contar incluso
con Ramón Berenguer, el alcalde de Aspe, su pueblo natal.
De hecho, el álbum también estaba nominado como mejor guión, suerte que recayó en Max, El Prolongado Sueño del Señor T, así que no solamente se ha premiado el excelente bitono en marrones rojizos y negro, no sólo las grandes ilustraciones a doble página frente a las seis viñetas de otras, con cambios entre rotulación mecánica y manual, en las que no utiliza bocadillos al uso, sino el estupendo conjunto, con una gran portada incluida, lo que ha llevado a la consecución del prestigioso premio.
Calatayud es probablemente el padre de lo que se llegó a llamar escuela valenciana, una serie de autores que en los ochenta vieron como el tebeo florecía a su alrededor, e incluso los llevaba a grandes ventas. Calatayud ya llevaba desde principios de los setenta asombrando desde revistas como Trinca y marcó, principalmente el interés por el color de los que vendrían después. No se trata tanto de la influencia explícita que causó en autores como Torres o Beltrán, que coincidieron con él en Cairo, otra revista mítica, sino sobre todo de motivar un interés por la expresividad cromática que caracteriza a este alicantino de 54 años al que mucha gente conoce más por sus portadas de la cartelera Turia que por sus tebeos.
Sergi Albir
"Amb tot", comenta Antonio Busquets, "dur a terme l'exposició no va ser tarea senzilla. Des de que Carles Recio va tenir la idea i me la va proposar, hem hagut de moure moltes coses". José Sanchis ja té 65 anys, i estava prou enfeinat amb els projectes d'animació de Pumby. "No volia capficarse amb un projecte d'homenatge, ni de retrospectives" confessa Busquets "però al final ha col·laborat moltíssim. Fins i tot ha fet material inèdit per l'exposició, apart de prestar-nos moltes altres obres gairebé inèdites". L'exposició conta no només amb originals de l'autor, sino amb revistes originals de totes les etapes de Pumby, i amb joguets coetanis a cada època del personatge. Un dels col·leccionistes que ha aportat materials ha sigut Carlos Higón, un dels propietaris de la llibreria Krypton Comics, que ja va organitzar l'homenatge a Sanchis anys enrera.
Durant el temps que aquesta exposició estiga
al Museu d'Etnologia de València, està previst realitzar
una sèrie de taules rodones i altres actes, entre els quals es negocia
la preestrena de la pel·lícula d'animació de Pumby,
de la qual Cartoon, una productora valenciana està ultimant els
detalls. "De fet" explica Busquets "aquesta és la primera de les
exposicions que tenim previstes a Héroes de Paraeta "- així
ha denominat la Diputació l'exposició -"i la següent,
ja l'any que ve, serà la d'El Guerrero del Antifaz. Però
abans, aquesta exposició es convertirà en itinerant pels
museus de la Comunitat Valenciana, i és probable que visite llocs
com ara Barcelona, Gijón o Avilés, on, pel seu interés
per la narrativa gràfica, pot tenir una bona acollida".
Sergi Albir
2/07/98
Fanzines per a tots
València és un cau de fanzines de
comics. Ho ha sigut des dels anys vuitanta, quan varen eixir d'eixes publicacions
autors com ara Mique Beltrán, i per on varen passar editors actuals,
com ara Juan Vicente Chulià, editor d'una de les iniciatives de
fer llibres sobre còmics. Allò dels fanzines, de les revistes
fetes per aficionats, té la tremenda complicació de saber
qui està fent alguna cosa i qui no, i per això, cada vegada
que hom pega una ullada a un territori tan mutant, es troba amb noves incorporacions
i es destroba amb els que, o s'han rendit, esgotats, o han canviat de nom,
o de format, o d'idea. Hi ha també, a l'hora de fer una taxonomia,
el permanent problema de delimitar què n'és fanzine, i què
n'és revista, o prozine, que també deian els americans,
i que venia a ser el nom que rebien les iniciatives d'autors que no estaven
recolzats per cap editorial potent. D'aquestes tenim, ara per ara, tres
exemples importants: Kovalski Fly, Fancòmic i Ganadería
Trashumante. Com que València tampoc és Nova York, els
autors d'unes i altres acaben barrejant-se fins al punt de que hi ha vegades
que, de no ser pels formats, gairebé ningú les distingiria.
Kovalski porta format de tebeo, i va rebre el premi del Saló,
a mitges amb Rau (un altre prozine de Barcelona) l'any passat.
Fancòmic és un altre cas d'aquestes intencions poc
convencionals. Una publicació amb un CD incorporat amb grups locals
que tenen així l'oportunitat d'arribar a més públic,
i una manera d'interpretar les històries diferent, en la qual música
i còmic es combinen amb els mateixos temes i moltes vegades fins
i tot amb la mateixa lletra. Gerard Miquel, Ismael Rumbeu, César
Tormo i Anselmo Burulanda sòn el cor i l'ànima de Kovalski,
i quan s'afegeix Òscar Mora, també ho sòn de Fancòmic.
La tercera, Ganaderia Trashumante ja té una base en l'Associació
Profesional d'Il·lustradors de València, i es dedica a barrejar
disseny amb còmic amb text i amb el que puguen, amb un esperit extremadament
innovador. I se'l diu fanzine com se'l podria dir la gran novela americana,
perque des de Paco Roca, Sento, Micharmut, Beltrán, Gimeno, fins
als nous valors, gairebé tots passen per una publicació de
més de dues-centes pàgines que es reparteix gratuïtament
gràcies a la gestió publicitària que encapçala
MacDiego, que coordina Ganaderia.
En altre esglaó trobem un grapat de propostes, també amb format canviant i alta qualitat,però menys estabilitat econòmica, com sòn Malasombra i Como Vacas Mirando al Tren, que ja porten més d'un any funcionant i que tenen en Carlos Maiques el seu nexe d'unió. Per la resta, Como Vacas l'executa el col·lectiu Haciendo el León, porten format de llibre en els nombres als quals poden arreplegar prou material, i la resta sòn com una capsa de mixtos. El qual tampoc és sorprenent, perque Malasombra presentà al Saló exemplars en forma de bossa de té, amb fil inclòs. Totes dues procedeixen de la Facultat de Belles Arts de València, i sòn apostes arriscades al voltant de la narració i l'heterodoxia dels seus autors, que deixan veure a les seves pàgines un mosaic propi de la seva condició innovadora.
I també hi ha una mínima representació
dels dedicats bàsicament a la crítica i l'informació.
Seria el cas del castellonenc Wopitti Whop, que sembla haver-se
passat definitivament a Internet (www.mallasys.com/lokeai/wopitti/benito.htm).
La xarxa n'és un lloc idoni pels fanzines per motius evidents: el
cost de fer i publicar una pàgina web és gairebé ningú
(la xarxa està plena d'espais gratuïts per fins culturals),
i així ho han apreciat aquesta gent, que alhora publica les seves
notícies en revistes de fora com ara Slumberland. Gotham
News és altra de les informatives, de la má de Carles
Ciurana, que tot i ser especialment minoritària, presta atenció
a la majoria dels afers relacionats amb la connexió València-USA,
i para atenció als autors i editorials d'ací que estan en
l'òrbita del còmic americà. ComicGuía
n'és el degà dels fanzines espanyols en actiu, realitzat
per Francisco Tadeo Juan, tot un crític del medi que ataca amb duresa
els fanzines al seu llibre ComicGuía, Historia de una revista
sobre comics.
Nota: aquest article està tallat, es va perdre el funal...
Sergi Albir
7/05/1998
El Àngel de Notre Dame
Daniel Torres té nou àlbum. Ara com ara, cada vegada que l'autor presenta una de les seves obres, sorpren amb noves de la seva particular forma de fer les amèriques. Aquesta vegada es diu El Angel de Notre Dame, i torna a posar a Torres al món de la ciència ficció, si bé aquesta vegada l'autor s'ha deixat caure per territoris una mica més desconeguts: l'obra està produïda per l'editorial americana Dark Horse, una de les grans, que s'atreveix a llançar el mateix producte que ja l'ha donat bons resultats amb el volum recopilatori de Roco Vargas, el personatge més emblemàtic de l'obra de l'autor valencià. L'acord té prou a veure amb, d'una banda, la qualitat dels treballs de Torres i d'altra les bones relacions que els editors de Torres a Espanya, Norma Editorial, mantenen amb Dark Horse. "Vaig decidir començar aquesta història", comenta Daniel "a la Convenció de Comics de San Diego (California, Estats Units), en juliol de l'any passat . Tenia l'idea de produïr alguna cosa pel mercat americà, per provar... I de fet, el format era diferent quan el vàrem planificar. Voliem fer tebeos més barats, més populars, però ells estaven més aviat clavats en una crisi de vendes, així que decidirem no arriscar massa i recolzar l'obra en els valors més habituals dels europeus: una edició cuidada i d'alta qualitat. I clar, de les 180 pàgines que tenia el projecte inicial, vaig haver-me de conformar amb 90, i dividides en dos parts de quaranta-cinc."
Una galàxia qualsevol és el fons de l'acció. "Vaig escollir la ciència-ficció" reconeix Torres, sense pudor "perque tot i tenir els problemes típics de desprestigi del gènere, em donava tota la llibertat per col·locar els personatges com a mi m'abelleix. De fet té prou a veure amb, si es vol veure així, l'història dels Romanoff i la dinastia exterminada, però no volia fixar-me massa a cap temps". El temps sí importa a Daniel Torres, perque, de fet, és el que li dona sentit a l'història, que té una civilització que utilitza els forats negres per a viatjar per la galàxia. Segons la física, aquest tipus de fenòmen, també provocaria efectes sobre el temps, i amb això juga el guió de El Ángel de Notre Dame.
La primera part, que es diu "Mecánico del tiempo", es publica ara, i la segona espere que veja prompte la llum, perque es tracta d'una història amb un continuarà prou carregat: l'història està tallada pel mig. Això incomoda lleugerament l'autor, però Daniel Torres s'ha acostumat a bregar amb els editors, i prefereix cedir-ne metres en determinats llocs per preservar la seva llibertat creativa en molt d'altres. Com ara l'història que prepara per Vertigo Visions, una divisió de DC Comics, la companyia de comics més important del món, l'editorial de Superman, Batman o la Justice League, propietat de la Warner Bros. "Ara" diu amb el guió a la mà "estic preparant una sèrie amb un guió de Dean Motter. I com que me'ls conec, li ho he tornat i l'he demanat que m'ho detalle auca per auca. No vull que quan estiga tot el treball acabat, vingan diguent-me que he de repetir vint pàgines". Els americans tenen una manera peculiar de treballar, especialment a les companyies grans: el guionista envia una història no massa detallada al dibuixant, que torna una sèrie de pàgines i sobre això, tret d'uns quants canvis, el guionista posa els diàlegs. Amb el treball que els dibuixants europeus donen a cada pàgina, els mètodes fan inviable que treballen industrialment. El cas dels dibuixants europeus que triunfen sostenidament als Estats Units es basa en l'adopció dels seus estàndars sense contemplacions: és el cas de Carlos Pacheco, per eixemple.
De tota manera l'obra de Torres veu, aquesta vegada, alterades algunes característiques menors amb respecte a les seves anteriors publicacions. El format és més estret (anava a publicar-se en tebeos, o format comic-book, com diuen ells, i no en àlbum), i hi ha concessions a l'enteniment americà en el tractament de les vinyetes, que sòn més herència dels autors americans de l'editorial Image que dels clàssics que varen influir a Torres en tota la seva obra. "L'immensa majoria d'aquestes novetats sòn purament anecdòtiques, encara que m'ha agradat experimentar amb els globus dels textos, no hi ha res d'inhabitual en la narració gràfica". Aquest aspecte és el que més agrada, probablement, als editors americans, ja que Daniel Torres té una planificació típicament cinematogràfica de l'acció. Es pot identificar clarament la sequencialitat i el ritme de l'acció. "Amb tot" confessa "he pogut eixir un poc dels canons que tinc gairebé autoimposats, i he realitzat il·lustracions més grans, amb prou càrrega dramàtica".
Torres també manté relació
amb el cinema mitjançant Roco Vargas, ja que va vendre els
drets d'una opció sobre el seu personatge per Hollywood. "En realitat,
ells paguen per tenir durant una sèrie d'anys la possibilitat de
fer una pel·lícula. Si no la fan, han perdut els diners.
Supose que deuen tenir-los en algun calaix o estaran preparant uns quants
guions, però no em preocupa massa. De fet, si s'arriba a dur a terme,
jo no tindria, contracte en mà, massa a dir. Si fos bona, m'alegraria
molt, i si no, doncs, res, mala sort. Jo ja he fet el personatge, ara,
que treballe ell", conclou, amb un somriure.
Sergi Albir
Dieciséis novelas con hombres azules/ 16 novel·les amb hómens blaus
, de Pere Joan. Col·lecció Mercat. Editorial: Paco Camarasa y Mac Diego.
Lo lógico sería esperar que un autor de tebeos se dedicase a hacer tebeos, que un cantante cantase y que un torero torease. En muchos campos, la especialización mejora los resultados medios, y causa aburrimiento por lo previsible, en muchas ocasiones, de sus frutos. En este caso, la grata sorpresa que depara el mallorquín Pere Joan al ilustrar sus dieciséis novelas nos hace sospechar que acaso un narrador sea siempre un narrador, ya elija celuloide, tinta de colores o simple letra para expresar sus ideas. Y según parece, Pere Joan es totalmente asimilable a esa categoría de autores que se esfuerzan por contar algo. Y también de esa gente que no está dispuesta a dejar pasar oportunidades como las que se le ofrecieron."Lo cierto es que se trata de un recuperación de textos amontonados por ahí, desde hace diez años. Los recogí, los ilustré y les di coherencia interna". Así que "16 novel·les..." destila diez años de perplejidad generada por un autor maldito que se rebela contra la convencionalidad de las formas típicas. Las ilustraciones no adolecen del servilismo al texto, y el texto no explica las imágenes: es una suerte de complementar y oponer, de matizar y contrastar, de no someterse, al fin y al cabo.
Igualmente, la obra trata "del silencio y del espacio vacío", jugando con el azul, el negro y el blanco de sus ilustraciones y con la forma de los textos, que rozan discretamente el caligrama, aprovechando las experiencias en diseño gráfico a las que los autores de tebeos, se han visto obligados a conseguir con el firme propósito de mantener una actividad creativa. Con todo, cabe destacar más la elegante, la casi espartana síntesis que ejecuta Pere Joan en sus novelas. Apenas ideas, apenas colores que dejan ver los sentimientos del autor sobre la literatura contemporánea. "Es dramático que se te caigan los libros de las manos: se explota cualquier idea hasta más allá del límite, se llenan de artificios innecesarios. Yo creo que hay novelas que pueden durar dos páginas". Y después otra vez las referencias al vacío y al silencio como forma de enmarcar historias interiores en bitono con raíces en la escritura automática, y en dejar ir lápices y tinta para crear formas tremendamente expresivas y sin referencia a más realidad que la mente del autor. Marcaba Pere Joan que es importante, en esta obra, mencionar que utiliza el color como signo de puntuación. Y de hecho lo es, porque ha sido signo de identidad del mallorquín dominar siempre el color como instrumento expresivo de una manera ejemplar. Pocos autores tienen un gusto tan especial por el color, así que se acentúa sobre manera la austeridad a la que se somete.
Y, por último, la variedad. No tan solo en la temática, sino, sobre todo, en la mezcla. Si la imagen no es esclava del texto, y la letra no se rinde a la ilustración, según cada novela, manda una, y de desigual manera. Desde casi puramente literario, hasta una serie de dibujos con un parco título, todas cuentan, todas dicen.
Sergi Albir
Malasombra
"Dicen que si una revista llega hasta su sexto número, ya tiene una cierta garantía de continuidad", mantiene Paco Sales, un Malasombra, con la séptima entrega de la revista en sus manos. Con el tono de provisionalidad asumida, un grupo de artistas ( Álvaro de los Ángeles, Antonio Moratalla, Carlos Maiques, Cepillo, Isabelle Bonet, Modesto Granados, Paco Sales y Víctor Palau) de madurez no confirmada (o de evolución persistente, que viene a ser lo mismo) lanzan más o menos cada seis meses una publicación llamada Malasombra que se deja vagar entre la fotografía, el collage y su origen, el cómic. "Lo cierto es que la periodicidad semestral es algo ficticia", confiesa Carlos Maiques. "Cuando tenemos material suficiente, editamos. Así, han habido números que hemos editado tres meses después del anterior, y hasta que ha aparecido otro ha pasado casi un año. Pero ahora estamos decididos a ser auténticamente semestrales". No deja de ser curioso, sin embargo, que gentes tan decididas a no dejarse vincular por criterios de comercialidad, se empeñe en ordenarse entre los días. "Conectamos poco con el público" matiza Sales, "pero no nos preocupa qué haga el lector. Desde luego, siempre se agradece que todo el mundo te diga que le gusta mucho lo que haces y esas cosas, pero Malasombra es más bien una forma de expresarnos. Ninguno pretende comer con esta revista, porque hoy en día es casi imposible vivir de los tebeos". En cualquier caso, sus expectativas económicas no son muy halagüeñas. Pese al número creciente de librerías especializadas en comics, las ventas de las publicaciones innovadoras no parecen mejorar: "las propias tiendas no quieren arriesgar con productos poco lucrativos, y las hay que ni siquiera quieren coger nuestras revistas", dice Álvaro de los Ángeles.
El viaje entre diversas alternativas artísticas de expresarse es un modo clave de acercarse a Malasombra. "Aquí cabe de todo. Como autores y como lectores procuramos que interese el contenido, y no la forma de expresión". Los contenidos puros son más bien minoritarios en este coto de experimentación: la narrativa gráfica se entiende desde una perspectiva amplia, y no desde una punto de vista de subgénero. La imagen se mezcla con el texto de muchas formas diferentes. De hecho, cada autor ejerce de alquimista de una manera diferente para cada ocasión, con la honrosa excepción de Cepillo, que suele mantener algún convencionalismo, alguna fidelidad a la historieta más popular, al menos en aspectos gráficos.
Malasombra no es, pese a tener contactos con otras operaciones similares lejos de su metrópoli, como Monográfico, una publicación famosa fuera de Valencia y apenas sí dentro de la ciudad: acaso la abundancia de artistas pueda eclipsarles. "Aquí", comenta el grupo de artistas, "hay mucha gente que va de artista, que se mueve, pero la mayoría acaba por no hacer nada. Demasiado hablar, y luego no son capaces de sentarse a dibujar, a escribir, a lo que sea..."
Carlos Maiques, acaso el más prolífico de los Malasombra es el más resignado a la poca reacción del público: "sacar una revista ahora, aunque no nos preocupe demasiado, es llorar un poco. Con 350 ptas. la gente prefiere tomarse una cerveza, pero no es cuestión de ponerse a hablar de la eterna crisis del cómic". "Que lancemos nuestras propuestas" añade Sales "no quiere decir necesariamente que nos vayan a hacer caso. Lo que resulta claro es que la calidad no es garantía de nada. Es más ¿quién decide qué es bueno y qué no? Nosotros somos más autocríticos con nuestro trabajo que con los colaboradores, pero eso puede que solo sea porque no valoramos demasiado nuestro trabajo. Fuera de España las cosas están incluso peor: en Francia o Inglaterra la gente no se juega el dinero en publicaciones experimentales".
Sergi Albir