Acudits

A continuació, us mostro uns quants acudits.(per cert, alguns són molt dolents)

De donde eres?
De Madeira.
Ah, como pinocho.

Le dice un niño a su padre: Papá, hoy en la clase de lengua nos han exlplicado el significado de las palabras hipotéticamente y realmente. Pero, la verdad, no me ha quedado claro. ¿Puedes ayudarme? Mira, Rodrigo, te lo explicaré con un ejemplo. Pregúntale a tu madre si se acostaría con otro señor por un millón de pesetas. El niño, ni corto ni perezoso, se dirige a su madre y le espeta: Mamá, ¿tú te acostarías con otro señor a cambio de un millón de pesetas? Ay, hijo mío. Claro que sí. No sabes lo bien que nos vendría un millón de pesetas para pagar las deudas y llegar a fín de mes... Rodrigo le cuenta esta respuesta a su padre y éste le dice: Pues ahora dile lo mismo a tu hermana Carolina. El chaval, curioso, se dirige a su hermana mayor y le hace la pregunta. Carolina, ¿tu te irías a la cama con un señor si te dan un millón de pesetas? Naturalmente. ¿Tu sabes la ropa que podría comprarme con un millón? El niño regresa donde está su padre y le explica el resultado de esta segunda encuesta. Pues ahora, Rodrigo, pregúntale lo mismo a la abuela. Y así lo hace: Abuelita, perdona la pregunta, pero ¿tú te acostarías con un señor por un millón de pesetas? ¿Acostarme con un señor y que además me den tanto dinero? No quiero engañarte, pero si lo haría. Ya muy mosca, el chico le cuenta a su padre la respuesta de la abuela. Pues ahora, hijo, entenderás la diferencia entre hipotéticamente y realmente. En casa, hipotéticamente tenemos tres millones de pesetas. Pero realmente, tenemos tres putas.

El guardia para a un vehículo que se había saltado un semáforo. ¿Por qué se lo ha pasado en rojo? Perdone, pero es que soy daltónico. ¿Qué pasa? ¿Que en Daltonia no hay semáforos?

Estaban dos gambas de tertulia, y una dice a la otra: Estoy preocupada, chica. Mi madre fue ayer a un cocktail y todavía no ha regresado.

En la clase de Jaimito estaban estudiando el sentido de diversas frases hechas. Tras explicar el significado del refrán "Madre no hay más que una", el maestro, para ver si los alumnos lo han entendido, dice: A ver, Pedrito. Haz una breve narración que incluya la frase "Madre no hay más que una". Estaba yo enfermito en la cama, con mucha fiebre, y vino mamá, me dió un vaso de leche caliente con una aspirina, me besó en la frente, y yo pensé: Madre no hay más que una. Muy bien. Ahora tu, Carlitos. El pasado domingo, mi mamá me llevó a la playa, jugó conmigo, construimos juntos un castillo en la arena mientras yo pensaba: Madre no hay más que una. Excelente, ahora tu, Jaimito. Estaba solo en casa, como siempre, cuando llegó mi madre borracha, como siempre, acompañada de un amante distinto, como siempre, y me gritó: "Tu, capullo, tráenos dos cervezas". Y yo fui a la nevera, miré y le dije: "Madre. No hay más que una".

Entra un señor a una tienda de fotografía y dice: Mire, buen hombre, tengo un montón de problemas. Mi mujer me engaña, mi hijo es drogadicto, el jefe no me valora... ¿Y a mí que me cuenta? Ah, no sé. Como he visto en el escaparate un letrero que decía "Revele su rollo por 300 pesetas"...

Le dice el director al empleado: ¿Qué tal sus vacaciones en Brasil? Muy bien, señor Rupérez. Mucho sol, bonito paisaje, pero un país curioso. Allí sólo hay putas y futbolistas. No diga esto, Rosendo, que mi mujer es brasileña... ¿Ah sí? ¿En qué equipo juega?

Dos mujeres charlan en el balcón. De repente, una mira a la calle y dice: Fíjate. Ahi viene mi marido con un ramo de flores. Hoy tendré que abrirme de piernas. ¿Por qué? ¿No teneis jarrones?

Tanto insistió Genaro en los problemas teológicos que le atormentaban, que el Vaticano accedió a su petición de audiencia con el Papa. Verá, Santo Padre, he leido detenidamente las Sagradas Escrituras. Entiendo lo de la concepción de la Virgen María, el milagro de los panes y los peces, la resurrección de Jesucristo, incluso la Santísima Trinidad. Pero tengo una gran duda. Dime, hijo mío. ¿Qué fue de la carpintería de San José? ¿La vendieron? ¿La traspasaron?

Me gustan las almejas porque saben a mar. Sí que son cariñosas...

Llega uno a un bar y pide una botella de wiskie. Se la bebe entera de un trago. Ya ebrio, pide que le traigan media botella de wiskie. Se la bebe. Como una cuba, pide que le sirvan un vaso de wiskie. Se lo toma. Ya en estado lamentable, pide medio vaso de wiskie. Una vez ingerido, comenta: No lo entiendo. Cuánto menos bebo, más borracho estoy.

En la zapatería. ¿Tienen zapatos del 36? No, lo siento, de la guerra ya no nos queda nada.

Al regreso de un viaje a Estados Unidos, el tonto de José María le dice a un compañero de trabajo: Allí tienen dos grandes problemas. El primero, la discriminación racial que existe. Y el segundo, que hay negros por todas partes.

He ido al médico y me ha quitado el wiskie, el tabaco y las drogas. Pero bueno, ¿tu vienes del médico o de la aduana?

En la barra del bar, un cliente le dice al de al lado: Perdone que le moleste, pero usted es bombero, ¿verdad? ¿Cómo lo ha adivinado? No sé... Este porte, esta seguridad, esta mirada valiente, este casco, estas botas, esta manguera...

Me gusta la bandera japonesa. ¿Por qué? Porque es un puntazo.

Estaban unos fariseos lapidando una prostituta, cuando de repente aparece Jesucristo. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. De la multitud sale una mujer y mata a la prostituta de un pedrazo. Y dice Jesucristo: Jo, como te pasas, madre...

Doctor, me pasa una cosa muy extraña. Tengo unas ventosidades impresionantes, pero son absolutamente inodoras. ¿Cómo dice? Pues que me tiro unos pedos que hacen un gran ruido, pero no huelen nada. A ver, tírese uno. Efectivamente, el ruido es estruendoso. Los cristales de la consulta vibran. Es muy grave. Hay que operar inmediatamente. ¿Del culo? No. De la nariz.

¡Qué alegría, Constantino, me han tocado cien millones de pesetas en la lotería! ¡Qué bien! Felicidades, Joaquín. ¿Y qué harás con tanto dinero? Pagar las deudas. ¿Y el resto? Que esperen.

Suena el teléfono. El niño lo coje. Hola, hijo. ¿Está mamá? Está en la cama. ¿En la cama? ¿Sola o acompañada? Acompañada. Pues mira: haz todo lo que yo te diga. Coge un cuchillo del primer cajón de la cocina y con él mata a mamá y al señor que lo acompaña. Al cabo de unos minutos, cumplida la misión, el niño se vuelve a poner al teléfono. ¿Has hecho todo lo que te he dicho? Sí. ¿Está el cuchillo ensangrentado? Sí. Pues ahora hay que hacer desaparecer el arma. Tíralo a la piscina. ¿Piscina? ¿Qué piscina? ¡Uy! ¿Este no es el 302 04 04?

El maestro al alumno: A ver, ¿cómo se llaman los habitantes de Oviedo? ¿Todos?

El marido, totalmente borracho, le dice a su mujer al acostarse: Me ha sucedido un misterio. He ido al baño y al abrir la puerta se ha encendido la luz automáticamente. ¡La madre que te parió! ¡Ya te has vuelto a mear en la nevera!

Doctor, tengo un problema tremendo. Estoy perdiendo la memoria. ¿Cuánto tiempo hace? ¿Cuánto tiempo hace de qué?

Dos marujas presumen de las cualidades de sus hijas. Mira si es inteligente mi Vanessa, que se lee el listín de teléfonos y se lo aprende. ¿De memoria? No de memoria, no. ¡Entendiéndolo!

El guardia al conductor borracho: ¿Me da su permiso de conducir? Sí, conduzca, conduzca...

Con el dinero que le ha tocado en la lotería, Fulgencio va por primera vez a un restaurante de lujo. Le dan la carta, la lee no sin alguna sorpresa, pero disimula algunos de sus desconocimientos. Camarero. Para empezar, tomaré... una angula. ¿Sólo una? Sí, sí, prefiero algo ligerito. Cuando el camarero le sirve una sóla angula y ve su dimensión real, Fulgencio se percata de que ha hecho un ridículo espantoso. Para no caer en el mismo error, vuelve a mirar la carta, llama al camarero y le dice: Mire, como segundo voy a tomar... trescientos besugos.

En una habitación se encuentran un banquero rico, un banquero pobre y Superman contemplanto un riquísimo pastel que está sobre la mesa. De repente, se apaga la luz. Al cabo de unos segundos se vuelve a encender, pero el pastel ya no está. ¿Quién se lo ha comido? Evidentemente, el banquero rico. ¿Por qué? Porque los otros dos que había en la sala son personajes de ficción.

Juan Ramón le comenta a una compañera de trabajo lo preocupado que está porque nota que va perdiendo la memoria, que sus despistes son cada vez más notorios. Ésta, para ayudarle, le dice. ¿Por qué no hablas con mi marido? El también tenía el mismo problema y gracias a un prestigioso doctor, lo está superando. Ni corto ni perezoso, Juan Ramón visita al marido de su amiga y le plantea su preocupación. Ya ves. Tengo el mismo problema que tu tenías. Si puedes darme el nombre de este médico prodigioso... Sí, como no. Toma nota. Es el doctor... Espera, lo tengo en la punta de la lengua: el doctor... Sí hombre, si es el que me ha curado. Se llama... Oye, ¿cómo se llama aquella Virgen negra que es la patrona de Cataluña? Montserrat. Y dice, llamando a su esposa: ¡Montseraaaaat! ¿Cómo se llama aquél médico que me ha curado lo de la falta de memoria?

Una señora comenta indignada a una amiga: Si será viciosa mi nueva vecina. Lleva tres semanas viviendo en el bloque, y ya se ha tirado a todos los de la escalera. Bueno, a todos menos al portero. ¿Por qué? ¿Es que el portero es homosexual? No. Es automático.

El recien ingresado en el hospital contempla la poca comida que le dan, debido a un severo régimen que debe hacer. Se toma parsimoniosamente la pequeña taza de consomé, las dos hojas de lechuga y los 25 gramos de pollo a la plancha. Al acabar le dice a la enfermera. ¿Me puede traer un sello, por favor? ¿Un sello? ¿Por qué? Es que me gusta leer un poco después de comer...

Andaba Casimiro por la calle, repleto de vendas, con la pierna enyesada, con el brazo en cabestrillo, con hematomas hasta en el carnet de identidad, cuando se tropieza con su amigo Venancio. ¡Pero Casimiro! ¿Qué te ha pasado? ¿Has tenido un accidente? ¿Uno? Mira: primero me atropelló una bicicleta; cuando ya me levantaba, me arrolló un coche; al cabo de unos segundos, me pasó un caballo por encima... ¿Pero qué dices? ¡Esto es imposible! ¿Imposible? Pues si no llegan a parar el tiovivo, ¡me atropella un camión de bomberos!

El padre, enfurecido, le pega una bronca descomunal a su hijo adolescente por llegar a casa ya entrada la madrugada. Es que verás, papá, he tenido mi primera experiencia sexual. ¡Ah, hombre! Esto lo cambia todo. Venga, siéntate y cuéntale a tu padre con confianza cómo ha ido... ¡Sí! ¡El culo tengo yo para sentarme ahora!

Le dice la viejecita al médico que acaba de reconocerla. Entonces, ¿qué me ha dicho, doctor? ¿Piscis o Capricornio? Cáncer, señora, cáncer...

Yacía un hombre malherido en plena calzada, cuando un transeunte lo descubre. Se acerca a él y contempla, horrorizado, que tiene un puñal clavado en la espalda. ¿Le duele mucho, caballero? Sólo cuando me río.

Jesucristo estaba realizando uno de sus habituales paseos por el cielo, cuando de repente se cruza con un hombre de largas barbas, vestido con una túnica, con un rostro venerable. Y Jesús, mirándolo con una mezcla de emoción y sorpresa, le dice: Perdone, buen hombre. Yo a usted le conozco de algo... Usted en la otra vida... Yo hace muchos años que ya no estoy en la otra vida. En la tierra era carpintero y tuve un hijo que se hizo muy famoso en toda la humanidad. Al oir estas palabras, Jesús abraza al venerable anciano y gita: ¡Padre! A lo que el viejo replica: ¡Pinocho!

En el compartimento del tren, María Fernanda se sienta y coloca un cesto en el sillón de al lado. Al cabo de un rato, un señor iba a sentarse sobre el cesto, sin percatarse, a lo que María Fernanda chilló: ¡¡Cuidado con los huevos!! ¡Uy! Perdone, señora. ¿Son huevos? No, son agujas.

Mi hijo, en su nuevo trabajo, se encuentra cómo pez en el agua. ¿Qué hace? Nada.

Entra un borracho en un bar y dice con voz balbuceante: ¡Feliz año nuevo! ¿Feliz año nuevo? ¿En pleno agosto? ¿Ya estamos en agosto? ¡Ay, mi mujer! Nunca había llegado tan tarde...

Estaba la familia reunida ante el féretro del padre, recién fallecido. El hijo menor dice: Ahora tendremos que hacer realidad la última voluntad de papá: ser enterrado con un millón de pesetas en el ataúd. El hijo mediano añade: Sí, bueno... pero en realidad sólo pondremos 750.000 pesetas, porque hay que descontar el 25% de IRPF. El hijo mayor apostilla: También tendremos que deducir el 16% de IVA... La viuda tercia en la conversación de forma resolutiva. ¡Basta ya! Vuestro padre no merece estos regateos. Se le enterrará con la tarjeta de crédito.... y que él gaste cuanto quiera.

Me he tropezado con el Presidente de la Sociedad Protectora de Animales y me ha tratado como un perro. ¿Como un perro? Sí, ha sido muy amable conmigo.

En la consulta del psiquiatra. Doctor, tengo un problema de inseguridad. ¿O no?

San Pedro atiende a un cantante español que acaba de fallecer. Se dispone a rellenar su ficha de entrada en el cielo. ¿Nombre? Julio Iglesias. ¿Estado civil? Bueno, he estado casado con Isabel Preysler, pero he tenido como amantes a las mejores modelos del mundo. ¿Domicilio en la tierra? Bueno, tenía una inmensa y lujosa mansión en Miami, otra en Hollywood, otra en una isle del Caribe, otra en la Costa del Sol... Bien, bien... ¿Otras propiedades? Sí: un Ferrari Testarosa, dos yates, un Rolls Royce, una limousine... De acuerdo. Bueno, pase. No sé si le gustará...

El Doctor Barraquer está atendiendo a un nuevo paciente. ¿Ve aquella letra de la pared? Sí señora.

Harto de que cada noche le robaran los frutos de su huerto, Mauricio decide hacer guardia para pescar al ladrón in fraganti. Efectivamente, a medianoche, un pillo se sube al cerezo y empieza su hurto. Mauricio, sigilosamente, se situa debajo del árbol y alzando la mano le agarra fuertemente los cataplines. ¡Ladrón! ¡Dime quién eres! ¡Cobarde! ¿Cómo te llamas? Hasta que no me lo digas no te soltaré. Repito: ¿Quién eres? Cuanto más tardaba el ladrón en contestar, más apretaba el hortelano el paquete del ladrón. ¡Da la cara! ¡Dime de una vez quién eres! Si no te identificas, seguiré apretando... Al final, con los cataplines del ladrón casi triturados, se produce el desenlace de esta escena: De una vez por todas. ¿Quién eres? El sor... do... mu... do...

¿Has cambiado de coche? Ahora es rojo y antes lo tenías blanco... No, es el mismo. Lo que pasa es que se me calienta un poco.


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