Que es la EM ?
Cuando le informan por primera vez que usted tiene esclerosis múltiple
(EM), probablemente se sentirá desconcertado y se le plantearán
muchos interrogantes. No siempre las referencias o comentarios que
pueda oír son fiel reflejo de esta compleja enfermedad.
Muchas personas no saben qué preguntar a su neurólogo para que
les ayude a entender y a vivir con la EM y, el hecho de no saber,
puede causar miedo.
De un millón de norteamericanos, se estima que una tercera parte
padece de la Esclerosis Múltiple. Casi 200 casos nuevos son
diagnosticados cada semana.
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad que afecta, de
forma intermitente, a la sustancia blanca, es decir, la mielina,
de la médula espinal y del cerebro. La mielina recubre las fibras
nerviosas y permite la conducción del impulso nervioso. Se
producen inflamaciones pequeñas y localizadas dentro del sistema
nervioso central (médula y cerebro), que suelen dejar cicatrices
llamadas lesiones o placas (esclerosis) en la mielina.
A veces
estas inflamaciones se acompañan de síntomas que el que las
padece nota, o signos que el neurólogo aprecia a través de
exploraciones. Estas apariciones inesperadas de síntomas tales
como afectación de la vista, pérdida de fuerza o de sensibilidad
en una parte del cuerpo, temblor y problemas en el control
urinario, se denominan exacerbaciones o comúnmente
"brotes." Al inicio, los brotes suelen ser más
frecuentes y existe una mayor tendencia a recuperarse de ellos de
forma total o parcial.
Con el tiempo los
brotes tienden a remitir. En algunos casos este fenómeno no se
presenta. En cambio el afectado por esta enfermedad puede
experimentar cierto empeoramiento en algún síntoma. Por ejemplo,
puede experimentar mayor dificultad para andar que en meses o años
atrás. No es infrecuente que la enfermedad no se manifieste
durante largos períodos de tiempo. También existen formas
benignas que prácticamente no ocasionan consecuencias.
Es característica
la aparición de fatigabilidad excesiva o inexplicable así como
el empeoramiento de algunos síntomas con la exposición a una
fuente de calor como el sol o agua muy caliente. Usted puede tener
recaídas para luego mejorar o incluso tener formas de evolución
de poca actividad que le acarreen pocos trastornos. De hecho la EM
no impide en muchos casos desarrollar una vida activa, productiva
y satisfactoria.
Una actitud
positiva y colaboradora con los profesionales que le atienden
contribuirá a mejorar su situación y evitar problemas sobreañadidos.
Le rogamos que afronte con ánimo esta afección del sistema
nervioso. Con este documento queremos ofrecerle información que
pueda serle de utilidad así como algunos conocimientos y
reflexiones que, tanto los profesionales de la salud como los
afectados, nos aportan de su propia experiencia.
Síntomas
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad muy variable
dependiendo de qué región del sistema nervioso central esté
afectada. La EM no sigue ninguna pauta fija y algunas personas
experimentan síntomas, mientras que en otras no se presentan.
Aunque algunos de estos síntomas se hacen inmediatamente
evidentes, a menudo otros como el cansancio, problemas de
concentración y memoria son síntomas "escondidos" y
pueden ser difíciles de describir a otras personas.
No hay ninguna EM típica. Es individual para usted y, por eso, no
es posible dar una sola descripción general, ni un único pronóstico.
Sin embargo, hay algunos síntomas que son comunes para muchas
personas:
o Visión doble, visión borrosa.
o Debilidad y torpeza de un miembro.
o Sensaciones alteradas en los brazos o en las piernas, como
hormigueo o insensibilidad (esta se describe a menudo como
"pisar algodón").
o Vértigo o falta de equilibrio.
o Cansancio que no es proporcional con lo que usted ha estado
haciendo, o cansancio imprevisible.
o La necesidad de orinar con más frecuencia y/o con más
urgencia.
Diagnóstico
El diagnóstico lo realiza el neurólogo sobre la base de lo que
refiere el paciente, a la exploración física, y al resultado de
las exploraciones complementarias que solicita. No existe aún una
prueba o análisis capaz de confirmar la presunción diagnóstica
o predecir la inminencia de un nuevo brote de esclerosis múltiple
(EM). El neurólogo tiene a menudo que esperar a que exista
evidencia de que han ocurrido al menos dos lesiones distintas en
la mielina (sustancia blanca) del sistema nervioso, separadas por
un mínimo de tiempo entre la aparición de la primera y la
segunda lesión.
La resonancia magnética (RMN) ha permitido, en algunos casos,
reducir el período de incertidumbre y angustia que ocasiona el
desconocer la causa de unos síntomas preocupantes. La RMN ayuda
al neurólogo a confirmar el diagnóstico aunque no lo da por ella
misma. Esta prueba permite visualizar muchas de las lesiones que
la EM ocasiona en el cerebro y ocasionalmente las de la médula
espinal.
Muchas personas hablan de su alivio al conocer su diagnóstico. Un
seguimiento regular es importante para que una persona con EM y su
familia puedan hacer preguntas, obtener información y llegar a
controlar su angustia ante la incertidumbre del diagnóstico.
Evolución.
Actualmente es difícil predecir si ocurrirá otro brote o síntoma
atribuible a la esclerosis múltiple (EM). Debe saber que existen
formas benignas de EM, en las que la enfermedad ocasiona muy pocos
trastornos o consecuencias a lo largo de la vida.
Por otro lado, tras un empeoramiento o recaída suele acontecer
una mejoría. No es infrecuente la remisión prácticamente
completa de los síntomas. La mayoría de los afectados mantienen
la capacidad para andar después de transcurridos muchos años del
inicio de esta afección del sistema nervioso. Es importante el
seguimiento de su evolución mediante visitas periódicas al médico
especialista en enfermedades del sistema nervioso, el neurólogo.
Él es quien mejor puede aconsejarle e informarle de los
tratamientos aplicables en cada fase del curso evolutivo o de las
complicaciones, si aparecen.
Tratamiento
Se distinguen habitualmente los tratamientos dirigidos a modificar
la evolución natural de la enfermedad, de los que se destinan a
paliar la presencia de síntomas que interfieren en las
actividades cotidianas o las complicaciones.
Tratamiento de la Esclerosis Múltiple
Ante la presencia de un brote de suficiente severidad,
generalmente se recomienda la toma de cortisona en algunas de sus
formas de administración: oral, intramuscular o endovenosa. Esta
última se realiza por medio de suero en un medio hospitalario.
No debe
autotratarse.
La forma de
administración o su indicación siempre son criterio de su
especialista, sea en el caso de la cortisona o en el de cualquier
otro medicamento que se prescriba con la intención de alterar la
actividad de base de la forma de la esclerosis múltiple (EM) que
usted padezca.
Tratamiento Sintomático
Disponemos de una gran cantidad de medicamentos y de terapias
capaces de mejorar muchos de los síntomas asociados con la EM. Es
por ello que estos tratamientos se denominan sintomáticos. Muchos
especialistas los consideran la base del tratamiento que puede
actualmente ofrecerse a los afectados. Si mantiene un contacto
periódico con su neurólogo, este le sugerirá cuándo y cómo se
deben de tratar los síntomas que a usted le preocupan. Cada vez
se confiere mas importancia al papel, dentro de la rehabilitación,
del apoyo y mantenimiento de los afectados por la EM y sus
familias. También contribuye a la superación de las
consecuencias después de tener un brote de EM y ayuda a adaptarse
e integrarse de nuevo en la vida socio-laboral.
La rehabilitación se entiende como el conjunto de servicios médicos
y paramédicos que funcionan en equipo de forma coordinada. Estos
equipos analizan los problemas médicos, laborables, sociales o
familiares secundarios al padecimiento de una EM y establecen
objetivos de tratamiento según las disponibilidades cientifico-terapéuticas
o de apoyo psicosocial. Los profesionales de la salud que se
pueden ver implicados comprenden neurólogos, urólogos,
rehabilitadores, psiquiatras, neuro-psicólogos, trabajadores
sociales, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y
personal de enfermería especializado. Cada fase evolutiva
requiere un tipo específico de asistencia que quizás se limite a
controles regulares a criterio de su neurólogo.
Aunque aún no disponemos de un medicamento capaz de
"curar" la EM, ello no significa que no tenga
tratamiento. En el complejo proceso de asistir la problemática
relacionada con esta enfermedad, todos los esfuerzos son pocos.
Los recursos asistenciales de todos los países tienen sus límites.
La tendencia actual es la de englobar en el concepto de
tratamiento todos los recursos de apoyo disponibles, dirigidos a
mejorar la calidad de vida de los afectados por EM y sus familias.
En abril de 1993, se publicó un prometedor estudio, en una
prestigiosa revista de neurología, en el que se evalúa la
eficacia de administrar interferón beta 1-b (vendido actualmente
bajo el nombre "Betaferon") por vía subcutánea para
tratar las formas remitentes de EM. Estas se caracterizan por la
presencia de brotes. El resultado de este riguroso trabajo sugiere
que este tratamiento puede disminuir el número de brotes así
como su intensidad. También reduciría el área de daño
producido en la mielina (sustancia blanca) por la EM, si lo
comparamos con aquellos afectados que no tomaron interferón beta
1-b durante el tiempo de duración del estudio.
Lamentablemente, el interferón beta 1-b no consigue atajar la
progresión de la EM y no constituye aún el tratamiento capaz de
curarla. Sin embargo, la demostración de que su administración
puede alterar la evolución natural de esta enfermedad, supone un
notable avance científico que permite aventurar modalidades de
este tratamiento más eficaces en el futuro.
Usted y Su Familia
Un diagnóstico de esclerosis múltiple (EM) puede causar
tensiones en las relaciones familiares. Sin embargo, si usted y su
pareja pueden hablar de forma abierta y franca, probablemente se
encontrarán más unidos y, por eso, serán capaces de ayudarse
mutuamente para superar los momentos difíciles. Puede que a usted
no le sea fácil aceptar ayuda cuando la necesita, o su pareja
puede sentir que no puede darle esa ayuda o que llega a mostrarse
demasiado sobreprotectora hacia usted. Es difícil seguir con la
vida en familia como si nada hubiera ocurrido. A menudo un enfoque
de diálogo y comprensión por su parte, de su pareja y de su
familia pueden ser la respuesta para que se asimilen los cambios
que puede producir la enfermedad y que los lazos familiares se
fortalezcan.
Embarazo
Las evidencias de las que disponemos actualmente sugieren que el
embarazo NO afecta negativamente el curso de la enfermedad. Es una
cuestión importante porque la mayoría de las personas que son
afectadas por la enfermedad son mujeres entre 20 y 40 años de
edad. Antes se aconsejaba evitar el embarazo por la observación
de la relativa frecuencia de aparición de brotes tras el parto.
Sin embargo se ha constatado que probablemente el embarazo ejerce
un efecto "protector" antes del parto por lo que su
influencia sobre la evolución o el pronóstico es nula. Muchas
mujeres afectadas por esclerosis múltiple (EM) deciden tener
hijos y a menudo su ginecólogo no lo desaconseja. Esta es una
decisión personal que, como siempre, debe valorarse en relación
con las necesidades de la pareja, además de los recursos
familiares y económicos. La futura hipotética aparición de un
brote puede limitar la capacidad de atención o dedicación hacia
los hijos. No obstante en este como en otros aspectos del
desarrollo personal, el esfuerzo de adaptación junto con el apoyo
familiar puede contribuir a superar las dificultades y desempeñar
una vida activa y satisfactoria.
Herencia y Contagio
Las evidencias científicas existentes hasta la fecha indican que
probablemente tienen que intervenir en la aparición de la
esclerosis múltiple (EM) una predisposición genética junto con
un agente ambiental que ejerce su acción en la infancia. Sin
embargo se puede afirmar que la EM NO se hereda en el sentido clásico
del término y NO es en ningún modo contagiosa. Individuos
afectados por la EM tienen una esperanza de vida normal o cerca de
lo normal.
Dieta y Nutrición
Se recomienda en la esclerosis múltiple (EM) seguir una dieta
equilibrada y rica en fibra. Así, por ejemplo, se combinarán
primeros platos de verduras, ensaladas, legumbres o pasta con
segundos platos de carne y pescado, huevos o derivados lácteos.
Es importante evitar el sobrepeso así como preferir los alimentos
ricos en fibra. Beber agua en abundancia favorece también el tránsito
por los intestinos y contribuye a prevenir complicaciones
urinarias como infecciones o la formación de cálculos (piedras o
arenilla). No olvide la fruta como fuente inestimable de
vitaminas, fibra y líquidos.
A menudo se recomienda en esta afección neurológica limitar la
ingesta de grasas de origen animal a la vez que se añaden
suplementos de ácidos grasos de la variante "poliinsaturados."
Estos últimos se hallan en aceites vegetales, como los de girasol
o maíz, o en el pescado azul. Existen preparados farmacéuticos
de suplementos dietéticos que contienen concentraciones elevadas
de estos rudimentos. Consulte con su médico sobre la conveniencia
de utilizar este tipo de suplementos dietéticos.
Actividades que Puede Desarrollar
Desarrolle una vida normal dentro de sus posibilidades. Quizás
con la ocurrencia de un brote tenga que limitar su actividad.
Elija, si puede, ámbitos de ocupación laboral que no requieren
excesivo esfuerzo o dedicación física. Haga ejercicio regular y
moderado evitando la fatiga excesiva. Distribuya sus energías a
lo largo del día y evite también la exposición prolongada a
fuentes de calor como el sol, agua caliente, etc. Al contrario, si
aparece fatigabilidad o agarrotamiento en las piernas, pruebe de
sumergirlas durante 5 o 10 minutos en agua fría. Consulte a su médico
antes de vacunarse o ante algún nuevo síntoma.
Los Altibajos de la EM
Es posible que la esclerosis múltiple (EM) siga una pauta de recaídas
y remisiones o un aumento gradual de los síntomas. Pueden
producirse nuevos síntomas durante una recaída, o viejos síntomas
que habían remitido pueden volver a manifestarse. Esto puede ser
causado por la inflamación de los nervios, el desarrollo de una
nueva lesión o la extensión de una zona afectada anteriormente.
Las recaídas pueden durar desde unos cuantos días hasta algunos
meses, y pueden ser relativamente ligeras o bastante agudas. A
veces las recaídas se producen sin ninguna razón evidente, pero
también pueden ser causadas por infecciones, traumas o estrés.
También se pueden experimentar brotes temporales de EM cuando la
aparición de un síntoma o la reactivación de uno antiguo ocurre
durante un período corto, como por ejemplo durante horas o días.
Una remisión se produce cuando los síntomas experimentados
durante la recaída, desaparecen de forma parcial o completa
durante un período de tiempo que puede durar semanas, meses o
incluso años. Es imposible predecir con seguridad la forma en que
la EM va a afectar a una persona en el futuro. Como ya se ha
comentado anteriormente, la pauta de recaídas y remisiones varía
mucho en cada persona. Intente aceptar esta variabilidad sin
preocuparse demasiado por ello. Un período de recaída puede ser
preocupante, pero muchas personas se recuperan y pasan por un
largo período de remisión. La EM no siempre tiene estas pautas
de ser "mejor" o "peor."
Actitud Frente la EM
Cada persona tiende a reaccionar de forma individual ante la
evidencia del diagnóstico de una enfermedad potencialmente crónica.
Los mecanismos de adaptación son también distintos.
Probablemente se sentirá disgustado/a cuando le informen por
primera vez de su diagnóstico de esclerosis múltiple (EM). Es
posible que en el pasado haya disfrutado de buena salud y es difícil
creer que ya no dispone de ella en igual medida. Este sentimiento
de pérdida puede parecerse a aquel sentimiento que se produce
después de la muerte de un familiar o de un amigo cercano. Puede
tardar mucho tiempo en entender su significado. Esta reacción es
completamente normal y, probablemente, usted y sus seres queridos
lamentarán de igual manera su pérdida de salud.
Su primera reacción, cuando le confirmen el diagnóstico,
posiblemente sea de conmoción y desconcierto. Puede que se sienta
enfadado/a y quiera negarlo, siguiendo como si nada hubiera
ocurrido. Cuando estas emociones se estabilicen y usted se ajuste
a los cambios necesarios en su estilo de vida, probablemente
empezará a sentirse mejor, más seguro de sí mismo y más capaz
de enfrentarse a la nueva realidad. Normalmente, el hecho de
hablar con alguna persona ajena a su situación, le ayudará a
entender su cambio emocional. Es bueno compartir sus sentimientos
con un buen amigo, el médico de cabecera o un profesional. Si la
EM ocupa el máximo centro de atención se pueden deteriorar las
relaciones con sus familiares y amigos. Tan innecesario es
esconder el diagnóstico de EM como de referirse a él
frecuentemente. Sea una persona afectada de EM y no un
"escleroso" al igual que uno puede tener ojos azules o
el pelo castaño, y no es un "azul" o un "castaño."
Existen instituciones y profesionales que investigan para
encontrar la causa y el tratamiento de esta enfermedad o trabajan
para mejorar la situación de los afectados. Su contribución en
esta lucha puede ser decisiva. Las asociaciones de afectados, por
ejemplo, fomentan la investigación y la mejora de los recursos
asistenciales y de apoyo social. Por otro lado, periódicamente se
realizan en hospitales de alto nivel ensayos científicos para
encontrar mejores tratamientos. Los riesgos de estos ensayos son
conocidos y en la mayoría de los casos limitados y controlables.
Infórmese adecuadamente si desea participar en un ensayo terapéutico
y no dude en comentar o preguntar con franqueza sus temores o
reparos. Sólo con la adecuada colaboración mutua entre los
pacientes y los médicos especialistas se podrá avanzar en el
mejor conocimiento y tratamiento de la EM.
Investigación
Causa y Nuevos Tratamientos:
Las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora indican que la
esclerosis múltiple (EM) puede ser una enfermedad de las llamadas
autoinmunes. Ello significa que las propias defensas del
organismo, como constituidas por las células blancas de la sangre
y las sustancias que producen, atacan por error a una parte del
propio organismo. En este caso dañarían la mielina que recubre
las fibras nerviosas y permite la conducción del impulso
nervioso. Se piensa que una infección en la infancia,
probablemente producida por un virus común, desencadenaría un
trastorno en el sistema inmunológico (de las defensas) que tardaría
varios años en manifestarse. Se está investigando intensamente
para confirmar esta hipótesis y detectar el trastorno del sistema
inmunológico responsable de la enfermedad. Paralelamente se
ensayan y desarrollan tratamientos inmunológicos para detener o
compensar la actividad anómala de este sistema.
Algunos tratamientos que deprimen inespecíficamente la inmunidad
se han mostrado estadísticamente eficaces. No obstante su efecto
beneficioso es incompleto y no están exentos de considerables
efectos indeseables.
Su aplicación al
tratamiento actual de la EM es controvertida. Muchos neurólogos
prefieren no aplicar los tratamientos inmunosupresores actualmente
disponibles con la excepción de ensayos de investigación con
consentimiento del paciente. En un futuro próximo dispondremos
probablemente de terapias más eficaces y con menos efectos
secundarios.