Almácigo 5 

LA MANO

Salve, mano, alfarera de mis versos,

por quien recobran mis sonetos vida

en el cuarto anular de la partida

y en el sexto pulgar de sus reversos.

Salve, meñique, y sus acentos tersos

y tú esdrújulo índice en salida,

donde cabalga siempre en embestida

la furia de mis ritmos circunversos.

Mis dedos, mis cordiales camaradas,

silenciosos orfebres de mis rimas,

se saben de memoria mi universo.

Tal vez cuando se escuchen las palmadas

con que llame la muerte allá en sus simas

esté mi mano componiendo un verso.  

COLOR DE LA ROSA

"¿'De qué color será la rosa que junto a tu alma alcemos?

Roja será la rosa que recuerde tu paso".

Pablo Neruda

¿De qué color será la rosa? Roja

será la rosa en el azul del sueño,

roja será la rosa en el empeño

por ver el rumbo que la tierra escoja.

Siendo roja ninguno la deshoja

si no es el pobre cuando frunce el ceño

en su azarosa búsqueda del leño

para el fogón que alguno le despoja.

Roja será la rosa en el camino,

en el viento, en la muerte, en la arboleda,

la Tierra toda vestirá de rojo.

Sólo, entonces, el hombre peregrino,

en medio de esta horrenda polvareda,

marchará alegre y sin ningún sonrojo. 

AMANECER

He visto amanecer en muchos puertos,

lejos de los bajeles de la infancia,

cerca de la tristeza, de mi estancia,

en medio de hojarascas y desiertos.

A pesar de los mármoles inciertos

mi vida fue midiendo la distancia,

donde sangre, pavor y extravagancia

quedaron al galope descubiertos.

A sol y sombra mares se me dieron

envueltos en borrascas y arenales

donde todos mis ímpetus crecieron

al amparo de lunas invernales,

las mismas que a mi infancia la tejieron

bajo un trémolo sol de cafetales.

TRAVESÍA

Amplio solar de pena y amargura,

recinto para el llanto y la alegría,

larga tonada, larga travesía,

viejo estribillo en clave de ternura.

Duro aguijón para la suerte dura,

ardua vereda la de cada día,

ancho portón para la misma vía,

hondo estallido en tiempo de premura.

Ruta sin fondo en la lejana infancia,

donde el azul peregrinaba un día

sin darnos cuenta de su gris fragancia.

Lanza en ristre, con firme rebeldía

va nuestra vida en fúlgida arrogancia

componiendo su propia sinfonía. 

ARBUSTO SABEO

Al viejo cafetal de mi querida aldea

Gemela de mi sueño, planta augusta,

al pie de tu verdor me arrodillaba,

cuando, niño, tu talle acariciaba

entre cimientos de hojarasca adusta.

Mis sueños son los de tu sombra arbusta,

aquellos que la aldea suplicaba

cuando algún campesino te esperaba

entre el albor de tu beldad vetusta.

La aldea, la hojarasca, el campesino,

se amparan todavía entre tu sombra,

tú sola sigues siendo su destino.

Al sol, al aire, a todos nos asombra

ver en tu rico mundo peregrino

la pobreza infeliz que nadie nombra

NOSTALGIA

"Umurima n´ umwami".

( El campo es el rey)

Proverbio burundi

La tierra fértil con su vaca noble,

la lluvia acariciando nuestra mano,

el sol en la colina mañanero

y el relincho del potro en la manada.

Así los días en mi tierra buena

esparcen sus presagios al voleo

y apuntalan al pobre su esperanza

en los místicos sueños del arado.

Por eso el hombre en su montaña cree,

en los riscos oculta su tristeza

y el llanto se le esfuma en la neblina.

La muerte finalmente se le acerca

y en sus manos callosas sólo encuentra

alguna semillita acurrucada. 

MUERTE

Todo está bueno menos la palabra

muerte con que injuriamos a la vida,

aunque la muerte en tempestad se abra

desenfrenada, hambrienta, enfurecida.

Todo está bueno menos la palabra

muerte en los callejones escondida,

la hiena que a la vida descalabra

dejando su fiereza esclarecida.

Ya es hora que la muerte cambie nombre,

que la vida recobre su apellido

y que al fin le aparezca vida al hombre.

Mientras la vida irrumpa en estallido

no habrá quejido humano que se asombre

de eso que llaman muerte sin sentido.

LA LLAVE

"Pregúntaselo al mar que el mar lo sabe".

Juan Beroes

  

¿Dónde estará la puerta de esta llave?

¿Adónde se llevó alguien esa puerta?

¿Adónde iré con esta llave incierta?

¿Alcanzaré yo a descifrar su clave?

¿Acaso solamente el mar lo sabe?

¿Se habrá quedado en la extensión desierta?

¿Estará a la intemperie, descubierta?

¿O se la habrá llevado alguna nave?

Tal vez su hallazgo siga siendo grave

si es esta llave la que está perdida

en medio de rastrojos encubierta.

Si acaso confundida anda esta llave

en este laberinto de la vida,

¿dónde estará la llave de esta puerta? 

RAYOS RASANTES

"La muerte no es tan muerte

si hay un hombre buscándole un nombre a su caballo".

Carlos Gottberg

Rayos rasantes en floresta umbría,

van con sus crines desgarrando viento;

llegan al río en busca de sustento

mientras calma el piafar la pradería.

Ángeles escapados en el día

en que Dios construyera el firmamento,

vagan alados, ebrios de contento,

duendes de la sabana y la alquería.

Testigos de los sueños de los hombres,

liberan cada noche la esperanza,

contenida en las bridas del camino.

Una media docena de sus nombres

en esta arena corcelada alcanza

para enlazar la gloria a su destino. 

EL AGUA

"El agua, el agua, el agua corredora

de una fuente a otra fuente y otra fuente".

Rafael Alberti

El agua eternamente mariposa.

El agua eternamente buena y nueva.

El agua eternamente siempre prueba.

El agua eternamente clara rosa.

El agua eternamente pavorosa.

El agua eternamente dulce cueva.

El agua eternizando al que la beba.

El agua eternamente plena diosa.

El agua eternamente nos espera.

El agua eternamente clarinada.

El agua eternamente primavera.

El agua eternamente sobrenada.

El agua eternamente compañera.

El agua, nuestra eterna camarada.

TRÍPTICO AL FUEGO

1

Traído de los cielos por Vulcano,

acampó en las entrañas de la tierra,

se le vio en la fogata campesina

y al pie de las angustias de los hombres.

Los dioses, sin embargo, acaparaban

la verdad que en la lumbre se escondía

y vino Prometeo y se robó

el misterio divino de las llamas.

Supimos del secreto de los dioses

y, encadenados a la roca viva,

desafiamos la luz de las estrellas.

Al condenar nuestra primera hazaña,

a Zeus tonante, enfurecido en gritos,

lo encandiló el arrojo de los hombres. 

2

Y el rojo sol amaneció en los frutos.

Y hubo fuego por siempre aquí en la tierra.

Surgieron los trigales por doquiera.

Y en fuego ardía el corazón del hombre.

La piedra generosa nos lo dio

y abrigamos el pan de la esperanza,

el lecho primigenio del amor

y la oscura tristumbre del camino.

Anduvo el hombre con el fuego a cuestas

alumbrándose todos sus senderos,

todas sus huertas, sus florestas todas.

Fuego en el alma, en la colina fuego,

fuego en el prado, en la alameda fuego,

fuego por siempre en el dolor del fuego. 

3

Con el fuego llevamos a los astros

el orgullo que en tierra se acampaba;

la luna conoció nuestra amargura,

se sabe de memoria nuestras penas.

Tal vez un día Dios nos reconozca

hijos del sol, del viento y de la nada,

peregrinos en campo de batalla,

cuando se acabe el pan aquí en la tierra.

Entretanto crepita la alborada,

crepita la añoranza de la fronda,

crepita la hojarasca vespertina.

Crepita el llanto, el sueño, el alarido,

la ramazón crepita que crepita,

crepita la esperanza de los hombres.

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