El exilio cubano ha sido inventado por Estados Unidos
JUVENTUD REBELDE, CUBA 110301
LUIS BÁEZ: REALMENTE, ¿EXISTE UN EXILIO?
Luis Ortega: No hay tal exilio. Hace muchos años que los cubanos están viviendo una verdadera comedia política. Han convertido la palabra en un sitio. "Aquí en el exilio", dicen, como si se tratara de un punto geográfico. No hay tal. El exilio, el destierro, es una tragedia. Es la muerte que se lleva por dentro. Es la pérdida de los hijos que les nacen híbridos y llegan a despreciar a los padres que viven en el pasado.
"Es la pérdida de la lengua, que es la sangre que vivifica el alma. Lo más trágico que le puede ocurrir a un hombre es quedarse sin lengua y sentir que la están destrozando en las calles.
"El exilio es una cosa muy seria. El verdadero desterrado es el que sale de su patria porque es perseguido y porque sus ideas políticas ponen en peligro su vida y la de su familia; es quien sabe que no tiene más vida que la que podría recuperar con el regreso.
"Salvo una minoría, sobre todo la que arrancó al principio cuando mucha gente no aceptó los cambios que impuso la Revolución, salvo esa minoría, el resto de esto que llaman "exilio" es una burda emigración de tipo económico y político. Digo político porque hay un sector de la población cubana -y siempre lo hubo- que, instintivamente, estuvo agazapado en el anhelo de trasladase al Norte. Lo que los retenía en la Isla era la imposibilidad de emigrar.
"No hay nada fuera de la patria que pueda servir de consuelo al desterrado que se queda con las raíces al aire. No tiene futuro. Su futuro es su pasado. No es cierto que el desterrado tenga que besar la tierra que le da asilo, como han hecho miles de cubanos a través de los años.
"La tierra del asilo no es la libertad. La libertad ha quedado atrás, es su pasado. Nadie es libre fuera de su tierra. La tierra que lo acoge es fea y dura, sobre todo si es tierra de otra lengua difícil. Por eso decía Martí que "nunca son más bellas las playas del destierro que cuando se les dice adiós". No son bellas cuando se llega a ellas. Lo son cuando las abandonamos."
Luis Báez: ¿Es el exilio una creación de los Estados Unidos?
Luis Ortega: El exilio cubano ha sido inventado, financiado, protegido y utilizado por Estados Unidos, incluso en las campañas políticas presidenciales, debido al caudal de votos que han llegado a tener los cubanos, quienes, en gran mayoría, ya son ciudadanos americanos.
"Y no se puede tener la menor duda de que miles de cubanos han asimilado muy bien la sutil propaganda que están recibiendo desde hace años y se sienten como patriotas que viven en un destierro similar al de los cubanos del siglo pasado.
"Los llamados "dirigentes del exilio" en el 2000 son individuos de un nivel intelectual y político muy bajo; ha ocurrido un serio proceso de degradación. Sin embargo, ellos, con el apoyo americano, insisten en que "el exilio tiene que formar parte de cualquier solución política".
"Hablan constantemente de que sin ellos no es posible llegar a un clima de paz en Cuba y eso es falso. La mayor parte de estos dirigentes son ciudadanos americanos que se han enriquecido durante el proceso y ni siquiera están capacitados desde el punto de vista intelectual para participar en un Gobierno en Cuba.
"La documentación que existe a estas alturas sobre la conducta de los cubanos a lo largo del proceso del exilio es abrumadora y revela un grado alarmante de entreguismo a los intereses americanos.
"Por primera vez en la historia política de Cuba ha sido imposible integrar una oposición legítima al Gobierno de Castro ajena a las presiones de Washington.
"Los esfuerzos que se han hecho, algunos muy estimables, han degenerado siempre en el servilismo. Esta es la razón principal que explica la esterilidad de los grupos de supuestos exiliados. En su mayoría son simples emigrantes económicos que se disfrazan de exiliados y asumen el repertorio de ideas que desde el principio fue suministrado por los agentes de Washington. Ese repertorio, por supuesto, ha sido siempre de extrema derecha.
"El caso mío no es único. Hay miles de cubanos que llevan muchos años en Estados Unidos con la etiqueta de exiliados y que, sin embargo, no comparten, en modo alguno, las corrientes ideológicas que corren por Miami y otros centros de cubanos. No se expresan públicamente porque la cautela les impone el silencio. Discrepar tiene sus peligros, sobre todo de naturaleza económica.
"Eso no quiere decir, necesariamente, que esta gente, y me incluyo yo mismo, esté de acuerdo con la Revolución y esté dispuesta a un viraje de 180 grados."
Luis Báez: ¿Han montado una farsa?
Luis Ortega: Eso es; lo grave, lo peligroso, es la farsa. Lo grave es que se han convertido en factor de perturbación que usan los americanos para tratar de rescatar la influencia que perdieron en Cuba. Lo grave es que operan como cómplices de Estados Unidos y en contra de los verdaderos intereses de Cuba. Lo bueno que tiene todo esto es que la comedia se está acabando porque las realidades de la vida se van imponiendo.
"Se van muriendo los viejos desterrados. Van surgiendo caras nuevas que no necesitan engañar a nadie. El lema de que lo que importa es el cash se va adentrando en el alma de esta gente."
Luis Báez: ¿Dónde radica el mal?
Luis Ortega: En los orígenes. No hubo en lo que se refiere a la mayoría, un verdadero exilio político. No eran perseguidos. Era gente sobornada. La Revolución, en rigor, tuvo pocos enemigos verdaderos. Tuvo perjudicados, gente que fue dañada por el nuevo proceso político que comenzaba. Fueron pocos los perseguidos.
"Con aquel material humano fue que los americanos inventaron lo que pomposamente se hace llamar "el exilio cubano de Miami".
"En realidad hubo gente inteligente, pero vanal e irresponsable, en los primeros tiempos de la parodia. Ya han muerto casi todos. Lo que ha venido después es la resaca. Básicamente, los desertores de la Revolución, los que hicieron horrores en los primeros tiempos y después salieron huyendo.
"La composición política -llamémosla así por generosidad intelectual, profesional, empresarial, etc.- de esto que llaman "exilio cubano", es de un nivel muy discutible. Y en esto, precisamente, radica el fracaso. En 40 años no han podido hacer otra cosa que buenos negocios, excelentes fraudes y crear un vasto sistema de complicidades. Eso es lo que los une. Por eso se han desprestigiado.
"El cubano de Miami se ha segregado totalmente del tronco nacional cubano. Es falso eso de que conserva la lengua y las costumbres. En rigor no es la misma lengua y tampoco son las mismas costumbres.
"Una demostración muy clara está en las relaciones del cubano supuestamente exiliado de Miami con el negro. El odio que existe entre cubanos y negros en Miami es de alta intensidad.
"Por eso en todo el país, y en el mundo entero, el perfil del supuesto exilio cubano de Miami es abominable. Por eso, quizás, los dirigentes americanos han tenido que llegar a la conclusión de que tienen que quitárselos de arriba.
"El mundo mágico de Gabriel García Márquez1 se queda corto si se compara con el delirante universo que hemos creado los cubanos en estos últimos 40 años de magias e invenciones."
Luis Báez: ¿Por qué lo dice?
Luis Ortega: Porque hay material suficiente para hacer una antología del disparate. Nuestro Macondo está tejido con sueños.
"El tema más interesante sería el de los presidentes de los gobiernos cubanos en el exilio con su cortejo de ministros, funcionarios, embajadores, periodistas y todo lo demás.
"Uno de esos casos fue el de José Morell Romero2, quien firmaba decretos, concedía audiencias, nombraba embajadores, ministros y mandaba declaraciones a la prensa. Él por ser el magistrado más antiguo del Tribunal Supremo, el único sobreviviente, se consideraba con capacidad de ejercer la primera magistratura de acuerdo con una constitución de 1940, de la cual ya nadie se acuerda.
"La idea del gobierno cubano en el exilio es un viejo sueño de los "patriotas" cubanos. Siempre han tropezado con la resistencia de los americanos, que se oponen, sistemáticamente, al proyecto.
"En los años 1963, 1964, cuando se desmanteló el aparato de sueldos y subvenciones que tenían los americanos en Miami, un grupo de personajes de la época, todos ya fallecidos, se lanzaron a la tarea de formar un gobierno en el exilio.
"También hace muchos años, otro viejo magistrado llamado Julio Garcerán3 montó un gobierno en un modesto apartamento del ghetto de Miami. Era, en aquel momento, el magistrado más antiguo. Nombró sus ministros, sus embajadores, hasta un Congreso. Algunos amigos lo aconsejaron que dejara esa locura, pero él se negaba pues tenía un mandato sagrado.
"Los integrantes del nuevo organismo eran ex presidentes, ex senadores, ex ministros, ex embajadores y cosas así. La intención que tenía aquella gente era, precisamente, crear el gobierno y entonces salir a recorrer la América Latina, contratando empréstitos para la guerra que se iba a hacer.
"El plan era absolutamente delirante. En aquellos tiempos yo tenía acceso a las deliberaciones secretas de los personajes que estaban ya montando el negocio de las recaudaciones.
"Uno de los misteriosos americanos de la CIA que, en esos años, le tomaba el pelo a los cubanos nos pidió, a un amigo y a mí, que fuéramos a ver al Presidente para rogarle que renunciara, patrióticamente, en aras de la sagrada unidad de los cubanos. Fue una escena inolvidable. El presidente, sentado en un silloncito en la humildísima casita de Miami, mientras la esposa freía unos plátanos en la cocina, resistió durante tres horas nuestro asedio. No renunciaba porque el mandato constitucional era inapelable. Y no renunció. Pero, le ocurrió algo peor: fue olvidado y murió decepcionado en algún Estado del norte. Cuando empecé a publicar los diálogos que tenían los miembros del gobierno en las reuniones que celebraban alrededor de la piscina de un ex senador, el plan empezó a desmoronarse. Entraron todos en disputa, acusándose mutuamente de ser espías de la prensa.
"Fue algo así como si alguien hubiera intentado convencer a Sancho Panza de la conveniencia de renunciar al cargo de gobernador de la ínsula de Barataria. Aquello era una cosa delirante.
"A través de los años, desde 1960, la propaganda ha estado dirigida a establecer la noción de que los cubanos que forman el exilio en Estados Unidos son patriotas que han escogido el camino de la libertad.
"El hecho de que muchos ya se han naturalizado y estén asentados de manera permanente en el país no influye en nada. Es hermoso y hasta heroico ser un desterrado. Es hasta poético. Martí dejó toda una poética del desterrado.
"Tratar de convencer a la masa de cubanos de que han sido engañados y de que se han puesto al servicio de una potencia que trata de reconquistar su dominio sobre Cuba parece ser, a estas alturas, un esfuerzo inútil. No es fácil despojarlos de ese carné de heroísmo patriótico."
Luis Báez: ¿Qué es lo que hay?
Luis Ortega: Lo que hay, de hecho, es una mayor comprensión hacia la Revolución cubana y una clara disposición para entender que lo ocurrido en Cuba es culpa, en gran medida, de la guerra que han desatado los Estados Unidos contra la Revolución.
"Muchos de los viejos adversarios de la Revolución que no estuvieron de acuerdo con el proceso, han ido cambiado de actitud. El tiempo ha operado en forma benéfica.
"El exilio no tiene nada de romántico, sino todo lo contrario. Se trata de una estratagema mediante una inversión de miles de millones de dólares, con el propósito de impedir que la Revolución cubana llegue a consolidarse en paz. El exilio es un artificio montado por la política de Washington.
"Llevo años opinando desde las entrañas de este supuesto exilio del cual fui uno de sus fundadores. Nadie puede acusarme, y nadie lo hizo nunca, de haber participado en el proceso revolucionario. Yo no tengo nada que ver con la Revolución y he sido víctima de ella. Pero con el tiempo he ido modificando mis criterios sobre el proceso cubano."
Luis Báez: El vivir fuera de la Patria, ¿es duro?
Luis Ortega: Muy duro. Tradicionalmente, los exilios, en nuestra historia, han tenido un carácter hasta cierto punto romántico. En la época de la colonia los emigrados revolucionarios disfrutaban de una aureola casi heroica.
"Era gente que desde Estados Unidos -perseguida por agentes españoles y americanos- luchaban contra España y en tiempos de guerra se embarcaban en expediciones que eran atrapadas muchas veces por los americanos.
"Después hubo exiliados en los otros gobiernos. En 1923 existieron núcleos de exiliados cubanos en Ocala, Florida. Entre ellos estaban el poeta Rubén Martínez Villena4, el escritor José Antonio Fernández de Castro5 y Calixto García Vélez6, quienes estaban enfrentando al Gobierno de Alfredo Zayas7.
"Los grupos de exiliados en tiempos de la dictadura de Machado (en 1930) fueron más nutridos y estuvieron asentados en Miami."
Luis Báez: En la lucha contra Batista, ¿les era fácil moverse a los exiliados?
Luis Ortega: No solo durante el Gobierno de Batista, sino desde la época de las guerras de independencia, hasta 1959 los exiliados cubanos en la Florida, tanto en Miami, como en Tampa y Cayo Hueso, tropezaron siempre con la barrera de las autoridades americanas que prohibían las actividades contra el Gobierno de Cuba. Eso era así en tiempos de España y en tiempo de los dictadores.
"En tiempos del Gobierno de Batista (entre 1952-1959) la vida de los exiliados cubanos en la Florida y en otras partes del país fue muy dura.
"El Departamento de Inmigración fue siempre un azote para los cubanos de aquella época. Las oportunidades de trabajo eran muy escasas. Las autoridades locales y federales perseguían con saña a los cubanos que trataban de hacer algo contra el Gobierno de Batista.
"En ningún momento durante aquellos años fue posible que los exiliados pudieran conseguir un breve espacio en la radio -en Miami o Nueva York- para trasmitir propaganda contra Batista, quien era considerado un Presidente amigo. Tampoco fue posible hacer una publicación, como no fuera clandestina.
"Algunos exiliados tuvieron que inscribirse como agentes extranjeros en el Departamento de Justicia de Washington para poder realizar alguna actividad contra el Gobierno de Cuba.
"Estos grupos de exiliados, en Miami, estuvieron siempre bajo la vigilancia del Gobierno de los Estados Unidos, en colaboración con agentes cubanos.
"El ex presidente de Cuba, Carlos Prío, fue paseado por la calle Flagler de Miami esposado y lo arrojaron en una celda por delito de mezclarse en algunos actos contra el Gobierno de Batista.
"En aquellos tiempos los exiliados vivían en la miseria. No era fácil el exilio. Batista tenía en Miami una tropilla de policías que espiaba a los exiliados.
"Casi toda la gran prensa americana, empezando por el Miami Herald, silenciaba las actividades de los exiliados. Es decir, no había acceso a sus páginas. Los cubanos exiliados que querían obtener la residencia permanente tenían que pagar costosos abogados para gestionar las visas.
"Recuerdo a Felix Elmuza y a Juan Manuel Márquez, dos cubanos humildes. Me visitaron la noche antes de embarcarse para México, de donde saldrían al poco tiempo en el Granma para morir en el desembarco. Recuerdo a Jorge Agostini10, volando a Cuba de noche en una avioneta, sin luces, a sabiendas que iba a morir.
"¿Por qué había exiliados pasando miseria en aquellos tiempos y por qué había otros que luchaban dentro de la Isla y morían? Sencillamente porque eran hombres honestos, hombres con ideales."
Luis Báez: ¿Cuándo los norteamericanos cambian de actitud?
Luis Ortega: Eso cambió radicalmente al triunfar la Revolución en Cuba. Comenzó la luna de miel de Washington con los cubanos que salían de la Isla. Ya en 1960 la oposición a Castro estaba manejada por Washington. El financiamiento para las actividades subversivas provenía de Washington. La campaña publicitaria contra Castro era pagada por los americanos y, además, dirigida.
"Las visas las repartían en los parques. A los cubanos que formaban parte del Gobierno revolucionario se les ofrecían cantidades considerables de dinero para que desertaran y se les aseguraba un salario mensual.
"Se creó una oficina que llamaban "Refugio" y todos los que llegaban recibían permiso para trabajar, un sueldo mensual y hasta un "ranchito" todos los meses. Así fue como empezó a crecer la idea de que quienes se quedaban en Cuba eran traidores y los que llegaban a Miami eran héroes.
"El ideario que se ha estado manejando en Miami desde 1960 contra Castro ha sido diseñado por los americanos. La condición ineludible para ser aceptado como dirigente anticastrista ha sido, precisamente, la obediencia."
Luis Báez: ¿Cómo y por qué se produjo un cambio tan radical?
Luis Ortega: La respuesta es muy simple. Cuba había pasado a ser una ficha en la guerra fría y los Estados Unidos estaban iniciando la campaña para aplastar a Cuba. Necesitaban aliados.
"De la noche a la mañana todas las autoridades, locales y federales, comenzaron a hacerse de la vista gorda. Todo les estaba permitido a los cubanos. Las otras nacionalidades eran perseguidas y encadenadas, como los haitianos, pero los cubanos disfrutaban de privilegios que nunca se les habían otorgado a otros extranjeros.
"Podían hacer lo que les diera la gana. Podían violar las leyes. En último término, los jueces se mostraban benévolos con los cubanos porque eran algo así como héroes.
"Los periódicos locales, como el Herald, fueron lentamente infiltrados por los cubanos y llegaron casi a convertirlos en aparatos de propaganda para la causa."
Luis Báez: ¿ A los que opinan de un modo diferente se les persigue?
Luis Ortega: No solamente se persigue a los que opinan de un modo diferente. Se quiere perseguir a quienes no opinan como lo exigen las normas de la chusma.
"Por supuesto que no es conveniente entrar en generalizaciones. Hay de todo. Y tampoco es posible acusar solamente a los cubanos de esas deficiencias. Incluso, sería hasta recomendable ir más lejos y echarle la culpa a la herencia española. Cuando se quiere hablar de imprevisión y de irresponsabilidad siempre es conveniente volver los ojos al extremeño Hernán Cortes11, que quemó las naves cuando se internó en México para la Conquista.
"Aquel gesto siempre ha sido mencionado como ejemplo de supremo heroísmo, pero, en rigor, no hay mucha diferencia entre Hernán Cortés y el cubano que se lleva todas las luces rojas y stops en las calles de Miami, simplemente porque le da la realísima gana. Es la misma sangre.
"Los cubanos que quieren poner a salvo su estabilidad mental tienen que marcharse de Miami. O hacer lo que hago yo, es decir: tomar todas las precauciones para no contaminarse. Lo cual requiere una cierta dosis de agresividad."
Luis Báez: ¿Hay cubanos moderados?
Luis Ortega: El cubano moderado fue siempre el cómplice del colonialismo. Su misión fue disimular que estaba recibiendo órdenes del Norte. Los grandes abogados, los grandes periodistas, los grandes políticos, la clase rica, llegaron a inventarse una soberanía para andar por casa. Ese fue el fraude de la República. Fue un protectorado benévolo. Cuba era una colonia discreta con su burdel abierto.
"Comprendo muy bien que los moderados cubanos sean moderados, sobre todo si tienen que vivir y hacer sus negocios en medio de Miami, lleno de energúmenos, donde las desviaciones ideológicas se castigan con el ostracismo.
"En Miami hay moderados, semimoderados y ultramoderados. Son, en rigor, aquellos que no comulgan del todo con los mitos que se han levantado en estos últimos 40 años; son los que exhiben, de tarde en tarde, algún gesto de rebeldía intelectual, pero, en lo fundamental, operan en el ámbito del mito.
"¿Qué quieren los cubanos moderados? A juzgar por las cosas que insinúan, quieren cambios en Cuba. ¿Qué cambios? Es decir, que Castro se retire, que la Revolución recoja velas.
"La aparición de Castro dejó encuero a todos. El año 1959 marca la línea divisoria entre una República de cómplices y un país que se lanzó a la ruina para salvar su dignidad.
"Estados Unidos han quedado desnudos ante la historia. Los 40 años de guerra contra Castro ha sido la respuesta de una potencia todopoderosa al gesto de desafío de un rebelde. Castro es el obstáculo al colonialismo. Castro es el defensor de la soberanía cubana. La guerra de los Estados Unidos es contra Castro. Es decir, si aniquilamos a Castro se vuelve al viejo estilo de la colonia. Eso es lo que sueñan algunos de los sinvergüenzas de Miami. ¿Es viable el sueño de Castro de una pequeña isla respetada por el poderoso vecino del Norte? Yo no lo sé."
Luis Báez: Ya dejó de ser sueño para convertirse en realidad.
Luis Ortega: A ratos, lo dudo. Pero es correcto que yo dude, porque soy un hombre de muchas dudas. Soy un hombre de pensamiento. Yo no soy de los que hacen revoluciones. Yo no soy político. No paso de ser un espectador.
"Hay algo que sí sé, por supuesto. Hay millones de seres humanos en Cuba que vibran al conjuro de la sola mención de la soberanía. Si Estados Unidos piensa que se arrojan sobre la Isla y van a recoger la fruta madura se equivocan.
"Esos militares que andan en bicicleta, y no tienen maletas ni dinero en el extranjero, no son de la gente que va a huir. Hay que matarlos. En Cuba hay una bomba de tiempo para Estados Unidos. Esta es una cuestión sombría del problema que no ha sido suficientemente analizada en la Casa Blanca."
Luis Báez: ¿Cuál es el objetivo esencial de estos señores?
Luis Ortega: Hacerse cada día de más dinero y de incitar a la violencia. Esos son también los objetivos de quienes escriben en los periódicos.
"Tienes el caso de Huber Matos que es millonario. Cuando llegó al "exilio", después de unos años de prisión que se deslizaron con bastantes comodidades, le presentó al Gobierno de los Estados Unidos un presupuesto de 3 000 000 de dólares para mantener su organización fantasma. No sé cuánto le estarán dando todavía. Pero, Matos ha recorrido medio mundo pasando el cepillo.
"Es un rico propietario en Miami. Sus viejos compañeros lo han abandonado acusándolo de traición. ¿Cómo es que este hombre se atreve a ir a una estación de radio para acusar a quienes discrepan de sus disparates?
"Recientemente, un viejo profesor emérito que escribe en el Herald -con más años que prudencia- contaba en un artículo que su sueño sería poder volar sobre Varadero, ametralladora en mano, arrasando con los turistas. Son cosas de la vejez, por supuesto, pero la incitación está clara. Los cubanos de Miami siempre sueñan pasar sobre Varadero matando turistas.
"Otro personaje patético, alcoholizado, grita por radio atropelladamente y habla de poner bombas en Cuba, lo cual también contiene una incitación. Todas estas son referencias vagas, pero que están en el ambiente. Los cubanos, puestos a provocar incidentes, pueden llegar a todos los extremos."
Luis Báez: Estos cubanos, ¿son felices?
Luis Ortega: No creo mucho en la felicidad de quienes se han segregado de la patria en que nacieron para incorporarse a un sistema político y económico que tiende a ser agobiante. La palabra Patria la uso con cierta repugnancia, porque detesto todo lo que parece retórica, pero no queda más alternativa que usarla. Ahí queda. El fenómeno que he observado, a través de los años, es el de la ruptura familiar, la pérdida de la identidad, la descomposición de la lengua materna. Los bienes de consumo no compensan la pérdida de los valores originales del individuo.
1 (1928). Escritor colombiano. Premio Nobel de Literatura en 1982
2 Ex magistrado del Tribunal Supremo.
3 Ex magistrado del Tribunal Supremo.
4 (1899 - 1934). Político y escritor. Su obra literaria apareció publicada post mortem en 1936 y sus poemas se editaron bajo el titulo de la Pupila insomne. Murió a los 35 años.
5 Destacado intelectual cubano perteneciente al Grupo Minorista.
6 General de la Guerra de Independencia.
7 (1861-1934). Presidente de Cuba en el período de 1921- 1925.
8 Periodista. Expedicionario del Granma. Murió en el desembarco.
9 Destacado luchador revolucionario. Expedicionario del Granma. Murió en el desembarco.
10. Valeroso revolucionario que fue asesinado por la policía batistiana.
11 (1848 - 1547). Conquistador español de México.