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SAN
FRANCISCO DE PAULA
FUNDADOR
DE LA ORDEN MÍNIMA
Nació en
Paula, (Italia) el 27 de marzo de 1416. Sus padres se
llamaban Santiago Martolilla y Viena de
Fuscaldo.
Santiago
y Viena lo educaron cristianamente. De ellos aprendió a orar, a amar
a Dios, a la Virgen, a los pobres, así como a llevar una vida
austera, sencilla, humilde y evangélica.
A los 12
años, sus padres lo llevaron al Convento de San Marcos, en
cumplimiento de una promesa votiva de vestir, durante un año, el
hábito de San Francisco de Asís.
Terminado el año
votivo pidió a sus padres le acompañaran en una peregrinación a la
Tumba de San Francisco de Asís. En esta peregrinación visitó
también algunos eremitorios donde pudo conocer de cerca aquella
forma de vida retirada, de oración y sacrificio que tan
poderosamente le atraía.
A su vuelta, se retiró a vivir como
ermitaño en la montaña de Paula. Tenía a la sazón 14 o 15
años.
El
ejemplo luminoso de su vida empezó a arrastrar a las multitudes que
encontraban en aquel joven ermitaño algo que les acercaba a Dios,
devolviéndoles el auténtico sabor evangélico que la sociedad
corrompida de aquella época les había
arrebatado.
Al
lado del joven Francisco todo era distinto: allí se reconciliaban el
pobre y el rico, el sabio y el ignorante, el orgulloso y el humilde.
Porque Francisco era un POBRE que vivía en Dios y para Dios sólo. Y
por eso su mirada y su palabra penetraba
hasta el fondo y cambiaba por dentro.
Francisco, que se había
retirado al desierto para vivir, lejos de las miradas humanas,
para Díos solo en soledad y silencio, se encontró en el mismo
desierto con las multitudes que acudían a pedirle ayuda espiritual,
consejo, e incluso la salud física. Dios atestiguaba la santidad de
su siervo con continuos milagros
SU
OBRA
Su
ejemplo movió a muchos jóvenes a abandonar la esclavitud de las
vanidades mundanas para entregarse del todo a Dios. Así surgió la
Orden Mínima, que con el tiempo llegaría a tener tres ramas:
Religiosos, Monjas y Terciarios.
Francisco escribió, para
cada una de las tres ramas de su Orden, Regla propia. Las tres
Reglas fueron aprobadas por la Santa Sede en vida del Santo. Destaca
en ellas la vida de ascesis o penitencia cuaresmal en orden a una
conversión total a Dios, mediante el "silencio evangélico" como
lugar de encuentro con Él en la oración pura y
asidua.
El
primer convento lo edificó en la misma montaña de Paula donde había
pasado sus primeros años de ermitaño.
ANTE
LOS PODEROSOS
Con la
insobornable verdad y humildad de su lenguaje abierto y lleno de
caridad ganó a muchos para Cristo. Toda ola de persecución levantada
por tanta franqueza se deshacía ante aquella paz inalterable que le
asistía.
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No
callaba ante las injusticias de los poderosos que oprimían a los más
débiles: "Esta es, Majestad, la sangre de vuestros súbditos que
grita a Dios" dijo al Rey Ferrante de Nápoles, haciéndole palidecer
ante la sangre que su presencia. "Hábloos, Majestad, un
lenguaje que jamás oísteis, porque a mí, vuestro último, pero
fidelísimo súbdito, importa sumamente no menos el bien del pueblo
que la salvación de vuestra alma". Con no menos claridad y
firmeza habló varias veces al Rey de Francia.
Luis XI, rey de
Francia, enfermo de muerte, al enterarse que Francisco hacía tantos
milagros, quiso llamarlo a su Corte. Pero como Francisco se negó a
ir, el Rey acudió al Papa Sixto IV, el cual le mandó por obediencia
que fuese a la Corte de Francia según el deseo de Luis
XI.
Con su oración insistente y con sus consejos obtuvo
la conversión de Luis XI, más no su curación. El Rey gozaba
escuchando al santo ermitaño. Así Francisco logró disponer su ánimo
a aceptar la voluntad de Dios y a no temer la
muerte.
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FUNDA
LA RAMA FEMENINA DE LA ORDEN
Don
Pedro de Lucena Olid, Embajador de España en Francia desde 1483 a
1487.Tuvo gran amistad con Francisco. De vuelta a España hablaba con
tal entusiasmo del santo ermitaño que sus hijas Elena y María, y su
nieta Francisca, concibieron la idea de pedir a Francisco ser
admitidas en su Congregación como Religiosas Contemplativas. Le
pidieron les diera una regla semejante a la de los Mínimos. El Santo
les escribió algunas cartas dándoles instrucciones para su
formación, y las admitió como Monjas contemplativas dándoles Regla
propia.
A mediados de la Cuaresma de 1507 Francisco cayó
enfermo con una fiebre que no le dejaba. Sabiendo que Dios le
llamaba se preparó con gran fervor. Murió el 2 de abril de
1507.
Fue Beatificado el día 7 de julio de 1513, por el Papa
León X; y canonizado el 1 de mayo de 1519 por el mismo León
X.
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