CARISMA Y
ESPIRITUALIDAD
El carisma propio de las Monjas Mínimas
tiene la característica de:
-Ascesis cuaresmal para una constante
conversión con frutos dignos de penitencia en unión con Cristo Crucificado, como
servicio eclesial.
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-Humildad, por su identidad nominal, y
silencio evangélico como medio "Para que a todas se de mayor ocasión de orar",
como contemplativas
dentro de la Iglesia;
-Caridad a Dios y a los hombres,
expresada en la total consagración a Dios y vivida en la unión fraterna de la
Comunidad, como irradiación
del lema Charitas;
-Sencillez y alegría como fruto del
carisma.
Viven para Dios; le aman y buscan por encima de todas las cosas
y a costa de cualquier sacrificio. La ascesis, como camino de conversión
y liberación
de todas las realidades que puedan contraponerse a Dios, es consecuencia de este
acto de amor que fundamenta la opción de
sus
vidas.
Lo que especialmente las distingue en la Iglesia es el voto de
vida cuaresmal que abarca toda la vida para realizar la identificación con
Cristo
Crucificado. Por medio de este voto, fundamento y eje de toda su espiritualidad,
la Mínima se siente gozosa de unirse en
corredención a Jesús Crucificado de forma personal y concreta, haciendo
de su vida una entrega total a Dios como su Amor supremo, a la
edificación de la Iglesia y a la salvación de las almas.
En fuerza de
la exigencia evangélica y como fundamento de la perfección cristiana y de la
propia identidad de Mínimas en la Iglesia, está el
especial
cultivo de las virtudes de la caridad y la humildad como base de todas las
virtudes y que constituyen uno de los elementos que
caracterizan
el modo de vivir cuaresmal. "Tanta será vuestra perfección cuanta sea vuestra
humildad" (S. Francisco de
Paula)
Para las Mínimas,
la Virgen María es, después de Cristo, el modelo más eminente: ejemplo de
humildad, de contemplación, de
consagración
y unión íntima con el Señor.
(Constituciones)