Clases de palomas y características

La especie más conocida es la paloma torcaz, cuya antecesora silvestre, originaria de Europa y Asia, es la llamada paloma bravía. Mide alrededor de 33 cm, es de color gris azulado por el dorso, con marcas negras en las alas y el obispillo blanquecino, tiene el pecho purpúreo y el abdomen azulado. Los costados del cuello, en especial en los machos, son iridiscentes. Las más de 200 razas domésticas, al igual que las palomas ciudadanas o asilvestradas, de coloración variable, derivan de esta especie. La paloma zurita es muy parecida a la paloma bravía, pero se distingue de ésta porque tiene el obispillo gris. Es una especie difundida en el norte de África, en Europa y, concretamente, en España. Las palomas mensajeras, que también son de color variable, se crían por sus habilidades como navegantes, no por las características de su plumaje. Entre las demás razas domésticas se encuentran, entre otras, una paloma confundida con frecuencia con las palomas mensajeras, que se caracteriza por presentar grandes carnosidades en torno a los ojos y la base del pico; y otra paloma, cuyos "rizos", formados por la curvatura hacia adelante de las puntas de las plumas del cuello y el cuerpo, dan al ave una apariencia característica.

Entre las palomas más conocidas están las coronadas, que viven en Nueva Guinea e islas adyacentes y se caracterizan por tener una cresta erecta de plumas modificadas; las palomas bronceadas australianas, se caracterizan por tener puntos de color bronce en las alas; la paloma de Nicobar, propia de islas de Indonesia, caracterizada por tener largas plumas iridiscentes de color verde oscuro en la nuca que le cuelgan sobre el dorso y la parte superior de las alas; y las palomas imperiales, grandes y frugívoras (comedoras de fruta), con unas 37 especies en Asia y las islas del Pacífico, cuyo colorido va de multicolor a blanco.

La paloma de corona blanca (llamada cabecita blanca o coronita), una especie del Caribe, se extiende hacia el norte y llega hasta el sur de Florida. La paloma de nucablanca, de mayor tamaño (unos 39 cm), llega en su distribución desde las costas de Columbia Británica y las montañas Rocosas hasta Argentina. La paloma migratoria, antaño común en todo el territorio de Estados Unidos, está extinta desde 1914.

La paloma turqué y la paloma rabiche son dos especies vulnerables endémicas de las islas Canarias. Están en peligro de extinción en la isla de Tenerife y la paloma turqué también está declarada en peligro de extinción en la isla de Hierro.

Las palomas que reciben el nombre de tórtolas tienen una amplia distribución en Eurasia y África y son algo más pequeñas que las palomas. Una especie asiática ha sido introducida con éxito en muchas partes del mundo. Una forma doméstica de origen silvestre poco definido, la tórtola anillada, tiene poblaciones asilvestradas en California y Florida y puede ser de color pardo con un anillo negro en la parte trasera del cuello, o totalmente blanca. La tórtola turca es una especie muy adaptable que ha colonizado con éxito toda Europa. La más conocida es la tórtola común presente en Europa, Asia occidental y África. Estas dos especies están presentes en la península Ibérica, aunque la tórtola común sólo en el periodo estival. Esta última está considerada en España una especie vulnerable. La tórtola norteamericana más común es la plañidera, así llamada por su canto lastimoso, aunque también es conocida como huilota o rabiche. Mide unos 30 cm, su cuerpo es de color castaño, sus alas gris azulado y su larga cola tiene la punta blanca. En la antigüedad vivía en campo abierto, pero hoy se ha convertido en habitante usual de zonas residenciales urbanas. Las más pequeñas de las tórtolas son las tórtolas terrestres, del tamaño del gorrión, propias del sur de Estados Unidos y de los trópicos del Nuevo Mundo.