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Lunes, 12 de marzo de 2001

EL RECHAZO AL PLAN HIDROLÓGICO
200.000 personas exigen en Madrid la reforma del Plan Hidrológico

Los manifestantes, en su mayoría llegados en autocar desde Aragón, toman la capital

   

Miles de manifestantes, ayer, en la Puerta del Sol.(GORKA LEJARCEGI)

   





EL PAÍS | Madrid

Una riada de ciudadanos procedentes en su mayoría de Aragón tomaron ayer el centro de Madrid para oponerse al trasvase del Ebro. Unas 200.000 personas -hasta 400.000 según los organizadores y 120.000 según la policía municipal- gritaron consignas contra José María Aznar y su Ejecutivo en un ambiente festivo marcado por cánticos regionales. Un millar de autocares llegaron a la capital desde la práctica totalidad de los pueblos de Aragón y muchos otros lugares para exigir al Gobierno la modificación del proyecto de Plan Hidrológico Nacional (PHN) enviado a las Cortes.

'Y luego diréis que somos cinco o seis'. 'Haremos un pantano, en la Puerta del Sol'. Con estos gritos y pitadas ensordecedoras o pequeñas orquestas, miles de manifestantes se divertían ayer mientras llenaban el paseo del Prado y la calle de Alcalá. La marcha, que desbordó las previsiones de los organizadores y tuvo algo de caótica por el exceso de gente, llegó hasta la Puerta del Sol. Los primeros promotores de esta idea, grupos ecologistas contrarios a las obras hidráulicas previstas en el plan, estaban eufóricos y hablaban de 'hecho histórico'. Pedro Arrojo, de la Plataforma de Defensa del Ebro, estaba impactado: 'Es impresionante. Nunca se imaginó el Gobierno esta protesta'.

Pero la marcha, una de las más multitudinarias contra una medida del Gobierno, también estaba convocada por grupos políticos. Gaspar Llamazares, coordinador de IU, tachaba de 'moción de censura al plan' la protesta y aseguraba que 'la manifestación demuestra que hay un gran clamor contra una política que centra sus intereses en las grandes constructoras y también que Aragón no es la única comunidad que no está de acuerdo, hay otras muchas que gritan contra un proyecto que va contra el desarrollo sostenible y todo tipo de equilibrios'. De hecho, entre los manifestantes había aragoneses, pero además catalanes, riojanos, andaluces, murcianos, valencianos y madrileños.

Tras una lenta marcha que por la cantidad de público recordaba a las manifestaciones contra la banda terrorista ETA, a la una y veinte de la tarde, en la Puerta del Sol, el actor zaragozano José Luis Pellicena leía el comunicado contra un plan 'que no contempla la nueva política del agua' . Tras la lectura, el acto público concluyó con miles de personas siguiendo en la Puerta del Sol a José Antonio Labordeta, diputado de la Chunta Aragonesista, mientras entonaba sin música su canción Canto a la Libertad.

Además de los convocantes, los principales dirigentes del Gobierno aragonés (formado por PSOE y Par) y de la oposición en Cataluña (PSC, ERC, IC) estaban también allí. Y los líderes sindicales de ambas comunidades.

Los socialistas se quejaron de que TVE no emitiera ni una sola declaración de sus dirigentes, cuando el resto de las cadenas sí lo hicieron. El PSOE no convocaba la manifestación, pero sí la apoyaba con su presencia. A pesar de ello, Álvaro Cuesta, de la ejecutiva socialista, logró colarse en la cabeza de la manifestación junto a los convocantes.

Los líderes políticos iban delante, pero la masa no la componían los afiliados de sus partidos u organizaciones sino gentes llegadas de todos los pueblos, movilizadas por los ayuntamientos. De hecho, había incluso algunos concejales del PP y de CiU de la zona de Tortosa (Tarragona). Adela Domeque, jubilada de El Villar de los Navarros (Zaragoza), estaba junto a los ecologistas: 'A los aragoneses nos han robado mucho y los de mi pueblo hemos venido a decir no al plan'.

Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción, organizaba la cabecera y aseguraba que 'este no es el Plan Hidrológico Nacional, es el plan del trasvase del Ebro'.

Lo cierto es que había miles de lemas y de pancartas. Mientras los contrarios al recrecimiento del pantano de Yesa gritaban 'Rodríguez Zapatero también es pantanero', los dirigentes del PSOE aragonés y catalán pasaban a su lado con otros lemas.

La manifestación fue por encima de todo una fiesta para todas las personas que habían recorrido cientos de kilómetros y aprovecharon la jornada soleada en Madrid para disfrutar de la protesta, que duró hasta pasadas las tres de la tarde. Tambores, gaiteros, petardos, disfraces, trajes y cánticos regionales invadían las calles centrales de la capital. Por todas partes había banderas rojigualdas, pero no las españolas, sino las aragonesas y catalanas, con cuatro barras.

Sara, de 11 años, venía de Zaragoza en autobús: 'Es que no nos tienen en cuenta y hoy queremos que sepan que existimos y que ese plan es malo para Aragón y para más gente'. Los paisanos del Río Ara de Huesca recordaban que su comarca está muerta por un pantano, el de Jánovas, que lleva más de 20 años en barbecho para finalmente no hacerse.

La gente siguió entrando en la Puerta del Sol hasta tres horas después de que comenzara la marcha. Al final llegaban los catalanes del Delta del Ebro, y el ninot de Aznar adelantaba las fallas, ardiendo sobre un palo mientras los sindicatos recogían las banderas. Los manifestantes improvisaban comidas sobre el asfalto. Los autobuses aguardaban el regreso y en la Gran Vía una tienda de discos no perdía la oportunidad de emitir a todo trapo el Canto a la Libertad de Labordeta.


 


 
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