HOMENAJE A COMPANYS

Mañana miércoles hará cincuenta años que el presidente de la Generalitat republicana, Lluís Companys, fue fusilado por el franquismo. Con tal motivo, las fuerzas políticas de izquierda de Tarragona (ERC, PSC, e IC.) han organizado unos actos que reivindican la dimension social y política de quien ostentó con dignidad la máxima representación de Cataluña frente a la barbarie. Y lo hacen el dia 15, a las 6, en un lugar, la montaña de la Oliva, donde el régimen nacionalsindicalista fusiló a centenares de ciudadanos tarraconenses.

Fuera de tal conmemoración se han quedado algunos sectores de la izquierda y los de la derecha. En la izquierda, faltan justamente aquellos que estos dias andan dinamitando IC., corriendo como monaguillos a las voces de Anguita. Quizás es que tienen ya bastante trabajo con crear la sucursal del califa-maestro o que Companys les resulta demasiado catalán.

En cambio, que no esté la derecha es razonable. Al PP, la memoria de Companys, y lo que significa, debe provocarle urticaria y hace bien en estarse callado y dejar que pase. CDC, en cambio, no ha sabido callar y por boca de su dirigente, Santiago Pallás, se ha quejado de que la izquierda pretende monopolizar la memoria del President. No le falta una parte de razón: lo fue de todos los catalanes; aunque confunde lo que es una celebración institucional, que debería hacer el Ayuntamiento, con un acto partidista, perfectamente legítimo. Pallàs no debería olvidar que Companys, además de la legalidad republicana y la Presidencia de la Generalitat, representa una opción electoral que ganó entonces en las urnas y que no es la de CDC. El Companys catalanista encaja poco con el catalanismo de CIU, incapaz, incluso, de conseguir de Aznar que el honorable Zaplana deje de hacer el ignorante y nos tribalice la lengua; el Companys proclamador de la república es impensable que comparta la sonrisa monárquica de CIU; y el Companys abogado laboralista, defensor de sindicalistas que fue, difícilmente coindidiría con alguna autoridad convergente local que en su curriculum puede exhibir haber defendido a las empresas, contra los sindicalistas. Eso es todo.


RECICLAJE DE RESIDUOS

He oído decir que en la vida de los pueblos lo primero es llenar la barriga y luego aprender a leer. Ya más tarde vienen la limpieza, la moda, los gimnasios, la dieta, los psicólogos y hasta las ONGs. Simplificando, claro. Y que cuando uno empieza a preocuparse por el equilibrio ecológico es que ya es rico. Así pues, y aunque sea en términos relativos, éste debe ser un país rico si nuestros ayuntamientos nos llaman a seleccionar la basura y a depositarla ordenadamente en los contenedores adecuados. A pesar de que según las estadísticas estamos aún muy por debajo de los índices de recuperación que pueden exhibir otros países europeos, lo cierto es que, al menos formalmente, nos hemos puesto en la cola.

Pero ser civilizado, aunque se esté convencido de la necesidad del reciclaje de los residuos, no es nada fácil. Exige disciplina y método en casa; y fuera de ella, espíritu aventurero y ánimo viajero. Según donde usted viva, encontrar el recipiente público adecuado para los envases de cristal, por ejemplo, puede requerir una expedición. Claro que bien cargado y a paso ligero podría ser el complemento ideal a su vida sedentaria: ecología y salud parecen una buena pareja.

Aún así, lo realmente importante es saber que se está en el camino adecuado. ¿Lo estamos? No importa que aún haya pocos contenedores, o que estén distribuidos así o asá, o que se vacíen con tal o cual periodicidad. No importa demasiado porque al fin i al cabo son aspectos de organización a los que hay que prestar atención, pero relativamente menores, y en cualquier caso propios del crecimiento y sin duda serán mejorados. Lo auténticamente decisivo es saber si estamos reciclando o si los contenedores son un puro ornamento. Porque se dice que una vez recogidos todos los residuos son mezclados nuevamente y tratados de igual forma. El tema ha sido objeto de comentario en más de una ocasión en la red ciudadana de Internet de Tarragona, TINET, sin que por el momento el Ayuntamiento de la ciudad haya aclarado si es o no verdad, a pesar de las peticiones de estos ciudadanos. Bueno, pues volvámoslo a probar desde aquí, con el mayor espíritu constructivo. ¿Reciclamos, y en qué medida, o nos toman el pelo y aquello que los hombres separamos, el Ayuntamiento lo une?


OJO AL TREN

Con demasiada frecuencia las ciudades crecen de manera desordenada. El urbanismo y en general la planificación del territorio es aún una materia deficientemente asumida por los políticos municipales, a menudo más preocupados por el día a día y sus pequeños problemas, y todavía con más frecuencia cautivos de las dependencias ideológicas de sus partidos, que por proponer un modelo de ciudad que mire al futuro y tenga la suficiente capacidad de previsión para no hipotecarlo. En esto, que es fundamental, los políticos suspenden a menudo.

En Tarragona, los ayuntamientos franquistas se ganaron merecidamente un muy deficiente, y ejerciendo un poder que arbitrariamente les había sido dado por la dictadura, si posibilidad ni de refrendo ni de censura popular, mostraron su incompetencia. Suya es la responsabilidad de unos barrios desgajados de la ciudad, aún hoy con deficiencias, desigualmente vertebrados y todavía periféricos; y suya la instalación del polígono petroquímico en el litoral, por poner dos ejemplos sangrantes de despropósito urbanístico.

Como ayer, las decisiones de hoy pueden hipotecar el mañana. Por eso es imprescindible que en la toma de decisiones importantes se esté especialmente atento. En este sentido, la reacción del Ayuntamiento de Tarragona ante el Plan General de Urbanismo de Reus, que reserva terrenos para el futuro vial ferroviario que ha de conectar el corredor mediterráneo con el AVE Madrid-Barcelona, es una muestra de su ineficacia. Porque tal reserva se hace, así lo ha afirmado el director general de Urbanisme de la Generalitat, de acuerdo con el anteproyecto que se aprobó el 28 de junio de 1995 en la comisión de urbanismo de las comarcas de Tarragona, apoyado por el alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal. ¿Qué ha cambiado? El gobierno del Ayuntamiento de Tarragona está obligado a explicarse. ¿Por qué se opone ahora y por qué lo aceptó hace dos años? Nada puede ya evitar la sensación de improvisación y de desconcierto en su actuación, pero sí puede evitar que pensemos que entonces no se miraron el anteproyecto y actuaron negligentemente, o bien que ahora actúan movidos por un ridículo sentimiento localista frente a Reus.


COCHES EN LA CIUDAD

La política deja de ser un concepto lejano cuando comporta decisiones que afectan a nuestra vida. I eso ocurre prácticamente siempre. Por eso no deberíamos desentendernos de ella con la facilidad con que lo hacemos: porque la esencia de la actividad política está en la toma de decisiones. Desde la aprobación de los presupuestos hasta la instalación de un determinado elemento del mobiliario urbano, todo repercute en mayor o menor medida en nuestra forma de vivir.

Entre las decisiones que toman nuestros representantes, claro está, las hay que afectan a los ciudadanos de una manera más inmediata y generalizada. Es el caso, por ejemplo, de las relacionadas con la circulación y el aparcamiento de vehículos en las calles.

Admito de buen grado que el tema no es nada fácil de atender. Pero aún así, el problema existe y las administraciones locales lo abordan, bien o mal.

A pesar de lo que suele creerse, éste, como tantos otros, no es esencialmente un problema técnico, sino político, que se resume en la respuesta a una pregunta: ¿cuál es el modelo de ciudad que queremos? Todas las medidas técnicas que se toman son el resultado de esa respuesta, en el mejor de los casos. En el peor, cuando los políticos ni siquiera se hacen la pregunta, suele imperar el sin sentido y la improvisación. En realidad, pues, es en función del modelo, o de su ausencia, que se ordena el tráfico de esta manera o de aquella otra: ¿se instalan semáforos o rotondas?, ¿se favorece el uso del transporte público?, ¿se incentiva la presencia de ciclomotores?, ¿se crean o amplían zonas peatonales?, ¿se facilita la existencia del carril bici?, ¿se fuerza la construcción de aparcamientos en las casas de nueva planta?, ¿se permite o se prohibe el estacionamiento de vehículos?, ¿se crean aparcamientos subterráneos y zonas azules?

Por eso las zonas azules descongestionan y permiten la rotación de vehículos, o son un sistema de recaudación; la grúa sirve para facilitar la fluidez del tráfico y evitar abusos que lo colapsan, o es un sistema de recaudación; y los policías locales son una ayuda humana imprescindible, o son un sistema de recaudación. Según el modelo.

Por cierto, ¿sabe alguien cuál es el modelo de la nuestra?


EL CATALÁN Y LA LEY

Hubo un tiempo en que parecía que Joan Maria Pujals era el delfín del President, dicen los periodistas. Pero, la verdad, a mi más me parece la imagen de un marino a punto de naufragar que la de un futuro premier.

En la presentación de la versión en catalán de El Periódico de Cataluña, en Tarragona, el alcalde Joan Miquel Nadal se pronunció a favor de retirar la ley del catalán si no conseguía el apoyo del PSC e insistía que tal opinión no debía ser interpretada como un ataque político al conseller Pujals. Claro, claro...

J.M. Pujals ha conseguido organizar un sólido movimiento anticatalán, en lo lingüístico al menos, y no avanzar un ápice en cuanto a la extensión de su uso social. No está mal. A estas alturas, las actitudes hostiles son sólidas y sacan pecho; tanto, que el PP insiste en eliminar la inmersión escolar, a pesar de ser un tema resuelto por el Tribunal Constitucional, y el PSC anda deshojando su eterna margarita de dar satisfacción a sus sectores españolistas sin ofender en demasía a sus militantes catalanistas. O al revés, que es lo mismo. Y eso a pesar de haber eliminado bastante o mucho las propuestas más radicales de la ley.

Entre tirios y troyanos, aquí estamos a punto de inventar la ley-cachondeo, es decir, aquella que no obliga a nada y además no tiene por qué cumplirse. En adelante espero que el Estado tome buena nota de esta innovación y sustituya multas y sanciones - de tráfico, de hacienda, de todo - por palmadas en la espalda y consejos de comprensión.

El beneficio de la ley de uso de las lenguas de Cataluña, que tan mal ha impulsado el conseller JM. Pujals con su actuación imprudente de niño prodigio, va a ser tan escaso que no justifica ni la polémica. A estas alturas el proyecto está muerto; el PP - uno, grande y libre - se ríe por lo bajo y CIU y PSC son presa de un ataque de nervios por las reacciones de las casas regionales y de los empresarios. Así es la vida y así de mediocres los políticos. Lo único sensato es retirar la ley. Y para el futuro: interrogarse sobre la representación real de patronales y casas regionales, pedirle al PSC que solucione su complejo de Mr. Hyde i Dr. Jekyll, y mandar de nuevo a la escuela a JM. Pujals, aún muy verde para delfín. Aunque me temo que aquí un zurcido, allà un remiendo, acabarán aprobando algo que dirán que es una ley y que tendrá la virtud de no gustar a nadie y de no servir para nada.


POLÍTICOS MALEDUCADOS

Crónica local. Había una vez un circo que alegraba el corazón... ¡Qué tiempos! Hoy los circos malviven con las carpas parcheadas y los leones sin dientes. ¡Qué pena!

En Tarragona tuvimos función el lunes en el Ayuntamiento y la actuación corrió a cargo de la Troupe de Nadal, bajo la voz de su speacker que, dijo, tiene memoria y no olvida. Bueno, ésa, la memoria, es una cualidad compartida por muchos espectadores y cada cual tiene derecho a recordar lo que quiera. Sin embargo el número fuerte fue el de los payasos. Cuatro. Todos tontos. Y el hecho desconcertó al público, acostumbrado a que haya algún payaso listo vestido de lentejuelas. Como también desconcertó que la troupe ignorara al público y actuara sólo para Dolors Comas, portavoz de IC, y se olvidara de hacer reír.

El primero, fiel a la tradición de preguntar, sustituyó el entrañable '¿cómo están ustedes?' por un agrio y vengativo interrogatorio, y fue el más comedido, esta vez. El segundo, envalentonado y ataviado de escualo costero, mostró los dientes para acusarla de cobrar por su trabajo y de vivir tierra adentro. Vaya, vaya. El tercero, vestido de primera comunión y cara de recién comulgado, rezongó enojado y celoso para acusarla de vedetismo. Vaya, vaya. Y aún faltaba el cuarto. Bien, la cuarta, porque no era payaso, sino payasa. Y ella se lució: vistió sus harapos más mugrientos, se afeó el semblante, se puso la lengua barriobajera, que no de barrio, y soltó sapos y lagartijas, se interesó por su educación, por su modisto y su cuenta corriente, y se hundió en el cieno y salpicó las gradas. Vaya, vaya. Y nadie pudo reírse. ¡Qué pena de función!

¿Por el payaso listo, me preguntan? El actuó al día siguiente con un refrán: qui no vulgui pols, que no vagi a l'era, dijo, y debió parecerle el toque cultural que justificaba las payasadas de mal gusto de sus compañeros. Yo no creo que todos los refranes sean sabios, pero refrán por refrán, y, con una sonrisa, ahí va éste: de porc i de senyor se n'ha de venir de mena.

El ataque personal en lugar del discurso político es una mezquindad y nada puede justificarlo, ni siquiera los supuestos agravios recibidos. Al menos el payaso listo debería saberlo.


DISPUTAS DE CAFÉ

Aunque muchos ciudadanos procuramos vivir con normalidad, madurez y libertad, algunos se empeñan en tratarnos como eternos adolescentes, anclándonos en el pasado de los tópicos y apuntalando el estúpido y mentalmente anoréxico juego del yo tengo, tú qué tienes, a base de alimentar esa actitud provinciana que se llama localismo. Díganme, si no, qué sentido tiene que al día siguiente de la conferencia de un alcalde que traza sueños de futuro para su ciudad, haya que ir a preguntarle al vecino qué piensa de ello. Y el vecino, naturalmente, es Reus. O Tarragona. ¿Por qué no Vila-seca o Tivissa? ¿No nos interesa saber qué piensan? No. Lo que interesa es vender algún periódico más sirviendo la salsa picante, aunque de rebote se atice la estupidez y se favorezca la miseria intelectual.

Los medios de comunicación locales no tienen por qué ser localistas. Ellos, y todos cuantos se apuntan al ese ridículo juego - comerciantes, políticos o profesores de universidad - deberían aprender de una vez que en Tarragona ya no hay cuartel ni el seminario acoge tantos seminaristas como antaño y que en Reus la sociedad civil dejó caer hasta la ruina el Teatre Fortuny y casi el Bartrina, felizmente recuperados con el dinero publico, como el Metropol de Tarragona. Y que ambas son ciudades con problemas importantes que resolver y planes de futuro por realizar; y que en ambas hay muchos ciudadanos hartos de tanto espíritu mediocre. El juego periodístico del han dicho, tú qué dices debe ser desterrado de una vez. Deben desterrarlo los medios de comunicación y todos cuantos suelen aparecer en ellos, especialmente los políticos. Resulta irritantemente absurdo que se magnifique la voz de los que no ven más allà de la nariz y viven de mirar la foto del abuelo alimentando una rivalidad que la mayoría de los ciudadanos de ambas ciudades no sentimos como propia; unos ciudadanos que queremos vivir cada vez mejor en nuestra ciudad, nos movemos con libertad entre una y otra, y no hacemos depender nuestro confort del del vecino.

La discusión política es y será necesaria en muchos temas que afectan a ambas ciudades, pero no debería ser sustituida por la palabrería envidiosa y pueblerina del espejito, espejito, ¿quién es más capital?, absolutamente inútil i risible.


DIVERSIDAD CULTURAL

Decididamente corren malos tiempos para la diversidad lingüística y cultural. Y no es una paradoja inocente que se haya acelerado el proceso de desaparición cultural de muchos de los pueblos que habitan mal que bien el planeta cuando el mundo civilizado habla de respeto y tolerancia. Nosotros, los ricos, somos así: firmamos convenios y proclamamos grandes principios mientras encogemos los hombros ante el hambre y la miseria, toleramos el asalto a los pueblos indígenas del mundo y aceptamos hipócritamente que las cosas son así. Por eso nadie se escandalizará porque, según la previsión de algunos lingüistas, vayan a desaparecer alrededor de unas mil lenguas en los próximos veinte años. Al fin y al cabo, serán ameríndias o africanas; y eso está tan lejos... y además son pocos y casi salvajes. ¿No? Algunas están ya irremediablemente perdidas, como el wapoo (California), el jalanga (Australia) o el khami (India), que sólo tienen un único hablante; o el eyak (Alaska), que tiene tres; o el mang (Tailandia), con cinco. Otras vivirán un poco más, pero también morirán a plazo fijo, como el raute (Nepal), con doscientos hablantes; o el hawaiano, con doscientos cincuenta. (Eso si no ha muerto alguno mientras escribo).

Por eso la noticia de la aparición de una gramática del orowari, pueblo de la selva amazónica del Brasil de trescientos hablantes, gracias al trabajo de L.J. Arruda e companeiros y la intermediación de la profesora Isabel Miró, editada por la Universitat Rovira i Virgili, debe ser recibida con respeto y admiración.

Por esas cosas de la vida la noticia ha coincidido en el tiempo con la de la constitución en Tarragona de un grupo de ciudadanos interesados en la salvaguarda de las lenguas. Aunque quizás porque les van las empresas mayores han ignorado las que tienen pocos hablantes y han preferido trabajar en pro del español, por lo que parece en peligro de extinción en Catalunya. Proyecto éste con respaldo bíblico y tan ambicioso que es capaz de unir a comunistas e intelectuales de izquierda con miembros de Acción Familiar y profesionales de la jet, y que, sin duda, obtendrá el beneplácito del gobierno de Aznar. Pues que les vaya bonito. A la postre, esto también es diversidad cultural.



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