ESTUDIO Y VIOLENCIA

El reciente caso sucedido en un instituto de secundaria de El Vendrell ha puesto nuevamente de manifiesto el problema de la violencia en los centros escolares. Es sólo un caso, cuyos protagonistas son en buena parte jóvenes ajenos al instituto, i no caben tremendismos, pero deberían encenderse las señales de alarma para actuar antes de que la situación se haga insostenible. No hace falta esperar. En primer lugar porque todos los sectores relacionados con la enseñanza coinciden en detectar un aumento de la conflictividad escolar y en segundo, porque lo que ya está sucediendo en Francia, por ejemplo, es un indicador suficientemente fiable de la deriva que puede tomar el problema si no se actúa.

La puesta en marcha de la escolarización obligatoria hasta los dieciséis años, ha llevado a los institutos a jóvenes contra su voluntad, que no sienten el más mínimo interés por el estudio y cuyos comportamientos y hábitos de relación social son agresivos. No es en realidad un problema escolar sino social, pero el nuevo sistema educativo lo ha introducido en las aulas. Creo que lo honesto es decir claramente que la escuela no está preparada para hacerle frente. Faltan espacios, faltan profesionales adecuados, faltan medios. Y creo que también es honesto advertir que si esos medios no se ponen tenemos una bomba de relojería en el sistema educativo que acabará por estallar.

Es positivo que nuestro sistema político garantice la escolarización obligatoria hasta los dieciséis años. Pero sólo lo es si garantiza también el estudio y la formación. Más claro: si la presencia de jóvenes conflictivos en las aulas impide a profesores y alumnos el normal desarrollo de su actividad académica, esos jóvenes no deben estar en esas aulas. Si necesitan una actuación especial, deben ser atendidos donde y por quien puede hacerlo. Pero el sistema educativo no puede violentar el derecho de la mayoría a estudiar, so pretexto de atenderlos a todos o invocando principios como la integración y la no discriminación. Porque el primer derecho que hay que amparar en la escuela es el derecho al estudio y a la formación. Y los alumnos con actitudes conflictivas severas deben ser discriminados positivamente en beneficio suyo y en beneficio de sus compañeros.


PROYECTO ASESOR

La amistad es importante y la humildad también, por eso cuando coinciden hay que felicitarse. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en el Ayuntamiento de Tarragona con la decisión de dotarse de según qué asesores.

Cuando un político responsable no sabe hacer algo, lo loable es que se ponga en manos de expertos, en lugar de improvisar. Por eso es encomiable que el PP, ante la sospecha de que no va a ser capaz de impulsar la promoción económica de la ciudad, se busque un asesor. Lo mismo que CiU, que no sabe si podrá mantener la limpieza y el mobiliario urbano. Ya ven pues que son dos cargos de importancia y con una misión precisa para la buena marcha de la ciudad, que no pueden ser cubiertos ni por políticos ni por funcionarios. Y quién mejor que los amigos para echar una mano. Así que CiU pone a uno de sus militantes i el PP a uno de los suyos. Nada más natural.

Yo pienso que se quedan cortos y se me ocurren algunos asesores de contratación urgente. El primero, el de argumentos y sentido común. Éste sí que va a tener trabajo. Se trata de que justifique la existencia misma de los asesores. De tenerlo ya, hubiera explicado convincentemente los trabajos que van a desempeñar y el perfil de los candidatos que los hace idóneos, y acallaría la demagogia de la oposición. También tendría que evitar que los políticos improvisen sin fortuna. Por ejemplo, debería evitar que alguien justifique el retraso de las obras del Palacio de Congresos por las dificultades de construcción debidas a la dureza de la piedra, teniendo en cuenta que la existencia de la piedra se sabe desde los romanos. ¿O eso no era la "pedrera"? Éste para CiU. Otro asesor imprescindible es el de silencios, es decir, el encargado de evitar que los políticos prometan cosas que no van a cumplir, por ejemplo, o simplemente para que no hablen de más. Éste, para el PP, en cuyas filas hay expertos en querer hacer callar a los demás y confunden a los admiradores de Hitler con los de Companys. A los asesinos con los asesinados.

Y como necesidades y amigos habrá muchos, debería crearse la figura del asesor busca asesores, que ya he empezado a ejercer hoy i solicito que sea para mí. Ya me afiliaré en cuanto sepa el partido al que le toca este asesor. Prometido.


PERSONAJES ANTISOCIALES

Hay que revisar conceptos porque la vida se nos echa encima con una velocidad que da vértigo y a menudo nos pilla con la lengua de nuestros abuelos. Nos conviene, pues, estar atentos para ajustar la lengua a la realidad presente. Y no me refiero por supuesto a los avances tecnológicos que suelen venir acompañados de sus nombres en inglés, o al uso que hacen de la lengua los políticos, que todo les va bien y una misma palabra sirve igual para un roto que para un descosido. Me refiero a cosas más sencillas.

Antaño un ser antisocial era aquel que vivía contra las normas sociales comúnmente aceptadas, que no las respetaba y en el imaginario colectivo los antisociales solían ser personajes tabernarios y haraganes; gentes huidizas del trabajo y amantes de la francachela; por demás, sucios, malhablados y peor educados. Hoy en cambio los más antisociales de todos no son esos miserables, no; hoy conducen un Mercedes, se sientan en consejos de administración, presumen de haber eludido el pago de impuestos mediante argucias de ingeniería financiera, trasladan las fábricas a países del tercer mundo donde los trabajadores cobran menos y carecen de derechos, presumen de cuentas de resultados abultadas gracias a la explotación del trabajo infantil o se enriquecen rápidamente aprovechando posiciones de privilegio. A diferencia de los anteriores, estos visten bien, frecuentan locales exclusivos, son socios de clubs selectos y se presentan como los modelos del triunfo. Incluso cumplen la ley y gozan del amparo de gobiernos y de grupos políticos.

Déjenme que me haga tres preguntas; podrían ser muchas más, pero estoy seguro que ya se las harán ustedes. ¿Es muy social que un ministro como el Sr. Piqué recurra a ficciones financieras perfectamente legales pero creadas exclusivamente para pagar menos impuestos? ¿Es muy social que el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano se gaste siete millones de dinero público en pagar cosas como multas personales o viajes de su señora? ¿Es social que el Sr. Villalonga gane más de dos mil millones con las stok options en apenas dos años des de la presidencia de Telefónica, aprovechando su amistad con el presidente del Gobierno y un proceso de privatización desde una posición de monopolio?


ELOGIO DEL TURRÓN

Ustedes ya saben por este periódico que el Palacio de Congresos de Tarragona lleva un retraso de más de ocho meses y que nadie tiene ninguna responsabilidad por ello; tampoco ignoran que a pesar de continuar en obras, de que no funcionen los ascensores, no haya accesos adaptados para personas con minusvalía ni teléfono u otras deficiencias, sus gestores lo comprometen ante entidades y organizaciones para acogerlas entre sus huesos a fin de que puedan celebrar congresos y celebraciones si no confortable y eficazmente, que eso es imposible, al menos a cubierto de la lluvia, que es lo mínimo que se puede pedir de una ciudad acogedora como la nuestra, donde además llueve poco. Misión cumplida, pues.

Aunque hay gente a quien no le basta y de mala fe, claro, se empeña en criticar y ver el lado negativo de las cosas. Ya se sabe, somos tantos, que siempre hay ponzoñeros. Yo, después, es cierto, de alguna vacilación que pido que sea olvidada, he acabado viendo las cosas como son y ahora, la verdad, sólo encuentro ventajas en este estado de retraso permanente. Más de una.

Por ejemplo, ¿no es quizá ésta una manera excelente de mantener el empleo e impulsar el crecimiento? Además, bien pensado, un estado constante e ininterrumpido de obras es la plasmación práctica de una concepción dinámica de la vida en la que nada permanece estático, es el síntoma evidente de que sociedad está viva y se transforma permanentemente; la aplicación racional de ciertos principios de la física y la biología y la consecuencia lógica de ciertos postulados de los filósofos. Aunque tampoco hace falta recurrir al argumentario intelectual. La situación de obra permanente es práctica, permite abordar nuevos proyectos con facilidad pues elimina la engorrosa faena de reventar lo acabado para emprender remodelaciones, reformas o ajustar descuidos. ¿Nos olvidamos de tirar un cable? No hay problema, estamos a tiempo. ¿Queremos transformar esa sala pequeña en una sauna. ¡Estamos a tiempo!

En fin, si no tienen tema de que hablar, que hablen por ejemplo del turrón, un dulce buenísimo, sanísino, nuestro, pero injustamente relegado sólo a las fiestas de Navidad, y que dejen en paz el Palacio. Porque en lugar de criticarlo deberíamos extender su modelo de ejecución a todas las obras municipales.


APAGAR EL MÓVIL

Han pasado los tiempos en que el teléfono móvil era casi un signo de distinción asociado al mundo de los ejecutivos. El impacto real sobre la población ha sido rápido y eficaz, y hoy el móvil es de uso corriente. Y aún lo será más en un futuro inmediato, en el que será un elemento más de nuestro equipamiento diario, como el reloj. Su pequeño tamaño, su relativo bajo precio y sobretodo, su utilidad y versatilidad creciente e imparable le aseguran el éxito.

Lamentablemente, su expansión está penalizada por una situación del mercado telefónico aún deficiente. Las tarifas son excesivas, al amparo de un concepto conservador de las comunicaciones que habrá de cambiar tan pronto como seamos capaces de romper con una tradición monopolística viciada, que aún se mantiene de facto. La situación es especialmente grave en las tarjetas prepago, fundamentales para el negocio telefónico pero injustas para los usuarios: las tarifas son desorbitadas, los mecanismos de control de las llamadas y de la factura telefónica, son complejos e insuficientes; especialmente grave es que a pesar de lo que dicen las tarjetas, a menudo en activarlas no sólo no tienen los nueve meses de validez sino a penas uno y medio; o que el saldo pase a cero cuando se supera la fecha de validez y aunque se recargue un solo día más tarde. Eso es simplemente un robo.

Por otro lado, el uso masivo de la telefonía móvil comporta cambios que hay que afrontar desde ahora y plantea la necesidad de crear pautas de comportamiento aceptables. Con ese objetivo los cines han comenzado a emitir anuncios antes de la proyección en que se pide a los espectadores que apaguen sus móviles, como ya venía siendo habitual en los teatros y comienza a serlo en los centros de enseñanza. Es una lista que hay que ampliar, por ejemplo, a restaurantes y medios públicos de transporte, y a cualquier lugar donde se conviva, si no hay acuerdo previo; porque no hay ninguna razón para que todos debamos ser asaltados por los timbres ni nos convirtamos en testigos de una conversación que no nos interesa. Apagarlo, usar el buzón de voz y confiar en la vibración y, por supuesto, moderar la voz y tener la cortesía de alejarse de los demás para hablar son hábitos de comportamiento social que hay que crear.


BUENOS CONSEJOS

Vamos a suponer que usted tiene un hijo que acaba sus estudios de secundaria y no sabe qué hacer o no quiere seguir estudiando. Esto puede pasar, ¿no? I vamos a imaginar que ese hijo necesita su consejo y está dispuesto a seguirlo. Que también puede pasar. ¿Qué le diría?

Desde luego existen muchas posibilidades. Podría aconsejarle que buscara trabajo, pero eso no es ofrecerle un futuro demasiado esperanzador porque como no sabe hacer casi nada, los trabajos que podría encontrar estarían con toda probabilidad mal pagados y tendrían pocas expectativas de mejora. Podría recomendarle que completara su formación durante algún tiempo, al menos con conocimientos sólidos de inglés y de informática, que es lo que sorprendentemente piensa todo el mundo, para que tuviera un mejor acceso al mercado laboral o que se dejara de tonterías y después de un año sabático viajando por el mundo, como si fuera inglés o americano, eligiera una carrera y se pusiera a estudiar. Sabio consejo éste, pero presumiblemente del todo inútil. Porque ¿quién va a esperar que ese hijo que no ha dado ni golpe durante la adolescencia se interese súbitamente por los estudios después de un año de vacaciones inmerecidamente pagadas?

Hay mejores consejos. Por poner uno, podría recomendarle que se afiliara sin dilación a algún partido importante de esos que gobiernan, que como profesión no tiene necesariamente que ver con las ideas. Para eso no hacen falta estudios, aunque desde luego no impiden la entrada a nadie si los tiene, porque un título, como una flor en el ojal, viste y no incomoda. Pero, si quiere medrar, sobre todo debería advertirle que se abstenga de pensar por su cuenta, detecte inmediatamente quien manda y sea fiel a sus órdenes, y no discrepe aunque le inviten a ello. Y, por supuesto, que esté dispuesto a llevar siempre el carnet en la boca y a favorecer a los suyos. Si hace todo eso y le dedica el tiempo y el tesón necesarios, muy inútil debería ser para no entrar en alguna lista de esas que aseguran poder vivir con desahogo. Así que si es listo, no le digo hasta dónde puede llegar. Y que sepa que también puede venderse, que el transfuguismo forma parte de la profesión y es muy apreciado. ¿Que exagero? Claro que sí, pero más exageran ellos.


TODAVÍA NO HEMOS ACABADO

Existen tres realidades: la realidad pedestre, la que vivimos todos nosotros, donde la gripe te abate y los placeres son efímeros; la realidad virtual, aquella que sólo existe en el imaginario informático y que aspira a que lo que aún no es más que sueño o simulación, devenga capaz de parecer real; y la realidad política. Ésta resulta un poco más difícil de definir, pero visto lo que hay podría decirse que es aquella que sólo ven los políticos que se ganan la vida con ella. Así, aquí es posible que lo blanco sea negro, la mentira verdad y el puro egoísmo bien común.

En la realidad política, que se fabrica diariamente atendiendo a los intereses de cada cual, la memoria es lo único necesariamente prescindible; más aún, algo molesto y aborrecible. La realidad política se inventa todos los días a conveniencia y el ayer no existe. Deberíamos entenderlo y vivir en consecuencia. Por ejemplo: ¿qué sentido tiene recordar que los políticos de CiU y del PP, que ahora festejan la gratuidad de algunos tramos de la autopista como un logro, son los mismos que hace poco más de un año daban por buena una medida miserable de rebaja selectiva de algunos peajes, que no incluía Tarragona? ¿Para què recordar que también fueron ellos quienes aplaudieron a rabiar la construcción de una variante paralela a la autopista que sólo preveía un carril en cada sentido o que más tarde se conformaron con rebajas para los transportistas? En fin, ¿no es mejor olvidar que han ido siempre a remolque de los hechos y que siempre se han quedado cortos?

Como ahora, que vuelven a aceptar las migajas de una gratuïdad insuficiente y complicada, que ignora los vehículos en tránsito y vamos a pagar todos menos la autopista, que va a seguir haciendo negocio. Porque lo cierto es que el final de este sainete sólo es uno, el que hemos reclamado insistentemente desde esta columna: la autopista debe ser la variante, absolutamente gratuIta a su paso por Tarragona para todos los vehículos vengan de donde vengan y vayan a donde vayan. Como sucede en Zaragoza, Valencia, o Alicante. Y ahora díganme, ¿no sería mejor que el alcalde defendiera esta opción en lugar de ir cambiando de opinión según los vientos o de ceder al narcisismo de protagonizar Ben-Hur por la N-340?


EL ÚLTIMO PLENO MUNICIPAL

El último pleno del año del Ayuntamiento de Tarragona ha sido revelador y decepcionante, aunque no una sorpresa. En él se han mostrado las peores maneras de la política profesional – y ésa es la única que cuenta –, que se ha atrincherado en la mezquindad del partidismo y la prepotencia, y se enraíza en el reparto de sinecuras a los correligionarios y el desprecio a los discrepantes. La razón de los clónicos no admite la duda y exige carnet. Así que no podemos esperar más que el cumplimiento estricto de un guión previamente escrito; ni un solo gesto espontáneo.

El PSC, en lugar de intentar consensuar con el gobierno o con los otros grupos de la oposición enmiendas, presenta en solitario un presupuesto alternativo de cara a la galería, a sabiendas que no prosperará, y el gobierno rechaza todas las enmiendas presentadas por ERC y IC. ¿De verdad que no había ni una de razonable? Por otro lado, por acuerdo de CiU, PP y PSC, rompiendo la tradición y el sentido común que la impulsó, pero eso sí de manera perfectamente legal, los ciudadanos que representan ERC y IC han sido expulsados de los consejos de administración de las empresas municipales y su voz simplemente suprimida. No existen. Queda pues claro que de una manera voluntaria el gobierno es un coto privado para los socios. Que tal desaguisado haya contado con el beneplácito del PSC es patético para el socialismo, sobre todo porque a su vez el PP le ha proporcionado el mismo jarabe en el consejo de administración del puerto.

Por lo demás hemos podido escuchar una explicación delirante de CiU sobre la contaminación, que resumo: si el medidor la indica, se quita el medidor. Y también hemos comprobado la aportación del PP, que consiste en colocar a unos cuantos ciudadanos del PP en cargos públicos. Eso es todo. Porque los presupuestos son los de CiU con una pequeña deriva irrelevante, cuya guinda son los dos millones para la organización de Mis Tarragona. Gran aportación, sin duda, la de los populares.

Del pleno, al lado de tanta miseria política, al menos podemos destacar el acuerdo unánime de salvar el terreno del antiguo preventorio de la Savinosa para la ciudad y, aunque tardío, el apoyo – salvo el PP, claro – al reglamento sobre el catalán de la URV. Algo es algo.


HACERLO MEJOR

Poco antes de Navidad vi Fòrum, el programa de debate de Tarraco Visió que presenta Francesc Valls y pude comprobar, de nuevo, que la inversión que sus propietarios destinan al canal es cero y lo mantienen en un nivel técnico de imagen pobre y de sonido paupérrimo; los medios son escasos y la volunatd de las personas que colaboran no basta para evitar la imagen de provisionalidad permanente y de baja calidad de la cadena.

Aquel día participaban representantes de los grupos políticos del Ayuntamiento. Hablaron de todo, aunque buena parte del tiempo se lo llevó el tema de Tarraco, patrimonio de la humanidad. Emociona ver que todos están de acuerdo. Y sin embargo, alguien miente i a alguien, más allá de la publicidad y el rendimiento político, debe importarle un pimiento. Porque si no las cosas no se harían tan mal. Por ejemplo, ¿cómo es posible que los monumentos aún estén sin señalizar? Ya ven que lo enfoco por un lado de presupuesto bajo, para que no digan. En menos de quince días, Decathlon y los servicios municipales han llenado los caminos de fletxas para guiar a ciclistas; incluso han puesto paneles informativos sobre los circuitos señalizados. Pues bien, uno de ellos está en el Pont del Diable. O sea, Masaco, turista japonesa de amplios intereses culturales, després de andar hasta allí porque en la guía ha leído que hay un acueducto romano, puede informarse de los circuitos para apasionados de la bicicleta, pero no encontará ni una sola linea sobre el acueducto. No sé a quien debería darle vergüenza esto.

En el mismo programa pude comprobar también que el catalán de algunos de nuestros políticos necesita un reciclaje urgente. Por ejemplo, el de la concejal del PP, Mercè Martorell, una mujer joven de aspecto muy dinámico y que posiblemente hará bien su trabajo, pero que a pesar de que por su edad debe haber estudiado catalán en la escuela, lo habla bárbaramente, con castellanismos constantes. Y digo yo: si los funcionarios están obligados a demostrar un nivel de conocimiento del catalán para poder acceder a la función pública, ¿por qué no los políticos? En fin, el PP debería obligar a los suyos a estudiar un poco más en lugar de poner pegas a todos los avances de la lengua. ¿O quizá las pone por eso?


UNA SABIA DECISIÓN

Ahora sólo hace falta que sea verdad y que entre lo dicho y lo hecho no haya cambios de opinión que, como ha quedado patente con la ley de Extrangería, son perfectamente posibles en CiU si quien se lo pide cortésmente es el PP. Así que me quedaré más tranquilo cuando también lo diga Ricomá.

Pero por el momento vamos a celebrar que alguna vez se imponga el sentido común y sea fácil lo que es fácil. Finalmente parece que el espacio del antiguo preventorio de la Savinosa será rescatado para la ciudad, recalificado para impedir su urbanización y destinado a uso y disfrute de los ciudadanos, como se había pedido des de esta misma columna.

Lo ha dicho el alcalde de la ciudad, Joan Miquel Nadal, y hay que alegrarse por ello. Es una decisión sabia que ha costado mucho tomar y que cuenta con el apoyo mayoritario de los representantes políticos, como se han apresurado a dejar claro ERC, IC-LP-EV y PSC. No es frecuente un acuerdo tan unánime. Con esta decisión, la ciudad pasará a contar con una zona de uso público realmente privilegiada, que durante demasiado tiempo ha corrido el riesgo de sucumbir a una idea de desarrollo ligada en exclusiva al consumo de cemento. Por ello, permítanme que felicite con toda sinceridad al alcalde.

Sorprende, en cambio, la falta de sensibilidad y el empecinamento (¿obcecación?) del presidente de la Diputación, Josep Mariné, del mismo partido que el alcalde, que insiste en llenar de hormigón el único espacio de costa algo virgen de la ciudad. Es curiosa su voluntad de poner un patrimonio público, que él debe limitarse a gestionar eficazmente en beneficio de todos, en manos de la iniciativa privada para beneficio de empresas hoteleras, por otro lado escasamente interesadas hasta ahora.

Y sorprende aún más que se oponga a la voluntad de los ciudadanos de Tarragona, expresada de forma tan clara por sus representantes políticos. Si de verdad quiere hacer algo por nosotros, que no ponga pegas al Ayuntamiento o que colabore en convertir el espacio en un parque magnífico a orillas del mar. De verdad, antes de que la historia acabe tragándose las diputaciones - y tarde o temprano habrá que hacerlo - sería mejor que prefiera ser recordado por haber impulsado el parque que por haberlo impedido.


UNA NUEVA OPORTUNIDAD

A los políticos que gobiernan o aspiran a gobernar a corto plazo les gusta considerarse centristas. Pero el centro sólo existe en geometría; en el terreno de las ideas, de la política, es un adorno para embellecer los mensajes publicitarios con un aspecto de moderación y de responsabilidad, que, según se ve, es un perfil estimado por los ciudadanos de este primer mundo confortable. Así que todos corren en pos del voto vestidos de Adolfo Suárez, que fue quien primero patentó la marca en estos pagos. La ilusión, sin embargo, dura poco: lo que tardan en abrir la boca o en accionar un botón en el Parlamento para votar.

Cuando sucede, las fértiles tierras centristas quedan yermas y solitarias, sorprendidas por el corrimiento súbito hacia la derecha de la cabalgata electoral. Fíjense, si no, en lo acontecido con la ley de extrangería. El PP se atrinchera en sus posiciones naturales de derecha, siempre desconfiada con los extraños y recelosa con los distintos. Y CiU, ese grupo unido por el poder que ignora si sobrevivirà a la jubilación de Jordi Pujol, deja aflorar su ánima de mercader, da carpetazo a supuestos principios progresistas y donde dije que sí, digo qué quiere que diga y qué me da a cambio.

Ya lo ven, el centro no existe y cada cual está donde siempre ha estado. La derecha, más o menos moderada, formando un bloque real alimentado por PP y CiU, que se dan apoyo mutuo según sus necesidades y que nos ofrecen espectáculos de ternura impagables como el del conseller Macias calificando de excelente la gestión del ministro de Fomento, a pesar del caos aéreo reciente. Por eso es una gran noticia que la izquierda catalana esté también donde debe estar y asuma sin complejos su identidad progresista y avance hacia la construcción de una candidatura unitaria de ERC, IC-EV y PSC para el Senado.

No tiene ningún sentido que el electorado catalán se muestre mayoritariamente partidario de opciones de izquierda progresista y que sin embargo, por una división absurda, el país acabe siempre siendo gobernado por la derecha. Se impone el sentido común, se impone entender que sin eliminar las discrepancias ni rebajar las identidades, ERC, IC-EV y PSC tienen muchas cosas por compartir y deben hacerlo.


EL MAL DE LA INGENUIDAD

Posiblemente sea un ingenuo pero creo en la lógica, creo en el sentido común y creo en la ciencia. Mantengo con una ingenuidad inamovible que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Y, la verdad, no me parece excesivo creer en ello. Pero debo estar equivocado. Si en algún lugar de Estados Unidos es posible que antepongan sus creencias religiosas a la ciencia y pueden proscribir a Darwin y al evolucionismo de la escuela, o si en todo el mundo la industria del ocio ha conseguido que el milenio llegue un año antes de lo que la física dicta, es que yo debo ser un ingenuo.

Aceptado eso, ya no es ninguna sorpresa que el Estado, sí, ese que dice protegernos, pueda expropiar con facilidad no sólo las fincas que quiere para construir una carretera, sino incluso para que una empresa privada se haga con un negocio multimillonario. ¿Cómo? Arrebatándolas a sus propietarios a precio de saldo, como ocurrió con Universal-Port Aventura, y en cambio no cuente con mecanismos para obligar a la concesionaria de una autopista a renunciar a unos kilómetros de negocio en beneficio de todos. ¡Inaudito! O sea, pueden expropiarle su casa, pero no un tramo de autopista. Lo ha dicho la delegada del Gobierno en Tarragona y yo, que ya saben que soy un ingenuo, aún no salgo de mi asombro. ¿Sus señorías diputados no se han dado cuenta de tamaño dislate? Si en lugar de ingenuo fuera mal pensado, quizás imaginaría que la ley está hecha a posta para beneficiar a las grandes empresas; y si además fuera periodista de investigación y tuviera un periódico que me pagara para ello, incluso buscaría conexiones entre políticos y grandes empresas. Porque puede que las haya.

Por la misma ingenuidad no puedo evitar preguntarme por qué esos miles de ciudadanos que hacen incomprensibles colas kilométricas frente a Andorra y voluntariamente pierden horas embotellados en una carretera, tienen después una prisa tan urgente que justifique el cuarteamiento del país en trazados como el del TAV. Por eso entiendo que diecinueve alcaldes y plataformas de ciudadanos se opongan a unas infraestructuras demasiado costosas y posiblemente innecesarias, cuyo impacto sobre el territorio es profundamente negativo. ¿O quizás es que no son los ciudadanos los beneficiarios sino las empresas que van a hacerlo y a explotarlo?