NO SE TRATA DE ESO, NO

Si lo que quería la junta directiva del Club Gimnàstic de Tarragona era evitar a los socios, hay que decir que lo ha conseguido. Porque la última reunión, con una ridícula asistencia que no ha llegado al centenar de ellos se ha parecido más a una asamblea clandestina que al plenario de un club que sueña con representar a la ciudad.

Dicen que la convocatoria es legal i que los estatutos no obligan a convocar personalmente a los socios y basta hacerlo a través de un anuncio en la prensa. No lo dudo. Pero hasta ahora esta junta había convocado por escrito. Cambiar sin previo aviso es muy poco serio

Obsesionado por el primer equipo de fútbol i por un ascenso a segunda muy improbable en la situación actual, el Nàstic es un barco sin rumbo aparente que no consigue buenos resultados deportivos, no es capaz de ganarse una imagen sólida en la ciudad, ni parece interesado en incentivar la vida interna de la entidad. ¿Hay realmente algún proyecto? En las pasadas fiestas de Santa Tecla colectivos de Tarragona colaboraron en su organización; ahí estaban el Club Bàsquet Tarragona, el Club Ciclista Campclar, el Club d'Escacs Tarragona o el Club Natació Tàrraco, incluso el Club de Petanca i Lleure Zona Llevant. Pero el Nàstic, no. ¡Cómo van a sentirse identificados los tarraconenses con un club que sólo pone la mano ante el Ayuntamiento!

Aunque hay cosas peores:la política respecto a la cantera. La del Nàstic es un monumento a la improvisación. En sólo una temporada i lo que va de ésta, al menos ha cambiado cuatro veces el responsable técnico del fútbol base.

El juvenil A, donde deben foguearse los jugadores que pueden aspirar a pasar al primer equipo, perdió la categoría la pasada temporada, pero el club no ha hecho nada por reforzarlo para poder recuperarla y ha perdido buena parte de sus jugadores que se han marchado al Reus, con un proyecto mucho más serio.

Y es que allí los chicos van uniformados hasta los calcetines y aquí el chandal tiene que comprárselo cada cual, eso después de haber pagado unas cuarenta mil pesetas. Y para colmo, los sufridos padres que van a buscar a sus hijos al estadio a la diez de la noche se quedan en la calle bajo la luz miserable de una farola. No ya la luz o el bar: hasta el lavabo les cierran.


DEMASIADA PRISA

Ya sé, ya sé... pero propongo que cuando los congresistas puedan ir al lavabo, lo inauguremos de nuevo. Afortunadamente para los abogados catalanes, la ciudad cuenta con otros espacios. Así que han podido trampear la chapuza del estreno. Pero la ciudad no se merece estos bochornos. Contratar el Palacio y no tenerlo listo es una irresponsabilidad en la gestión. Si queremos que el Palacio se utilice y repercuta positivamente en la ciudad habrá que ganarse la confianza de los organizadores de congresos y eso exige eficiencia y seriedad. Justo lo que ha faltado para estrenarse. Y es que CiU parece tener demasiadas prisas para presumir de obra hecha.

Por otro lado, y también debe ser una casualidad, el inicio de la campaña electoral ha coincidido con las jornadas de puertas abiertas de la casa Canals. No debería sorprendernos porque enseñar las cosas a medio hacer en periodo electoral es, por lo que vamos viendo, una debilidad irreprimible de CiU. Y se equivocan. No ya porque la ciudadanía pueda llegar a pensar que usar así el poder es deshonesto, que lo es, sino porque es una manera tonta de mostrar la propia incompetencia. Si enseñar las obras del Palacio de Congresos antes de las municipales sirvió para ver que la sala principal es realmente impresionante, pero también sirvió para comprobar que las obras iban muy retrasadas, mostrar ahora la casa Canals ha puesto en evidencia la magnitud del estropicio causado en la casa por la Generalitat que ellos gobiernan. No tengo ninguna duda de que será rehabilitada adecuadamente y dentro de un tiempo tendremos un nuevo espacio ciudadano del cual enorgullecernos. Pero ahora mismo la casa muestra unas heridas que la belleza de las estancias más nobles que se enseñan no puede tapar.

Ya puestos, podrían enseñarnos también el estado en que se encuentra la antigua fábrica de la Chartreuse, otro de los episodios vergonzosos de la Generalitat con el patrimonio de la ciudad. Sus elementos, en cambio, no nos los podrán enseñar, porque si en la casa Canals su incuria permitió el robo de buena parte de ellos, sin inventariar; en la Chartreuse hizo posible, después de años de abandono y desinterés, su traslado al museo de otra ciudad.


LA REFORMA EDUCATIVA

Según publicaba este periódico el domingo, el gobierno catalán ya tiene en sus manos los resultados de una encuesta sobre nuestro sistema educativo de secundaria, que debería disparar todas las alarmas. Los resultados son malos, el sistema no funciona. No creo, sin embargo, que haya sorprendido a los profesores, que vienen constatándolo desde la implantación de la ESO i el nuevo bachillerato: los niveles bajan, resulta imposible atender la diversidad, aumentan los problemas de disciplina, el fracaso escolar arraiga y la vida en los centros se ha hecho mucho más compleja, ruidosa y burocrática.

De los teóricos beneficios de la reforma educativa sólo la escolarización obligatoria hasta los 16 años es una realidad universal; por lo demás, el sistema recibe fácilmente sus efectos perversos, que perjudican por igual a estudiantes y a profesores, especialmente en la enseñanza pública. No creo exagerar si digo que el consenso entre los profesores en cuanto al fracaso del sistema es ampliamente mayoritario.Y si aún no hablamos de fracaso total es gracias a la voluntad y la profesionalidad de los docentes. Pero atención, porque el desánimo acecha y la desmotivación crece ante la evidencia de los problemas que crea el mismo sistema y la falta de soluciones.

La reforma sufre de males muy graves y es imprescindible ejercer una cirugía urgente y a corazón abierto. La reforma se hizo sin compromisos presupuestarios y se aplica con escasos medios, simplemente insuficientes; y se hizo ignorando a los profesionales de la enseñanza, que ni siquiera tuvieron acceso a la valoración de los resultados de los centros pilotos que la experimentaron con antelación. Y, la verdad, el sistema educativo no debería estar únicamente en manos de políticos y psicopedagogos de su elección. A los primeros les sobra clientelismo electoral para ser rigurosos y a los segundos, les sobran teorías y artificio conceptual, que a menudo no han hecho más que enmascarar una realidad que está en las aulas y no en sus disquisiciones teóricas y su obsesión terminológica.

Urge que se aborde sin complejos la cuestión y que esta vez se oiga también la voz de quienes la viven en primera persona. Si no, quizás deberíamos empezar a pensar que hay voluntad de degradar el sistema público de enseñanza.


GUERRA Y PAZ

Cuando escribo estas líneas, las primeras unidades militares internacionales ya han llegado a Timor Oriental. Desgraciadamente, no hay nada nuevo en este conflicto. No es ninguna sorpresa que un gobierno poco escrupuloso con el respeto a los derechos humanos haya dado cobijo a unas hordas paramilitares protegidas y dirigidas por el propio ejército indonesio, cuya única misión ha sido saquear y asesinar con el objetivo cumplido de sembrar el terror parra impedir por la fuerza lo que habían perdido en las urnas. El estado indonesio no ha sido el primero y previsiblemente tampoco será el último.

No es ninguna sorpresa comprobar de nuevo la inutilidad de una organización internacional, la ONU, que se muestra incapaz incluso de garantizar la vida de quienes se acercan a las urnas en un referéndum que ha sido organizado por ella misma. Ni es nueva la indiferencia de los países occidentales por conflictos cuyo escenario está fuera de sus intereses estratégicos. Y sobre todo es estremecedora la capacidad que muestra la humanidad para actuar con una violencia animal. Nada de todo esto es nuevo.

Y posiblemente por eso, porque no nos sorprende y porque es presente en nuestra vida colectiva con una constancia inamovible, nuestro grado de civilización deba ser medido justamente por la capacidad de resolver los conflictos de modo pacífico. La cultura de la violencia, de la guerra, tiene miles de años de historia y de tradición; cuenta con miles de héroes y ha sido y es arropada por banderas, himnos e historias nacionales en todos los rincones del planeta. La guerra siempre es barbarie, siempre es muerte y desolación; pero la barbarie es siempre presente y el tiempo y los intereses acaban convirtiéndola en epopeya, en hazaña: en historia.

La cultura de la paz y el entendimiento, en cambio, a penas si da sus primeros pasos vacilantes, cercada por conflictos sangrientos como ahora mismo en Timor o en Chechenia y Daguestán, y combatida en nuestra vida cotidiana por una industria cinematográfica y televisiva que abona permanentemente la violencia gratuita y desproporcionada. Pero si queremos un mundo mejor habrá que trabajar por un mundo en paz, por un mundo en que la cultura de la paz se imponga a la cultura de la guerra. ¡Aunque eso esté aún muy lejos!


AVANZA EL PROGRESISMO

Primero fue Nadal, luego Pujol y finalmente Aznar. A todos les ha entrado la urgencia de tener un aspecto presentable ante el electorado. Agotados otros recursos, ahora se reclaman progresistas. ¿La razón? Sencilla, dicen: Aznar ha hecho progresar España, Pujol Catalunya y Nadal Tarragona. ¿Es cierto? hombre, como dice un amigo mío más bien desconfiado, todas las pelotas ruedan mientras hay pendiente. ¡Claro que progresan! Otra cosa distinta es preguntarse hacia donde lo hacen y si lo hacen al ritmo que deberían y con qué coste, por ejemplo. ¿Pero progresismo quiere decir eso?

Y si Pujol y Aznar son progresistas, ¿qué pasa con Maragall, con Ribó o con Carod-Rovira? Pues que también lo son. ¿Y los sindicatos? También. Incluso puede que lo sean la CEOE y la Conferencia Episcopal, aunque éstos no han dicho nada, de momento. No me negarán que vivimos en el mejor escenario político de los imaginables, en una especia de arcadia donde la felicidad va a ser simplemente inevitable. En ese contexto, saber quién va a ganar las elecciones es una cuestión menor, habida cuenta de que el progresismo de la política catalana y española está asegurado. Muy asegurado.

Resulta altamente consolador saber que los representantes del mundo empresarial, del catolicismo tradicional, del liberalismo y hasta del conservadurismo social están en el mismo bando que los representantes de socialistas, republicanos, y movimientos sociales, sindicales, ecologistas, cristianos, etcétera, tradicionalmente llamados progresitas. Lo que es una lástima es que esto no haya sucedido antes. ¡Con los esfuerzos y sufrimientos que costó a nuestros abuelos que todos tuviéramos derecho a voto, que los niños no trabajaran, que la sanidad y la educación estuvieran a nuestro alcance, que pudiésemos gozar de vacaciones o que tuviéramos derecho al divorcio!

Ahora, en cambio, va a ser facilísimo acabar con la desigualdad de la mujer, conseguir la jornada de treinta y cinco horas, destinar recursos a la ayuda del tercer mundo, proteger eficazmente el medio ambiente, favorecer el empleo fijo, rescatar las autopistas o tener pensiones dignas. Aunque de momento lo que hace CiU con las pensiones es sólo lo que han hecho siempre los señores a la puerta de la iglesia: dar caridad.


LA CIUDAD DEL "SI NO FOS"

Como muchos de ustedes saben hay en muchos pueblos un banco conocido con el nombre del “si no fos”. Es el banco donde se reúnen los viejos del lugar para matar las horas y pasar revista a la existencia, la suya y la de los demás, el país incluido, con un denominador común en la conversación: todo estaría bien “si no fos” por esto o por aquello.

Tarragona es en cierto sentido la ciudad del “si no fos”. ¿Se han parado a pensar en la cantidad de proyectos anunciados y que ya deberían estar en ejecución “si no fos” por alguna razón seguramente muy importante, totalmente comprensible, absolutamente inevitable, increíblemente imprevisible y etcétera, pero totalmente ajena a la responsabilidad de los políticos, que ellos siempre són inocentes. Ahora que nuestras autoridades locales vuelven a la carga con nuevos proyectos como el Palacio de Deportes ( y no tan nuevos, como el tercer puente sobre el Francolí), estaría bien recordar lo magnífico que sería que algunos de los que ya se han anunciado repetidamente pero permanecen aparcados se hicieran realidad. Sin ánimo de molestar ni de ser exhaustivo, he aquí algunos temas para el banco del “si no fos”.

¿No sería magnífico que el desvío de la desembocadura del Francolí estuviera hecho antes de que dentro de veinte años haya nueva inundación? Y no cabe duda de que todos celebraremos que la vía del tren desaparezca de la fachada marítima antes del año tres mil. También nos alegrará que por fin se sepa qué hacer con la Savinosa y se opte por conservar esa zona privilegiada para uso y disfrute de todos los ciudadanos. Tampoco nos opondremos a que la remodelación de la playa del Miracle se lleve a cabo y abandone su aspecto tercermundista. ¿Duda alguien de nuestro júbilo al comprovar la dignificación y muesización del Pont del Diable? Huelga añadir que nuestro alborozo será sincero ante el nuevo museo arqueológico y deseamos fervientemente brindar en la reinauguración del Teatre Tarragona. Por ejemplo.

Y lo que más nos gustaría ahora que dejara de ser un sueño es que la autopista fuera la variante de la N-340 o, en el peor de los casos, que la que quieren hacer contara con dos carriles en cada sentido. Aunque lo más probable es que tengamos que conformarnos con que el Palau de Congressos esté listo para el congreso de los abogados. Y gracias.


MESTIZAJE CULTURAL

Ayer se inauguró una nueva edición de la Universitat Andorrana d'Estiu, este año dedicada al mestizaje cultural. Son los tiempos: jornadas, conferencias, exposiciones, música, arte y literatura para reflexionar e impulsar el mestizaje y la convivencia. ¿Cómo no? Es una tarea loable, aunque a veces parezca un entretenimiento más de los países ricos sin ninguna o muy poca conexión con la realidad.

Mientras en Andorra intelectuales y políticos con más o menos buena voluntad y más o menos sinceridad deshojarán la margarita de la bondad intercultural y acuñarán conceptos, España construye nuevos y mayores obstáculos para evitar que las culturas africanas se propaguen por Europa encarnadas en personas a quienes lo único que sobra es la pobreza. La realidad siempre es más amarga. En definitiva, el único mestizaje que por ahora existe es el de las élites políticas y culturales, y es meramente formal y sospecho que interesado (excepciones a parte), el de fácil consumo turístico y el que en forma de homogeneización alienante llevan a cabo las grandes multinacionales de la comida rápida, la moda y el entretenimiento. Ésta sí, absolutamente eficaz.

Más allá de teorías, la humanidad suele ser mucho más impermeable de lo que la buena voluntad desearía. Basta viajar un poco para darse cuenta de con qué inconmovible y natural robustez los más diversos grupos nacionales se mantienen fieles a lo suyo y rechazan lo foráneo; la inmensa capacidad para vivir de espaldas aún estando en la misma habitación. Incluso en la capital de esta Europa que presume de civilizada es fácilmente constatable hasta qué punto el tan ansiado mestizaje no es aún más que un juguete teórico. Dense ustedes una vuelta por Bruselas y aléjense de la Grande Place y las callejuelas repletas de restaurantes de sus alrededores; dejen atrás la Bolsa, la Catedral y las calles comerciales y monumentales, y entrarán en otra ciudad: más sucia, con las terrazas de los bares llenas sólo de hombres de tez oscura y comercios con inscripciones árabes en sus cristales. Allí no hay más turistas que los que se han perdido o tienen otros intereses que ver mear al Petit Julien. Y tampoco hay bruselenses, ni valones ni flamencos. A quinientos metros, sí. Pero allí lo árabe está sólo de paso.


CATALANISMO PROGRESISTA

El dirigente de ERC Josep Lluís Carod-Rovira acaba de decir algo que es una necesidad: hace falta un cambio de protagonistas en la política, un cambio generacional y social que aparte del poder a las familias que tradicionalmente vienen detentándolo. Lo ha dicho a propósito de Cataluña, pero podría haberlo dicho también a propósito de los municipios, en que algunas familias se perpetúan en el poder en un partido o en otro, a veces en primer plano, a veces en segundo.

Carod-Rovira es un político inteligente, ambicioso, culto e irónico y está donde ha estado siempre (con los inevitables matices que imponen la edad y la historia): en las filas del catalanismo progresista. Pero desde esas mismas filas es difícil entender su propuesta de gobierno tripartito CiU – ERC – PSC para la Generalitat. ¿Tan mal estamos que nos hace falta un gobierno de excepción, de salvación nacional? Argumenta que la reforma del Estatut, lograr un nuevo sistema de financiación o conseguir nuevas cotas de poder político no pueden hacerse con CiU o PSC en la oposición. Discrepo. No pueden hacerse sin una sólida mayoría, eso sí, pero no es lo mismo. Y también es cierto que para esos grandes objetivos es imprescindible buscar el mayor consenso posible con la oposición. Pero no es lo mismo que ese hipotético gobierno tripartito.

Un gobierno se justifica por la coincidencia entre sus miembros en el diseño político, cultural, social y económico de una sociedad. ¿Pueden coincidir CiU, ERC y PSC, aunque sea a corto plazo? ¿Y el resultado sería catalanista y progresista? Aunque, la verdad, tampoco creo que ellos quieran comprometerse en ese menage a trois previsiblemente indigesto.

Estoy convencido de que un proyecto de catalanismo progresista puede ser en el futuro ampliamente mayoritario en Cataluña, y que tendrá que contar con ERC, IC y PSC, y los ciudadanos independientes que hoy les votan, pero es muy poco probable que CiU también esté, aunque pueda haber votantes suyos. A no ser que deje de representar los intereses sociales que hasta ahora ha representado. El interclasismo en política, aunque necesario, también tiene sus límites: en el catalanismo y en el progresismo. Si me equivoco, seré el primero en felicitarlo.


LA VOZ DE SU AMO

La voz de su amo. Es el lema de una discográfica cuyo logo es un simpático perrito con el hocico en la trompa de un gramófono. Lo traigo aquí porque es lo que pienso de nuestros políticos con relación a la N 340. No quiero aburrirles, pero sería injusto pasar por alto las últimas medidas que nuestras autoridades han tomado sobre ello. La del Gobierno de España, a través de su delegada, consiste en un cambio de señalización para limitar la velocidad. La del Ayuntamiento, en molestar a los camioneros para que no pasen por la carretera. Como es lógico no harán daño o incluso harán un poco de bien, aunque ninguna de ellas va a mejorar la carretera: ni va a eliminar las curvas, ni añadirá algún carril ni disminuirá su tránsito. La primera sólo nos costará dinero, aunque no sea mucho; la segunda, en cambio, atenta contra la libertad en un abuso de autoridad repudiable. Que el mismo alcalde se haya sumado personalmente a tal dislate en un acto de populismo bananero sólo lo hace más grotesco.

Los controles a los camiones sólo con la intención de disuadirlos no son de recibo en un estado democrático. En primer lugar porque indirectamente se les culpabiliza injustamente de los problemas de la N 340, que son estructurales; en segundo, porque se ponen obstáculos a su libertad de elección y se dificulta voluntariamente su derecho a la libre circulación. Si nuestras autoridades no quieren vehículos pesados aquí, que se les obligue a ir por la autopista y se les facilite el acceso de forma gratuita.

La verdad es que la causa de los problemas es clara, tan clara como sus responsables. La N 340 es simplemente obsoleta desde hace mucho tiempo. Y los responsables son los políticos que han gobernado este país en estos últimos años, que no la han desdoblado hasta ahora y tampoco han querido utilizar la autopista para ello, aparentemente más preocupados por los intereses de la concesionaria que por los nuestros, y cuya actuación es partidista, según estén en el gobierno o en la oposición. Sus nombres: PSC-PSOE, PP y CiU, que les ha ayudado a gobernar a los dos.

Y sus diputados por Tarragona también, sentaditos y moviendo la cola al pie del gramófono, obedientes al partido, esperando a ver qué dice la voz de su amo


FUERA DE CONTROL

Por si acaso y antes de empezar a gastar, Ayuntamientos y Diputación se han apresurado a reservar convenientemente el dinero para pagar a sus políticos. De una lectura rápida se deduce que la profesión está bien pagada, mucho mejor pagada que la mayoría. Y es que algunos de nuestros políticos locales ganan más, pongo por caso, que un profesor universitario o que un médico del ICS. Así, el presidente de la Diputación gana 13 millones al año, los vicepresidentes adjuntos, 10, el alcalde de Tarragona, 14 entre alcalde y diputado, el de Reus, que cobra como diputado y renuncia al de alcalde, 9, o el de Tortosa, 8. Mención a parte merecen los que sin dedicación exclusiva pueden llegar a ganar unas 800.000 al mes, en la Diputación, o el alcalde de El Vendrell que cobrará más de 5 millones anuales, también sin dedicación exclusiva.

¿Son excesivos? Ustedes mismos. En cualquier caso se trata de profesionales de la política suficientemente pagados. En consecuencia es imprescindible que podamos exigirles esa profesionalidad y deberíamos tener mecanismos para poderla controlar eficazmente. Lo verdaderamente preocupante no es, pues, la cantidad que perciben, sino el hecho de que sean ellos mismos quienes deciden cómo, cuándo y cuánto van a subirse el sueldo, y también ellos quienes controlen si se lo ganan.

¿Puede esto tener algo que ver con la abstención y con la mala opinión que los ciudadanos van teniendo de la política? Quizás. A los políticos no parece que les preocupe. Lo que es seguro es que los ciudadanos cada vez tenemos menos capacidad real para influir en la toma de decisiones y cada vez hay más que desconfían de un sistema democrático que galopa hacia la esclerosis y va pareciéndose peligrosamente a un sistema legal de mandarinaje en manos de los partidos políticos y sus políticos profesionales, cuyo exponente mayor ya es el Parlamento Europeo. Urgen reformas que tiendan a crear mecanismos de intervención de salvaguarda ciudadana eficaces ante los políticos, porque los actuales son absolutamente inútiles: los partidos se blindan, protegen a sus miembros y no suelen asumir ninguna responsabilidad, y la justicia es lenta y totalmente inservible ante actitudes de políticos ineficaces o que lesionan intereses ciudadanos, pero no son delictivas. Urge.


NI JUNTOS NI REVUELTOS

En un mismo fin de semana, hasta tres pesos pesados de CiU como Jordi Pujol, Pere Esteve y Antoni Durán Lleida han dedicado lo mejor de su discurso partidista y preelectoral al candidato a la presidencia de la Generalitat, Pascual Maragall. Justo el mismo fin de semana que hemos conocido el desembarco orgánico de oficiales del PSC en las plataformas de Ciutadans pel Canvi para asegurar su rumbo hacia las elecciones y poco después de que se hiciera oficial que Maragall no iba a aglutinar en su candidatura más que a su partido y a las plataformas de apoyo, ahora ya definitivamente controladas por su partido. Los dos grandes de la política catalana se preparan para las elecciones.

No creo que nadie dude ya que estas elecciones van a ser distintas puesto que por primera vez existe una seria posibilidad de cambio en la Generalitat. El esfuerzo preelectoral realizado por Maragall no tiene precedentes, como tampoco los tiene el nerviosismo de los dirigentes de CiU, obsesionados en convencernos de la falta de proyecto del candidato socialista cada vez que tienen un micrófono cerca y escenificado a veces de forma irrisoria como la reacción de algún Conseller ante la reciente cena de Maragall con empresarios en Barcelona. El relevo, pues, es posible.

Sin embargo, el auténtico cambio aún deberá esperar, porque en el terreno de las ideas, de las concepciones de la actuación política estamos donde estábamos. Lamentablemente, la esperanza de que cuajara una nueva manera de hacer política, alentada públicamente y ambiguamente por Maragall a su vuelta de Italia, rechazada por ERC y defendida por IC, basada en la confluencia de ciudadanos, desde el centro a la izquierda, que superara los partidos, aunque colaborara con ellos, se ha frustrado. Al final, los aparatos de los partidos se han impuesto nuevamente, siempre mezquinos y siempre obsesionados con tener el control y ganar cuota de poder. Los electores pierden y se disgregan.

Ahora sólo cabe esperar que ERC, IC y PSC, que se han mostrado reticentes a considerar la unidad como un objetivo estratégico fundamental, mucho más importante y de mayor alcance que una coyuntura electoral y han sucumbido a las conocidas miserias del partidismo, sean capaces de llegar a acuerdos postelectorales.


VOLVER A SOÑAR

La última temporada se cerró con un gran fiasco, ustedes ya lo saben: el Nàstic se salvó por los pelos de descender a Tercera División y el Juvenil A perdió la categoría. La nueva junta directiva encabezada por el empresario José Luis García, apoyada por el Ayuntamiento y arropada en general por los medios de comunicación locales, decepcionó no sólo porque los resultados fueran muy malos sino, sobre todo, por su falta de cintura para reaccionar a tiempo. A pesar de ello, el responsable técnico continúa al frente del área. No hay nada que objetar, si cuenta con la confianza de los directivos. Pero es una apuesta de riesgo de la que se hacen responsables, porque su paso por el club no ha sido positivo hasta ahora y porque una parte de la ya de por sí escasa masa social del club no lo quiere.

La nueva temporada empieza con un presupuesto corto si lo comparamos con los de los equipos que aspiran seriamente al ascenso. Y eso es fundamental: evidentemente no todos los clubs que tienen un gran presupuesto van a subir, pero es casi seguro que los que subirán serán algunos de ellos. Es algo que se repite temporada tras temporada y pocas veces salta la sorpresa, porque en general los mejores jugadores son también los más caros. Personalmente me preocupa poco. Claro que me gustaría volver a ver al Nàstic en segunda y disfrutar de fútbol de mayor calidad, pero no es esa la cuestión. Una ciudad de más de cien mil habitantes que sólo tiene un millar de socios del club de fútbol de la ciudad es una ciudad a la que le importa bastante poco ese club. Así que estamos donde nos toca estar.

Por eso, sin menospreciar en absoluto el aspecto deportivo, el ascenso es también, y sobre todo, una cuestión de inversión, en proporción a los beneficios económicos que se obtienen en las categorías superiores. Y de una inversión que no debe correr a cargo de los presupuestos municipales, que ya le destinan demasiado dinero. Con un club enterrado en la segunda B, sin socios y prácticamente sin patrimonio quizás ha llegado el momento de que los empresarios se impliquen en el patrocinio del Nàstic o de plantearse en serio la viabilidad de convertir el club en una SAD y que sea gestionado con criterios económicos profesionales. O seguir como hasta ahora, esperando el milagro.


PASEAR JUNTO AL MAR

El Puerto de Tarragona, más allá de su importante dimensión económica, es un ámbito de vida ciudadana. Y es justo recordar que es así fundamentalmente por la voluntad que sus gestores han mostrado desde hace bastantes años. Serrallo a parte, el Port Esportiu y su zona lúdica, el paseo del rompeolas y los tinglados rehabilitados se han convertido en un foco permanente de atracción. Por eso es importante que las actuaciones urbanísticas que se efectúen en ellos no traicionen ese espíritu que ha convertido la zona en uno de los espacios de ocio más importantes.

Hablo del nuevo paseo del faro. Ustedes ya han tenido oportunidad de verlo y habrán escuchado algunas voces críticas con su diseño. Hoy quiero añadir la mía. Sin zona de aparcamiento, para los automóviles no es más que una carretera de obligada ida y vuelta sin destino; aunque lo verdaderamente importante no es eso ¿A quién se le ha podido ocurrir que el paso de peatones y bicicletas vaya por la zona del puerto, lejos del mar, en beneficio de los coches? Con sinceridad, no tiene ningún sentido, porque si el paseo es bonito es precisamente por el mar. ¿Qué interés tiene pasear entre los automóviles y las instalaciones portuarias? Para entender tal fiasco sólo se me ocurre pensar que los planos se imprimieron al revés (es broma) o que el responsable tiene una aversión al mar que no sabe disimular (también es broma). O sea: a falta de una explicación convincente, no lo entiendo.

Ignoro si las autoridades competentes pasean con cierta asiduidad por allí, pero si lo hacen deben haber observado que son muchos los peatones que ignoran el carril que se les ha reservado y caminan junto al mar, sorteando los coches, justo por el lugar por donde tendría que ir el paseo. No deberíamos esperar a que se produjera algún accidente. Y lo más sensato no es poner guardias para que la gente vaya junto a los muelles, sino restituir el paseo a su lugar natural.

Por todo lo cual, el arriba firmante solicita al Presidente de la Autoridad Portuaria, Lluís Badia, que atendiendo a las razones expuestas, tome las medidas oportunas para rediseñar el paseo a fin de que podamos disfrutar de la vecindad del mar. Merced que espera obtener de su probada sensatez. (La verdad: no debe ser ni difícil ni demasiado caro)