La vida en pareja es a menudo un constante ir i venir entre las emociones del amor y del sexo, y los arrebatos de las pasiones mezquinas que se alimentan de los pequeños agravios diarios. Y en esa tensión los amantes recurren a todas las artes del combate, unas veces se simula haciéndose el ofendido o mostrándose abatido y taciturno, casi inconsolable; otras se prefiere optar por una manifestación ostentosa de indiferencia o de cansancio, y no pocas se provoca la incertidumbre a base de exhibir cambios de costumbres, intereses nuevos o… amistades nuevas.
Pero si todo este repertorio se despliega ante la pareja es porque la relación sigue viva y lo que se quiere es que continúe así. Son los pequeños chantajes que se cometen en la intimidad.
En Tarragona estamos asistiendo ahora mismo a uno de esos escarceos en los que siempre hay uno más fuerte y hábil que el otro. Ella i él quieren seguir juntos. ¿Por qué no iban a quererlo? Piensan que no les ha ido tan mal, saben que coinciden en muchos gustos y aficiones, y tienen planes comunes. Ciu sabe que nadie la tratará tan bien, que nadie le permitirá exhibirse con sus mejores galas sin censura como él lo ha hecho y le dará apoyo cuando los demás la atacan, y reconoce que es un trabajador discreto y tenaz. Él sabe que debería tener mayor carácter, que debería ser más exigente, pero no puede y se conforma con vivir a su sombra, trabajando por ella y para ella. Pero la familia presiona, los vecinos hablan y ellos acaban perdiendo los nervios.
Ella tontea con PP y se exhibe de su brazo, pero PSC lo soporta y se mantiene fiel, aunque no le faltan pretendientes, y traga su dolor, muestra si acaso un leve gesto de enojo y vota con ella, una vez más, para que les hagan un hotelito de lujo en Mas Sordé. ¿Que discuten? ¡Cosas de enamorados! Ella quiere un ascensor y una pasarela y el no. Bueno, pues él quiere un párquing en el balcón y un proyecto de ocio para el próximo milenio y ella dice que no. Habrá más disputas, pero no se apuren: luego llega la reconciliación y el uno quiere pensárselo y hasta habla de un concurso de ideas, y la otra acepta discutirlo en comisión porque las reconciliaciones quieren privacidad. Y es que son como los amantes de Teruel.
La semana pasada nos hemos permitido el lujo de tener a Noam Chomsky entre nosotros y de que nuestra Universidad lo haya investido Doctor Honoris Causa.
Noam Chomsky es el padre de la Lingüística Generativa. Pero es también una de las voces más críticas que llegan de los EUA. para apartarse de los discursos oficiales. De todo lo que dijo aquí, quiero destacar ahora dos ideas. Dijo que el poder usa el lenguaje para manipular a la opinión pública y así encubrir la injusticia y dijo que si fuera ciudadano de Tarragona rechazaría que su puerto se convirtiera en base de amarre de la OTAN.
Suscribo las dos. ¿Cómo explicar que se hable de "proceso de paz" en Oriente Medio cuando Israel incumple todas las resoluciones de la ONU, se salta a la torera los acuerdos que firma y sigue utilizando la máquina militar de su estado contra los palestinos? ¿Proceso de Paz? No, sólo una fórmula cínica para esconder el apoyo de EUA i de Europa a la política de fuerza y hechos consumados de Israel.
En cuanto a la OTAN, yo ya me he manifestado en contra de que nos convirtamos en su puerto desde este mismo lugar. No hace falta insistir. Pero permítanme una reflexión. Para pronunciarse a favor, muchos han esgrimido la labor pacificadora de la OTAN. I he aquí otra gran manipulación del lenguaje. ¿La OTAN pacifica? ¿Dónde? ¿En Bosnia? ¿En Kosovo? Ni en Bosnia ni en Kosovo ha evitado el genocidio, ni ha impedido la limpieza étnica. En Bosnia, recuérdenlo, algunas de las mayores atrocidades se cometieron en ciudades teóricamente protegidas por la comunidad internacional. Milosevic y los serbios de Bosnia consiguieron cuartear el país, mover forzosamente a miles de personas que aún no han regresado a sus casas; y ahora mismo, los criminales de guerra campan libremente por su territorio, con la OTAN allí. Y en Kosovo, el espectáculo de los plazos, permanentemente prorrogados hace de las amenazas de fuerza de la OTAN algo que nadie cree y menos que nadie Milosevic, que se retira cuando ya ha hecho lo que quería hacer. La verdad es que lo único que ha hecho la OTAN es bendecir los resultados de la violencia ejercida por el ejército serbio de Milosevic. Y no es un gran papel, por mucho que se disfrace con grandes palabras.
Últimamente alguno de los rincones del ciberespacio local se nos va convirtiendo en un libro de homenajes. Y no es que yo tenga nada en contra de que algunos usuarios hayan decidido bombardear TINET (Tarragona INterET) con proclamas de fidelidad y loas al alcalde J.M. Nadal. No, nada en contra, porque ¿hay algo más tierno que la amistad y la admiración? Precisamente por eso me ha parecido oportuno compartirlo con todos ustedes y darle la máxima publicidad. Aunque imagínense que fuera al revés y los que escribieran fueran los que piensan que el alcalde es más malo que la tiña. En realidad sería lo mismo: hablar por hablar poco prudentemente. En fin, siempre es mejor que los que hablan lo hagan en positivo. Como dice el inefable Palomino, "es bonito de verlo".
Vean: Dice un ciudadano que el alcalde es Superman. Ya saben, aquel de Cripton que tenía poderes y velaba por nuestra felicidad. Lo dice en serio, así que habrá que creerle. Atención, pues, extrememos la vigilancia sobre las cabinas de teléfonos a ver si le pillamos cambiándose. Otro ciudadano proclama su fe ilimitada en él y anuncia que ni el Tribunal Supremo va a hacerle cambiar de opinión. Bueno, éste no es tan original como el anterior, porque, si llegara el caso, esto es lo que ya están haciendo los socialistas con sus ilustres condenados. Pero la fe es eso. Y un tercero, ya vencido por el diritambo, anuncia que el alcalde es quien más cosas ha hecho por la ciudad desde el tiempo de los romanos. ¡Menuda memoria!
Ya ven, pues, cómo se pasean las lisonjas y los elogios por la ciudad virtual. Nada, que no decaiga. Y como al ritmo que va pronto van a tener dificultades para encontrar adjetivos, aquí van algunos, por si pueden ser de utilidad, desinteresadamente, claro: sublime, imponderable, incomprensible, transhistórico, galáctico, sideral, metamaterial, luminoso, denso...
¡Y eso que todavía no había empezado con sus planes de futuro! De momento ya tenemos ascensores, pasarelas, y un párquing en el Balcón. Con el tiempo que falta para las elecciones municipales aún veremos proponer cintas transportadoras por la calle Major o un tren colgante sobre la Rambla. Y es que con Superman no hay nada imposible.
Muchos de ustedes deben conocer la enciclopedia en CD Rom de Microsoft, Encarta 98 para ordenador. Entre sus utilidades hay una que, aunque no es más que una curiosidad, tiene su gracia: es el módulo dedicado a las lenguas del mundo. Después de acceder a él, se elige el idioma y pueden escucharse algunos refranes o frases corrientes en la lengua deseada. De este modo usted puede saber como se dice "adiós" en swahili, "buenos días" en quetxua, o "me llamo…" en el yiddish de los judíos europeos. Y hasta en la de algunas tribus indias americanas, como la de los navajos y la de los apaches. Pero lo que no podrá saber, al menos en la versión en inglés, es como se dicen en catalán. Y eso a pesar de nuestro interés en traducir su Windows 98.
Así son las cosas y, la verdad, que los americanos no se olviden de sus aborígenes en esto, pero ignoren un pequeño pueblo, que tampoco destaca especialmente por nada, no debería extrañarnos ni molestarnos. En cambio que sea Eroski, al fin i al cabo un vecino, también afincado en la ciudad, quien nos ignore es más chocante.
Eroski anda celebrando su feria de vinos y quesos, y para que todos lo sepamos ha editado un folleto y lo ha repartido por los buzones de la ciudad. Si lo hojea, verá que puede comprar vinos de Rioja, de Navarra, de Castilla-León, de Ribera de Duero, de Castilla-La Mancha, de Valdepeñas, de Aragón, de Galicia, de Extremadura, del País Vasco y hasta de Italia, Francia, Portugal, Australia o Sudáfrica. Ya ven, un gran batiburrillo de autonomías y denominaciones de origen. Pero los vinos catalanes no están ni como Cataluña ni como denominaciones de origen, y sólo asoman el hocico los cavas (ahí no se los puede ignorar), un vino del Empordà y los vinos del Penedès junto a Jumilla y Valencia en el apartado "Levante". Y si con los catalanes, perdón, levantinos, la cosa va así, imagínense con los tarraconenses. ¿Saben en Eroski que existe vino del Priorat? ¿Les suena la Terra Alta o la Conca de Barberà? ¿No habrán oído nunca hablar de la denominación Tarragona y de la subzona Falset? ¿Seria pedir demasiado que incluyeran alguno?
Aunque sólo sea porque están aquí y nos piden que les compremos, podrían recordarnos, al menos como Microsoft recuerda a los Apaches.
Si la temperatura política del país hubiera que medirla por las palabras estaríamos al borde del colapso. Afortunadamente todos sabemos que no es así y entendemos que la agresividad verbal en los medios de comunicación suele responder más a estrategias comunicativas, a necesidades de rentabilidad política inmediata o simplemente a rasgos de carácter.
Algunos políticos se han ganado merecidamente un puesto destacado en el ránquing de los excesos verbales, y los hay de casi todos los partidos. Y también algunos periodistas o comunicadores en general. El reciente fuego cruzado de descalificaciones entre dirigentes del PSOE i políticos de partidos nacionalistas con desafortunadas alusiones a Bosnia i a Albania, extremado además por las elecciones vascas, las comparaciones con el genocidio nazi de los obispos a propósito del aborto o las barbaridades que se oyen en algunas tertulias radiofónicas de Madrid sobre los catalanes son casos claros de ese estilo.
En Cataluña solemos vivir en un clima más tranquilo. En cualquier caso, sobra decir que, como decimos en catalán, "totes les masses piquen" o lo que es lo mismo: que estos excesos también contribuyen a la crispación y dificultam el diálogo. Por ello los políticos, sobre todo, y todos cuantos asomamos la cabeza en los medios de comunicación deberíamos relajarnos un poco y controlar la retórica. Y no sólo para no encender un fuego que no queremos que prenda. También por razones de eficacia. Porque a veces, la ironía, la mordacidad o la hipérbole en la forma, o la inexactitud y la generalización en el detalle, impiden que se entienda el mensaje, lastrado por una agresividad gratuita que puede molestar de manera innecesaria y predisponer a la contra a quien puede realmente compartir puntos de vista.
Moderación, pues, tanto más necesaria ahora que se discuten temas de gran importancia; que la firmeza en la defensa de las convicciones no sale perdiendo con ella. Déjenme por último, puesto que también a mi se me va la mano, pedir disculpas a todos aquellos que hayan podido sentirse molestos en alguna ocasión en esta columna, no por mis opiniones sino por mis excesos verbales.
El último debate del Parlament de Catalunya ha demostrado que a CiU i a Jordi Pujol se le acumulan los problemas. Los avances autonómicos son lentos; la imagen de Cataluña en España, mala; los empresarios se rebelan contra su política lingüística; los casos de corruptelas y tratos de favor, denunciados por la oposición, demasiados y nunca responsablemente asumidos por el President, que, por ejemplo, prefiere olvidar que llamó empresario modelo a alguien que está en la cárcel por su poca honestidad; su capacidad para que desde Madrid el Gobierno que recibe su apoyo solucione problemas importantes como el caos de la N.340, más que escaso; y, en fin, el déficit público se escribe con be de billón.
Para colmo, ha de aguantar el chaparrón de las meteduras de pata de sus jóvenes cachorros, que se comportan como niños de papá malcriados; así el conseller Mas, que se rompe un brazo en el Pirineo y hay que ir a buscarlo en helicóptero y trasladarlo urgentemente hasta Barcelona, y el alcalde de Tarragona, J.M.Nadal, que a punto de que el Parlamento conceda el suplicatorio para que el Supremo pueda actuar con relación a él, arremete contra la fiscal anticorrupción y se gana el varapalo del fiscal jefe de Tarragona y de la Unió Progressista de Fiscals.
Por los mismos días hemos recibido la noticia de la victoria socialdemócrata en Alemania, que indica un giro claro hacia la izquierda, ya producido en Alemania, Francia, Italia e Inglaterra. Pujol se convierte pues en representante de una Europa que va quedando atrás. Así que el President ha reaccionado y lo ha hecho demostrando una vez más que lo que mejor sabe hacer CiU es ser una extraordinaria agencia de publicidad. En este caso el anuncio es aprobar en el Parlament el derecho de autodeterminación.
Es un brindis al sol absolutamente vacío. Ni sabemos qué quieren decir exactamente con autodeterminación, ni como vamos a llegar a ella. Nada, una oportunidad para que el matador salga al ruedo, se saque la montera -va por ustedes-, se de la vuelta al ruedo, y se esconda en el burladero en cuanto por el chiquero aparece la estampa del toro, patrimonio nacional que adorna nuestras carreteras. ¡El toro, que lo lidien los vascos!
Vamos a imaginar que unos miles de ciudadanos son convocados por partidos políticos ante el Vaticano. Y una vez allí comienzan a gritar. Por ejemplo, comparan al Papa con Hitler, a los cardenales con generales autoritarios y a la Iglesia con el tercer Reich, y exigen la inmediata destitución del Papa y la democratización de la estructura eclesial.
Argumentan que es cómico que el jerarca decida que es infalible; una burla a los derechos de los creyentes el sistema de elección de los distintos niveles de la jerarquía; una befa la discriminación a que someten a las mujeres; un escarnio el desprecio por los jóvenes en el reparto del poder; un escándalo su riqueza; un crimen todas sus cruzadas; una vergüenza el papel jugado ante el holocausto judío y su connivencia secular con el poder; e intolerable su pretensión de dirigir el destino político de la sociedad. Y en consecuencia exigen a los gobiernos que elaboren leyes que limiten los movimientos y los privilegios de la Iglesia, y les expropien los tesoros muebles e inmuebles.
Bueno, ¿qué les parece? ¿Inconcebible? ¿Delirante? ¿Inadmisible? Pues algo así, pero al revés, es lo que hemos podido ver recientemente a propósito de la votación en el Congreso sobre la posibilidad de incluir un cuarto supuesto en la ley del aborto. Hemos podido ver gentes convocadas por organizaciones religiosas delante del Congreso de los Diputados vociferando i llamando asesinos a los diputados partidarios del sí; hemos podido ver i oír a la jerarquía eclesiástica por medio del portavoz de la Conferencia Episcopal comparando la ley del aborto, aprobada por el Parlamento, con el genocidio nazi i, ¡oh paradoja!, con la Inquisición. Hemos podido ver, en definitiva, una actuación troglodita de las tentaciones fundamentalistas de la Iglesia Católica.
En consecuencia, lo que hemos imaginado mas arriba podría muy bien suceder. Porque si la Iglesia se cree con derecho a interferir en los asuntos políticos de la sociedad, la sociedad, en justa correspondencia, debe poder intervenir en los asuntos de la Iglesia con el mismo descaro, similar afán intervencionista y dirigista, idéntica falta de moderación y parecido uso de la demagogia. ¿O no?
Que las leyes son el resultado de equilibrios delicados condicionados también por el marco histórico-geográfico es algo sabido, aunque lo olvidamos con facilidad. Es por esta razón esencial que lo que en un lugar es legal en el otro es ilegal; lo que en un punto una falta, en el otro un delito; o que lo que hasta ayer fue punible aquí mismo, aquí mismo es hoy un derecho reconocido. Por eso deberíamos ser especialmente sensibles en entender que ninguna ley es eterna e inmutable.
Las leyes nos permiten convivir en un marco de reglas conocidas. Y en los países democráticos, esas reglas son el resultado de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos expresada libremente en las urnas, de acuerdo con una ley electoral. Por lo tanto la ley es forzosamente modificable para poder adaptarse a las necesidades de una sociedad también cambiante. La Constitución, naturalmente, también.
Sin embargo es muy frecuente que políticos, incluso con responsabilidad de gobierno, y hasta magistrados y altos cargos de la justicia, rehuyan el debate político frente a determinadas peticiones de los grupos nacionalistas, u otros, y lo zanjen con una apelación a la posible inconstitucionalidad de una determinada medida. Hemos tenido ocasión de comprobarlo estos días a propósito de las declaraciones de Barcelona y de Estella, o de la tregua de ETA. De esta forma se usa la Constitución como una arma para maniatar el libre juego democrático, en lugar de usarla para garantizarlo. O incluso como una amenaza. En un debate político, la posible inconstitucionalidad de una decisión política es un dato a tener en cuenta, muy importante y necesario, pero no puede ser nunca un argumento para rechazarla, puesto que la misma Constitución prevé su reforma. Y si a la ley le pedimos que se adapte a nuestras necesidades, a los políticos hay que pedirles razonamientos y argumentos. La Constitución no debe modificarse frívolamente pero tampoco es palabra revelada en la que haya que creer por razones de fe. Usarla así no es más que un acto de fundamentalismo político. Hablemos de problemas y soluciones, discutamos razonadamente y luego veamos si hace falta modificar la ley para llevarlas a cabo.
Los datos: Se acerca la fecha del once de setiembre y el concejal de Relaciones Ciudadanas, Ignasi Arbeloa, miembro de Unió Democràtica, organiza en nombre del Ayuntamiento de Tarragona una conferencia en el Consistorio e invita al presidente del Parlament de Catalunya, Joan Reventós.
Los hechos: Llega la hora del acto institucional y los concejales del CiU, salvo el organizador, no aparecen. El alcalde está en un colapso circulatorio en Barcelona, dicen; el resto se ha perdido. Y CDC organiza a la misma hora una conferencia de Joaquim Ferrer, portavoz de CiU en el Senado.
La explicación: (De los periódicos) Que el organizador ha ido por libre y no ha contado ni con sus socios de coalición ni con su propio partido para programar el acto, así que se han enfadado y le han dicho que se lo haga como Juan Palomo, que ellos preferían aplaudir al suyo en la Cámara de Comercio.
La pregunta: ¿Pero la conferencia era un acto institucional del Ayuntamiento o no? ¿El conferenciante, Joan Reventós, era el President del Parlament de Catalunya o no?
Los interrogantes: ¿Quiere todo ello decir que estos políticos de CiU tienen un escasísimo sentido de la cortesía y son bastante maleducados? ¿Podemos suponer que estos políticos de CiU no saben distinguir qué es un acto institucional i qué un acto de partido? ¿Es lícito deducir que estos políticos de CiU olvidan en calidad de qué reciben un sueldo de los presupuestos municipales? ¿Es razonable suponer que estos políticos de CiU no sienten ningún respeto ni por la institución que representan, ni por el presidente de nuestro parlamento, ni por sus socios de gobierno del PSC? Y, por último, ¿Es aceptable decirle al PSC que tome nota y ya van… y deje de ser el monaguillo de tan mal capellán?
Nota final: Que la conferencia fuera un acto institucional de la Diada, además de correr a cargo de la segunda autoridad de Catalunya e iniciar la celebración de los cincuenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hace que el boicot de CiU, y muy especialmente de CDC, sea especialmente mezquino e impresentable, y avergüence a la ciudad. Des de luego no es así como se construye un país plural, tolerante y civilizado.
Seguramente han visto ustedes el espacio que bajo este título se publica en todos los periódicos. Patrocinado por la Institució de les Lletres Catalanes - esto es, con dinero público -, intenta promocionar la literatura catalana a través de dar a conocer a sus autores. Algo es algo, porque la sola existencia de un espacio como ése indica bien a las claras la anormalidad en que se desenvuelve la literatura catalana, faltada aún por razones históricas del número de lectores que le correspondería por la demografía de su lengua e ignorada persistentemente, también por razones de tradición histórica, por la literatura española, en la que es más fácil encontrar textos traducidos de cualquier lengua que del catalán.
Sin suficientes lectores en casa y sin un acceso normal a la traducción, la literatura escrita en catalán sobrevive todavía gracias a la voluntad de sus lectores y a la inexplicable decisión de unos autores que se condenan de antemano a vivir en Liliput por usar una lengua que, en cuanto a su uso social - lectura incluida - sigue dando tumbos sin acabar de levantar el vuelo. No hace mucho, Joan Perucho confesaba en una entrevista que, visto el panorama, la mejor elección era posiblemente escribir en castellano.
Por eso cualquier apoyo es bien recibido. También el "Va de lletres", donde en cada anuncio dos autores se presentan mutuamente y, como no podía ser de otra manera, se alaban, aunque sea con moderación, y se recomiendan recíprocamente a los lectores. Pero qué quieren que les diga, a mi eso de que dos escritores se hagan la rosca en público me parece poco elegante. Y el anuncio poco eficaz. Porque ¿qué lector va a fiarse de sus palabras si todos hablan bien de todos? Lo normal es que se pregunte si los emparejan por amistades o mienten como condenados. Porque es fácil de comprender que no van a publicar ninguno en que se saquen la piel a tiras, aunque en privado eso es más que probable que suceda. Quizá por eso hay algunos escritores que no han querido participar. Por lo menos yo conozco uno.
¿Para cuándo un programa ameno y de calidad que acoja también al libro en televisión? ¿I por qué no algún minutito de Jordi González, de Mari Pau o de Buenafuente?
La semana pasada supimos que habrá rebaja de peajes en la autopista a cambio de alargar la concesión a la empresa. El gobierno de la Generalitat ha presentado el acuerdo como una buena noticia, pero ¿lo es? Pues depende: si es usted uno de los ciudadanos que usa los tramos de peaje que van a ser rebajados, puede parecer una buena noticia; si usted no los usa, en cambio, puede tener sus dudas. A mi, qué quieren que les diga, me parece que no es buena. Porque lo que de verdad es bueno para todos nosotros es que las autopistas pasen de una vez a manos de los poderes públicos y o sean gratuitas o el peaje cubra exactamente lo que vale mantenerlas, y deje de ser un negocio para alguien. Porque de eso se trataba, ¿no? Pues quizás no, porque nuestros gobernantes siempre acaban encontrando la fórmula para que las concesiones se alarguen y las autopistas continúen en manos de intereses privados. ¡Y a uno que le parece que deberían hacer todo lo contrario!
Por otro lado, las comarcas del sur de Catalunya, para no variar, nos hemos quedado sin rebaja, a pesar del lío circulatorio que soportamos con la N-340. Así que ya lo saben, no se les ocurra ir hacia abajo porque donde el peaje es algo más barato es hacia arriba. Planifiquen, pues, sus excursiones. O váyanse a vivir a Barcelona y podrán beneficiarse en todas direcciones.
La verdad, a veces a uno le vendrían ganas de pedir la baja de Cataluña si supera a donde ir. Pero algo habrá que hacer. Por ejemplo: ¿por qué no seguir el ejemplo del Pirineo? Del mismo modo que hay municipios que se plantean cobrar una tasa a los visitantes en concepto de uso del bosque y de la montaña, y aprovechando que a nuestro alcalde le importa un bledo lo que diga su partido (CiU, el de los peajes de la autopista, etc.) porque lo primero es su amor a la ciudad - Nadal dixit (retiradamente) - propongo que a partir de mañana (¿para qué esperar?) se cobre a todos los visitantes una tasa que dé derecho a ver monumentos, comprar, usar la calle, la playa, e incluso el aire.
Es una medida que debería extenderse a todos los municipos del sur. Y con
el dinero recaudado podrían facilitarnos la Tarjeta Peajedebalde para poder
ir i venir gratis por la autopista, tan ricamente.