Bandolerismo 1.904 - 1.907

a ciudad de Estepa entre 1.904 y 1.907, se había convertido en un baluarte del bandolerismo, por allí pasaron y se afincaron los grandes bandoleros de la época, tales como "El Soniche", "El Vivillo", "El Vizcaya", "El Pernales", "El Niño de Arahal" etc....

  Estos malhechores, en la mayoría de las ocasiones estaban amparados por el poder político e incluso por el cacique de turno, motivo por el cual se movían con total impunidad, sólo temen a una fuerza la Guardia Civil. Pero ésta no puede emplearse a fondo como quisiera, debido a las complicidades de los caciques políticos con los bandidos. Pese a estas limitaciones y coacciones que recibe el Cuerpo, aún más, imponiéndose a ellas comienzan a obtenerse señalados éxitos.

Por su interés os voy a contar como fué la detención de Manuel "El Vizcaya", el 6 de Octubre de 1.904.

  Uno de los primeros días del mes de Octubre de 1.904 llega a Estepa el Capitán D. Fernando Vidal Fresnero, con residencia en Osuna, a cuya cabecera pertenecía la Línea de Estepa, mandada por el Teniente D. Joaquín Aguirre García.

Ha recibido órdenes terminante de intensificar la persecución de los maleantes. Inmediatamente hace que llamen a su presencia al Guardia Civil D. Francisco Sánchez Moya.

  -Me han asegurado- le dice- que es usted el único que conoce personalmente a todos los bandidos de este pueblo y sus contornos. -Así es, mi capitán. Y a la mayoría antes de que lo fueran. Llevo prestando servicios en la Línea de Estepa 21 años.

  -Quedará usted a mis inmediatas órdenes con otro compañero que elegiré, para que vayan vestidos como tratante a la feria de Baena. Sospecho que a ella acudirán algunos bandidos de esta comarca con animales robados y quiero hacer todo lo posible por detenerlos. Dispondré la fuerza conveniente para que en caso necesario les auxilien.

  Montado así el servicio, los dos Guardias Civiles, disfrazados y con armas, llegan a Baena confundidos entre los feriantes. Recorren el real, las tabernas y las casas de comidas infructuosamente. El último día, cuando ya desesperan de dar con ninguno de los malhechores, el Guardia Sánchez fija su atención en un hombre que se dirige a un estanco próximo. No puede verle la cara, pero su figura y su aire le parece que es "el Vizcaya". Para asegurarse y no infundir sospechas dice a su compañero:

--Entra tú a comprar tabaco y fíjate bien en ese hombre. Si le falta el dedo índice de la mano derecha es quien me figuro. Se lo tuvieron que cortar en Estepa por habérselo volado el disparo de un pistolete dispuesto en combinación con la cerradura de un baúl cuando intentaba forzarlo.

  Obedece el Guardia e instantes después sale del establecimiento. Hace a su compañero con la cabeza una inclinación afirmativa y toma la dirección contraria adonde éste se halla confundido entre unos feriantes. Seguidamente aparece "el Vizcaya" en la puerta del estanco. Mira previsor al que salió antes que él y visto el lugar donde se aleja, lo hace él en sentido contrario. Con ello lo que consigue es dirigirse hacia el lugar donde está el guardia Sánchez. Se acerca.

--¡Date preso!--grita al tiempo que lo sujeta.

"El Vizcaya", sorprendido, pugna por desasirse. A punto está de conseguirlo. Pero el otro Guardia ha avisado a una pareja que por allí vigila y entre todos lo reducen, no sin trabajo. Seguidamente lo llevan al Cuartel de la Guardia Civil, donde queda preso. Y allí acaban los quince años de delincuencia de Manuel "el Vizcaya". A las preguntas del capitán Vidal, responde que de los hombres de su partida sólo se encuentra allí Ignacio Barrionuevo.

Sale el Guardia Sánchez en unión de una pareja y logran encontrar a Barrionuevo a la altura del Cortijo de Buenavista, donde encuentran los caballos y las armas de los bandidos y dos yeguas que habían robado la noche anterior en el término de Cabra. Se le dá el -¡Alto a la Guardia Civil!, varias veces, pero como el mismo sigue en su huida y no se detiene disparan. Barrionuevo cae muerto. Su cuerpo choca violentamente contra la tierra cubierta de rústicos yerbajos en los que había pretendido buscar la salvación.

Esto, pese a sus tintes novelescos, es rigurosamente cierto. Y también lo es lo que después sucede. Cuando al día siguiente son conocidas en Estepa la captura de "el Vizcaya" y la muerte de Barrionuevo, los barrios se conmueven. Levántanse en ellos clamores de sentimientos y al mismo tiempo frases de indignación contra sus perseguidores. El Guardia Francisco Sánchez Moya es blanco de todos los insultos y maldiciones. Algunos juran que le harán pagar caro lo que ha hecho. No intentan, sin embargo violencia alguna contra él. Prefieren utilizar un más cómodo y cobarde procedimiento. Valiéndose de no sabemos qué personas, poniendo en juego los más turbios procedimientos caciquiles y apoyados en poderosas influencias, logran en corto plazo lo que se proponen.

Al poco tiempo, confirmando lo que el periódico "La Libertad" de Sevilla, que había denunciado las presiones de los políticos para que fuera retirada la Guardia Civil, el guardia Francisco Sánchez recibe una orden de traslado a otra Línea por conveniencias del servicio.

Con el presente solamente he querido rendir un pequeño homenaje a aquellos hombres que luchando no solamente contra los maleantes, sino contra los movimientos caciquiles supieron dejar muy alto el Honor de la Guardia Civil y sirva de acicate para aquellos que pertenecen al Cuerpo para seguir su ejemplo, pues realmente las circunstancias de entonces con diferentes matices se está repitiendo en los tiempos actuales. 

Fdo. Rascayú

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