PÍCAROS

Desde luego si hay algo que me apasiona, eso es la lectura, lo leo y lo devoro todo, pero con especial hincapié a nuestros clásicos españoles, pues son los que me enriquecen y bebo contantemente de ellos. Basta nada más que rasgar con la uña su escritura, para que aflore a la superficie cosas realmente interesantes.

Por ejemplo mi bagaje cultural se ha visto acrecentado, con palabras que hoy están en el olvido, pero que eran de uso común en épocas pretéritas.

En la novela de Cervantes, titulada "Rinconete y Cortadillo", vemos organizado ya el robo, como sucede en nuestros días, pero más romantico, diría yo. De distintas clases se componía aquél, pudiéramos llamar reino ladronesco, recibiendo cada una de ellas un nombre o calificativo especial. Así, se llamaban AVISPONES los ladrones más viejos, experimentados y prudentes, de porte distinguido y que se hacían pasar por personas honradas y buenas. Estos solían andar de día por el pueblo o ciudad avispando la casa en donde se podría dar el tiento en noches sucesivas o siguiendo a las personas que por su posición o actividad frecuentaban los Bancos o Casas de Moneda, para averiguar dónde guardaban el dinero; cuando ya poseían conocimiento del lugar donde tenían depositadas las alhajas o tesoros, tanteaban el espesor de las paredes, haciendo sus dibujos para fijar el sitio donde convendría hacer los GUZPATAROS (agujeros).

 

Estos avispones llevaba a su favor, una vez realizado el golpe, la quinta parte de lo que se robase.

 

Otros del mismo oficio se titulaban PALANQUINES, y tenían por misión ver y alquilar las casas o pisos más suntuosos o confortables, de los que mudaban con frecuencia, y de esta forma conseguir saber las entradas y salidas de cada casa y cuáles podían servir de provecho a sus fines y cuáles no.

 

Los que estaban obligados a penetrar violentamente en los pisos o casas y sacar lo robado, les llamaban CALETAS y CALETEROS a sus auxiliares; FULIDORES a los maestros de los jóvenes ladrones; COMENDADORES DE LA BOLA a los que pululaban por los mercados o ferias; PILOTOS a los que servían de guías, y a los dedicados al robo de ganado caballar, mular o asnal, ALMIFOFEROS; los de cerda, GRUÑIDORES, y los que tenían la exclusiva del lanar, LOBATONES. Al lugar donde guardaban lo robado ATARAZANA y por último, a los encargados de dicho sitio ALIVIADORES o AZORREROS.

Bueno espero que os haya gustado tanto como a mí, pues yo he disfrutado de lo lindo, ya que cada vez que encontraba una de estas palabras maravillosas, saltaba de alegría y me veía transportado a una época, donde la picaresca estaba a la orden del día.

Por Juan Carlos Gómez

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