NUESTROS FORTINES POR LOS SUELOS
Mediante la firma del Tratado de Wad-Ras, signado en Tetuán, el 26 de Abril de 1.860, se puso fin a la Guerra de África y en virtud de dicho tratado, entre otras cosas, se acordó que el área de dominio de Ceuta y sus alrededores quedara ampliado, incluyendo todo el territorio que iba desde el mar, pasando por los altos de la Sierra de Bullones, hasta el barranco de Anyera.
Para asegurar sus límites, y a lo largo de todo el perímetro fronterizo, se levantan los fortines de Pinies, Francisco de Asís, Isabel II, Anyera y Aranguren, así como el Alcazar del Serrallo, la Torre de Mendizabal y el fuerte del Principe Alfonso.
Éstos fortines tenían unas características especiales, pues eran de pequeño o mediano tamaño, capaces de aguantar fusilería y armas de pequeño calibre, además su construcción no era onerosa para las arcas públicas, bastantes maltrecha por la guerra, siendo su capacidad de unos 30 a 40 hombres y disponían para aguantar el asedio de unos aljibes de aguas pluviales.
Por su singular construcción y su estilo neomedieval del siglo XIX, constituyen una verdadera joya de nuestro pasado histórico.
Desde “Ceuta Nostalgia”, siempre nos hemos preocupado en difundir nuestro legado cultural, resaltando los valores de todo tipo que se encuentran en nuestra tierra y observamos con verdadero estupor cómo por parte de nuestra Autoridades competente, la dejadez, la desidia y la negligencia, están a la orden del día, pues no se puede consentir que nuestros monumentos más emblemáticos, se encuentren en tal estado de abandono, que causa rubor a propios y extraños.
Para demostrar lo que antecede, y por parte de uno de nuestros colaboradores, se efectuó una visita a los diferentes fortines, realizando fotos como las que ilustra el presente artículo, donde podemos observar, ya no sólo el deterioro reinante, falta de pintura, desconchones, humedades etc…., sino lo más grave la escasa o nula seguridad.

El lugar en cuestión al estar enclavado en un paraje idílico, con una vegetación exuberante y unas vistas preciosas, invita a muchos ceutíes a pasar un día de campo, fuera del agobio de la ciudad, siendo acompañados de niños, los cuales corren un gran riesgo, pues no sólo las puertas de algunos fortines están abierta, sino que en su interior el pozo que servía de aljibe, no tiene tapadera, lo que pudiera provocar un accidente grave de funestas consecuencias.

¿Cuesta tanto cerrar la puerta y poner una tapa o precintar el pozo? creemos que no, pues partidas de dinero del presupuesto municipal han ido para otros menesteres, menos importantes como éste, donde está en juego una vida humana.
La zona en cuestión, además del deterioro que se está produciendo en su interior, tiene una o muy escasa seguridad exterior, lo que ocasiona, que por parte de incontrolados se produzcan acciones salvajes y vandálicas, como los tristes hechos acaecidos el año pasado, donde en las proximidades del fuerte Aranguren quedó destrozada una hornacina y una cruz de metal, sin que hasta la fecha se sepa nada sobre el paradero o detención de sus autores.
Esperemos que por parte del Gobierno de la Ciudad, se tomen las medidas urgentes para subsanar éstas anomalías, que como he dicho anteriormente podría tener consecuencias irreparables.
Por Juan Carlos Gómez
"Wesmaster de "Ceuta Nostalgia"