LA HALITOSIS NACIONALISTA

Francamente hay temas, sobre los cuales no es difícil escribir, sobre todo cuando se cuenta la verdad, esa verdad que tanto daño hace a esos nacionalistas y sus cómplices, pues el pensamiento va dictando las órdenes oportunas, y es la pluma, la que se encarga de plasmar en el papel, esos sentimientos recónditos, que van manando poco a poco y llenando la cubeta, donde quedarán fijadas esas fotografías en blanco y negro, que todos llevamos dentro.

 

No pasa un día sin que directa o indirectamente, nos veamos envueltos y salpicados por esa halitosis tabernaria. Son muchos años de aguantar ese aliento fétido nacionalista, que como rondón se nos está colando subrepticiamente por todos los rincones. Siempre piden más y por parte de la izquierda tramontana, siempre dan, sin rechistar, con la boca tapada y muda, aunque nos empeñemos hasta la ceja; por eso a veces la caldera explota y esa sucesión de imágenes latente y ralentizadas en tu cerebro, se acelera, y nos sublevamos contra éstos chupópteros, convirtiéndose la pluma en látigo y fustiga, dando trallazos a diestro y siniestro.

 

Estoy harto, cansado y asqueado, de ver siempre el lado amargo, la España rota, nuestro orgullo y dignidad pisoteados. Entonces ya no escribes, les escupes a la cara, tiras por la borda, tanta Constitución y tanta democracia de falsos oropeles, que para lo único que sirve es para dar cobijo, apoyo y sostén a éstos desalmados, que amparándose en ella, van dejando jirones por todas partes, y nadie les pone remedio, estamos acobardados, encerrados, esperando que de cualquier rincón o lugar, surja la mano que desmembre nuestra Patria.

 

¡Menudos demócratas de mierda estamos hechos! pues vemos como poco a poco, pasito a pasito, casi sin darnos cuenta, nos están despojando de todo, pues no sólo quieren tener un país aparte, sino lo más grave es que seguirán pegado como una lapa a esa madre que repudian, para sacarle hasta la última gota.

 

¿Porqué no cambian la ley electoral? pues sencillamente porque no interesa, ni a derechas ni a izquierdas. Ya lo dijo una miembra del Gobierno “El dinero público no es de nadie” y por si no lo teníamos clarito, un “bobo solemne”, dijo recientemente que “La tierra tampoco es de nadie, sino del viento” y se quedó tan pancho, cuidando a ésta chusma nacionalista que tiene las llaves del poder, paseándola bajo palio para que no se mojen ni se constipen.

 

Aquí hasta que no venga un cirujano y meta mano con las tijeras y el bisturí, no habrá nada que hacer y mientras tanto seguiremos recibiendo el aliento halitoso de éstos nacionalistas de pacotilla.

 

Por Juan Carlos Gómez

"Wesmaster de "Ceuta Nostalgia"

 

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