EL BARRIO DEL PRÍNCIPE

Todos sabemos lo que es el barrio del Príncipe, una mancha negra, dentro de la Ciudad de Ceuta.

 

En ésta mancha donde oficialmente viven unas 8.000 personas, pero que en realidad, como en un gran muladar, subsisten como mínimo más de 12.000, el paro, la marginación y la precariedad en todos los aspectos, están a la orden del día.

 

La nula presencia policial y la dejadez por parte del Gobierno de la Ciudad, han hecho que la degradación llegue a un extremo inaudito.

 

En éste barrio no se cumplen las ordenanzas municipales, la prensa no llega, la única farmacia que existe nunca está de guardia por las noches, el caos circulatorio es tremendo, la inseguridad es total, se apedrea a la policía, bomberos, sanitarios, conductores de autobuses, se trafica con drogas, quemas de contenedores, emboscadas, asesinatos, tiros y lo que es más grave es que algunos elementos radicales están aprovechando esta situación, para meter sus ideas religiosas extremas, como los salafistas y yihadistas, pues es un caldo de cultivo apropiado para que el fundamentalismo islámico prospere como las setas.

 

Es curioso, tanto por parte de las Autoridades nacionales, como por las locales, éste problema parece que no les afectan, pues miran al mismo de soslayo, de perfil, como si éste asunto no fuera con ellos.

Giran la cabeza para no verlo, como el avestruz; sin embargo la mancha avanza a una velocidad de vértigo, pues si hace unos años el problema se circunscribía solamente a lo que era el barrio del Príncipe, hoy día se ha extendido como un cáncer a otras zonas limítrofes, como los Rosales, Tarajal, Almadraba, llegando incluso a barriadas como Juan XXIII; es decir a escasos metros del centro de la ciudad, donde se vive como en Babia, esperando que los problemas se solucionen por sí mismo.

 

Hace unos días se me cayeron los palos del sombrajo, al leer unas declaraciones que hizo el Presidente de la Asociación de los vecinos de la Barriada Príncipe Alfonso a un medio local de comunicación, donde decía que se había entrevistado con el Jefe Superior de Policía, José Luís Torres, a fin de que las fuerzas de Seguridad, no sólo estuvieran en la zona durante algunas horas claves, sino que su presencia se extendiera al resto de las horas del día.

 

La contestación dada por el Comisario de Policía, fue la siguiente:

 

“Que de momento, habían decidido no intervenir tanto tiempo en el barrio para evitar la confrontación con los jóvenes problemáticos de la zona.”

 

Que ésta declaración la haga un político ¡vale! Pero que las realices un Comisario Jefe de Policía, es francamente vergonzoso y demuestra una ineptitud total para el desempeño del cargo que ostenta.

 

¿Desde cuándo está la policía para evitar problemas de confrontación con los delincuentes?

 

La policía está para hacer cumplir la ley, poniendo a disposición de la Autoridad judicial a los infractores de la misma.

 

Precisamente esa no confrontación es una de las causas principales del deterioro paulatino que se ha producido en el barrio. Es ilógico, que en una barriada, donde el nivel de población alcanza a unas 12.000 personas, no exista una comisaría de policía y la más cercana sea en los Rosales, totalmente inoperativa debido a la distancia.

 

Para extirpar éste cáncer hay que ser combativos, aumentando las fuerzas de seguridad en la zona, y dotándolas de los medios necesarios para que puedan cumplir con su deber con total garantía, y no es de recibo esas declaraciones de un Comisario de policía, que más bien parecen hechas por el político de turno, que sumen a la ciudadanía en un estado de desesperanza.

Por Juan Carlos Gómez

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