DROGAS

Existen muchas guerras, grandes batallas y todas son sanguinarias y crueles; sin embargo yo creo que la peor de todas es la que libra el propio individuo dentro de su ser.

Hay personas que por mala fortuna, han rodado por la pendiente y como en un pozo negro, cenagoso, alejado de toda luz, se han enterrados para siempre en ése cementerio inmundo que es la droga.

Ahora bien, la diferencia entre un ser humano y los animales que nos rodean es la racionalidad, el saber enfrentarse a los problemas y superarlos. Es una lucha sin cuartel, sin tregua, sin descanso, pero que al final tiene sus frutos.

En la vida todo es difícil, no se regala nada, vivimos en un mundo de competitividad y materialista, primando más éstos valores que los espirituales, por eso es digno de loa y alabanza, aquellas personas que han sabido agarrarse a la cuerda de la esperanza y escalar ése pozo negro en el cual estaban sumidos.

En éstas vacaciones y en el incomparable marco del Valle de Pineta, situado en los Pirineos aragoneses, he tenido la fortuna de conocer a una de estas personas, se llama Hermenegildo, el cual acompañado de su perro y cargado de buenas razones, como un Cid Campeador, supo ponerse la coraza y el escudo protector, atajando con su espada Tizona, todas las tentaciones que ésa hidra de múltiples cabezas pretendía inocularle.

Su ejemplo, puede servir a otros para superar ése quebranto moral y físico, en el cual se encuentran inmersos y aunque lo vean todo oscuro, como un prisma romo y sin luz, si luchan, al final tendrán la recompensa y verán un cielo azul y diáfano, libre de escoria y contaminación.

 

Por Juan Carlos Gómez

"Wesmaster de "Ceuta Nostalgia"

 

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