Rodríguez Vera "PARA SER LEGIONARIO LO PRIMERO ES LLEVARLO DENTRO"

Por Miguel Ángel Villar

Legionario José María Rodríguez Vera

José María Rodríguez Vera en una cafetería de la Gran Vía.
Si hay alguien que puede contar gran cantidad de anécdotas sobre la Legión es, sin duda, el cabo primero José María Rodríguez Vera.
La vida en el Sahara cuando era protectorado español o la famosa marcha verde son algunas de las muchas vivencias que ha tenido. Pero además, conoce a personalidades tan importantes como el Rey Juan Carlos o José Bono. Vestido con camisa y pantalón de color caqui, se presenta puntual a la cita acordada a las 16:30 horas con ‘El Faro’ para hablar sobre el Tercio, su gran pasión, que celebra hoy el LXXXVIII Aniversario de su fundación. Lo primero que hace nada más llegar es sacar un cigarro y encenderlo.

¿Fuma mucho?
–¡Bastante! llevo casi toda la vida fumando. Es el único vicio que tengo ya que nunca he sido de beber ni hacer otras cosas. Eso sí, me gasto una barbaridad ya que suelo comprar dos paquetes diarios... una fortuna.

–¿Tantos años fumando como los que pertenece a la Legión?
–(Risas). Yo me alisté en el Tercio cuando era un chaval, con 16 años. Nací en Estepona y un día decidí marchar a Madrid con un primo mío y dos amigos más porque la vida ahí era muy mala. Nada más llegar a la capital nos pusimos a trabajar en el ‘Leganés’, que así es como se llamaba antes, y un día nos pusimos de acuerdo para ir a la Legión.

–Al ser tan jóvenes, ¿no os puso pega nadie?
–Claro, ahí está la cuestión. Los altos mandos viendo que nos moríamos de hambre, decidieron ponernos a trabajar como limpiadores. Entonces, un día, llegó el cabo para apuntarnos de manera oficial y nos pusieron más edad ya que sino no podríamos haberlo hecho. Los años que me asignaron fueron 21. Nos dieron instrucciones sobre cómo funcionaba todo y en un mes nos mandaron a nuestra primera expedición.

–¿Había mucha gente recluida para esa ‘aventura’?
–Seríamos unas 90 personas. El 13 de enero de 1956 nos metieron en un tren hasta Algeciras y de ahí cogimos el barco para Ceuta. Desembarcamos en el famoso Muelle Cañonero que ya no existe y nos formaron a todos. El general y los coroneles nos dieron una charla sobre qué ibamos hacer y de ahí nos mandaron a todos al Riffien, Marruecos. Ese fue el primer periodo de reclutamiento que hice.

–¿Qué tal la experiencia?
–Muy buena. Imagínate era un jovencuelo, nos metieron en los camiones ‘Forca alemanes’, que eran los que tenía España y ahí nos quedamos.

–Pero imagino que ahí no acaba su periplo...
–No, no. Cuando me dieron de alta me mandaron a la novena bandera legionaria de Larache. Después se unieron las XIII banderas y nos fuimos a Ifni que mi general por aquel entonces era Torrecillas. En Ifni tuvimos varios combates con los polisarios, marroquíes, que venían de Mauritania.

–Muchas cosas en tan poco tiempo, ¿cómo fue la vivencia en el Sahara?
–En el Sahara nos alojamos en el acuartelamiento de El Aauin (otros fueron a Villa Cisneros) y estuve desde el año 1958 hasta 1975, cuando ocurrió la famosa marcha verde. En cuanto a la estancia diría dura ya que presencié con mis propios ojos numerosas bajas y muertes de mis compañeros en los numerosos combates que duraron unos ocho meses. Llegamos a apresar a más de 10.000 polisarios.

–Tantas veces batallando habrá corrido peligro, ¿no?
–¡Por su puesto! Me han alcanzado balas, he tenido magulladuras y he tenido que recoger con mis manos a compañeros que se caían en pleno combate.

–Me ha hablado de los combates pero, ¿qué me dice de las instrucciones? ¿Cómo lo llevaba?
–Lo llevabamos como podíamos. Eran férreas; de hecho la ‘nobleza’ que hay hoy entre los jóvenes no la teníamos antes. Sobre todo era dura para los desertores, como te pillaran... ¡uff!. Pero de todas formas siempre ha sido así y seguirá siendo. En ese sentido no ha cambiado.

–Viendo la estricta disciplina, ¿qué cualidad debe tener el legionario?
–Lo principal es que si quieres ser legionario tienes que llevarlo dentro. Luego obedecer las órdenes que te den. Te prohibían el robo, la droga, el traidor. Hay que ser siempre fiel.

–¿Qué recuerdo le llega de los mandos y sus compañeros?
–Excelente. Había gente que te llevabas menos pero la relación bastante buena. Conocí mucha gente que tenía un gran corazón.

–Si le digo ahora la peque, ¿qué me contaría?
–(Risas). La peque fue Rosario Valdivia que se unió a la Legión como enfermera junto con otras mujeres. Fue una persona muy unida al Tercio y la recordamos mucho por su fuerte carácter. Ella cobraba su paga como cabo primero hasta que murió.

–¿Qué me dice sobre el sábado legionario, ha cambiado mucho en estos años?
–Te diría que es una fiesta donde celebramos nuestro aniversario. Y sigue igual que antes pero eso sí, antiguamente se hacía un poco más desorganizado, había más fiesta. Pero por lo general igual.

–¿Me puede decir el motivo por el cual bebeis leche de pantera ese día?
–Fue creado por Millán Astray y Franco. Cuando hacían una fiesta brindaban con la leche de pantera y lo hacían diciendo: por el Rey, por la Legión y por España. La bebida consiste en leche, azúcar y whisky y un poco de coñac. Se le puso ese nombre porque cuando lo bebes te pones como una pantera (risas). Pero no sólo se bebe en fiestas. Yo me acuerdo que en las patrullas nos lo bebíamos y no veas... saltábamos igual que el animal.

–¿Y de donde viene que el mono sea la mascota?
–No solo es el mono, unas veces es la cabra, otra el borrego. Se usa como mascota porque obedece todo lo que se le pida.

–Si volviera a nacer, ¿se alistaría de nuevo en la Legión?
–Te diría que sí. Todo lo que tengo se lo se lo debo a la Legión y al ejército en general. Se lo agradeceré siempre. Ha sido mi casa.


Las doce máximas que debe cumplir un buen legionario redactadas por Astray
El credo legionario consiste en una lista de doce normas redactadas por José Millán Astray, fundador de la Legión española, poco después de la creación de la unidad militar armada fundada en 1920.

1. Espíritu legionario.
2. Espíritu de Compañerismo.
3. Espíritu de amistad.
4. Espíritu de Unión y socorro.
5. Espíritu de marcha.
6. Espíritu de Sufrimiento.
7. Espíritu de acudir al fuego.
8. Espíritu de disciplina.
9. Espíritu de combate.
10. Espíritu de muerte.
11. Honrar la bandera de la legión; será la más gloriosa.
12. Todos los hombres legionarios son bravos; cada nación tiene fama de bravura, aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente.

Todas estas normas se complementa con el lema ‘legionarios a luchar, legionarios a morir’ que ha caracterizado indudablemente su fama.

BIBLIOGRAFÍA: El Faro de Ceuta 20-09-08 LXXXVIII ANIVERSARIO DE LA LEGIÓN

Para ponerse en contacto con el Webmaster, pulsa sobre el tintero.

Volver a "La Legion"

Volver a la Pagina Principal