NINGÚN OFICIO MÁS BELLO QUE EL DE INFANTE

Por Ana Dueñas

El título de este reportaje es un fragmento extraído del texto ‘A pie y sin dinero’ del insigne escritor Camilo José Cela. En él explica lo especial de la Infantería. Pero en nuestra ciudad no tenemos que remitirnos a textos ni escritos famosos, porque sabemos bien lo especial que es este arma, pues tenemos la representación de dos grandes ejemplos: Regulares y La Legión.

Comparten arma y patrona, que se celebra mañana: la Inmaculada Concepción.

Acudimos a los acuartelamientos del Serrallo y González Tablas para conocer in situ un poco de la historia y las similitudes y diferencias entre unos y otros.

En el Serrallo conversamos en uno de los despachos con más historia de los cuarteles de nuestra ciudad con el comandante de la IV Bandera, Manuel Pavía Romera. “Somos Infantería pura. Lo único que nos diferencia del resto es que seguimos el credo legionario”. De esa base parten pero “con los mismos medios, lo que nos diferencia es la actitud. Nuestra forma de combatir no es mejor ni peor, es distinta”. Feroz acometida, buscar siempre acortar la distancia con el enemigo, el compañerismo, la bravura... así hasta doce ‘espíritus’ que conforman ese credo legionario que cita Pavía, al que se suma “algo que tenemos a gala en la Legión: los mandos vivimos exactamente igual que nuestros legionarios. Esto que se cumple en toda la Infantería, en nuestro caso es más acentuado”.

Cuando Millán Astray “pensó en la creación de esta Unidad, tenía muy claro que debía tener unas señas de identificación, de uniformidad diferentes”, así como el Credo. Astray era teniente en Filipinas cuando comenzó a pensar en la fundación de la Legión. Con las guerras africanas de finales del siglo XIX y principios del XX la sociedad española se mostraba contraria a la pérdida de más jóvenes de reemplazo, “por lo que a Astray se le ocurrió la idea de crear una Unidad que no fuera ‘gravosa’ para la sociedad, con soldados que no le importara perder a la sociedad española”.

“Nuestro fundador es la figura básica y fundamental de esta Unidad , junto con su lugarteniente Francisco Franco. A la idea romántica de Astray se sumó la organización material, que corrió a cargo de Franco”.

Héroes legionarios, “ha habido muchos, por ejemplo el Teniente Coronel Valenzuela que fue el primer jefe de alta graduación en morir en el combate”, pero es sólo el primero. Como héroes de guerra también podríamos citar al brigada Fabrique o a Suceso Terrero y los doce héroes de Melilla, pero son sólo algunos ejemplos porque “la entrega es una constante en los diarios de operaciones de la Legión”.

Mañana se entregaran 5 medallas, pero serán a la constancia y la trayectoria en el Cuerpo, “son las medallas que se entregan en tiempos de paz”.

El comandante de la IV bandera explicó a ‘El Dominical’ que la característica fundamental de la Infantería es su espíritu de sacrificio, “el legionario vive el combate pegado al enemigo. Es alguien duro, recio, con una voluntad de hierro.” La Infantería que acudió a Flandes y la de hoy en día no es tan diferente, “la forma de combatir y la mentalidad es igual”.

En el acuartelamiento González Tablas, nos atiende el sargento primero Carlos González Rosado, el encargado junto con la soldado García del Museo de Regulares. Uno de los cuarteles más hermosos de la ciudad, con un edificio dedicado a la historia de esta Unidad de infantería. “Tenemos entre 1.500 y 2.000 visitas anuales entre grupos de colegios, turistas, militares, antiguos Regulares, y especialistas que acuden al museo a investigar su historia.

Una unidad fundada a principios del siglo XX, concretamente en 1911 por Dámaso Berenguer, y nacida de la necesidad de nutrir las tropas con elementos indígenas, bien merece un lugar donde centralizar todos los recuerdos y este es el edificio de dos plantas que visitó ‘El Dominical’. El edificio en sí fue construido entre 1926 y 1927, pero el museo como tal se abrió en 1992, siendo Comandante General de nuestra ciudad Rafael Bada Requena. En la planta baja, en la sala dedicada al organizador y primer jefe de las Fueras Regulares Indígenas, se expone todo lo relacionado con las distintas Unidades Regulares que “desde sus orígenes hasta nuestros días, han dejado constancia de su servicio a España”.

A través de maniquíes se puede ver, entre otras cosas, la evolución de la uniformidad de esta Unidad. “Porque cuando se creó, con personal autóctono indígena se trató de conseguir que el soldado se identificara con la unidad a la que pertenecía y no perdiera sus costumbres. Por lo que se adaptaron algunas prendas del campesino, militarizándola”, como puede ser la sustitución de la mochila habitual en el resto de unidades por las bolsas de costado que usaban los campesinos, las ‘skaras’. “De esta manera se intentaba que en Marruecos no se produjera un rechazo a las tropas. En Regulares se ha sabido conjugar el trabajo con las tradiciones, manteniendo la operatividad”.

El particular paso ‘Regular’ que hoy en día se ha convertido también en seña de identidad de esta infantería, fue recuperado recientemente, recordando el paso de la Mehala, “de las tropas que acompañaban al Halifa, que era el representante del sultán”.

El sargento primero González Rosado también destacó el papel de la Infantería, como pieza fundamental en la lucha, puesto que “los combatientes de 1ª línea son los que llevan el peso de la operación”. Signo de identidad de la Infantería Regular: “una instrucción más dura y una disciplina férrea”.
En la segunda planta del museo, se encuentran piezas importantes para la investigación de la historia de esta Unidad, como pueden ser las ‘cartillas’ para enseñar a leer castellano a los indígenas, y la galería de personajes ilustres y héroes Regulares. Entre estos últimos se encuentra el general Varela, que es el más laureado de la historia. Comparte el honor de ser bi-laureado con otros dos militares, pero fue el único que fue condecorado en vida. González Rosado también nos cita al comandante Pareja o al General Rojo, personajes ilustres que pasaron por esta Unidad, y por supuesto, el coronel Ayuso y el teniente coronel González Tablas que fue el primer jefe de Regulares que murió en combate.

BIBLIOGRAFÍA: El Faro de Ceuta 07-12-08

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