EL MUSEO DE LA LEGIÓN RECUERDA AL PRIMER CAÍDO ESPAÑOL EN MISIONES DE PAZ

Por Asier Solana Bermejos

Desde la plaza de España en Mostar hasta el Museo de la Legión en Ceuta. Un recordatorio que durante años ha permanecido en los Balcanes, pero que ha vuelto a España con la retirada de sus tropas de esa región del planeta.

 

En el recuerdo queda una misión que durante más de quince años ha contribuido a la reconstrucción de una tierra rota por la guerra.


“No estaba mal en Mostar, pero ahora que el Gobierno ha decidido repatriar las placas, creo que este es su lugar”, aseguraba una emocionada Rosa María López, la viuda del teniente Arturo Muñoz Castellanos, que póstumamente fue ascendido a capitán. Quienes seguro lo agradecen son sus compañeros de la compañía Alba que aún sirven en el tercio.


Legionarios a quienes ayer les embargó la emoción cuando cantaron el Novio de la Muerte dedicado a su compañero. Legionarios que en ningún momento lloraron, sino que se “refrescaron la mirada”, que es lo que hacen cuando “se rompe el corazón”, tal y como un rato después recordaría el coronel jefe del Tercio, Alfonso García-Vaquero, en su alocución del sábado legionario.


“Era lo que él quería, le hubiera gustado acudir en la primera agrupación, pero no pudo. Por fin consiguió ir, y estoy convencida de que lo disfrutó”, explicó Rosa María López, su viuda, que ha vivido unos meses en los que este no ha sido el único reconocimiento a su marido. Hace pocos meses, un decreto permitió que se concediera a Muñoz Castellanos y a algunos otros fallecidos en misiones en el extranjero la cruz al mérito militar con distintivo rojo, la máxima condecoración en tiempos de paz. “Es mucha satisfacción, porque es la máxima condecoración. Es un reconocimiento totalmente de justicia, tras tantos años siempre es bueno que venga algo así”, comentaba López. En realidad, se trataba de un agravio comparativo con respecto a otros militares fallecidos en similares condiciones más recientemente, para quienes el reglamento ya había cambiado y se les otorgaba el distintivo rojo. Lo que se hizo fue modificar la norma para poder aplicarla con efectos retroactivos.


Además de destapar la placa, López tuvo la oportunidad de estrechar la mano de los compañeros de la compañía Alba que ayer estuvieron presentes en el Museo de la Legión para recordar al teniente con el que sirvieron en Bosnia. “Guardamos de él un recuerdo entrañable”, explicó el cabo primero Diego Pozo Murillo, que actualmente sigue en el Tercio. Destacó también que era un “buen legionario”. También eran buenas las palabras del resto de compañeros, como del cabo primero José Daniel Ávila Chocrón, que lo recordó como “una persona muy cercana, era un oficial, pero se relacionaba muy bien con todos, también con nosotros”. Ávila, como Pozo, acudió a Bosnia como cabo.


Ellos fueron algunos de quienes compartieron los últimos días antes del ataque que se llevó a Muñoz Castellanos, y tenían que compartir también ese recuerdo. Muchos que habían estado en Ceuta en 1993 se reencontraron también con López, que se sorprendió de ello. “Ha sido muy bueno, porque como suele ser una ciudad de paso para muchos, no esperaba encontrármelos. Además, la ciudad está muy bonita; ya nos gustaba cuando estábamos aquí, pero ha mejorado”, explicó.


También estuvo presente en el acto el presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, que destacó que había sido “un acto muy emotivo”. “La Comandancia General ha tenido el acierto de llevar el recuerdo de este héroe de España, que también lo es de Ceuta y más siendo de la Legión”, afirmó.

Sábado legionario
Unas horas después de que tuviera lugar el acto en el que se descubrió la placa traída de Mostar, se celebró en el acuartelamiento García Aldave un sábado legionario. Durante el desarrollo de este acto, el coronel jefe del Tercio, Alfonso García-Vaquero Pradal, dedicó su alocución a Arturo Muñoz Castellanos. “Que descanses en paz, los que aquí hoy estamos formados, en el mismo lugar que tú lo hiciste, refrendamos con nuestros vivas reglamentarios, tal y como nos enseñó nuestro fundador, la gesta que el 1 de mayo de 1993 engrandeció el nombre de la Legión”, aseguró.


“Murió como a todos nos gustaría morir, en combate y no porque busquemos la muerte, aunque seamos novios de tan preciosa mujer, sino porque es el mayor honor que para un legionario pueda existir”, apuntó también.

 

Bibliografía: El Faro de Ceuta 27-03-11

 

Para ponerse en contacto con el Webmaster, pulsa sobre el  Tintero.

Volver a opiniones de los colaboradores