CURIOSIDADES LEGIONARIAS

Por Juan Carlos Rondon

La Legión es un cuerpo de élite que alcanza hoy su 85 cumpleaños y goza de un gran prestigio entre los ciudadanos por las víctorias conseguidas a lo largo de su historia.

Pero claro está, también es una unidad militar que se caracteriza por una serie de curiosidades entre las que "El Faro" enumera algunas, según fuentes legionarias, aunque casualmente no hay nada escrito, son historias que han pasado de boca en boca y es muy posible que algunos tengan una versión distinta del origen de los hechos aunque coinciden con fechas próximas a la fundación de la Legión. Un borrego como mascota es uno de los detalles que destacan a los legionarios. Desfila con ellos en los grandes acontecimientos, sobre todo con la escuadra de gastadores. El borrego fue el animal elegido durante las campañas de Marruecos por haber muchos de la misma especie en el país vecino. Además, el animal con el cuerpo cubierto de lana es muy fiel con poca comida que se le ofrezca, como se suele decir, "es muy agradecido". La mascota está oficialmente reconocida en la Legión.

Una bebida significativa es la "leche de pantera", cuyos ingredientes son ginebra, leche condensada y hielo, que al derretirse se convierte en agua, de ahí que algunos legionarios dicen que se trata de ginebra con leche condensada y agua.

El origen de esta bebida se remonta también a fechas próximas fundacionales. Según la leyenda, los legionarios ingresados en la enfermería tomaban leche condensada. Los enfermos más pícaros se apoderaban del alcohol de la botica y lo mezclaban con la leche condensada para tomárselo. Como en todas las cosas, se corrió la voz y los que no estaban ingresados en la enfermería sustituían el alcohol sanitario por la ginebra, rebajándolo con agua o hielo, cuyo consumo se realizaba después de las actividades de instrucción. Según los legionarios actuales, éste consumo ha desaparecido o al menos ha disminuido en un gran porcentaje, tanto que si aún se consume son casos aislados.

Entre las curiosidades humanas está el denominado "tambor mayor" o "el de la porra", el legionario que durante los desfiles realiza diversos malabares con ese objeto que incluso lanza hacia arriba para después recuperarlo. El portador de la porra solía practicar lejos de los ensayos de los desfiles. Cuando algún legionario desfilaba mal era castigado a correr hasta el legionario de la porra y volver a su puesto.

Por último, la cantinera Josefa Valdivia más conocida como "La Peque", querida y respetada por todos los legionarios. Su trabajo era de cantinera, sin más contactos con los legionarios que el puramente profesional, aunque también participaba en fiestas. Se comenta que en ocasiones buscaba a mujeres para que acompañasen a los legionarios en su soledad.

BIBLIOGRAFÍA: El Faro de Ceuta 20-09-05 LXXXV ANIVERSARIO DE LA LEGIÓN

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