UN EJÉRCITO AISLADO

Se dice, y se repite con sospechosa frecuencia, que el Ejército español, “aislado durante décadas franquistas”, por fin se abrió a Europa y al Mundo al entrar en la OTAN. Lo sorprendente es que, entre muchos jóvenes militares, este presunto aislamiento se considera cierto, sin querer perder un poco el tiempo en averiguar la realidad.

 

Es indudable que ahora el Ejército tiene una presencia internacional que no tenía entonces, aunque, dicho en voz baja para no molestar, para hacer lo que se hace en determinados casos, tampoco hubiera hecho demasiada falta. Estas “guerras pacíficas” no existían en otros tiempos y, por lo tanto, no había necesidad alguna, por ejemplo, de solucionarles los problemas a los libios por el inteligente sistema de aumentárselos a tumba abierta.

 

Y que conste, que salvo en algunos casos de los denominados incalificables, nosotros, los veteranos, sentimos una noble envidia de estos jóvenes compañeros de hoy día que se recorren el mundo protegiendo elecciones, separando a contendientes o reconstruyendo escuelas que previamente otros aliados han destruido. Incluso, aunque se encierren en fortines rodeados de malencarados musulmanes a los que se les mantiene a distancia.

 

Y la envidia no es por las dietas y pluses que se consiguen en estas misiones, que nosotros las haríamos gratis, sino porque el Ejército es nuestra profesión y nada mejor que engrasar la máquina, no en garajes, sino al aire libre.

 

Pero hemos de decir, para ignorantes o malintencionados, que pese a lo que dice la ministra Chacón sobre este particular, y bastante antes de aquel año 1982, el Ejército en el que servimos ya tenía contactos y relaciones con otros Ejércitos españoles o americanos. Y también asiáticos o africanos.

 

Personalmente, antes de los pactos con los Estados Unidos, fui destinado en septiembre de 1956, junto a otros instructores españoles, a las FAR marroquíes, permaneciendo en ese destino a lo largo de cuatro años y medio. Esta experiencia me permitió acudir con otros compañeros a ayudar en las tareas de búsqueda de supervivientes o de desescombro en la ciudad de Añadir destruida por un terremoto. Allí ejercimos temporalmente de “cónsules in péctore”, porque el cónsul “reglamentario” se había marchado a Rabat. Y allí vimos la actuación del Ejército del Aire que organizó un eficaz puente aéreo para llevar alimentos y transportar supervivientes Y también la actuación de nuestra Armada, llevando suministros y víveres a la ciudad destruida. Y hablamos del año 1961, diez años antes de que la ministra naciera.

 

En julio de 1965 tuve la suerte de asistir a lo largo de cuatro meses a un curso “Hawk” en Fort Bliss, en Tejas, donde éramos más de 200 artilleros, entre jefes, oficiales, suboficiales y cabos 1º. Uno de los cursos, porque hubo varios.

 

Porque, años antes, fueron a los EEUU otros compañeros. Cursos, como los de Electrónica, debieron empezar en 1956, pero también otros, como los Avanzados de Artillería, de Aviones Blanco, de “Ordenace” etc. Desde finales de los 50 hasta la muerte del Generalísimo Franco, los cursos o maniobras con ejércitos europeos o americanos fueron muy frecuentes. Incluso había unos cursos de curiosa denominación: “Cursos de Convivencia”. Los felices cursillistas se paseaban por bases norteamericanas por Europa, “conviviendo” en aquellas unidades en una especie de envidiable turismo militar.

 

No podemos olvidar los militares extranjeros que asistían a nuestros cursos, como el de Operaciones Especiales, o de Estado Mayor, o los que hacían prácticas navales en nuestra Armada. No hace mucho vimos a un conocido periodista entrevistando a un oficial de la Armada Tailandesa que se había formado en nuestra Marina y estaba orgulloso de ello. Los primeros paracaidistas del Ejército del Aire se formaron en Argentina. El primer aviador del Ejército del Aire que rompió la barrera del sonido lo hizo con un “Mirage” y en Francia. Pilotos españoles hacían también cursos en Italia. Nuestros marinos hacían maniobras con otras Marinas de Europa y de los EEUU, y hasta hubo marinos españoles que hicieron cursos de misiles “Harpoon” en la Gran Bretaña, que en aquellos tiempos no nos amaba mucho… Se han hecho maniobras con paracaidistas franceses al norte y al sur de los Pirineos, o en Córcega etc, etc…. Escrito todo a vuela pluma, sin archivos ni hemerotecas, sólo con la memoria que cuando se utiliza como tal y no como navaja cabritera, es cosa buena ejercerla.

 

Sí, se suele decir que España era un país aislado hasta la muerte de Franco. Sorprendente país aislado que estaba a la cabeza mundial del turismo o en la que se hacían películas en coproducción con la poderosa América, rodándose aquí, no sólo las mas conocidas, “Doctor Zivago”, “Lawrence de Arabia” o “Campanas a media noche”, sino muchas que asombrarían a más de un aficionado. Y coproducciones con Italia, Méjico, Francia y hasta Suiza.

 

Algo parecido le ha tocado pasar al Ejercito. Y es que, cosa curiosa a veces , en España, la mentira se mantiene mucho más tiempo que la verdad.

 

Por Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado
 

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