REPÚBLICA NÚMERO 3
Es indudable que si la Monarquía se mantiene en España es porque a todas las fuerzas políticas, con la excepción de la independentistas, les conviene. Es el poste central de la carpa del circo que permite que el público y el espactáculo se protejan del sol, de la lluvia y que sirva para la instalación de la estructura que permita los saltos en el vacío desde los trapecios. Creemos que este símil político es casi perfecto, sin necesidad de explicar al inteligente lector el por qué.
Pero la Monarquía española, está tocada de ala. Los sucesivos escándalos, en muchos casos cubiertos, tapados, disimulados a toda prisa y que, gracias a que los escándalos en España son biodegra-dables, la figura del rey, que sobre todo en el extranjero tiene peso, salva el poste y la carpa. Pero el caso Urdangarin va a ser una bomba de relojería más pronto o más tarde, debajo de un Trono que ya tiene fecha de caducidad.
La falta de respeto, la ridiculización del rey, de la reina o de las infantas con sus respectivos maridos, está a la orden del día, sin que la autoridad incompetente haga nada para hacer cumplir la ley.
La presión de los que se consideran republicanos exclusivos, es decir, los de la cuadra PSOE e IU, más esa nube de partidos y partiditos, verdes, lilas, tornasolados y marxistas compulsivos, va a ser en adelante muy fuerte. Y, no hay duda de que, cuando alguien ordene abrir los cajones, sacar los dossieres, los vídeos, los viejos cassetes…, el último escándalo servirá para que, los que andan pidiendo esta gente desde hace años, por fin se decida y se organice: un referéndum para decidir la forma de Estado.
Como en España, ya sea en solitario o en grupo, no se aprende nada sobre el pasado, estos republicanos de la bandera con la franja morada creen tener la exclusiva de la futura república nº 3, y en sus gritos, pancartas, mas la pública exhibición de la tricolor (que tiene una bula de la que carece la bicolor con el águila de San Juan), se percibe el hedor de aquel Frente Popular de terrible memoria, niña de los ojos de Zapatero y sus boys.
En España hay mucha gente auténticamente normal e inteligente que preferiría un república a una monarquía, por ser un sistema de gobierno que consideran más lógico en el siglo XXI para un país avanzado económica y socialmente, además de educado y serio. Demasiado…
Por eso, estos republicanos, digamos que limpios de corazón, que irían encantados a un referendum, al ver que el palenque lo ocupan esos zafios grupos con la bandera tricolor como alternativa a la monarquía, se lo pensarán dos veces a la hora de votar.
Cuando vino la 2ª república mediante un inteligente golpe de estado, gran parte de aquella España cansada, que no eran precisamente republicana, la aceptó. Pero antes de un mes se le vió a aquella república el pelo de la dehesa con la “quema de conventos”, y la implacable marcha de nuestra Historia nos trajo pocos años después la guerra civil. Y entonces se dio el caso curioso, no sólo en los primeros meses de la guerra, que la bandera republicana sólo aparecía en actos oficiales, porque en el frente estaban únicamente las rojas y rojinegras. Recordemos la bandera clavada en las ruinas del Alcázar por aquellos milicianos que treparon sobre ellas a raíz de la explosión de la mina, las banderas republicanas que veía Orwell en el frente de Teruel (“en las trincheras de enfrente”), y las que clavaron en el Cerro de los Ángeles cuando fue ocupado por unos días y que rebautizaron como “Cerro Rojo”….
Sólo en las miserables peliculas y series de televisión, donde no paran de meter la guerra civil en sus programas (cuando mandaba el PP, también), se ve siempre la bandera tricolor, todavía con los dobleces del almacén, que lo que se presta ha que devolverse en buenas condiciones. Pero esas banderas, apenas si se vieron en el frente ni en las trincheras.
Pero hay más… Uno de los errores más grandes fue elegir como bandera representativa de la 2ª República a la del “Partido Republicano” de Lerroux, la de la tercera franja morada, cuando podían haber conservado la rojigualda como en la primera república, cambiando solamente el escudo. De esta forma dividían a los españoles, más que por ideologías, por la propia Historia.
Y hoy, la vista de esa bandera como representante de una posible república, repugna a muchos españoles que hubieran preferido una república de verdad, y no una malencarada parodia representada por resentidos actores para los que la Historia se puede haber quedado parada en febrero de 1936, cuando asaltó el poder el maldito Frente Popular.
Por Jesús Flores Thies
Coronelde Artillería-retirado


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