LA MEMORIA HISTÓRICA Y EL EJÉRCITO

     Mástil del Cañonero Dato       

   Una vez pasado el “tsunami” provocado por los casi ocho años del desastroso gobierno (?) de Rodríguez Zapatero, “tsunami” que ha afectado a todos los campos y zonas de la llamada sociedad española, en la resaca que arrastra y deja tras de sí destrozos y ruinas húmedas y podridas, creemos ver la basura de la ley de “Memoria Histórica”.

   Esta ley ha provocado en España daños, no ya incalculables, sino de muy difícil cuando no imposible reparación. Y tratándose de una ley que el partido opositor (¿opositor?) hubiera podido detener simplemente agarrado a la Constitución y hasta a la más elemental lógica, se puso en marcha de forma implacable, proporcionándonos otra época de destrucción de nuestro Patrimonio, destrucción tan cara a la izquierda, y que cíclicamente le gusta provocar.

    El daño al Patrimonio español que corresponde al Ejército (¡ojo! no a Defensa que es sólo un poderoso chiringuito de la secta que manda) ha sido increíble. Y decimos increíble porque lo es el hecho de que los “mandos” responsables han aceptado con increíble sumisión y hasta cobardía (no quitamos ni una letra) lo que los ukases de la desvergüenza y el odio les han ordenado.

    Los escudos, algunos de una grandiosidad y arte excepcionales, como los que se destruyeron en la Capitanía y Gobierno Militar de Barcelona; los que la piqueta arrancó en los “Fosos de Santa Elena”, relieves en recuerdo de los más de doscientos patriotas fusilados en aquel lugar que ya era sagrado; la inicua y cobarde retirada de los cañones que había en la Plaza de Armas del castillo de Monjuich, como anticipo de un cierre cuya tremenda responsabilidad recae en todos aquellos que lo permitieron; las placas de calles de acuartelamientos en toda España, con nombres de héroes, de nuestros héroes; la estatua del comandante Franco en un acuartelamiento de la Legión en Ceuta; el mástil del “Dato” y el pequeño monumento en recuerdo del paso del “Convoy de la Victoria”, también en Ceuta; la estatua del general Millán Astray de una plaza de La Coruña; la del Generalísimo Franco que se alzaba frente a la Academia General de Zaragoza, sin que en ninguna publicación oficial de DEFENSA se escribiera el menor comentario sobre esa felonía; el esconder las banderas con el escudo del águila de San Juan, banderas que cubrieron los cuerpos y los féretros de tantos militares asesinados, y que besaron en la Jura los soldados de nuestros regimientos a lo largo de nuestra vida militar; el inicuo silencio, en la mismas piedras del Alcázar de Toledo, sobre un heroismo que atravesó fronteras y océanos; la nada en el recuerdo alrededor de un Santuario cerca de Andújar, donde el heroísmo alcanzó niveles al parecer hoy incomprensibles… ¿Cómo ha sido posible ese pasotismo y sumisión sin que la sangre ardiera por las continuadas humillaciones?

    Pero no es sólo en el patrimonio donde el daño ha sido enorme, también la “Memoria Histórica” ha funcionado de alguna manera en otros conceptos de la vida militar, (volvemos a decir que conceptos sectarios), dejando ese “mando” que ministros, que mañana se irán con la música y sus millones a otra parte, les dicten y ordenen lo que había que hacer con las Misas Patronales; con los honores al Santísimo; con la letra de tal o cual himno; cómo se han de escribir las explicaciones en museos militares; qué “Efemérides” de una “Orden” está prohibida; si un Jefe de una Base de Zaragoza ha de aceptar facturas en catalán; que las Residencias Militares se conviertan en los “meublés” más baratos y lujosos; que los travestis campen a sus anchas en los cuarteles….

  Cuando pasen los efectos de este “tsunami” y se pueda de forma serena evaluar los daños, se verá que los materiales, con ser enormes, no superarán a los morales, aquellos que por poco dejan al Ejército, gracias a la sumisión de unos “mandos”, sin médula espinal. Y cuando hablamos de “mandos”, no olvidemos que no todos los que se han sometido de esta forma tan indigna, son de alta graduación… Porque muy pocos son los que, con cargo más o menos importante, en cuarteles u organismos del Ejército, se han opuesto con argumentos bien meditados y razonados, a las órdenes de destrucción, y los pocos que lo hicieron han sido sancionados.

  Pidamos a Dios y a nuestras Patronas, la Inmaculada y santa Bárbara, cuyos patronazgos celebramos un año más, que pasado el “tsunami”, se recuperen valores y principios que aquella marea había anegado.

    Y ahora hacemos esta pregunta ¿qué ley tiene mayor rango, la de la “Memoria Histórica” o la del 6 de febrero del 2009, la de las “Reales Ordenanzas” que se sacara del bolso la señora Chacón? Y es que en su artículo 21, escapado sin darse cuenta de las de Carlos III, dice lo siguiente: “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y motivo de estímulo para la continuación de su obra”. Y el 23 dice: “Conservará y transmitirá tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes”. ¿Es que no recordaban los “mandos” estos artículos que aprendieron cuando eran cadetes en la la General de Zaragoza? ¿Por qué no exigieron que se respetaran? Lo repetimos… ¿por qué?
       

  Por Jesús Flores Thies
Coronelde Artillería-retirado
 

Volver a opiniones de los colaboradores