LA LOSA

Cuando se echa la culpa al mínimo, aunque también perverso personaje que vive en el palacete de la Moncloa, de las muchas miserias que ocurren en España, país al que a duras penas todavía podemos denominar así, se comete una grave injusticia. Este individuo, y su numerosa y bien pagada cohorte, sólo culmina algo que ya se empezó a poner en marcha, incluso poco antes de la muerte del Generalísimo Franco, y decimos Generalísimo porque, casualmente, lo era.

 

La metódica, lenta y eficaz tarea de desmedular al Ejército ha funcionado con la perfección de un reloj. Por eso, lo sucedido con unas “Efemérides” en la Orden del Día de una Unidad destacada en la “pacífica” guerra del Líbano, no es más que el último relato de una miserable cobardía. El Jefe de una Unidad allí destacada, publicó esto como “Efemérides” del día 20 de Noviembre: “Fallece en Madrid el Jefe del Estado, generalísimo Franco Bahamonde. Su carrera militar encuentra difícil parangón en la Historia de nuestros Ejércitos. Su valor, su competencia profesional y su patriotismo (….)”. Continúa con una breve biografía, para concluir así: “Tras el alzamiento cívico-militar del 18 de julio fue designado Jefe del estado y Generalísimo de los Ejércitos (…)”.

 

Indudablemente, a algún mando se le arrugó el ombligo por las consecuencias que para su futuro pudiera tomar la ministra, esa que chorrea a provectos generales con un mano en jarras, mientras les señala amenazadoramente con el dedo, y ordenó dar la vuelta atrás a la moviola Y emulando al Gran Hermano orweliano que tenía mesnadas de esclavos para modificar los textos y enciclopedias de la Historia , ordenó hacer una nueva orden “póstuma”, y el día 25 de noviembre aparece esto: “Efemérides: Advertido ( d )el contenido de la EFEMERIDES elegida para el día 20 de noviembre de 2009 y publicada en la ORDEN GENERAL , nº 324 del día 19 de noviembre de 2009, ésta queda anulada en su totalidad.”. Entonces, el del ombligo arrugado ordena poner esto otro: “Efemérides correspondiente al día 20 de noviembre de 2009.-26 de Noviembre de 1865-En este día, en Madrid, fallece el célebre general español don Francisco Serrano y Domínguez, etc, etc” La verdad es que no viene nada mal que se sepa que esa calle Serrano, martirizada ad nauseam por el protector y subvencionador de festivales de maricas y de la otras, está dedicada a este general que, al parecer, le cae muy bien al del ombligo arrugado.

 

Pero nada hay nuevo bajo el sol. Allá por el principio de los 80, un coronel al que habíamos conocido en Melilla cuando todavía era capitán, y nosotros tenientes recién llegados de la Academia General , y que nos echaría una inapreciable mano cuando más la necesitábamos, una vez alcanzado el grado de coronel, al cesar como Director del Parque y Maestranza (¡qué nombres ya desaparecidos!) de Granada, en la Orden del Día, después de despedirse de sus subordinados y agradecerles su dedicación y disciplina, dijo algo parecido a esto : “…y quiero recordar al que fuera guía y ejemplo en mi carrera militar, el Generalísimo Franco…”. La reacción del ombligo arrugado de turno fue regalarle un arresto de 14 días. Ocurrió hace más de un cuarto de siglo…

 

¿De qué nos asombramos en estos días de cobardías, sumisiones e infamias? ¿Quién se asombra de que los mandos cierren museos militares, acepten que se manipulen sectariamente otros, que ordenen destrozar símbolos, cruces, lápidas, emblemas…., muchos de ellos en los mismos lugares en los que compañeros (¿compañeros?) militares fueron fusilados o asesinados por los antecesores sectarios de los que hoy les dan las órdenes para arrasar la Historia ? No nos cansamos de repetirlo, estos símbolos no son de ellos, son nuestros y no tienen el menor derecho a que, por cobardía o interés personal, traten arrasar nuestros propios ideales y sentimientos. ¿Qué importancia tiene que ellos, ahora, por orden superior, oculten, escondan o liquiden los recuerdos del sitio del Alcázar? ¿Qué importancia tiene que ninguna autoridad militar organice una misa por las almas de los miles de militares (¿compañeros?) asesinados en Paracuellos o en otros lugares de España?

 

Pasan los años, las barbaridades y felonías más abyectas se ordenan y se cumplen sin que aquí nadie reaccione. Las revistas militares pasan de largo, miran para otro lado y quizá, alguien, en un rinconcito, hace una llorosa cita a la última acción miserable. Pero nada más. Luego, en ceremonias de Día de esto y de lo otro, se cantan lúgubres canciones a los muertos, se dan vivas a esto y lo otro, se desfila, se saluda, se abuchea al de la Moncloa , se brinda, se comen croquetas, se brinda, los de la tele hablan de la cabra de la Legión , y a seguir sesteando.

 

Y una pregunta ¿sabe el mando cuáles son los sentimientos de sus subordinados? Porque ocultos en la sombra de su trabajo, su destino, su sacrifico, su patriotismo..., la mayor parte de nuestros militares cumplen con su deber y, nos consta, que con los dientes apretados, esperando que esta losa que la disciplina les obliga a soportar, se quiebre en mil pedazos . 

    

Por Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado

Volver a opiniones de los colaboradores