Hemos comentado en otras ocasiones la situación del ejército español, rodeado de leyes, obligaciones, deberes, al parecer derechos, códigos, reales ordenanzas… y sin embargo en una situación indefinida que, como dirían de aquel personaje del chiste, no se sabe si sube o baja.
Nada de lo que dice la Constitución sobre el Ejército se cumple por parte de los mismos “constitucionalistas”.
El Ejército tiene que ver con aquello de la indisoluble unidad de la Nación española, y sin embargo ha de ver en sumiso y disciplinado silencio, que esa unidad indivisible es cuestionada “legalmente” por partidos políticos, y no siempre de matiz independentista. Últimamente observa en silencio la admisión de la banda terrorista en las elecciones municipales y autonómicas después de una increíble maniobra de la que los mismos que votaron en contra de esa vileza son responsables, ya que entre PP y PSOE se dio forma a ese monstruo llamado Tribunal Constitucional.
Otro artículo, 8º-1ª dice que las FFAA (…) tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial (…) y sin embargo arrestan a un general por decir que si en Cataluña, su nuevo estatuto diera paso a su independencia, que el ejército tendría que intervenir.
El más que inútil artículo 14, ese que dice, casi como una broma, que todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, OPINION, o cualquier otra condición o circunstancia social. Hoy un militar no puede, ni en privado, opinar sobre su propia Historia o sobre su propio patrimonio. Sometido a la estúpida y bellaca ley de Memoria Histórica, ha de ver como el sistema, ante el silencio cómplice y cobarde de la llamada cúpula militar, vigila de forma feroz sobre la opinión personal, al legislar de forma asombrosa sobre la Historia pasada. Un jefe en una unidad en misión de esa “paz guerrera” que utiliza al ejército para sus fines de secta política, puso en las efemérides del día el hecho de que el 20 de noviembre de 1975 murió Francisco Franco “que fue Jefe del Estado a lo largo de cerca de 40 años de nuestra Historia”. Los mandos asustados, obligaron a que, al día siguiente, se modificara esa Efemérides que, con un día de retraso, salió cambiada.
Ni en privado, es decir, fuera del ámbito oficial puede un militar en activo opinar sobre nuestra Historia, ni siquiera sobre la militar. Y a esto le llaman, nos imaginamos que los humoristas, democracia y estado de derecho.
Ahí tenemos a los museos militares, algunos dispersados como el de Madrid, obra destructora maestra del presidente Aznar a quien la opinión o el sentimiento del militar le sobran; otros museos fueron eliminados, como el de Barcelona. Otros museos, vigilados estrechamente para que no haya el menor resquicio ideológico “prohibido”. Y detrás de lo inicuo ha quedado
el vacío. En esos dos museos, el de Madrid y el de Barcelona nada ha sustituido a lo eliminado.
Se suprimieron los Tribunales de Honor que tradicionalmente mantuvieron, sólo por razones de honor, no de partido o de pensamiento político, la limpieza en la institución. De ahí el envilecimiento por la invasión de los llamados “gays”, cuya traducción en román paladino es el de maricas, en las instituciones armadas,. En las Residencias Militares sólo se inscribe un individuo o individua de la pareja que pide habitación. No importa si son dos hombres, dos mujeres o un hombre y una mujer. Y nadie pide documentación sobre si la mujer es esposa, amiga o coima circunstancial. Van a convertir las residencias militares en las casas de citas más baratas del alojamiento erótico… Ya se cambió el reglamento de las residencias de la Guardia Civil, ante un recurso que presentó una pareja de guardias maricas. Y el que ordenó cambiar el reglamente fue Rajoy, hoy aspirante a la presidencia del Gobierno por el PP, entonces ministro de Interior con Aznar. Y que conste, que llamamos maricas al homosexual que ejerce y presume de tal, no al que lo es, se sabe que lo es y no hace ostentación alguna, como no lo hace tampoco un heterosexual..
Y las normas de residencias de la Guardia Civil ya se han extendido a todas la residencias militares. Por cierto, que en la de Madrid, que todavía se llama “Alcázar”, comió no hace mucho el genocida Santiago Carrillo. Ignoramos que bellaco fue el que lo invitó, pero indudablemente era militar.
Hay un articulo constitucional que dice que “los españoles tienen el deber y el derecho de defender a España”. Este deber y obligación es cuestionado sin problemas legales por muchos partidos políticos, y nos consta que, en caso de conflicto exterior, apoyados por estos partidos y por unos medios de comunicación vendidos a los Cerdos de la Granja orweliana, una gran masa de jóvenes se negarán a cualquier llamamiento sin que les pase nada. Y para que esto sea más fácil, el servicio militar obligatorio desapareció casi de golpe gracias a Aznar. Todos sabemos que los ejércitos han cambiado, que ahora lo técnico y lo profesional manda, pero se podía haber organizado de forma menos precipitada (lo fue por razones políticas), lo que dio paso a un maremagnum de trampantojos, chapuzas, raras reclutas, bajo nivel de aspirantes…. Que poco a poco se va solucionando, pero sin que se vea el final de este grave problema.
Las leyes húngaras que hablan de la obligación de sus ciudadanos de cooperar a la defensa de la Patria en las fuerzas armadas, nos producen insana envidia. Algo parecido pasa en Polonia y, no digamos, en Israel donde todos son soldados cuando hace falta.
Pero es el Artículo 46, ese en el que se habla de que los poderes públicos garantizarán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural artístico etc, etc, (incluso dice que “la ley penal sancionará los atentadoscontra este patrimonio”), uno de los que más afecta al Ejército pues su propio Patrimonio, su propia Historia y su propia cultura es arrasada por leyes inicuas, con la anuencia sumisa y tristona de los “mandos” responsables. Y dudamos mucho que en un futuro, próximo o lejano, este Patrimonio se recupere. Por de pronto, la derecha, o centro, o lo que sea esa parte de la sociedad que no se considera socialista ni comunista, actúa en este campo de la “Memoria Histórica” con pies de plomo, que también está depositado en sus alas. Y, sobre todo, con una cobardía que esperemos que algún día pague con lágrimas.
Esta defensa de nuestra Historia y del recuerdo y ejemplo de nuestros héroes, es citada también en las RROO, incluso, la última salida de la fábrica socialista que dirige Carmen Chacón, la catalanista nombrada ministra para meter en cintura lo poco que quedaba por meter del Ejército.
Pasados más de 36 años de la muerte de Francisco Franco, las generaciones que han ido entrando en el mundo del trabajo, de la profesión, del funcionariado…, del Ejército, no hay duda de que el bombardeo continuo y cada vez más brutal y cainita ha conseguido en parte sus frutos. Y ya se nota en el Ejército, donde compañeros nuestros en activo no ven tan dramática la situación creada por la vil “memoria Histórica”. Para algunos, los pocos años pasados en el Ejército bajo en régimen de Franco (por ejemplo los cuatro JEMES), apenas cuentan, y aquellos que no los vivieron, con mayor razón se encogen de hombros en un gesto suicida. Porque la Tradición es algo que ha de escapar a la indiferencia o al sectarismo, y sin respeto a la Tradición el Ejército es sólo una oferta de trabajo, un empleo, una forma más de vida.
No vemos luz en el túnel y tememos que esta parálisis cerebral en el Ejército produzca un daño irreparable. Alguien dirá que exageramos, que ponemos el horizonte muy negro, pero recientemente se ha lanzado al aire triunfal el hecho de haberse eliminado más de 400 símbolos, que ellos denominan astutamente como “franquistas”, para situarlos en un plano limitado a un solo personaje al que odian por haberles derrotado en toda la línea, símbolos que estaban, muchos de ellos, en terreno militar. Y como guinda podrida del pastel podrido, han cambiado las denominaciones de 14 instituciones militares, residencias, hospitales, zonas deportivas…., como el Hospital Generalísimo Franco, al que hoy se le denomina “Vallehermoso”, La residencia para tercera edad “Carmen Polo”, hoy “Virgen del Carmen”; “Residencia Muñoz Grandes”, hoy con otro nombre que no hemos querido retener, etc., etc, etc. Y el Ejército, bajo esa triste “cúpula” militar, ha callado, tragado, aceptado y humillado sin que nadie haya hecho el menor gesto de disgusto, nada…
Es decir, que son los propios mandos del Ejército, sometidos a una indigna ministra y a un personaje, segundón de ese ministerio, llamado Constantino Méndez, los que han tirado por la borda la propia historia del Ejército, que es parte importante de la Historia de España, “mandos” aparecen una y otra vez como escolta de la ministra, a la que llevaba el bolso y gabardina una capitán del Ejército del Aire…
Ya sólo les queda abrir una brecha dentro del Ejército entre los que rechazamos esas indignidades y los que, ya sea por afinidad o por cobardía, aceptan y callan.
Gracias a la increíblemente desastrosa política del partido socialista, que tras de sí, por no dejar nada no va dejar ni el diluvio, se ha creado en España una situación esperpéntica que, nos imaginamos, será el asombro del mundo: hablamos del triunfo en las pasadas elecciones municipales de un partido vasco que representa a los terroristas, partido legalizado por la parte socialista del Tribunal Constitucional. En otra época, el Ejército, ante esta situación secesionista, habría dicho ¡basta! Hoy mira para otro lado, nada dice, silencio, se rueda… Se rueda la película del fin de una de las naciones más antiguas de Europa, comentario que parece muy fuerte, pero es la deducción lógica del resultado de una política antinacional llevada a sus límites más impensables.
Si el artículo 155 1º de la Constitución, aquel que dice: “Si una comunidad autónoma no cumpliera las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan o actuara gravemente al interés general de España, el Gobierno (después de una serie de trámites) podrá adoptar las medidas necesarias para obligar, etc, etc…), no se ha puesto en marcha en las diversas ocasiones en que esas comunidades, especialmente la catalana, vasca y gallega, se han saltado la ley, hoy, con los capos del terror instalados en el poder autonómico vasco, la cobardía y falta de sentimiento nacional se plegará al terrorismo legalizado. Todo, antes de que se rompa la paz de los cobardes.
No hay duda, el pelotón spengleriano que debería salvar la civilización no tiene acento español.
Por Jesús Flores Thies
Coronel de Artillería-retirado