EL ALMA HERIDA

Acepto que el titulo de este comentario pueda parecer estrambótico e irreal dado que el alma no es materia, pero cuando la sensibilidad se ve negativamente afectada, duele sin duda, y sobre ello va el tema.

 

Es cierto que las sensibilidades sociales con el tiempo cambian. Factores como la educación, la mejora en la calidad de vida y en definitiva el simple progreso social, influyen de manera determinante en la sensibilidad y hacen que, legislaciones que en un momento pudieron ser adecuadas y deseables, queden obsoletas y puedan llegar a percibirse como indeseables.

 

Por poner un ejemplo burdo, hubo un tiempo en que los soldados de leva percibían su recompensa económica por el derecho al saqueo… hoy seria impensable.

 

Es cierto también que la disciplina es el pilar más importante en el que se sustenta un ejército, sin ella, quebrarían sin duda todas las condiciones que garantizan su eficacia y fiabilidad. En aras a la disciplina se orienta todo, o casi todo: la formación, la jerarquización, la justicia, los premios, las medidas coercitivas, etc. pero sobre todas ellas sobrevuela la moral, de tal manera que si esta quiebra, la disciplina autentica es impensable, y sin disciplina, no estaríamos hablando de un ejercito, seria otra cosa.

 

Tanto la disciplina como la moral, se cuidan en todos los ámbitos de la milicia, desde el más alto hasta el de la Unidad pasando por el Arma o Servicio.

 

Si nos preguntamos como cuidan y alimentan la moral, de manera general, los ejércitos en nuestro entorno occidental, podemos asegurar que sin grandes diferencias somos coincidentes en los procedimientos: se busca el afecto de la sociedad a la que se sirve; se cuidan las tradiciones; se establecen códigos de conducta; se inculca el patriotismo; se recuerda y se honra a los muertos en combate; se ensalza a los héroes y hechos épicos, de ellos, se establecen referentes y se sublima su ejemplo; se cuidan los patrimonios históricos; se guardan y respetan los símbolos pasados en galerías y museos nobles; se custodian y subliman los actuales y se inculca el orgullo de la propia historia nacional y militar.

 

Hoy en España hemos vivido y vivimos momentos que observamos con preocupación y solo nos cabe la esperanza de que los españoles las resuelvan con sensatez. De ellos, algunos se perciben como dardos que hieren en lo más profundo porque afectan de manera muy directa.

 

El repudio social claro a las Fuerzas Armadas que se recibe desde ciertas instituciones regionales; el menosprecio a los símbolos nacionales de ayer e incluso de hoy; la agresión directa al patrimonio que es de todos; la revisión falsa, sectaria e incluso caricaturesca de la realidad histórica anterior y en general el ambiente que se ha conformado en una especie de repudio a la idea de Patria, tildándola con frases como la de Sánchez Ferlosio “premio nacional de las letras”: “ La patria es un concepto venenoso ” son razones mas que suficientes para que la sensibilidad militar se sienta negativamente afectada.

 

El militar voluntariamente acepta y es consciente, que ciertos derechos civiles no son exigibles y deben estar excluidos para ellos. La razón es simple y clara, el hacer uso de ellos podría afectar a la disciplina y este valor es de vital importancia en los ejércitos, pero esta circunstancia exige a su vez que las Instituciones a las que esta sometida la Militar , velen y garanticen los derechos de sus miembros en todos los aspectos tanto físicos como morales. El militar puede estar mudo porque otros hablaran por él cuando sea necesario, pero nadie puede evitar que el militar vea, sienta y oiga, ni tampoco nadie puede hacerlo por el.

 

Si ante los casos mencionados anteriormente, nadie sale al paso, ni desde las Instituciones a las que esta subordinado, ni desde las propias asociaciones sociales, al militar no le cabe otra cosa que sufrirlo en silencio, porque así es la ley y la ley no es violable. Hacerlo, iría contra los propios principios.

 

Pero la disciplina obliga a todos y por definición, en las Reales Ordenanzas, su sentencia es: Mandar Bien y Obedecer.

 

No es exigible la disciplina ciega ante la dejación de responsabilidad, órdenes injustas o fuera de la ley. Si así se demostrara, en los códigos se establecen atenuantes a la infracción e incluso eximentes y esta circunstancia es la que me arrogo para caminar aparentemente contra principio.

 

Tras la aprobación y puesta en marcha de la llamada “Ley de memoria histórica” se ha oficializado el desprecio a los símbolos que fueron de la Patria , hasta el extremo de lesionar el propio patrimonio que es de todos. Siento, como que se villaniza a todos los que les toco vivir ese momento y se levantaron contra lo que percibían como la mayor persecución religiosa de la historia de España y la colonización bolchevique de los españoles, muchos de ellos héroes, que se recuerdan en las galerías históricas que hoy esperan su clausura, si no lo han sido ya y desde luego, fueron y son referentes en la propia formación de muchos de los militares aun en situación de actividad y de todos los que hoy nos encontramos fuera de ella y que seguiremos sintiendo como militares hasta el fin de nuestros días.

 

Somos muchos aun los que tenemos vivo el recuerdo de compañeros que cumplieron su juramento ante el enemigo de España y amortajamos con esos símbolos que hoy se desprecian.

 

Es una ley y por tanto, de obligado cumplimiento, los ejércitos son una herramienta que la sociedad se da para su defensa y como tal, han de estar sometidos a la ley, no tienen otro camino que aceptarla, pero en el aire quedan preguntas de difícil respuesta o al menos yo no encuentro la adecuada ¿Qué bien superior pretende defenderse desmontando símbolos que son historia? ¿Qué bien superior pretende defenderse cerrando y ocultando los museos y recuerdos de hechos épicos de la historia Militar reconocidos en el mundo entero? ¿Qué cambio de sensibilidad puede llevar a hijos y nietos, que les deben lo que son y tienen, a volverse contra sus padres y abuelos hasta el punto de negarlos?

 

Por Enrique Alonso Marcili

 

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