VIDA DE PERROS

Autor: “Rijovito”

Salsa olfatea minuciosamente alrededor del banco de piedra que ninguno de sus vecinos se atreve a marcar. Ha detectado un rastro extraño, un olor exótico: por aquí ha pasado recientemente, hará unas dos horas, un perro que no conozco...espera...huelo algo familiar en el rastro...no sé, no estoy seguro . Tras un alegre guau y comprobar que Ernesto le observa por encima de la montura de las gafas mientras prende su pipa, seguro ya de que la distancia a la que se encuentra le es permitida, se afana en seguir la pista que ha dejado el forastero... ¿Será un nuevo vecino o tal vez un vagabundo...? Maldito bozal, mira que es incómodo.

 

Salsa

A sus siete años, este airedale terrier nacido y criado en la casa de Ernesto, es el macho dominante del barrio. Sucedió en el cargo a Teco, su difunto padre, muerto tres años atrás atropellado por un autobús. Su madre, Linda, con doce años a cuestas y padeciendo displasia de cadera, ya casi no sale a pasear por la plaza y los alrededores .

 

Mamá se pasa el día tumbada en la azotea y de mis tres hermanos nada sé, aunque guardo de ellos gratos y lejanísimos recuerdos. Aquellos tres meses juntos fueron la mejor época de mi vida. No recuerdo sus nombres...tal vez nunca se los pusieron. A mí me llaman Salsa, un nombre extraño, pero es el mío. Casi todos los machos que conozco tienen nombres más "masculinos", como Orco, el joven rottweiler del doctor, o Danko, el estirado border collie de la señora Pepa, tan amable siempre. Invariablemente y cada vez que me ve me ofrece una de esas suculentas galletitas que devoro con fruición...¡anda¡, hoy han sacado a pasear a Chispi, y por lo que huelo hasta dentro de seis meses no habrá nada que hacer...pero será igual que siempre...Ernesto no permitirá que la corteje...¡el muy racista!...¿qué más dará que yo sea el rey de los terrier y Chispi una beagle...?...es tan atractiva...y huele tan bien...

 

¿Por dónde iba?, sí, la señora Pepa y sus golosinas. Y Danko.

 

Ernesto siempre me ha permitido aceptar esas delicias. Su amistad con la señora Pepa data de muchos años atrás y ya no agudizo el oído ni miro su rostro por si lo reprueba o me lo ordena con el tajante "Salsa, no". Sé que aceptar alimentos de extraños no me es permitido. Y la señora Pepa no es ninguna extraña.

Orco Danko

Pero Danko es otra cosa. Parece mentira que una señora tan sencilla y cariñosa pasee con un perro tan engreído. Y no es porque sea un border collie, yo no soy racista, pero el muy puñetero se cree el más listo del lugar. Desde que se enteró que su raza figura en el primer lugar del top ten de los perros más inteligentes no hay quien le aguante. Antes era un perro normal...jugábamos a menudo a pesar de la diferencia de edad...pero ha cambiado. Lástima...¿dónde habrá marcado este forastero...?...supongo que cuando tenga mis años le desaparecerá la vanidad...los jóvenes de hoy no son como los de antes...menos mal que nunca ha puesto en duda mi posición. Soy más grande, ágil y fuerte que él y mis mandíbulas las temen hasta los mismísimos rottweiler. Orco siempre me llama molosito, y se lo permito porque pienso en él a menudo como camarada. Siempre que me ve se le cae la baba..., aunque en realidad siempre está babeando. Claro que Danko siempre está posando. Todo el día hablando de pedigrí, de no sé qué de la FCI, de concursos....buf, prefiero las babas de Orco.

 

Te echo de menos, papá, me enseñaste todo lo que sé...me hablabas del origen de nuestra familia...del tatatatarabuelo de tu tatatatarabuelo, el que cazaba nutrias, que se enamoró de una old english terrier...y cómo de su unión nacieron nuestros antepasados, los primeros airedale...¡aaah...!, ¡qué tiempos...!

 

El forastero come cualquier cosa...¡hay que ver cómo huelen sus cacotas...!, pero ese levísimo tufillo, no sé, me es extrañamente familiar...

 

¡¡¡SALSA !!!

Caramba, me he alejado mucho, Ernesto me llama...

 

Salsa se aproxima a Ernesto con una rapidísima carrera, se sienta y le ofrece su mano derecha. El hombre le afloja un poquito el bozal mientras palmea el robusto cuello. Salsa mantiene sus pequeños, oblicuos y oscuros ojos fijos en los del hombre.

 

¿Una galletita...?, porfaaaaaaaa...Parece que no. Se dirige a la cafetería...tras él...

Voy a tumbarme a su lado a ver si cae algo. Vaya, por allí aparece Troy...¡qué mayor está!...buen amigo de papá...recuerdo sus palabras poco antes del accidente : "...hay que darle cancha a la juventud...si te retiras, Teco, yo también lo haré...Salsa está hecho todo un perro y será nuestro más digno sucesor...yo no tengo hijos, ya sabes...".

Troy

El imponente pastor alemán, Troy, se aproxima mansamente unido por una gruesa correa de cuero a la mano de Juan. No lleva bozal. Nunca lo lleva. Mientras Juan se acomoda en la mesa de la terraza junto a Ernesto, Troy hace lo propio tumbándose junto a Salsa.

 

Salsa, chico, varios días sin verte...¿cómo está tu madre...?

 

Hola, señor Troy, pues como siempre, con sus dolores, tumbada en la azotea...

 

Me parece estar viendo a tu padre...¡aaah, el bueno de Teco!, ¡qué ratos pasamos juntos!...¿Te he contado la vez que expulsamos de la plaza a aquel doberman agresivo que intentó morderos a tí y a tus hermanos cuando correteábais por aquí...? Bueno, seguro que te acuerdas a pesar de que tan solo tenías dos meses...pues bien...después de que tú le plantaras cara, algo que sorprendió sobremanera a aquel pobre desquiciado, tu padre y yo le perseguimos cuatro calles...tres buenos mordiscos se llevó, dos de tu viejo y uno mío...estaba enfermo...¡mira que atacar a cachorros de dos meses!...

 

Sí que me acuerdo, pero yo lo único que hice fue intentar proteger a mis hermanitos...vosotros acudísteis muy rápido y lo pusísteis en fuga enseguida...

 

Ya, ya...te lo cuento de nuevo porque hace un rato he visto de lejos a un doberman sin correa ni bozal merodeando tu territorio...seguro que ya habrás detectado su rastro. Yo tenía el viento en contra y mi vista no es la de antes. Sé prudente. Si ese doberman ha sido maltratado puede resultar un oponente muy peligroso...o si es el producto de la avaricia humana y de criadores sin escrúpulos, aunque su raza ya no está tan de moda como cuando tu padre y yo éramos jóvenes. Ahora no abundan los degenerados por endogamia.

 

En eso estaba cuando Ernesto me ha llamado...así que un doberman...¿por qué no serán todos los doberman como Conan? Daba gusto patrullar a su lado. Un año compartí el liderazgo con él, como usted hizo con papá tanto tiempo, y siempre se portó como un verdadero caballero...pero su familia emigró a otro territorio y nos despedimos...fue un buen amigo mas ahora estoy solo y la plaza es muy grande...por su bien espero que no me ponga a prueba, de momento no ha marcado en ninguna parte, aunque me queda la mitad de la plaza por inspeccionar...ya veremos. ¿Y usted, señor Troy, qué tal se encuentra hoy?

 

Renqueando, hijo, renqueando...la artritis, los años....

 

Luce usted de maravilla. Se nota que Juan lo cuida muy bien. Por lo que veo sigue sin ponerle bozal...

 

Sí, Juan no me considera peligroso, y nadie me conoce como él. Se arriesga a que lo multen, pero ya sabes, genio y figura....eso sí, ya hace mucho tiempo que no me suelta, siempre sujeto con la correa, supongo que será para protegerme a mí, ja,ja,ja...

 

Ja, ja...a mí también me sujeta Ernesto, pero no aquí. Fuera de la plaza voy siempre sujeto...caray con el bozal, ni reírse a gusto puede uno.

 

Juan y Ernesto se despiden.

 

Bueno, Salsa, hasta más ver...recuerda lo que te he dicho...y saluda a tu madre de mi parte, dile que sigue siendo la perra más atractiva del mundo.

 

Adiós, señor Troy, cuídese...estaré alerta por lo del doberman, bueno, más alerta si cabe, ya sabe, mi naturaleza y todo eso...¡soy un Terrier!

 

Vamos a pasear, Salsa, que aún no has acabado tu ronda, le dice Ernesto. De un brinco se pone en pie y corretea como un cachorro a derecha e izquierda del hombre.

 

Me ha dejado intrigado lo del doberman. Ese perro ha pasado junto al banco y no ha orinado. Parece que no quiere pelea, parece...aquí está el rastro, a ver, Ernesto me sigue, tranquilo, conoce mis itinerarios...snif, snif, snif...¡vaya!, Currito ya está bueno del riñón. Orco me dijo que estaban poniéndole antibióticos y dando agua mineral para beber. Su pis ya no huele tan raro, aunque todavía no se encuentra en plena forma...a ver a ver...¡CURRITO!

Currito

Salsa emprende una veloz carrera hacia un pequinés que pasea de la mano de una quinceañera . Guau, guau, ladran al unísono Salsa y Currito, sus colas abanicando vigorosamente.

 

Currito, chico, ¡qué alegría!, tres semanas sin verte...se te ve fenomenal.

 

Gracias, señor Salsa, ya me encuentro mejor, pero es que he estado muy malito...se han gastado mucho dinero en el veterinario conmigo y al fin me han curado. Por cierto, señor Salsa, he pasado mucho miedo...no sé, ¿puedo hacerle una pregunta?

 

Claro que sí muchacho, dispara...

 

Usted es todo un señor perro y seguro que conoce lo que significa la palabra que más he oído estas últimas semanas. Cada vez que me llevaban al veterinario oía que hablaban de eutanasia...¿qué significa eutanasia, señor Salsa?...siempre que la pronunciaba el médico Merceditas lloraba, me abrazaba, me acariciaba y me apretaba contra su pecho. No me gusta que Merceditas llore. Me siento culpable por haber estado malito. Si yo pudiera llorar como ella o decirle cuánto la quiero...

 

Para, Currito, para...que no es para tanto. Tú ya le dices a Merceditas que la quieres, y de muchas maneras, y ella te quiere muchísimo. La diferencia es que tú expresas tu amor al estilo perro, y ella al estilo persona. No somos personas, somos perros...somos los mejores amigos de las personas y en ocasiones, no muchas, las personas son nuestros mejores amigos también. Y ese es tu caso. Merceditas es tan buena amiga tuya que no ha querido que el veterinario te durmiera artificialmente mientras te curabas. Sabía que su cariño podía hacerte mucho bien. Y así ha sido. Te has curado sin dejar de gozar de su compañía ni un solo día. Si te hubieran aplicado la eutanasia, que no es sino dejarte dormido para que no te duela nada mientras las medicinas actúan, te habrían privado del cariño de Merceditas, y a ella del tuyo. No te preocupes ni te sientas culpable. Lo importante es que te has curado. En cuanto llegue a casa se lo digo a mi madre, voy a darle un alegrón.

 

Gracias, señor Salsa, dele recuerdos a doña Linda de mi parte. Me ha quitado un peso de encima...

 

Merceditas, la adolescente, palmotea cariñosamente el cráneo del airedale y tensa ligeramente la correa que la une al pequinés. Vamos, Currito, que aún convaleces y está haciéndose de noche. Salsa observa de reojo a Ernesto que hace lo propio con su reloj de pulsera.

 

¿Ya nos vamos...?, no aún me quedan unos minutos...a ver, a ver...por aquí huele fresco, hummmm, alrededor de siete años, como yo, vigoroso, lombrices, pulgas...caramba...debe estar muy cerca...en guardia.

 

A cincuenta metros del borde externo de la plaza y amparado por la creciente oscuridad un doberman macho, sentado marcialmente sobre el pavimento, mira fijamente a Salsa.

 

Ahí está. Es grande. Muy grande. No se mueve. Me mira.

 

Salsa, nos vamos.

 

Está fuera de mi territorio, pero esa mirada insolente no me gusta...sus ojos brillan como el fuego... ¡Salsa...!... nunca me han mirado así... ¡SALSA!

 

¿Qué pasa...?,¿la correa?, pero, pero...

 

Salsa, ¿es que no me oyes?, le susurra Ernesto mientras ancla el mosquetón de la correa en la anilla del collar y tira de él hacia el portal. El hombre casi arrastra al corpulento airedale hacia la casa mientras éste continúa cabeza vuelta con la mirada clavada en el doberman.

 

Esos ojos, ese porte, ese tamaño, a este doberman lo conozco...pero no, no puede ser, es imposible...vive a más de cien kilómetros de aquí...¿Conan...?, ¿Conannnnn...?, ¡¡¡ CONANNNNNNNNNNN ... !!!

 

Guau, guau, guau....Calla, Salsa, no ladres, ¿qué te pasa?. Ernesto no se ha percatado de la presencia del otro perro y no se explica la agitación de Salsa.

 

Venga, amigo, tranquilízate...¿has olfateado a Chispi?, ya debería habérsele pasado el celo. No sé cuántas veces voy a tener que decírtelo. No debes cortejar a perritas de otra raza. No te das por vencido, ¿eh, Salsa?. Estás enamorado, ja, ja ,ja...si Teco levantara la cabeza y te viera así de excitado te recordaría que no debes ensombrecerme por una perrita. Tu padre nunca lo hizo. Espera hasta las vacaciones, que ya te llevaré adonde tú sabes, pillín.

 

Chispi Conan

 

CONTINUARÁ

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