SOY NACIONALISTA ESPAÑOLA Y A MUCHA HONRA

El último libro de Pío Moa, “Contra la balcanización de España”, es un ensayo en el que actualiza todo lo que está ocurriendo desde el 11-M del 2004 de aquél otro libro titulado “Una historia chocante. Los nacionalismos vasco y catalán en la España contemporánea”. Todos conocen al polémico historiador gallego que de militar en su juventud en la izquierda antifranquista revolucionaria ha pasado a tirar por los suelos toda la propaganda que la izquierda viene haciendo desde los años 60 sobre la II República y el Frente Popular, con el que la identifican y a reivindicar a la derecha de aquél período y el posterior gobierno del General Franco.

 

Resumiendo, Pío Moa es un franquista y el historiador de cabecera de la extrema derecha. Si hubiera seguido por la senda que se marcó durante la transición, hoy sería admirado por los Santos Juliá, Moradiellos o Preston de turno. Si el seguir esa senda le hubiera permitido apuntarse el mérito de unos cuantos muertos por acciones terroristas en su lucha por conducir a España a una dictadura de corte soviético enmascarada bajo el disfraz de lucha antifranquista y, por tanto, democrática, en lugar de ser repudiado seguro que alguno de los citados ya le hubiera dedicado alguna biografía. No sería la única ventaja. Esa senda le habría llevado a escribir libros que siguieran la doctrina dominante y le habrían otorgado un reconocimiento que hoy día, con sus elaboradas y bien documentadas obras, no consigue.

 

Vemos con satisfacción que ha cambiado la comodidad por el esfuerzo y la propaganda por la verdad, algo que, hoy en día, no está muy valorado en los ámbitos universitarios. Así que la única ventaja se la otorga a los que se tiran a su cuello cada vez que una obra suya sale a la luz.

 

El ser “franquista” y “facha” les concede la posibilidad de no entablar debate alguno con él –defender según qué cosas, por muy bien documentadas que estén, te estigmatiza de partida- y así se ahorran correr el riesgo de que sus posturas queden en entredicho y su prestigio por los suelos , mientras es Pío Moa quien llama a todas las puertas para poder responder a las todas las calumnias que vierten sobre él y clama por un debate serio y riguroso sobre nuestra historia reciente. Por supuesto, a un “fascista “no se le abre la puerta del templo intelectual de la “democracia” –inclinado a la izquierda como si de la Torre de Pisa se tratara- ya que hay que conservar su pureza.

 

Tampoco estaría bien pretender enderezar la misma; aunque recuperara su posición correcta perdería parte de su encanto. En el caso que nos ocupa, también supondría un auténtico apuro para los defensores de la doctrina histórica que se ven bastante incómodos a la hora de explicar el por qué de lo que sucedió de una forma, digamos, científica. Me refiero a “científica” a secas, porque en “marxismo científico” son muy doctos.

 

Pero hay que reconocer que Pío Moa aporta mucho por el simple medio de discutir la “versión oficial de los hechos”. Al menos yo me he sorprendido al descubrir la facilidad con la que refuta una acusación típica de los nacionalismos contra aquellos que se posicionan en contra de su visión totalitaria de la sociedad y distorsionada de la realidad. En el capítulo VI de “Contra la balcanización de España”, Pío Moa habla sobre el “nacionalismo español”.

 

Hoy en día definirse como “nacionalista español” está mal visto debido a la labor de las izquierdas y de los nacionalismos periféricos que pretenden destruir España. En principio, que la izquierda esté en contra del nacionalismo debería ser lo natural. Marx fue el primero en afirmar que el proletariado no tiene nación y que éstas eran un invento de las burguesías para mantener su poder. Sin embargo, en la práctica y como en tantas otras ocasiones, la izquierda no ha dudado en traicionar sus principios para conseguir sus propósitos. Si, por ejemplo, se quiere una república federal no hay mejor medio que aliarse, legitimar y potenciar a los que pretenden destruir la unidad de España. Lo que resulta llamativo es que los nacionalistas vascos o catalanes tachen de nacionalistas españoles a quiénes les critican. Que quiénes se jactan de nacionalistas señalen con el dedo a otro por entender que también es nacionalista resulta no sólo incongruente, sino patético; sin embargo, pocas veces se ve a alguien poner en evidencia estos ataques tan ridículos.

 

Pero como desvela Pío Moa en este capítulo de su libro, cuando alguien del PNV, EE, CiU, PSC o ERC culpa de “nacionalista español” a quien ha dejado en evidencia su doctrina “en toda su miseria” no se está equiparando a él, “su” nacionalismo no es como el español, pues entiende que el nacionalismo español “ha resultado ser reaccionario y fascista” lo cual quedaría “históricamente demostrado” por la dictadura de Franco. Así, quiénes les critican son franquistas en el fondo y nadie debe tomarlas en consideración. En consecuencia, el nacionalismo catalán o vasco sería “democrático”, adjetivo que suele aplicarse a los partidos independentistas aunque cercenen las libertades, persigan a los que no comparten su ideología, excluyan de su proyecto a la mayoría de los ciudadanos y se basen en el pensamiento de intelectuales racistas y cercanos al nazismo como Sabino Arana.

 

El único mérito que tendrían para calificarse como tal es el de no usar la violencia al modo en que lo hace ETA, si bien es sabido de todos que no tienen escrúpulos a la hora de recoger las nueces que caen del árbol cuando los terroristas lo sacuden. Como bien señala Pío Moa, aunque la crítica fuera franquista, eso “no convertiría en democráticos a los separatismos, tal como la oposición a los nazis no hacía de los comunistas defensores de la libertad o viceversa”.

 

Disquisiciones aparte, la realidad es que España ya no vive bajo una dictadura franquista, sino en democracia. Por tanto, quien sea nacionalista español está defendiendo un nacionalismo democrático que ha sido “construido por españoles de todas las regiones” a pesar de la oposición de ideologías y violencias que, tiene narices la cosa, ha partido en gran parte de los movimientos separatistas. Así que cuando os llamen nacionalistas españoles, sentios orgullosos, porque lo que exaltáis es un sistema de libertades y valores como el de la unidad de la patria frente a otros nacionalistas que lo que defienden es la secesión y la creación de un estado de corte totalitario - en caso del vasco, de profundos tintes racistas - en el que las libertades básicas que sancionan todas las constituciones occidentales brillen por su ausencia. Si hoy vemos lo que sucede en las españolas provincias vascongadas y catalanas ante la debilidad del Estado español, ¿qué no harán allí los nacionalistas cuando desaparezca definitivamente éste, único garante de la democracia como atestigua su origen?

 

Por Zinedina05

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