EL ESTATUTO CATALÁN

Estamos en plenas jornadas de ceremonias de exaltación de la Constitución, especie de “Te Deum” laico que oficia, de gran pontifical, José Bono, el de las cabezadas, a mejor honra y gloria suya. Todos están encantados de haberse conocido, se abrazan, se besan, se juntan para relecturas y, por supuesto, para comer langostinos a cargo del erario público. Y encima, con la presencia de los mandamases vascongado y catalán, que han aceptado, condescendido generosamente, unirse al rebaño festivo.

 

Nosotros creemos que la Constitución, “Carta” que es necesaria para el buen funcionamiento de un país, se hizo mal y de forma apresurada, para salir del paso cuanto antes, que Franco estaba, al parecer, poco enterrado. Algunos de sus artículos son los responsables de haber alcanzado hoy, treinta y pico de años después, este momento verdaderamente histórico de la disolución de España, artículos que, al parecer, lo mismo sirven para un barrido que para un fregado. Así que, menos gozos, que hay bastantes sombras en el horizonte.

 

Nosotros somos de los pocos españoles que hemos leído, estudiado y criticado a fondo el texto de la torpe Carta Magna, no como la mayor parte que pasa de lecturas aburridas y a los que sólo les suena algún artículo, quizá de los más vulnerados, como ese tan gracioso que dice que “todos los españoles son iguales ante la ley”. Pero es que en esa enorme masa de “pasotas” lectores de la Constitución incluimos a los padres, madres, primos y sobrinos de la Patria que muestran unas carencias absolutamente conmovedoras. Lo que ha estado pasando en Vascongadas y Cataluña desde hace décadas, a las que ahora se une Galicia y asoman el rabito otros, hechos y actitudes en contra de la unidad de España y de esa cacareada igualdad de todos los españoles, se podía haber evitado aplicando de canto la Constitución, con todos sus fallos y errores.

 

Hay un artículo, el 155. 1º al que los padres, madres, etc… de la Patria miran de reojo acordándose del progenitor que hizo escribir ese artículo que hoy huele a podrido y molesta demasiado. Lo resumimos: “Si una comunidad autónoma no cumpliera las obligaciones que la Constitución y otras leyes impongan o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno (…) podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones (…)”.

 

Pero hay más, hagamos un breve resumen. Existe un descarado desprecio, por parte, no sólo de algunas comunidades, sino del gobierno mismo, al artículo 2º, que habla de la indisoluble unidad de la Nación española; al 3º.1º, sobre el uso del castellano; al 4º 2º, sobre la Bandera española; al 5º.8ª…que dice que las Fuerzas Armadas han de defender la integridad territorial; al 13.2º, sobre la reciprocidad en los derechos de los extranjeros en sufragios y elecciones; al 14, ese que dice que ¡ todos los españoles son iguales ante la ley !; al 15.3º, sobre la Iglesia Católica; al 19, que dice que los españoles pueden elegir libremente su residencia y circular…etc; al 20.1º.d, en el que se nos asegura que los españoles tienen derecho a… ¡¡una información veraz!!; al 28.2,, sobre el derecho a huelga que espera, desde entonces, la “ley que la regule”, total 31 años esperando;..”; al 30.1º que habla, inútilmente, del derecho y deber de los españoles de defender a España; al 32.1º en el que dice que el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio…; al 39. 4º en el que se miente sobre la protección a los niños… Y para no aburrir a las ovejas, incluidas a las votantes, mencionamos el 46. en el que dice que los poderes públicos garantizarán la conservación (…) del patrimonio histórico, cultural y artístico etc, artículo que la perversa y miserable Ley de “Memoria Histórica” ha arrojado a los cerdos. Este articulo termina así: “La ley penal sancionará los atentados contra el patrimonio” . Cómo disfrutaríamos viendo a Zapatero y su cuadrilla sentados ante un tribunal, aunque sólo fuera por transgredir esta ley.

 

Dejemos para el final de este repaso, lo que redactaron la Constitución modelo 1978, sobre el Poder Judicial. Dicen los padres, madres…., etc de la Patria: “ La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley ”.

 

Como partimos del hecho, fácilmente demostrable, de que esto no es un Estado de Derecho por no haber independencia de los tres poderes, lo que dice ese artículo es agua de borrajas y, cara al Estatuto catalán, agua de borrajas infecta. La demostración más palpable del sometimiento del Tribunal Constitucional a poderes e influencias ajenos a la ley, está en la propia formación de tal tribunal, que hay que pactar entre partidos, cuando lo lógico sería que, si la Justicia es independiente, fueran las propias entidades jurídicas las que nombrara a esos jueces. Jueces que se les presupone bien informados y formados jurídicamente, pero que divergen de forma espectacular y calculada de forma pétrea, en bloque, al igual que Sus Señorías cuando no duermen la siesta. No deciden por justicia sino por tendencia de secta.

 

La larguísima espera para “dictar sentencia” es una maniobra política del infumable Zapatero y los suyos, para esperar el momento que a él le parezca oportuno y, posiblemente, para agotar al respetable que al final, como siempre, se encogerá de hombros y dejará hacer. Ya ha actuado de forma descarada a favor de ese disolvente Estatuto al apoyar públicamente lo que “quieran los catalanes”, engañosa frase de un autonomía en la que 8 de cada 10 catalanes, en edad de votar, pasaron de largo del Estatuto. A su amo se ha unido la señora de la Vega, el tristísimo ministro de Interior o la gamina millonaria del puñito en alto, apellidada Patín.

 

Podemos tener la más completa seguridad de que, diga lo que diga ese Tribunal, el resultado será catastrófico. No olvidemos que este Estatuto, auténticamente demoledor para la unidad de España y la igualdad entre todos los españoles, ya funciona desde hace años, increíble circunstancia impensable en otro país de nuestro entorno. De ahí las multas por no poner en catalán letreros en las tiendas; el no aceptar ni tres horas a la semana de clases en castellano; en obligar a la administración catalana a hablar y escribir sólo en catalán; a obligar a los niños a hablar en catalán en el recreo, obligación que se extiende a las guarderías…; a organizar consultas públicas sobre el independentismo; en el despilfarro y abuso brutal de los fondos públicos para crear “embajadas” en el extranjero, etc…

 

Saldrá la sentencia del Estatuto catalán y no cambiará nada, todo seguirá igual, salvo el momento en que alguien ordene radicalizar aun más la postura separatista.

 

¿Y el Ejército? ¿Cumplirá el Ejército, no ya con lo que le manda la Constitución, sino lo que le dicta su propia dignidad? Pues no esperemos milagros. Los altos mandos están muy ocupados en sacar la estatua de Franco de Capitanía General de Valencia; politizando, siguiendo la orden superior, el Museo del Ejército de Toledo; derribando escudos de España; derribando Cruces de Caídos; enviando a soldados españoles a pacificas misiones de guerra; o barcos y marinos a proteger barcos sin bandera, y con órdenes de respetar las vidas de los piratas bajo severos castigos… Lo dicho, todo está ya escrito para la desaparición de España, ese país que se formó a lo largo de muchos siglos y que unos miserables van a deshacer en menos de un lustro.

 

Por “Blas de Lezo”

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