Que clase de ciudades queremos ?

 

Leo en una noticia periodística, que se ha producido un aparente malentendido en la Comisión de Equipamientos Comerciales de la Generalitat. El alcalde de Reus (miembro de la Comisión) se ha sorprendido por hallar en el orden del día un tema de Reus del que no estaba enterado y que resulto ser muy conflictivo.

Ocurre que la nueva zona de planeamiento llamada "Cami dels Morts" (buen nombre para una nueva urbanización ...) incluye la calificación de 9.000 metros cuadrados de superficie destinada a "uso comercial" y a la Comisión esto no le gustó en absoluto.

Como es posible ?

Resulta evidente que un buen urbanismo ha de prever la necesaria cantidad de espacio destinado a uso comercial y que este ha de estar correctamente situado en relación a las diferentes zonas residenciales de la ciudad.

Todo barrio residencial de nueva creación (Planes Parciales Residenciales, si lo decimos en el argot urbanístico) no puede ignorar la necesidad de dar el adecuado servicio comercial a las viviendas.

El equivoco ocasionado en el caso que comentamos, proviene (al parecer) del hecho que la Comisión de equipamientos había supuesto que la zona comercial era concentrada - por tanto de su competencia y precisaba su aprobación - mientras que los redactores del Plan pensaban en el destino habitual de las plantas bajas con usos comerciales complementarios a las viviendas.

Cual es la diferencia entre los dos supuestos ? Muy grande, porque al elegir uno u otro se configuran dos modelos muy distintos de ciudad.

En todo nuestro país se ha venido estableciendo un modelo en el que todas las plantas bajas adquieren un destino comercial y este modelo resulta contrapuesto al habitual de las ciudades europeas.

Aparte de algunas grandes arterias y de algunas zonas concretas del centro de las ciudades, no es habitual en Europa (no digamos ya en Norteamérica) hallar comercios: Las plantas bajas a nivel de calle son también viviendas.

De esta forma tenemos ciudades con barrios comerciales y barrios residenciales, sean estos últimos de viviendas aisladas o de bloques de pisos. Quienes estén acostumbrados a "patearse" ciudades situadas un poco mas al norte, pueden atestiguarlo. Esta solución obvia ha sido siempre la habitual en toda Europa. Ni siquiera en Italia, de costumbres tan parecidas, se ha llegado al extremo de poner una tienda, un banco, o un bar debajo de cada conjunto de viviendas.

La solución "española" parece atractiva en un primer análisis. Parece mas humana: sin grandes superficies comerciales, con muchas tiendecitas y con un bar para cada docena de habitantes.

O, por el contrario, debemos concentrar el comercio en unas zonas, dejando en los barrios residenciales solamente los indispensables pequeños núcleos de servicios ?

Cual es la ciudad que queremos ?

En pueblos y ciudades de un determinado tamaño, era posible mantener esta idea mediterráneo / romántica. Hoy no es posible y - además - resulta técnicamente inviable.

Las ciudades han crecido mucho al tiempo que las alturas permitidas de edificación han descendido (disminuyendo, en consecuencia la proporción de viviendas a locales por cada edificio construido). El resultado es que los promotores no pueden "colocar" en el mercado los bajos que les quedan en todos sus edificios. Por otro lado, la inevitable aparición de grandes y medianas superficies ha contribuido a agravar este hecho que -entiendo - se produciría de todos modos.

Resultado: Encarecimiento de las viviendas para compensar el bajo o nulo precio que se puede pedir por los locales y, lo que es quizás peor, existencia de plantas bajas mal cerradas, sin vender y en permanente situación de provisionalidad.

El viejo modelo, puede mantenerse, pero solamente en los centros de las ciudades y en las zonas que así sean diseñadas específicamente. No en todas partes.

Los planeamientos actuales deberían ser revisados para adaptarlos rápidamente a esta nueva realidad. Con ello dejarían de entorpecer la construcción de viviendas en las plantas bajas de los barrios residenciales de nueva construcción.

Solo así mantendremos la adecuada calidad de vida en nuestras ciudades.

 

Joan Batet i Pons

Arquitecto Urbanista

 

 

Publicat a La Vanguardia el dia 12 de agost de 1997