Territorio con futuro

 

Creo sin temor a equivocarme que todos los que vivimos en el Camp de Tarragona somos conscientes de la suerte que tenemos de encontrarnos en un territorio en pleno desarrollo.

 

A nadie le extraña que en los periódicos se hable todos los días de la instalación de un nuevo parque, de que alguna de las industrias petroquímicas anuncie una próxima gran ampliación o de que se discuta por donde va a pasar el nuevo trazado de alta velocidad. Lo encontramos natural porque sabemos que "quienes deciden" están apostando por una zona con futuro.

 

Y esto es verdad porque tenemos casi todo aquello que resulta necesario para el desarrollo: Autovías que unen y estructuran los diversos núcleos del Camp de Tarragona, autopistas que nos conectan con Europa y con el resto del Estado Español, un gran puerto comercial, aeropuerto, ferrocarriles, etc. y se hallan también en proyecto avanzado los complementos precisos para la mejora de la red de transporte: Desvíos de la CN-340, Tren de alta velocidad, Corredor Mediterráneo, etc.

 

La zona dispone de agua suficiente (consorcio), de la base energética necesaria (alta tensión con producción propia en Vandellós y Asco, Gas Natural, Etilenoducto) y de las fuentes de materias básicas (derivados del petróleo, etileno, gases del aire).

 

Como factor humano existe un gran potencial de técnicos y de cuadros altamente cualificados, reforzado los últimos años por la mejora cualitativa representada por el aporte de nuestra joven universidad URV.

 

Para poder considerarnos un territorio equilibrado, no hay que olvidar el complemento que representa el disponer, además, de un gran sector terciario formado por la potente industria turística de la costa, reforzada por una gastronomía autóctona envidiable y un pasado romano digno también de optar a convertirnos en patrimonio de la humanidad.

 

Pero todo lo expuesto no bastaría si no tuviéramos también una gran capacidad de espacio apto para permitir un crecimiento sostenido. (otras ciudades tienen muchas de nuestras mismas ventajas, pero están absolutamente saturadas)

 

Nosotros disponemos todavía del espacio suficiente para crecer sin problemas. Esta es nuestra ventaja. Debemos ser conscientes de que nos encontramos en uno de los pocos territorios bien situados en el sur de Europa, capaces de poder aceptar fácilmente un fuerte desarrollo en los próximos años.

 

 

Joan Batet i Pons

Arquitecto Urbanista

 

 

Publicat a La Vanguardia el dia 11 de novembre de 1997