"Le estoy poniendo lunaritos blancos a mi corazón"

• El flaco de Úbeda vuelve después de tres años de sequía con 'Alivio de luto', su disco más introspectivo

 

NÚRIA MARTORELL
BARCELONA


EDAD 56 AÑOS
PROFESIÓN CANTAUTOR
DISCOS MÁS DESTACADOS 'JUEZ Y PARTE', 'HOTEL, DULCE HOTEL', 'ESTA BOCA ES MÍA', 'FÍSICA Y QUÍMICA', '19 DÍAS Y 500 NOCHES', 'NOS SOBRAN LOS MOTIVOS'

Entre sorbo de whisky y calada de cigarro, el incorregible Sabina habla del disco que hoy saca al mercado y del quiebro de salud que lo mantuvo apartado de los escenarios. No es sólo su voz la que está desgarrada.

--¿Por qué Alivio de
luto, y no Números rojos o 12+1, tal como anunció?
--Pensé en Números rojos y me cansé, jugué con el número 13 y lo mismo, hasta que di con el inquietante Alivio de
luto. El luto es fúnebre pero con alivio suena bien fonéticamente. Aunque esté en desuso, era lo que se ponían las abuelas tras cuatro años de enviudar: unos lunaritos blancos, lo que le estoy poniendo yo a mi corazón después de esta travesía por el desierto.

--Su gira empezará en noviembre y actuará tres días en el Auditori: 29, 30 de noviembre y 1 de diciembre.
--Sabes más que yo. Estoy aterrorizado y no le dejo al mánager decirme fechas porque tengo pesadillas.

--Serrat, como usted, se llevó un buen susto de sa
lud. Ahora que él se ha metido a viticultor, ¿se ve destilando whisky?
--Me veo bebiéndome sus vinos. No me veo cultivando nada, ni siquiera el jardín de casa, que no tengo.

--¿Recuerda lo que le dijo en Madrid en el homenaje que le dieron?
--"Échale huevos y súbete al escenario". Pero ayer me llamó y me dijo: "¿Es verdad que vuelves?". Le dije que sí, y me contestó: "No lo hagas; no hay sitio para los dos". Le expliqué que me he comprado una casa en Rota y tengo que pagarla, y me soltó: "Ya te la pago yo". ¡Qué cabrón!

--Una vez dijo que la poesía es como la masturbación, para escribir y leer a solas. ¿Qué es la canción?
--Un hombro donde llorar. A mí me gustan las tristísimas canciones de José Alfredo Jiménez y Leonard Cohen, que te consuelan.

--Usted le canta a la paz en En pie de guerra. ¿Cree en utopías de este calibre?
--No, pero creo que hay que vivir como si uno creyera. Creo más en el optimismo del corazón que en el pesimismo de la cabeza. Me debato entre las dos cosas pero las canciones deben llamar a la esperanza aunque sean desesperanzadas.

--¿Qué hacen las Supremas de Móstoles haciéndole los coros?
--Las conozco desde 20 años antes de que fueran Supremas de Móstoles, cuando después de tocar nos íbamos a bailar y ellas cantaban en la orquesta Jerusalén. Las quiero. Y cantan como Dios, como las Supremas que no eran de Móstoles.

--¿Y esa cita a Lydia Lozano?
--Llevo año y medio escribiendo en la revista Interviu, pegado a la realidad, y me vienen nombres que nunca pensé que cupieran en una canción. En este caso viene de Albano-kosovar: cuando dije Albano me vino Lydia Lozano.

--En Master España habla del catalán, gallego, euskera...
--Estoy contra el tiro en la nuca y a favor del derecho de autodeterminación, pero no sólo de Cata
lunya, sino de L'Hospitalet. Me resbalan los nacionalismos. Creo en la gente y no en las ideas abstractas. Y no creo en las raíces sino en lo que uno hace con su vida. Los políticos discuten cosas que a la gente no le importan.

--Inc
luso manipulan los sentimientos para captar votos.
--Sí, creo que en el Parlamento hay un clima que no está en la calle. Noles pagamos para crear tensiones.

--¿Cómo evalúa la política cultural?
--El mundo que imagino no debería tener una política cultural sino que debería poner los medios para que la cultura floreciera en la escuela.

--La querencia por los escenarios parece que tira demasiado...
--A veces en la calle no me dicen "eres Sabina", sino "eres un famoso, ¿cómo te llamas?". Eso es el peor insulto. No quiero esa fama ni muerto. Ahora regreso y exijo un respeto...

--Antes decía que las niñas no quieren ser princesas, pero Letizia le llevó la contraria...
--No era tan niña...

--La pregunta sigue: le dedicó unos ripios republicanos para
luego invitarla a cenar a su casa con el Príncipe. Algo no cuadra...
--Yo no te pregunto a ti a quién invitas, y en mi casa todo el mundo se habla de tú; no hay aristocracia, coronas, repúblicas; sólo amigos.

--¿Por qué las putas están tan presentes en sus canciones?
--Todo lo que tengo que decir de las putas lo he dicho en varias canciones, sobre todo en Una canción para la Magdalena. La letra dice "y si la Magdalena pide un trago, tú le invitas a 100 que yo los pago". Al poco de salir el disco recibí una carta de un bufete de abogados de Bilbao que decía: "Señor Sabina, he oído su canción, anoche estuve en un puticlub (me daba todos los datos) con la Magdalena, tomamos tres benjamines y me costó tanto, cumpla su palabra", y me mandaba la factura, unas 15.000 pelas. Le envié un cheque y una nota: "La menor reincidencia rompería el encanto".

Publicado en el Periodico el 20 de Septiembre de 2005