JOAQUÍN SABINA CANTAUTOR / «Nunca aspiré a ser Bruce Springsteen, sino Jorge Luis Borges»

'Carretera y top manta', la recién estrenada gira nacional del cantante, le acercará a la campa de La Magdalena de Santander, el próximo 10 de agosto En su nuevo disco 'Alivio de luto' «hay más autobiografía de la que quisiera», reconoce

ALBERTO PIQUERO/

 

Después de tres años lejos de los escenarios, Joaquín Sabina (Úbeda, Jaén, 1948), inició el pasado mes de noviembre en Valladolid una 'gira ultramarina' para presentar en directo su último álbum, 'Alivio de luto', un periplo que englobó 18 conciertos y diez ciudades hasta diciembre.

Ese mes, Sabina sufrió su famoso gatillazo en Gijón, en el Teatro Jovellanos. La clientela más o menos entendió que el autor de '19 días y 500 noches' hubiera sido 'malo' la noche anterior.

El cantautor regresó a la localidad asturiana el sábado 6 de mayo, esta vez al Palacio de Deportes, como compensación. Allí comenzó su gira nacional, 'Carretera y Top Manta', que le traerá a la campa de La Magdalena de Santander el próximo 10 de agosto y que ayer le llevó a la plaza de toros de Palma de Mallorca

-La primera está cantada. Recuperando sus propios versos disculpatorios del 'gatillazo'. ¿Por qué en Gijón, madre mía, donde usted menos quería, pasó lo que le pasó?

-Por calle Melancolía... (bromea).

La verdad es que tres o cuatro de las mejores cosas que me han pasado en mi vida han sido en Gijón. Y también la peor. Nunca antes había suspendido un concierto a la quinta canción. Yo creo que debían haberme linchado. Fueron demasiado civilizados. Yo mismo hubiera liquidado a ese mariquita del bombín.

-Comienza una nueva gira...

-'Carretera y top manta', sí, que será la más rockera de todas las que he hecho y se inauguró en Gijón.

-¿Y cómo va la venta del último disco, 'Alivio de
luto'?

-Ya me olvidé después de los sesenta conciertos que le dedicamos. En Latinoamérica se me ha curado el
luto y hasta el alivio. Sé que las ventas van bien, por lo que me dicen, pero es que yo no soy de ciencias ni de números, sino de letras.

-¿Lo repasamos? Por ejemplo, ¿hay que escapar siempre de los que saben negociar tablas en el ajedrez? Lo dice en 'Me pido primer'...

-Siempre. O se gana o se pierde.

-¿Cada vez con más dudas, más viejos, más sabios y más primos? Es de 'Resumiendo'...

-Y más aterrorizados... Aunque tras los sesenta conciertos de la gira 'Ultramarina', sobre todo en Chile y Argentina, me he calmado un poco.

-¿'Mater España' está dedicada a la alianza de civilizaciones? Se lo pregunto por aquello de «judía, cristiana, pagana y moruna»...

-Es de amor y odio y será uno de los temas que canté en Gijón. Los músicos me preguntan si haré lo mismo en Bilbao o Cata
luña. En fin, ya veremos...

Autobiografía

-¿Cuánto hay de autobiografía en sus canciones y cuánto de literatura?

-Hay bastante más autobiografía de la que yo quisiera. Lo que me gustaría es un punto de vista neutro para contar lo que pasa por ahí. Y hay menos literatura de la que debiera. Bueno, es que yo nunca aspiré a ser Bruce Springsteen, sino Jorge Luis Borges. ¿No es mala aspiración, no? (le entra la risa).

-¿Amenaza algunas veces el personaje con comerse a la persona?

-Últimamente, menos. Hace más o menos diez años, sí, era una caricatura, la del tipo que va de putas con un cigarrillo en la comisura de la boca. La droga y todo eso. Y no es que no respondiera a una cierta verdad; pero en los últimos cuatro o cinco años soy igual que una monja cisterciense.

-Se cuenta que le regaló a Santiago Carrillo unos cartones de tabaco cuando estuvo ingresado en el hospital. ¿Usted sigue la misma terapia?

-Sí, le envié un par de cartones de 'Peter Stuyvesant'. Y me contestó diciendo que se los había fumado. Yo dejo de fumar todos los días. Lo hice ayer, lo intentaré de nuevo hoy, y también mañana.

'Marichalazo'

-Vamos, ¿que se está haciendo bueno?

-Cuando me dio el 'marichalazo', estuve ocho meses sin fumar. Volví cuando empecé a trabajar. Es muy jodido pasarse las madrugadas con el f
olio en blanco y sin fumar un cigarrillo. Pero la verdad es que pretendo dejarlo cuanto antes. A ver si puede ser y lo consigo.

-¿Le queda alguna nostalgia de La Mandrágora y los viejos tiempos?

-Yo soy bastante poco 'nostalgioso'. Por incapacidad. No soy de los que añoran la infancia como un paraíso perdido, no mantengo esa idea sobre la infancia que hay en algunos escritores a los que admiro. En mis canciones, la infancia nunca se nombra. Así que la nostalgia no está entre mis vicios. Si la Virgencita o Belcebú me pudieran conceder alguna milagrería, sólo aceptaría que me dejaran como estoy.

 

 

El Diario Montañés

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(14/05/2006)