MÚSICA | La gira `Carretera y top manta´ llega a la ciudad

Bombín, ironía y rock and roll en estado puro

 

Joaquín Sabina ofreció un irrepetible concierto en el Auditorio de Cortijo de Torres, pese a un pequeño problema eléctrico al principio.

N. CACHO. MÁLAGA.

Anoche, el legendario Joaquín Sabina irrumpió en el Auditorio de Cortijo de Torres con la ironía e imagen de canalla irreverente que le caracteriza, vestido con el eterno traje gris y su bombín a juego para un inolvidable concierto al que acudieron cientos de personas.
Todo un Gregory House en el escenario (portaba un bastón como el popular personaje de la serie televisiva y la perspicacia la llevaba, como siempre, puesta encima), ofreció un espectáculo como a él le gusta: sencillo y con contenido. Al fin y al cabo es eso lo que buscan los fieles seguidores de Joaquín Sabina, que no dudan en aguantar vientos y mareas para ver al cantautor.
"Ay, Ay, Ay, canta y no llores", tararearon los miles de seguidores que quisieron animar al músico de Úbeda, que tuvo que abandonar el escenario al principio por culpa de un problema eléctrico. Veinte minutos de impaciencia, pero al fin subió a las tablas del Auditorio este poeta urbano.
Rockero hasta la médula, Sabina cantó en la velada una de sus favoritas, `Aves de paso´. El músico entonó con su voz rota temas de su repertorio, como `Conductores suicidas´ (con la introducción de Antonio García de Diego con la guitarra eléctrica), `La del pirata cojo´ o `Pacto entre caballeros´, que hicieron que el público se entregara por completo.
Tras recitar un poema en honor a "Málaga, la bella", y a medida que avanzaron las canciones se le calentó la garganta y consiguió llegar donde no lo parecía. Fue irrepetible.
De su nuevo disco `Alivio de
luto´ cantó `Pájaros de Portugal´, `En pie de guerra´, `Con lo que eso duele´ y `Nube negra´. El resto del repertorio fue una selección de las canciones más populares como `Y nos dieron las diez´, `¿Quién me ha robado el mes de Abril?´, `Princesa´ o `19 días y 500 noches´.
Es prácticamente imposible elegir la canción más cantada, coreada o aplaudida en un concierto de Sabina, pero quizás el momento estrella fue ver el Auditorio entero con los brazos en alto y numerosos mecheros encendidos en el estribillo de `Calle Melancolía´.
El concierto no defraudó, a pesar de que esta gira veraniega ha sido considerada por muchos analistas como la auténtica prueba de fuego de Sabina, tras el mencionado `gatillazo´ de Gijón.

La Opinión DE MÁLAGA

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(10/07/2006)