Los espacios secretos de Joaquín Sabina

Coleccionista por vocación, lector impenitente y apasionado de los toros. Así es el cantante Joaquín Sabina y así lo demuestra su piso en el Madrid más castizo: un espacio lleno de personalidad donde expone sus tesoros.

Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal... como dice una de sus más conocidas canciones. Éste es el micromundo donde Joaquín Sabina ha vivido durante los últimos veinte años, "siempre en casas separadas por menos de doscientos metros de distancia la una de la otra".

Llegamos a las dos de la tarde sabiendo que el cantante no se va a despertar antes de las cuatro. Comenzamos con Jimena, su novia, a conocer la vivienda y a fotografias rincones. De pronto, y antes de los previsto, una voz rota inunda el salón: "¿Os gusta mi piso?". Nos damos la vuelta y nos sorprende un Sabina recién levantado y con muy buen humor. A partir de entonces todo son risas y facilidades para cualquier cosa que le pedimos. No le importa disfrazarse, tumbarse, meterse en la ducha... El día es radiante y él se queja todo el tiempo que hay demasiada luz natural y de que su casa es bastante más bonita a partir de las siete de la tarde: "Soy mejor iluminador y experto en luces indirectas que cantante". Todo eso tiene mucho que ver con el horario tan especial que tiene nuestro personaje, que duerme de día y vive de noche.


Un caballo de tiovivo llama la atención en el salón, si es que es posible centrar la mirada en sólo uno de los muchos objetos que llenan las paredes.


Sobre un capote de Manolete, su mayor tesoro: los versos que le corrigió José Hierro poco antes de morir.


Su colección de tablas de sarhua, que ha ido aumentando poco a poco con regalos y adquisiciones propias. Muestra del arte popular peruano, narran escenas de la vida cotidiana y era tradición regalarlas a los recién casados.

MUY PERSONAL
¿DÓNDE LE GUSTARÍA VIVIR?
En una ciudad inventada, mezcla de Madrid, Buenos Aires y La Habana, con vistas al mar.

¿CUÁL ES SU IDEA DE LA FELICIDAD?
¿Qué es eso? Un caballero no puede caer tan bajo.

CUALIDAD QUE MÁS ADMIRA EN UN HOMBRE
El humor inteligente.

¿Y EN UNA MUJER?
La capacidad de reírse del humor inteligente.

SU GRAN VIRTUD
Pasemos a la siguiente pregunta.

SU PEOR DEFECTO
Hacerme el listillo contestando entrevistas.

UNA FOBIA
La estupidez, la muerte, la enfermedad...

¿QUÉ MÚSICA LE GUSTA?
Toda la buena.

ELIJA UN GRUPO, UN COMPOSITOR Y UNA CANCIÓN
Por ese orden, The Velvet Underground, Leonard Cohen y Knocking at heaven's door, de Dylan.

Y AHORA UN ARTISTA
Woody Allen.

EN SU MESILLA HAY...
Un cenicero, el paquete de Ducados, Johnnie Walker etiqueta negra, libros de Quevedo, Joyce y Jaime Gil de Biedma, el mando a distancia...

¿Y EN SUS PAREDES?
Libros y cuadros.

UNA PELÍCULA
Cualquiera de Billy Wilder.

PERSONAJE REAL O DE FICCIÓN
Sancho Panza.

PIENSE EN UNA HABITACIÓN
Anónima de hotel, con servicio de habitaciones 24 horas.

¿PARA QUÉ AHORRARÍA?
Para comprar tiempo.

UN OLOR
A tierra mojada después de la lluvia de otoño.

LE OBSESIONA...
Escribir la canción más hermosa del mundo.

LE DIVIERTE...
La sobremesa con amigos hasta la madrugrada.

UN LUGAR EN EL MUNDO
Los míticos y literarios mares del Sur.

¿CÓMO IMAGINA EL FUTURO?
Negro.

TIENE DIEZ MINUTOS LIBRES
Un cigarrito, un libro...

UN VIAJE
En el Orient Express.

UNA PERSONA
Mi novia.

¿QUÉ NO PUEDE FALTAR EN SU CASA?
El buen humor.

SU COMIDA FAVORITA
Huevos revueltos caseros marca Lucio y un buen Rioja acompañando.

SU BEBIDA
Juanito El Caminante etiqueta negra con mucho hielo, en vaso ancho y a escondidas para que mi novia no le añada agua.

UN RECUERDO DE LA INFANCIA
La primera comunión por lo civil.

PIDA UN DESEO
Que me deje la virgencita como estoy.

QUE NO LE HABLEN DE...
Gimnasia.

ADORA...
La palabra escrita, la buena conversación, las mujeres, los gatos...

UN MOMENTO DEL DÍA
El crepúsculo.

¿A QUIÉN INVITARÍA A SU CASA?
A Jack Nicholson.

¿QUÉ NO HARÍA JAMÁS?
Volver a contestar esta entrevista.

Su casa es como él, un exceso ordenado. Si algo pudiera definirla, sería la palabra coleccionismo. Sabina atesora de todo: relojes, muñecas y frascos de farmacia antiguos, juguetes de hojalata, vírgenes, instrumentos de música, alamares, capotes de torero...: "Tengo espíritu de chamarilero, me gusta coleccionar objetos que a menudo no tienen ningún valor, pero sí alma". Sin embargo, lo que más le enorgullece son sus libros. Una cuidada biblioteca catalogada de cabo a rabo reviste todas las paredes de la vivienda: "A estas alturas de mi vida, soy también mejor lector que compositor. Ayer llegué a las cuatro de la mañana, y me puse a leer a Quevedo y luego a componer". Cuenta muy emocionado que el poeta José Hierro, íntimo amigo suyo, estuvo corrigiendo, durante su última semana de vida, un soneto escrito por Joaquín que, después de carios cambios, fue incapaz de superar. También nos confiesa que un original de Víctor Hugo es uno de los regalos que más ilusión le han hecho nunca.

Su pasión por los toros se refleja claramente en su piso: la mesa de centro donde suele trabajar es un capote de Manolete con un cristal por encima para protegerlo. Tiene otro capote, éste de José Tomás, en la mesa de comedor. Sobre los libros que visten las paredes hay decenas de fotos íntimas con sus mejores amigos en momentos especiales de su vida. El pasillo está repleto de caricaturas suyas, entre las que destaca especialmente la que le hicieron Gallego y Rey. Todo forma parte de él mismo: surrealismo, humor e inteligencia.


Un gran espejo antiguo y, sobre él, varias máscaras venecianas presiden el dormitorio de Sabina.


Un dibujo dedicado de su amigo Rafael Alberti y varios juguetes antiguos de hojalata. La imaginería religiosa está muy presente en toda la casa.

Realización y texto: Blanca Badías y Carmen Sánchez. Fotos: P.Zuloaga / I.Sentmenat
Información aparecida en la revista "Nuevo Estilo" (Agosto-2004)