Mariano del Mazo. mdelmazo@clarin.com
La voz carrasposa en el teléfono desde la calle Relatores, Tirso de M

¿Por qué "Alivio de
Es
que allí no usáis la frase. Cuando a nuestras madres o abuelas, en pleno
franquismo, se les moría el marido o un hermano, se ponían cuatro años de negro
riguroso. Recién cuando pasaban esos cuatro años se ponían otra prenda, quizás
negra, pero ya con unos
Por ahí va, entonces, el disco. Se trata del primer color que aparece
en la vida de Sabina en cuatro años de noche. Pero no la noche de juergas,
bares y chicas a la que le cantó con insistencia y exalta ción; es la noche de
estar acostado en la cama mirando el techo pensando en la muerte o, mucho peor,
pensando en nada.
La cronología es la siguiente y la cuenta él mismo: "En el 2001
tuve el famoso patatús,
un infarto cerebral leve del que salí bastante bien dentro de todo, al punto de
que no me dejó ninguna secuela física. Después entré en una euforia extraña,
estuve tocando e inc
Abandonado.
Es que es un abandono. Me quedaba en blanco. Yo era como los niños, que
creen que la muerte es algo que le pasa a otros. Y yo
creía que las depresiones les ocurrían a señoras aburridas y viudas.
¿Cómo saliste?
La depresión vino cuando menos esperaba y se fue cuando menos esperaba.
Yo me insultaba a mí mismo, me avergonzaba de mí mismo. Me preguntaba: cómo era
posible que cinco minutos antes sólo pensaba que me harían falta más vidas para
hacer todas las cosas que tenía ganas de hacer. Y una de las cosas que quería
hacer y que postergaba por falta de tiempo era dedicarme a la literatura. Me
puse a escribir sonetos y a tener nuevos amigos, más relacionados con los
libros. Eso me salvó.
¿Por qué?
Descubrí que los escritores son menos drogadictos que los músicos,
¡pero mucho más borrachos!
La carcajada de Sabina se escucha fresca. Son las seis de la tarde en
España y recién comienza su rutina. "He dejado de tomar cocaína, pero
mantengo las rutinas nocturnas. Me acuesto a las cinco, seis de la mañana. La
diferencia es que antes, con la coca, me tomaba dos botellas de whisky sin
enterarme. Ahora con tres vasos ya tengo la lengua estropajosa."
¿Te costó dejar de consumir cocaína?
¿La verdad? No me ha costado nada. Tú sabes que cuando tomaba coca lo
decía... Ahora que no me ha costado nada dejar, también lo digo. Quizás le
sirve a alguien. Me cuesta horrores el cigarrillo. He estado ocho meses sin
fumar... ¡y fueron los ocho meses más largos de mi vida! Ahora estoy fumando
unos diez por día. Y también me tomo mi par de whisquicitos.
Existe una relación fuerte entre tu obra y, digamos, tus viejas rutinas
nocturnas. Ese personaje de tus canciones, noctámbulo, borrachín, mujeriego, se
te parece demasiado. ¿Se te complicó al escribir este disco?
Yo he contribuido a la creación de ese personaje, es cierto. A veces ni
siquiera es un personaje, es una caricatura. Pero bueno, no me oculto. Yo no tengo
carro, vivo en el centro de Madrid, ando por la calle. Lo que no hago ahora es
andar rodando por los bares perdiendo gloriosamente las noches con estupendos
borrachos, a los que tienes que invitarles las copas y todo. Me quedo en mi
casa. Y sí, el disco me salió introspectivo. No es el disco más alegre del
mundo: es la crónica de una depresión.
Alivio de
¿Te solés aburrir de vos mismo, de lo que escribís?
Sí, claro. He estado tres años corriendo para ningún lado. Me temo que
ahora estoy exactamente igual, corriendo para ningún lado. Sé que me gustaría
cambiar más de lo cambian mis discos. Pero a veces uno no hace lo que quiere,
sino lo que sabe o lo que puede.
¿Cómo componés?
A pesar de que corrijo mucho, la idea inicial de una canción es un
proceso más automático que otra cosa. Yo no tengo un pensamiento lógico o matemático.
A lo mejor lo tengo a la hora de discutir con mis amigos de política, pero no
para escribir canciones. Intento que el río f
Sabina dice que seguramente actuará en la Argentina antes de fin de
año. Cuenta que este momento de su vida lo acercó mucho a Serrat (Ver recuadro)
y sobrevuela alguna de sus otras pasiones: el tango ("me tira esa cosa
desenfrenadamente melancólica, pesimista y atroz") y el fútbol. "Ahí
está Bianchi en el Atletic,
lo recibimos con los brazos abiertos. Ha hecho un buen equipo, tiene la
confianza de la afición. Me acuerdo cuando llegó Basile... Me llamó Valdano y
me dijo: Che, este es un
porteño que le gusta el café de la esquina, los amigos, la tertulia, el tango.
Por favor, vete a comer con él. Así fue: comimos
y anduvimos por Madrid. Pero no se aclimató el Coco. Echaba de menos el barrio,
el far
Otro tema que siempre convoca a Sabina es la política. Va de Aznar a
Bush y de Atocha a Nueva Orleans con una pasión envidiable. Esa pasión que
cedió terreno al cinismo, pasión de cafetín. "Yo, y muchos como yo,
creíamos que España con esa cosa de nuevos ricos que ha traído el despegue
económico, la entrada a Europa y todo eso había anestesiado a la gente. Nadie
esperaba jamás ver un millón y medio de personas manifestándose contra la
guerra sin ser llamadas por ningún partido. Aquello fue una de las cosas más
maravillosas que yo he visto en mi vida. Una bisagra. Vino
¿No ves s
No. Yo estoy aterrorizado. Bush... ¿te acuerdas eso del emperador
desnudo? Pues resulta que Nueva Orleans era el Tercer Mundo, que había pobres.
Ahora Cuba y España están mandando ayuda humanitaria. Resulta que la gente que
se estaba quedando sin casa no tenía un seguro, no tenía sanidad, no tenían
nada. Eso es lo que está pasando. Luego son tipos que hacen guerras mintiendo
abso
Enseguida cambia de registro y se ríe de la cantidad de grupos que lo
imitan hoy aquí y allá. "Como decía Borges, generalmente te copian los
defectos y no las virtudes. Además, hice las canciones para triunfar yo... ¡no
para que triunfen ellos!"
Pregunta por Argentina, habla de las virtudes del bife de chorizo y del
último disco de Paul McCartney. "En mi disco hay un tema, Números rojos
que le dediqué a George Harrison y ya tengo listo otro titulado Hey Mr.
Lennon please para el próximo CD. Ya ves, yo siempre fui más de los Stones
que de los Beatles, pero a la vejez me he vuelto beatle.... Te digo más: mi
próxima gira la voy a encarar para aplastar definitivamente a los Rolling
Stones, a Paul McCartney y a Joan Manuel Serrat, que son una moda de este
año".
La ironía sardónica, presente en la charla, se apacigua imprevistamente
cuando se refiere a sus hijas, Candela (15) y Rocío (14). "En todo Alivio
de
¿En qué tipo de trance?
Me salió de las tripas. A ella le molesta mucho que yo beba, que fume,
que trasnoche y tal. Acababa de mandarme un mail en el que me decía que estaba
harta de mí, que no fuera a verla más, que no la llamara.
Al final, sos un padre reblandecido como cualquiera.
Y... Yo nunca dije "quiero tener hijos". Yo hacía bromas.
Decía: "Moriré sin descendencia como murió mi padre". Llegaron las nenas . Y ahora me retan. Y está bien así. Yo hago lo que
puedo. Es decir, canciones
Publicado en Clarín el 23 de Septiembre de 2005
Gracias al amigo Aldo Gustavo por la información.