La "voluntad de Dios"
      y la dirección de grupos.
            La primera parte del viage que estos días me ha conducido al subsuelo ha sido muy parecido al de hace dos años: Gasteiz (Vitoria), Loyola, Bilbo (Bilbao)...  El viajar,  siempre puede ser motivo de reflexiones. Hace dos años, un grupo de monjas en Bilbo me dieron pie a hacer dos: la primera es la que ahora os presento y la segunda (Antes servir en riqueza que imitar en pobreza) ya saldrà otro día. La visita a la casa de Loyola será tema (Ignacio, ¿un cripto-templario?) para más adelante. Todas estas reflexiones están escritas en forma epistolar, en una de tantas cartas a amigos  y a compñeros... 

 
Mirar a un hombre que nunca he visto ni conoscido, y deseando yo toda su perfección, considerar lo que yo le diría que hiciese y eligiese para mayor gloria de Dios nuestro Señor y mayor perfección de su ánima, y haciendo yo asímismo, guardar la regla que para el otro pongo.
Ejercicios Espirituales [184]
            Sigo el lunes por la noche. Hoy he intentado hacer mi "renovación de votos", pero las máquinas no me han dejado. Estaba dispuesto a pagar 320.000 ptas a los jesuitas, pero el cajero automático no me lo ha permitido. La voluntad de Dios, ¿puede venir hoy día por aquí? 
             El tema de la voluntad de Dios es uno de los temas anunciados de mi viaje ap País Vasco con mi hermano. San Ignacio dice que para ver bien las cosas es necesario referirse siempre a una tercera persona, como si fuera alguien que no tuviera nada que ver con la cosa o con nosotros.
            Cuando entras en un grupo de más de 30.000 personas, es fácil que te hagan creer que para dirigir un tal grupo es necesaria la "voluntad de Dios". Y te lo acabas creyendo. 

            Pero cuando vas a un grupo que no son más que 26 personas en todo el mundo (repito: 26 personas), y una de ellas quiere tener la "voluntad de Dios" sobre las otras 25, empiezas a sospechar que hay "gato encerrado". 

            Y si te das cuenta de que eso de la "voluntad de Dios" es un "cuento chino" para los grupos minoritarios, empiezas a pensar si no será también un "chino" para los grandes grupos. 

            Si de "Dios" nihil scire possumusno podemos saber nada, ¿cómo ha podido llegar una persona a pensar que sabía cuál era su voluntad?

Todos se dispongan mucho a observar la santa obediencia y a señalarse en ella, no solamente en las cosas de obligación, pero aun en las otras, aunque no se viese sino la señal de la voluntad del Superior sin expreso mandamiento, teniendo entre los ojos a Dios nuestro Criador y Señor, por quien se hace la obediencia... En manera que en todas cosas a que puede con la caridad extenderse la obediencia, seamos prestos a la voz de ella como si de Cristo nuestro Señor saliese... Porque así el obediente para cualquier cosa en que le quiera el Superior emplear en ayuda de todo el cuerpo de la religión, debe alegremente emplearse, teniendo por cierto que se conforma en aquello con la divina Voluntad, más que en otra cosa de las que él podría hacer siguiendo su propia voluntad y juicio diferente.
De les Constitucions de la Companyia de JesúsParte VI, Cap I [547]
...olvidando que el religioso no ha de tener voluntad alguna propia, y, que para hacer la voluntad de Dios, debe hacer la de los superiores.
De una carta de St. IgnacioAl hermano Juan Bautista, del colegio de Padua (23 de mayo de 1556)

 
           A finales de octubre del 97 escribía...
Esta noche, al llegar a casa, después que esta mañana en Barcelona he participado en una reunión de mi sindicato, me he encontrado con un conjunto de documentos, que me ha hecho llegar Ramiro Pampols, sobre la reunión de superiores del mes de octubre. Me parece que el tema de ambas reuniones era el mismo: cómo una organización (ya sea la Compañía de Jesús o un sindicato) puede aprovechar al máximo, con finalidades de pretendidas eficacias, los valores innegables de sus individualidades o de sus secciones sindicales en un proyecto común. 

A ciertos sectores de mi sindicato también les gustaría poder hablar de "…un plan estratégico de gobierno…, para orientar las decisiones de cara a los próximos años, en especial las inversiones y destinos…" Y como es un sindicato que no quiere ser "centralista", también añadiría que "no es un programa rígido, sino abierto a las renovadas circunstancias que siempre se van presentando". 

Pero esta mañana nadie, para defender su línea, ha hablado de la "voluntad de Dios", ni ha intentado meter en un mismo saco la "voluntad de Dios" y el futuro de la organización. ¿Crees tú que el Dios de los hindúes -que algunos  ya empiezan a tener miedo de que sea el mismo Dios que el nuestro- tiene un querer concreto y definido de lo que los doscientos o trescientos jesuitas de las comarcas de Catalunya (o del Area Metropolitana de Barcelona y de sus arrabales) hemos de hacer? 

Hace unos cuantos años, unos cuantos jesuitas, siguiendo los "signos de los tiempos" (ya ves que por coherencia no quiero hablar ni de "voluntad de Dios", ni de "llamadas del Espíritu", ni de "mociones del Espíritu"), renunciamos a "las obras de la Compañía" e hicimos la opción de buscar nuevas maneras de presencia jesuítica (y de anuncio del Evangelio) en nuestra sociedad. Esta opción fue aceptada por los superiores de aquellos tiempos. 

Era una manera nueva y diferente de ser jesuita:  ahora los jesuitas, gracias quizás a uno de los anuncios breves de LA VANGUARDIA habíamos encontrado nuestra manera concreta de insertarnos en una de las "clases" de nuestra sociedad (¡la sociedad de clases todavía existe!), y en este lugar (verdadero "locus theologicus", mejor quizás incluso que el de Sant Cugat del Vallès) seguimos -acompañando los tiempos- viviendo con gozo según "nuestro modo de proceder". 

Como dice el gran san Agustín, "non vacant tempora nec otiose volvunturNo en balde corren los tiempos ni pasan inútilmente... (Confessiones, L. IV; cap VIII),  y así los años (los años de calendario y los años de cada jesuita) han ido abriendo agujeros cada vez más grandes en "las obras de la Compañía". 

            Nosotros no dijimos a los Superiores: "Miren, mientras el colegio de Sarriá no nos necesite, déjennos ir a trabajar de obreros". Yo creo que era muy claro lo que dijimos: "Cierren ahora el colegio de Sarriá. Y si no lo quieren cerrar, ya se lo encontrarán. Nosotros vamos a buscar caminos de futuro".
Nosotros (y no sé cuántos participamos de este plural) no estamos en crisis (al menos, no en esta crisis). Por favor, que nadie nos quiera culpabilizar ("…posiblemente contradecimos la voluntad de Dios", "…no sé si respondemos a la voluntad de Dios") de una crisis que no es la nuestra. Y no creo que haya sido ningún "pecado" el hecho de haberla previsto y de haber buscado en su tiempo caminos alternativos.

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Gracias por la visita
Miquel Sunyol
Febrero 1999