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¿SALVADOS / SALVADAS? SÍ
PERO ¿DE QUÉ MANERA?

La interpretación sacrificial de la muerte de Jesús


Sermo in Dominica XXIX (18 octubre 2015). Las lecturas señaladas eran del Tercer Isaías (Is 53, 10-11), de la Carta a los Hebreos (He 4. 14-16), y del evangelio de Marcos (10, 35-45)

Hoy podría repetir lo que os dije el mes de junio. Aquel domingo, si lo recordáis, hice el comentario sobre la lectura de Pablo (2Cor 15, 14-17), en donde afirmaba que "un hombre murió por todos". Hoy lo haré sobre el fragmento leído del evangelio de Marcos, y si queréis, más concretamente, sobre el tercer fragmento de este fragmento.

El trozo leído del eangelio de Marcos (10, 35-45) es un mosaico de trozos, un conjunto de fragmentos. Fácilmente podemos distinguir un prmer fragmento (35-41): la petición de los dos hermanos, la respuesta de Jesús y la indignación de los otros diez. Este fragmento, en sí mismo, constituye una unidad con un principio, un final y un contenido propio. Lo encontramos en los evangelios de Marcos y de Mateo, pero no en el de Lucas.

El segundo fragmento (42-44) es una proclama anarquista: "Los que figuran como jefes de los pueblos los tiranizn y los grandes los oprimen". Los tres evangelistas sinópticos mantienen esta proclama anarquista: "Pero no ha de ser así entre vosotros".

El tercer fragmento (45), el que Mateo copia de Marcos y que Lucas se niega a copiarlo, es la última sentencia: "El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por todos".

Podríamos pasar todo este rato discutiendo si la última palabra está bien traducida: ¿es "para todos"? ¿o es solamente "para muchos?"

El 17 de octubre de 2006 una carta de la Congregación para el Culto Divino y para la Disciplina de los Sacramentos, dirigida a los presidentos de las Conferencias episcopales, decía que había que cambiar en la fórmula de la consagración del vino el "por todos los hombres" de la expresión usual ("derramada por vosotros y por todos los hombres") y dejarla en un "por muchos".

Yo acababa mi comentario (en la web) diciendo que "Jesús no murió ni por muchos, ni por todos; pura y simplemente murió ajusticiado. Más tarde, algún grupo cristiano, no todos, quisieron dar a esta muerte una significación sacrificial".

Si lo quieres recordar...
Por muchos... Por todos...

La primera lectura (más corta ya no podía ser)...

Is 53, 10 El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento
y entregar su vida como expiació:
verá su descendencia, prolongará sus años,
el designio del Señor prosperará por su mano.
Is 53, 11 Por los trabajos de su alma verá la luz,
el justo se saciará de conocimiento.
Mi siervo justificará a muchos,
porque cargó con los crímenes de ellos.

...nos obliga a poner nuestra atención, no en la última palabra, pero sí en la última frase:

Mc 10, 45 y dar su vida en rescate por todos
kai. dou/nai th.n yuch.n auvtou/ lu,tron avnti. pollw/nÅ

Si quieres ver el texto griego, clicka aquí

El evangelio de Marcos ("dar la vida en rescate por todos"), siguiendo la teología de Pablo ("un hombre murió por todos"), nos está repitiendo esquemas (del siglo VI antes de Cristo) que dieron esperanzas a las clases ricas de Jerusalén deportadas a Babilonaia ("entregar su vida como expiación", "justificar a muchos", "cargar con las culpas de los otros").

Y así no es extraño que la Carta de Bernabé, que por poco no entra en el Nuevo Testamento, quiera explicar la muerte de Jesús, este "dar la vida por todos", este un "hombre murió por todos", este "cargar las culpas de los otros", leyendo, interpretando y meditando un texto del libro del Levítico, que habla de los dos machos cabríos destinados al sacrificio por el pecado que el pueblo entregará al sacerdote, uno para ser sacrificado en el altar, el otro para ser enviado, una vez cargado con los pecados de todo el pueblo, al desierto, según el ritual bien arcaico del Día de la Expiación (Lev 16, 5-10)

De esta Carta de Bernabé ya os hablé
Si lo queréis recordar...

A muchos, a muchas, esta interpretación sacrificial, que viene de tan lejos, de la muerte de Jesús, no les gusta, y algunos de estos muchos o algunas de estas muchas, caen en la tentación de decir que tal interpretación sacrificial está sobreañadida.

Por ejemplo, un amigo mío escribía:

Fue posteriormente, cuando se dejaron de lado las causas históricas de la muerte de Jesús, así como el interés por su vida, cuando el cristianismo volvió a la interpretación sacrificial veterotestamentaria…

En diálogo con él, le hacía ver que ya la encontrábamos en los escritos (no todos, ¡no todos!) del Nuevo Testamento. Y que su frase, un poco arreglada, podría tener toda la razon:

Fue posteriormente, unos veinte / treinta años después de la muerte de Jesús, cuando un judío de la dáspora, a quien poco importaban las causas de la muerte de Jesús y que no demostró ningún interés por su vida, introdujo una interpretación sacrificial veterotestamentaria.

Este "judío de la diáspora" es Pablo de Tarso, el autor de los escritos "cristianos" más antiguos conservados.

Rm 8,32 Aquel que no escatimó a su propio Hijo,
sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo es posible que con él no nos lo regale todo?
o[j ge tou/ ivdi,ou ui`ou/ ouvk evfei,sato
avlla. u`pe.r h`mw/n pa,ntwn pare,dwken auvto,n(
pw/j ouvci. kai. su.n auvtw/| ta. pa,nta h`mi/n cari,setaiÈ
  
Gal 1,4 ...del Señor, Jesús Mesías, que se entregó por nuestros pecados
para librarnos de este perverso mundo presente,
conforme al designio de Dios nuestro Padre
kai. kuri,ou VIhsou/ Cristou/
tou/ do,ntoj e`auto.n u`pe.r tw/n a`martiw/n h`mw/n(
o[pwj evxe,lhtai h`ma/j evk tou/ aivw/noj tou/ evnestw/toj ponhrou/
kata. to. qe,lhma tou/ qeou/ kai. patro.j h`mw/n(
  
Gal 2, 20 Y mi vivir humano de ahora
es un vivir de la fe en el Hijo de Dios,
que me amó y se entregó por mí..
o] de. nu/n zw/ evn sarki,(
evn pi,stei zw/ th/| tou/ ui`ou/ tou/ qeou/
tou/ avgaph,santo,j me kai. parado,ntoj e`auto.n u`pe.r evmou/Å
  
Rm 4, 24s ...nosotros que tenemos fe en el que resucitó de la muerte a Jesús Señor nuestro,
entregado por nuestros delitos
y resucitado para nuestra justificación
...toi/j pisteu,ousin evpi. to.n evgei,ranta VIhsou/n to.n ku,rion h`mw/n evk nekrw/n(
o]j paredo,qh dia. ta. paraptw,mata h`mw/n
kai. hvge,rqh dia. th.n dikai,wsin h`mw/nÅ
  
1Cor 11, 23 ...que el Señor Jesús,
la noche en que iban a entregarlo,
cogió un pan, dio gracias, lo partió y dijo:
Esto es mi cuerpo, [que se entrega] por vosotros; haced lo mismo en memoria mía
o[ti o` ku,rioj VIhsou/j
evn th/| nukti. h-| paredi,deto
e;laben a;rton kai. euvcaristh,saj e;klasen kai. ei=pen(
Tou/to, mou, evstin to. sw/ma to. u`pe.r u`mw/n\ tou/to poiei/te eivj th.n evmh.n avna,mnhsinÅ

Posterior a Pablo, pero de su círcule, la Carta a los Efesios dice:

Ef 5, 2 ...igual que el Mesías os amó
y se entregó por vosotros,
ofreciéndose a Dios como sacrificio fragante
kaqw.j kai. o` Cristo.j hvga,phsen h`ma/j
kai. pare,dwken e`auto.n u`pe.r h`mw/n
prosfora.n kai. qusi,an tw/| qew/| eivj ovsmh.n euvwdi,ajÅ

Pablo (y la Carta a los Efesios)siempre utiliza en griego el mismo verbo (paradi,dwmi) y, como veis, unas veces dirá "lo entregó" (Rm 8, 32; 4, 24) y otras "se entregó" (Gal 1, 4; 2, 20).

Nos quedaría una duda en la Carta a los corintios: "la noche en que iban a entregarlo". ¿Por quién?

Se lo podríamos preguntar al mismo Pablo aprovechando que está de paso por nuestra comunidad:

Escuche, maestro, cuando Ud., en la Primera Carta a los Corintios escribe "que lo iban a entregar", ¿por quién había de ser entregado? ¿Por Judas?

Pablo nos miraría con cierto aire de suficiencia y nos preguntaría:

Y este Judas, ¿quién es?

Aquí nos dedicamos a la teología y no a las historietas. ¿Quién entrega a Jesús? ¿Quién es el autor de nuestra redención? El Padre...

Pablo hace "teología", habla de una decisión divina. ¿Cómo esta decisión divina, tomada "en el cielo", llegará a realizarse en nuestra historia, "en la tierra"?

Elevangelio de la Pasión/Resurrección, un documento que será seguido por Marcos y Juan (y a partir de Marcos llegará a Mateo y Lucas), pone imágenes (podríamos decir, si me lo permitís, que empieza a escribir el guión de las "pasiones" que se escenifican en tantos pueblos) a la afirmación teológica de Pablo, difícil de representar en un teatro. Y crea la figura de Judas, el que las traducciones -malas traducciones en este punto- nos lo presentan como "el traidor".

El anuncio que Jesús hace a sus discípulos durante la "última cena":

Mc 14, 18 Estando a la mesa comiendo,
dijo Jesús:
Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar; uno que está comiendo conmigo
kai. avnakeime,nwn auvtw/n kai. evsqio,ntwn
o` VIhsou/j ei=pen(
VAmh.n le,gw u`mi/n o[ti ei-j evx u`mw/n paradw,sei me o` evsqi,wn metV evmou/Å
  
Mc 14, 21 El Hijo del hombre se va, como está escrito de él,
pero ¡ay de ese hombre por quien el Hijo del hombre es entregado.
¡Más le valdría a este hombre no haber nacido!
o[ti o` me.n ui`o.j tou/ avnqrw,pou u`pa,gei kaqw.j ge,graptai peri. auvtou/(
ouvai. de. tw/| avnqrw,pw| evkei,nw| diV ou- o` ui`o.j tou/ avnqrw,pou paradi,dotai\
kalo.n auvtw/| eiv ouvk evgennh,qh o` a;nqrwpoj evkei/nojÅ
  
Jn 13, 21 Dicho esto, Jesús,
estremeciéndose, dijo:
Sí, os lo aseguro: uno de vosotros me va entregar.
Tau/ta eivpw.n
Îo`Ð VIhsou/j evtara,cqh tw/| pneu,mati kai. evmartu,rhsen kai. ei=pen(
VAmh.n avmh.n le,gw u`mi/n o[ti ei-j evx u`mw/n paradw,sei meÅ

En la escena del huerto:

Mc 14, 44 El que lo entregaba había quedado en darles una señal, diciédoles:
El que yo bese, ése es; detenedlo y conducidlo con cautela
dedw,kei de. o` paradidou.j auvto.n su,sshmon auvtoi/j le,gwn(
}On a'n filh,sw auvto,j evstin( krath,sate auvto.n kai. avpa,gete avsfalw/jÅ
  
Jn 18, 2 Judas, el que lo entregaba, conocía también el sitio,
porque Jesús se reunía allí a menudo con sus discípulos
h;|dei de. kai. VIou,daj o` paradidou.j auvto.n to.n to,pon(
o[ti polla,kij sunh,cqh VIhsou/j evkei/ meta. tw/n maqhtw/n auvtou/Å
  
Jn 18, 5 También estaba con ellos Judas, el que lo entregaba.
ei`sth,kei de. kai. VIou,daj o` paradidou.j auvto.n metV auvtw/nÅ

Marcos, en los principios de su evangelio, cuando hace la lista de los Doce, nos lo presenta así:

Mc 3, 19 …y Judas Iscariote, el que lo entregó.
kai. VIou,dan VIskariw,q( pare,dwken auvto,nÅ

El evangelio de Juan, por su parte, la primera vez que habla de él, nos dice:

Jn 6, 71 Se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote,
pues éste, siendo uno de los Doce, lo iba a entregar.
e;legen de. to.n VIou,dan Si,mwnoj VIskariw,tou\
ou-toj ga.r e;mellen paradido,nai auvto,n( ei-j evk tw/n dw,dekaÅ

El evangelio de Juan le tiene manía a Judas. En la escena de la cena de Betania, el "algunos" del evangelio de Marcos (Mc 14, 4), que protestan por aquella malversación de bienes públicos realizada por aquella mujer sin nombre, pasan a ser en el evangelio de Juan uno de solo, Judas.

Jn 12, 4 Dijo Judas Iscariote, uno de sus discípulos,
el que lo iba a entregar
le,gei de. VIou,daj o` VIskariw,thj ei-j ÎevkÐ tw/n maqhtw/n auvtou/(
o` me,llwn auvto.n paradido,nai(

La figura de Judas en el NT
Una progresiva recreación

En todos estos versículos se utiliza siempre la misma palabra, el mismo verbo, que utilizó Pablo: "El Padre entrega el Hijo", "Judas entrega Jesús".

Pero esta decisión divina ("El Padre entrega el Hijo") no se realiza en la tierra en una sola fase ("Judas entrega Jesús"), sino por varias:

El pueblo judío ("los sumos sacerdotes, con los senadores, los letrados y el Consejo en pleno") también llevan a término la decisión divina:

Mc 15, 1 Apenas se hizo de día prepararon su plan
los sumos sacerdotes, con los senadores, los letrados y el Consejo en pleno,
y, atándolo,
lo condujeron a Pilato y se lo entregaron.
Kai. euvqu.j prwi> sumbou,lion poih,santej
oi` avrcierei/j meta. tw/n presbute,rwn kai. grammate,wn kai. o[lon to. sune,drion(
dh,santej to.n VIhsou/n
avph,negkan kai. pare,dwkan Pila,tw|Å
  
Jn 18, 30 Le contestaron:
Si éste no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos .
avpekri,qhsan kai. ei=pan auvtw/|(
Eiv mh. h=n ou-toj kako.n poiw/n( ouvk a;n soi paredw,kamen auvto,nÅ

Siempre la misma palabra, siempre el mismo verbo: entregar

A la decisión divina de "entregar el Hijo" (Rm 4, 25) le era necesaria para su plena realización una tercera "entrega": el Imperio, la bestia del Apocalipsis, llevará a término la decisión divina:

Mc 15, 15 Pilato, queriendo dar satisfacción a la gente, les soltó a Barrabás,
y a Jesús lo entregó
para que lo azotaran y lo crucificaran
o` de. Pila/toj boulo,menoj tw/| o;clw| to. i`kano.n poih/sai avpe,lusen auvtoi/j to.n Barabba/n(
kai. pare,dwken to.n VIhsou/n
fragellw,saj i[na staurwqh/|Å
  
Jn 19, 16 Entonces, al fin [Pilato] se lo entregó
para que lo crucificaran
to,te ou=n pare,dwken auvto.n auvtoi/j
i[na staurwqh/|Å

Siempre la misma palabra, siempre el mismo verbo: entregar.

"El Padre entregó a su propio Hijo" y así hemos estado salvados. Posiblemente esta manera de "ser salvadas" no os gusta demasiado. No os preocupéis, no padezcáis: hay otras maneras de "ser salvadas" en el mismo Nuevo Testamento. Pongo sólo un ejemplo:

Puede entenderse como un "ser salvados" la fidelidad, por la lealtad y por la fe en el sentido de compromiso, todo lo cual se halla contenido en el concepto de obediencia. Jesús hizo lo que Adán debería haber hecho pero no hizo, y él lo realizó en la nueva situación de pecado y muerte que rodea la época presente. Jesús vivió una vida entregada a un final. No es la muerte de Jesús en sí misma lo que plugo a Dios. No puede imaginarse a la divinidad como un ser al que agrada la muerte. Más bien la resurrección, la vida y la salvación son el correlato de la dedicación leal y positiva de la libertad de Jesús a la causa de Dios hasta el final.

Roger Haight
Jesús, símbolo de Dios
Pág. 176

¿Os gusta más esta manera de "ser salvadas"?

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
20 octubre 2015
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Los diversos "documentos" evangélicos

Dejadme precisar un poco más. Cuando digo "evangelios" no quiero decir "Mateo, Marcos, Lucas, Juan (y con eso no quiero negar que cada uno de estos textos tenga su individualidad, su singularidad, su teología). Cuando digo "evangelios" quiero referirme a los "documentos" que dieron origen a los evangelios actuales.

Uno de ellos, un relato o narración de la pasión (prescindo ahora si sería necesario precisar un poco más el título de esta narración), que fue seguido por Marcos y Juan. Este último evangelio (el que llamamos de Juan), que hasta ahora había corrido las etapas de la carrera "a su bola", ahora, en esta última etapa, se pone a correr con el grupo, demostrando siempre, que si quiere, puede ir a la suya. Esta primitiva narración de la pasión comenzaría, según el orden de Juan, con el relato de la unción en Betania.

No es ahora el momento de preguntarnos cómo los autores de los evangelios de Marcos y Juan lo encontraron ni de qué manera lo utilizaron.

También sabemos (mejor dicho, suponemos) que la versión de Marcos fue seguida por Mateo y Lucas (éste último tomándose unas cuantas libertades para borrar y añadir)

El relato de la Pasión
¿Historia recordada?
¿Profecía historizada?

Segundo documento: el relato, más bien narrativo, que encontramos en Marcos, desde el bautismo de Jesús a la última semana en Jerusalén, que fue "copiado", independientemente el uno del otro, por Mateo y Lucas, que ha dado lugar a la expresión de "evangelios sinópticos".

Tercer documento: el llamado Documento Q (que algunos llaman "Evangelio Q"): todo aquello que es común a Mateo y Lucas y que no se encuentra en Marcos.

Si quieres saber más...
El Documento Q

El documento joánico y aquellas partes que son propias de Mateo y Lucas. Y no olvidemos los evangelios de la infancia (en Lucas y Mateo) que, a pesar de hablarnos de ángeles y de vírgenes, de pastores y reyes, de magos de Oriente y estrellas, de matanzas de niños y de huidas, también nos quieren hablar de Jesús.

Seguir leyendo el texto

Un fragmento de Alfredo Fierro

A diferencia de Mahoma, autor de la mayor parte del Corán, Jesús no dejó nada escrito. El Nuevo Testamento no es obra suya, sino de otros acerca de él; y obra no de un solo autor, sino de varios. Si se cuentan los documentos previos a los sinópticos, en su confección han intervenido muchas manos, más de una decena de escritores o fuentes relevantes. El canon de las Escrituras cristianas se asemeja a la Biblia hebrea en la pluralidad de redactores últimos, aunque todos ellos escribientes en el intervalo de medio siglo. En consecuencia el Nuevo Testamento dista mucho de ser coherente: todo él testimonia a Cristo, mas no siempre al mismo Cristo.

El Nuevo Testamento, no digamos ya la Biblia entera, encierra variedad y heterogeneidad mucho mayores que el Corán. Esa variedad trabaja a favor suyo: de su flexibilidad, de la libertad en las interpretaciones, las lecturas.

Ambivalencias y ambigüedades en su núcleo constitutivo confieren a una religión una base más ancha para asentar y también legitimar muy variables tradiciones históricas y opciones actuales que a ella se remitan. La heterogeneidad de los libros del Nuevo Testamento ha dado mucho juego en la enseñanza y práctica cristianas; ha fomentado versiones varias de cristianismo, más que del islamismo el Corán.

Es una heterogeneidad, por otro lado, incómoda para los teólogos puristas, empeñados en la tarea de identificar un "canon dentro del canon", un epítome suyo esencial; o dicho en los términos teológicos al uso: hallar el evangelio en singular; localizar la perla única, meollo de evangelio, en el boscaje y dispersión de libros del Nuevo Testamento.

Después de Cristo
Pág. 83