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LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO

¿Era realmente un "hijo pródigo"?

La parábola del "hijo pródigo" es una verdadera perla, una auténtica joya. Hasta ahora no se me había ocurrido preguntar cómo esta parábola había salido de la boca de Jesús, qué parte de ella era "fabricación" del autor de la doble obra del evangelio de Lucas y del libro de los Hechos de los apóstoles.

Es un autor fascinante...

El modo de pensar de Lucas, dado a distinguir, es característico de un mundo con cierto grado de educación. En cualquier caso, está lejos de ser "un teólogo que apoya al estado". Transmite a su comunidad una interpretación "realista" de su entorno. Deja claro que existen oportunidades y también peligros.

Lucas representa un tipo de cristianismo que se extiende hasta las capas más altas de la sociedad y quiere penetrar en ellas, pero al mismo tiempo, contiene más tradiciones pauperistas (enseñanzas críticas sobre los bienes) que todos los demás libros del Nuevo Testamento, con excepción de la carta de Santiago. En ningún lugar son los ricos atacados tan mordazmente como en el evangelio de Lucas. Sólo Lucas desarrolla la visión de un "comunismo de amor en el cristianismo primitivo".

Lucas no es un teólogo que se adapta, sino un teólogo que distingue: no pinta en blanco y negro. No es un teólogo con capacidad de adaptación, a menos que la crítica basada en algo de realismo y sentido común se considere ya capacidad de adaptación.

Lucas es un teólogo crítico, y por eso me gusta.

Gerd Theissen
La redacción de los evangelios
y la política eclesial
Un enfoque socio-retórico

Quienes siguen esta web ya saben cómo este autor, a pesar de su propia afirmación de haberse "informado minuciosamente de todo desde los orígenes" (Lc 1,3), se desmarca con total libertad de la presentación programática que había encontrado en el evangelio de Marcos, negándose a presentar a Jesús como un "predicador de la proximidad del Reino".

Podéis releer:
Mantener las distancias entre Jesús y los evangelios.

En el capítulo dedicado -dentro de mi Catequesis eucarística- a "Almuerzos, comidas y cenas de Jesús", veíamos cómo el evangelio de este autor es el único que nos transmite la noticia de que Jesús compartía mesa con los fariseos. Ayudados por Gerd theissen, veíamos qué intereses podía tener Lucas (a partir de aquí ya utilizaré este nombre usual) para presentar a Jesús almorzando o comiendo con fariseos.

Podéis releer:
¿Comía Jesús con los fariseos?

El evangelio de Lucas puede ser considerado como el evangelio de la misericordia y del perdón de Dios. Pero la condición de posibilidad de que Dios pueda perdonar es, en primer lugar, que haya pecadores. Y Lucas es un maestro en el arte de "fabricar pecadores". Veamos ejemplos.

Los crucificados con Jesús.

Mc 15, 27 Kai. su.n auvtw/| staurou/sin du,o lh|sta,j(
e[na evk dexiw/n kai. e[na evx euvwnu,mwn auvtou/Å
Juntamente con él crucificaron dos bandoleros,
uno a la derecha y el otro a la izquierda.
Mt 27, 38 To,te staurou/ntai su.n auvtw/| du,o lh|stai,(
ei-j evk dexiw/n kai. ei-j evx euvwnu,mwnÅ
Entonces fueron crucificados con él dos bandoleros,
uno a la derecha y el otro a la izquierda.
La palabra griega (lh|sth,j( ou/) utilizada por Marcos y Mateo la encontramos muy a menudo en la obra del historiador judío pro-romano Flavio Josefo, con la cual se refiere a todos los miembros de la resistencia antirromana, originada por la llamada que había hecho Judas de Gamala con ocasión del censo de Quirino del año 6 d.C.

El territorio de Arquelao fue convertido en provincia y fue enviado como procurador Coponio, que pertenecía a la clase ecuestre de los romanos, y recibió de césar todos los poderes, hasta el de condenar a muerte. Durante su gobierno, un galileo llamado Judas, incitó a sublevarse a los habitantes del lugar, pues les reprochaba que soportasen el pagar tributos a los romanos y que, además de a Dios, se sometiesen a otros señores mortales. Este individuo era un doctor de una secta propia que no tenía nada que ver con las demás

Guerra de los judíos II, 117

En todas partes y siempre, todo miembro de la resistencia a las fuerzas de ocupación ha sido considerado por el ocupante como un bandolero, criminal, bandido... En los años de nuestra postguerra recibieron el nombre de "maquis", ahora el de "terroristas". Todos estos bandoleros, criminales, bandidos, maquis, terroristas pueden acabar, cuando las circunstancies políticas cambian, recibiendo homenajes.

Así pasó con los "maquis" de la postguerra española que recibieron el homenaje del Congreso de Diputados de España.

Así pasó con Fernando Hoyos, un jesuita español que se pasó a la guerrilla guatemalteca en los años 80, considerado por el gobierno de Guatemala como un "delincuente subversivo extranjero", el cual, estos últimos meses recordando el XXV aniversario de su muerte, ha recibido el homenaje de diversas instituciones gallegas, entre ellas el Concello de Allariz y la Fundación Galiza Sempre, acto celebrado en el Paraninfo del Rectorado de la Universidad de Vigo el 6 de noviembre de 2007.

Estos últimos días (mayo 2008) la fundación 10 de marzo ha publicado en su homenaje el libro Fernando Hoyos. Na memoria do pobo (En la memoria del pueblo), cuya presentación tuvo lugar el 23 de mayo en el Concello de Naron, cuyo gobierno municipal aportó 6.000 euros para el proyecto.

Podéis releer:
Fernando Hoyos: un jesuita en la guerrilla

Flavio Josefo, este judío prorromano que nunca renegó de su religión, no puede dejar de reconocer la profunda motivación religiosa de todos estos lhstai, (bandoleros): la única y plena soberanía de Dios sobre su tierra y su pueblo, en defensa de la cual estaban dispuestos a matar y a morir.
Lucas, por su parte, conociendo muy probablemente la obra de Flavio Josefo, no sigue a Marcos al designar a los dos crucificados con Jesús: para él son kakou/rgoi (malhechores).
Lc 23,32 :Hgonto de. kai. e[teroi kakou/rgoi du,o
su.n auvtw/| avnaireqh/naiÅ
kai. o[te h=lqon evpi. to.n to,pon to.n kalou,menon Krani,on(
evkei/ evstau,rwsan auvto.n kai. tou.j kakou,rgouj(
o]n me.n evk dexiw/n o]n de. evx avristerw/nÅ
Conducían también a otros dos malhechores
para ajusticiarlos con él.
Cuando llegaron al lugar llamado "La Calavera",
los crucificaron allí, a él y a los malhechores,
uno a su derecha y otro a su izquierda.

Desnudos en sus cruces, mueren -por obra de Lucas- despojados también de toda motivación religiosa: de "presos políticos" han pasado a ser "presos comunes", sobre los cuales puede recaer una condena moral.

El Dios de misericordia y de perdón de Lucas ya tiene su "pecador", pero todavía no puede ejercer sus funciones de perdonar: falta una condición de posibilidad: la auto-inculpación del pecador. Y Lucas también la "fabrica".

Lc 23,41 kai. h`mei/j me.n dikai,wj(
a;xia ga.r w-n evpra,xamen avpolamba,nomen\
Y la nuestra es justa,
recibimos lo merecido por nuestras obras.

La mujer de la unción

Los evangelios de Marcos (14, 3-11 = Mt 26, 6-13) y el de Juan (12, 1-7), siguiendo un posible evangelio primitivo de la Pasión/Resurrección, nos hablan de una cena en Betania, pocos días antes de su muerte. El evangelio de Marcos introduce este capítulo con la anotación cronológica de "cuando faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los Azimos"; el evangelio de Juan, que sigue una cronología teológica de la "nueva creación", nos hablará de "seis días antes de la Pascua".

Mc 14,3 +Hn de. to. pa,sca kai. ta. a;zuma meta. du,o h`me,rajÅ
Kai. o;ntoj auvtou/ evn Bhqani,a|
evn th/| oivki,a| Si,mwnoj tou/ leprou/(
Faltaban dos días para la Pascua y los Azimos...
Jesús se encontraba en Betania
en casa de Simón el Leproso.
Jn 12,1 ~O ou=n VIhsou/j pro. e]x h`merw/n tou/ pa,sca
h=lqen eivj Bhqani,an( o[pou h=n La,zaroj(
o]n h;geiren evk nekrw/n VIhsou/jÅ
evpoi,hsan ou=n auvtw/| dei/pnon evkei/
Seis días antes de la Pascua
fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro,
a quien Jesús había resucitado de entre los muertos.
Allí le ofrecieron una cena

Durante la cena entra en escena una mujer (Mc/Mt), que en el evangelio de Juan es María, la hija de la casa, la hermana de Lázaro y de Marta, llevando un valioso perfume

Mc 14,3 katakeime,nou auvtou/ h=lqen gunh.
e;cousa avla,bastron mu,rou na,rdou pistikh/j polutelou/j(
suntri,yasa th.n avla,bastron kate,ceen auvtou/ th/j kefalh/jÅ
Mientras estaba en la mesa llegó una mujer
llevando un frasco de perfume de nardo auténtico muy caro;
quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza.
Jn 12,3 h` ou=n Maria.m
labou/sa li,tran mu,rou na,rdou pistikh/j poluti,mou
h;leiyen tou.j po,daj tou/ VIhsou/
kai. evxe,maxen tai/j qrixi.n auvth/j tou.j po,daj auvtou/\
h` de. oivki,a evplhrw,qh evk th/j ovsmh/j tou/ mu,rouÅ
Entonces María
tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio,
le ungió los pies a Jesús y se los secó con el pelo.
La casa se llenó de la fragancia del perfume.

En el evangelio de Marcos, derramando el perfume sobre la cabeza de Jesús, se trata de una unción mesiánica, como la de Saúl (Entonces Samuel tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl, 1Sam 10, 1) o la de Jehú (Toma la aceitera y derrámasela sobre la cabeza, diciendo: Así dice el Señor: Te unjo rey de Israel, 2Re 9, 3). Esta mujer del evangelio de Marcos, ungiendo mesiánicamente la cabeza de Jesús, realiza una misión profética.

En el evangelio de Lucas no encontramos esta cena en Betania, pero sí que nos presenta una comida de Jesús en casa de un fariseo de nombre Simón.

Lc 7,36 VHrw,ta de, tij auvto.n tw/n Farisai,wn
i[na fa,gh| metV auvtou/(
kai. eivselqw.n eivj to.n oi=kon tou/ Farisai,ou katekli,qhÅ
Un fariseo le invitó
a comer con él.
Jesús entró en casa del fariseo y se recostó a la mesa.

Durante la comida entra en escena una mujer y Lucas, ya desde el primer momento, quiere dejar bien claro que es una pecadora. También Simón, el fariseo, la conoce como pecadora.

Lc 7,37 kai. ivdou. gunh. h[tij h=n evn th/| po,lei a`martwlo,j(
En esto una mujer, conocida como pecadora en la ciudad
Lc 7,39 ivdw.n de. o` Farisai/oj o` kale,saj auvto.n
ei=pen evn e`autw/| le,gwn(
Ou-toj eiv h=n profh,thj(
evgi,nwsken a'n ti,j kai. potaph. h` gunh. h[tij
a[ptetai auvtou/(
o[ti a`martwlo,j evstinÅ
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado
dijo para sus adentros:
Este, si fuera profeta,
sabría quién es y qué clase de mujer
la que lo está tocando:
una pecadora.

Lucas ha convertido la mujer-profeta de Marcos o la María del entorno familiar e íntimo de Jesús en una pecadora. Así el Dios de Lucas puede ejercer una vez más su oficio de perdonador.

Podéis releer:
Femenino y singulares

María Magdalena

Marcos ha encontrado, ya bien establecida en la tradición, una lista de "mujeres de Jesús" encabezada por María Magdalena (Maria h` Magdalhnh.).

Este grupo de mujeres aparece en el momento de la crucifixión-muerte (Mc 15, 40 = Mt 27, 56), de la sepultura (Mc 15, 47 = Mt 27, 61) y en la mañana de Pascua, camino de la tumba vacía (Mc 16, 1 = Mt 28, 1).

15,40 15,47 16,1
María Magdalena María Magdalena María Magdalena
y María, la madre de Santiago el menor y de José y María, madre de José María, madre de Santiago
y Salomé y Salomé
El evangelio de Lucas habla en los puntos paralelos de "las mujeres" (ai` gunai/kej) (Lc 23,49; 23,55), especificando que son las que habían seguido a Jesús desde la Galilea (ai` sunakolouqou/sai auvtw/| avpo. th/j Galilai,aj). Quizás para evitar la repetición del nombre de María Magdalena,

Sólo, al concluir la narración de la ida al sepulcro, especifica el nombre de estas mujeres, siguiendo su propia tradición, que mantiene también, como primera de grupo, a María Magdalena.

Lc 8, 2 Lc 24, 10
y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades:
María, llamada Magdalena, de la que había echado siete demonios Eran María Magdalena,
Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes Juana,
y María, la de Santiago
y Susana
Hemos de agradecer al evangelista Lucas el que "a desgana" nos haya conservado esta noticia sobre las mujeres que seguían a Jesús desde la Galilea. Y digo a desgana porque se siente obligado a relacionarlas con los "malos espíritus" (avpo. pneuma,twn ponhrw/n)

Y, en el caso concreto de María Magdalena, con "los siete demonios" (daimo,nia e`pta.).

En cierto que en el evangelio de Lucas quedan bien diferenciadas las tres mujeres: la pecadora de Lc 7, 37; María, la hermana de Marta, de Lc 10, 39; y María Magdalena de Lc 8,2 y 24,10. Pero, con "los siete demonios", abría unos caminos que conducirían a la basílica de San Clemente de Roma, donde el viernes posterior a la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre), muy posiblemente del año 591, el papa Gregorio Magno, en su homilía XXXIII sobre el evangelio de Lucas, identificaba, en una misma mujer, a la pecadora de Lucas, a la María de Betania de Jn 12,3 y a la María Magdalena de Lc 8,2. Y en su sermón del jueves de la semana de Pascua sobre Jn 20, 11-18 (aparición de Jesús a María Magdalena), pronunciado en la basílica de San Juan de Letrán, volvía a identificarla con la que "había sido una pecadora pública"

Estos ejemplos nos permiten podernos preguntar si Lucas no utilizó la misma técnica de "fabricar pecadores" en la parábola normalmente titulada del "hijo pródigo" y a sospechar que entre la descripción que Jesús hizo de este joven y la que nos ha llegado en el evangelio de Lucas puede haber una gran diferencia.

Todos estaremos de acuerdo si decimos que Jesús hablaba a la gente de sus verdaderos problemas (condición de posibilidad para ser seguido por las multitudes) y que a través de sus parábolas tenemos una visión sociológica de su país: concentración de la tierra en manos de unos pocos, las grandes propiedades agrícolas cuyos propietarios viven en el extranjero, tierras trabajadas bajo el régimen del arrendamiento, quizás por los mismos que habían sido sus propietarios (así se explica la rebelión de los viñadores de Mc 12, 1ss), los hombres -que quizás habían sido pequeños propietarios rurales- a la espera de ser contratados, familias agobiadas por las deudas que podían conducir a la esclavitud de toda la familia, los grandes ganaderos que ya tenían necesidad de los pastores asalariados.

No es este el país que Yahvé había dado a su pueblo, no es este el país de la alianza. Las parábolas de Jesús nos dejan ver un mundo totalmente contrario al programa de Yahvé. ¿Dónde permanecían las palabras de la alianza?

Ex 6, 7 Os adoptaré como pueblo mío y seré vuestro Dios;
para que sepáis que soy el Señor, vuestro Dios.
Lev 26, 12 Caminaré entre vosotros y seré vuestro Dios
y vosotros seréis mi pueblo.
Jer 7, 23 Obedecedme, y yo seré vuestro Dios
y vosotros seréis mi pueblo.
Ez 34, 30 Y sabrán que yo, el Señor, soy su Dios
y ellos son mi pueblo, la casa de Israel.
Ez 36, 28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres;
vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios
Jl 2, 27 Sabréis que yo estoy en medio de Israel
y mi pueblo no quedará defraudado.
Yo soy el Señor, vuestro Dios, y no hay otro,
y mi pueblo no quedará defraudado.

Podéis releer:
La historia de Moisés y del Faraón de Egipto: Una oposición radical

* * *

Aquí podría ir bien la lectura de algunos textos de autores modernos

La pax romana vista por un campesino de Palestina
Cómo el imperio de Roma incide en la vida de un campesino de Palestina: el reverso de la pax romana.
Imperio y empobrecimiento
Los sucesivos imperios que habían dominado la región habían producido un proceso de empobrecimiento con la consiguiente destrucción de las estructuras tradicionales del mundo campesino
Agobiados por los impuestos
La multitud de impuestos y tributos de las distintas administraciones significaban una verdadera sangría económica del pueblo y una destrucción de la alianza
Endeudados
Cómo muchas familias se habían ido endeudando progresivamente
Renovar la alianza socio-económica
Apoyándose en los principios de la alianza mosaica, Jesús intenta rehacer los vínculos tradicionales de las comunidades rurales.
Solidaridad rural
El Reino de Dios implica una mutua ayuda socio-económica en las comunidades rurales
La tierra acaparada
Herodes el Grande continuó acaparando la tierra para él y para su familia
Unos monarcas constructores
La ambivalencia de la activitat constructora de los reyes herodianos

Ahora es el momento de preguntarnos: ¿Y no existía una emigración del campo cada vez más empobrecido a las ciudades que necesitaban mano de obra? ¿Y este fenómeno de la emigración, que tanto afectaba a la vida tradicional de los campesinos, no queda reflejada en ninguna de las parábolas de Jesús? ¿Es que Jesús no tocaba los problemas que afectaban a la gente?

Pienso que Jesús no comenzó su parábola diciendo:

Lc 15,11 :Anqrwpo,j tij ei=cen du,o ui`ou,jÅ
kai. ei=pen o` new,teroj auvtw/n tw/| patri,(
Pa,ter( do,j moi to. evpiba,llon me,roj th/j ouvsi,ajÅ
Un hombre tenía dos hijos;
el menor le dijo a su padre:
"Padre, dame la parte de la fortuna que me toca"

Pienso que Jesús la comenzó de esta otra manera:

Un hombre tenía dos hijos.
Un día el padre dijo al menor:
"Toma estos dineros y marcha a la ciudad.
Lo que nos queda de tierra no da para dos familias"

Y Jesús, defensor -como el profeta Elías-de la vida tradicional y de sus estructuras, nada amigo de las ciudades que se iban construyendo al estilo helenístico y romano, fue describiendo la vida de un joven campesino perdido en la gran ciudad.

No podemos esperar que Jesús cante las "maravillas" de la emigración: los dineros se acaban antes de hora sin necesidad de haberlos "derrochado viviendo como un perdido". Las promesas de encontrar un trabajo rápido se van alejando... El trabajo que al final se encuentra es más precario de lo que uno se había podido imaginar..

Pienso que Jesús no nos describe un joven pecador perdonado... Pienso que Jesús no perdía el tiempo explicando lo que ya sus oyentes sabían:

Ex 34, 6s ¡El Señor! ¡El Señor! El Dios compasivo y clemente, misericordioso y fiel,
que conserva la misericordia hasta la milésima generación,
que perdona culpas, delitos y pecados...

Ya hemos visto que la autoinculpación (Padre, he pecado contra el cielo y contra ti...) es uno de los recursos utilizados por el evangelista. El Dios de Lucas para perdonar necesita que el hombre manifieste su arrepentimiento. Otros evangelistas eran más fáciles a la hora de perdonar (cfr. Mc 2, 5)

Jesús describe a sus oyentes, que son los que están directamente implicados en la parábola, la vida de un joven campesino que su padre y su hermano mayor (los oyentes de la parábola), intentando mantener bajo la continua presión económica un cierto bienestar familiar, han "arrojado" a un "país lejano".

Ciertamente, el joven campesino se encuentra en un "país lejano", pero no es "lejano" en cuanto a kilómetros (la ciudad de Séforis, la primera capital de Herodes Antipas, se encuentra a 7 km de Nazaret y nunca es citada en el Nuevo Testamento, Tiberiades, la nueva capital de Herodes Antipas en construcción, nunca citada en los sinópticos, está en la ribera del lago de Galilea, no lejos, pues, ni de Mgdala ni de Cafarnaún). Es "lejano" porque es un mundo, el de las nuevas ciudades herodianas, no estructurado por las normas y exigencias de la alianza.

Jesús apela a la solidaridad familiar y comunitaria para evitar la desintegración creciente que se iba generando en el entorno rural por efecto de la presión del orden imperial romano.

Esta defensa del entorno rural tradicional nos podría llevar a plantear una pregunta:

¿Cómo es que documentos evangélicos, escritos posiblemente en los años 80 y 90 del primer siglo, mantienen este espíritu anti-urbano, anti-cultura urbana? Posiblemente, por entonces, el dinamismo de futuro del cristianismo ya residía, por ejemplo, en "la iglesia de Tesalónica, que vive en Dios nuestro padre, y en Jesucristo, el Señor" (Tesalónica era una ciudad situada en una carretera principal con un puerto marítimo y centro comercial importante), o en la "iglesia de Dios que está en Corinto" (ciudad con gran tráfico de mercancías, centro político y comercial de la provincia romana de Acaya, el nombre dado por los romanos a los territorios de la antigua Grecia).

Si hoy nos mantenemos en "la tradición de Jesús" no es por ser los herederos de un mundo rural estructurado según las normas y exigencias de la alianza (el modelo que parece ser el defendido por los sinópticos al establecer un hilo conductor entre Moisés, Elías y Jesús), sino porque el dinamismo de futuro de las iglesias urbanas como las de Tesalónica, Corinto, Roma… (no sometidas a las exigencias de la alianza entre el Señor Yahvé y su pueblo) ha llegado (y no es ahora el momento de investigar por qué causas) hasta nosotros.

Pertenecemos a "la tradición de Jesús" porque no hemos plantado las tres tiendas, "una para ti, otra para Moisés y otra para Elías" (Mc 9, 5)

Podéis leer:
La foto comprometida: ¿Con quién está Jesus? ¿Quién es Elías?

Otras reflexiones sobre la parábola del "hijo pródigo"
aparecidas ya en esta web:
Las dos manos

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
15 abril 2008
Actualizada: 7 marzo 2016
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