Qué pedía Jesús? 

Lo mismo  que tu?  
O lo mismo que Netahanyu? 

 
 
Los dos primeras peticiones del Padre Nuestr deberían ser traducidas de esta manera: 
Santifica tu Nombre!
Haz que venga tu Reino!

En una y otra petición no es tracta de ninguna actividad del hombre, sino de la obra exclusivamente específica de Dios. Pero no se pide una actuación de Dios en un futuro lejano, muy distante. Esto no cuadraría en modo alguno con la predicación del Reino de Dios realizada por Jesús. Dios santificará su nombre en un futuro inmediato mediante una actuación llena de poder, pero esta actuación potente está ya en marcha. 

¿Qué es lo que se quiere dar a entender con esta frase, tan extraña para nosotros, de que "Dios santifique su Nombre"? 

Una vez más la repuesta nos la da el Antiguo Testamento, el capítulo 36 de Ezequiel. 

          Ezequiel, juntamente con Isaías, representan las referencias escriturísticas de las que Jesús se sirvió para  interpretar su mensaje y su praxis.
 
Me vino esta palabra del Señor: 

Cuando la casa de Israel habitaba en su tierra, la contaminó con su conducta; para mí su proceder fue como inmundicias de la menstruación. 

Entonces derramé mi cólera sobre ellos: los esparcí por las naciones y anduvieron dispersos por los países. 

Al llegar a las naciones profanaron mi santo nombre, pues decían de ellos: "Estos son el pueblo del Señor, han tenido que salir de su tierra". 

Di a la casa de Israel:  

"No lo hago por vosotros porque lo hayáis merecido, sino por mi santo nombre: yo santificaré mi gran nombre. Lo digo yo, el Señor, Dios soberano: Os recogeré por las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra... Entonces habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo; y yo seré vuestro Dios.... Entonces sabrán que yo soy el Señor." 

Ezequiel 36 
El nombre de Dios ha quedado profanado por la dispersión del pueblo de Israel entre las otras naciones (deportaciones del pueblo judío a Babilonia -sus reuinas están a 160 km. de la actual Bagdag- los años 597 aC. y 587 aC.), ya que estos pueblos dicen: "Este es el pueblo de Yahvé. Este Yahvé debe ser un pobre dios, incapaz de impedir que su pueblo fuera desposeido de su tierra" (Ez 36,20) 
En esta situación, el profeta Ezequiel (36, 22-24) indica con claridad que es el mismo Dios quien "santifica" su Nombre. Y lo "santifica" reuniendo y congregando de todos los países a su dispersado pueblo de Israel. 
La reunificación es también renovación espiritual y conversión: "Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuerstra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.  Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que pongáis por obra mis mandamientos" (Ez 36, 26-28) 
La fórmula "Dios santifica su Nombre" tiene un sentido muy preciso y un contenido perfectamente delimitado. E inmutable. 
Esta fórmula sólo aparece en el libro de Ezequiel, con una fuerte vinculación entre santificación del nombre y restauración del pueblo (Ved también Ez 20, 41 i 44). 
Lo que Jesús pedía era: "Reúne y renueva a tu pueblo de Israel! Que vuelva a ser  el verdadero pueblo de Dios!"
Gerhard Lohfink
La Iglesia que Jesús quería
Pág. 25ss
Ed. Desclée de Brouwer (1986)
 
 
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