Resoluciones
del consejo deliberativo

Roma, 26 octubre 1554

Informe sobre la aceptación de una persona en la Compañía y sobre la manera de realizarla. Jerónimo Nadal Morey (11/08/1507 - 3/04/1580)

El Doctor Nadal, el Doctor Olave, el Doctor Madrid, el Padre Luis Gonçalves y Maestro Polanco se han reunido por orden de nuestro Padre, Maestro Ignacio, para tratar de la manera de cómo se admitiría en la Compañía a Mateo Sánchez, en virtud de una Bula de la Penitenciaría que conmuta su voto simple de la Orden de San Francisco en un voto simple de nuestra Compañía.

Sin poder precisar la fecha, probablemente después de la muerte de su esposo (el príncipe heredero de Portugal, Juan Manuel), ocurrida el 2 de enero de 1554, Juana de Austria había hecho voto de entrar en la Orden franciscana, si la ocasión se ofrecía (Hugo Rahner, pág. 103)

En noviembre 1554, San Ignacio obtuvo expresamente del papa la conmutación del antiguo voto, sin designarla bajo su verdadero nombre. (Cfr. Epist. VII 684 sv; VIII 21, 88; Chron V, 47) (Hugo Rahner, pág. 107)

Considerando por una parte nuestras Constituciones que prohíben una admisión de este género y el privilegio mencionado en nuestras bulas que no podemos ser forzados a tomar semejante cargo; sabiendo por otra parte que tres personas de este género fueron admitidas al comienzo y habiendo tenido conocimiento de la bula anteriormente citada, hemos decidido lo que sigue:

En las Constituciones (Parte VI, cap. 3, 5) encontramos: "Ansí mesmo porque las personas desta Compañía deben estar cada hora preparadas para discurrir por unas partes y otras del mundo, adonde fueren imbiados por el Summo Pontífice o sus Superiores, no deben tomar cura de ánimas, ni menos cargo de mugeres religiosas o de otras cualesquiera, para confesarlas por ordinario o regirlas; aunque por una pasada no repugne confesar un monasterio por causas speciales

La Bula Licet debitum es la respuesta a la súplica presentada a Paulo III en mayo de 1547 por "el prepósito General y los sacerdotes de la Compañía de Jesús" de que "se decida y se ordene para siempre, que de ahora en adelante no estarán obligados a aceptar monasterios ni casas de monjas o de hermanas o de otra mujeres que vivan en común bajo su obediencia ni de otras deseosas de servir al Señor de las virtudes; y que estarán eximidos de y liberados del cargo de recibir bajo su obediencia, como se dice arriba, a las citadas mujeres; que deberán ser y sean para siempre eximidos y liberados de semejante cargo"

Estas "tres personas de este género" son Isabel Roser y sus dos servidoras Francisca Cruillas y Lucrecia de Brandine.

Esta persona puede ser admitida y conviene hacerlo de la manera en que son recibidos los escolares de la Compañía a título de prueba, declarándole que durante dos años (y más si el Señor lo considera oportuno) se está ordinariamente a prueba.

Hasta que no se acabe este plazo de tiempo, nuestras Constituciones no obligan a hacer ningún voto; si alguien los hace por su propia decisión antes de este tiempo, que los emita, conforme al Instituto de la Compañía, en esta forma:

Sigue la fórmula de los votos a pronunciar, que serían los propios de los escolares de la Compañía de Jesús: votos definitivos, pero que sólo atan definitivamente al que los pronuncia, reservándose la Compañía el poder rescindirlos cuando lo crea conveniente. Era una manera de no poner obstáculos a la futura política matrimonial de los Hasburgo, en la cual Juana de Austria, viuda todavía no veinteañera, podía estar llamada a jugar un papel importante.

Mi Dios y mi Creador, Padre Eterno y Señor de todos, yo N..., aunque del todo indigno de aparecer y presentarme delante de vuestra divina presencia, confiando en vuestra infinita misericordia y deseoso, con vuestra muy santa gracia, de serviros siempre y sin cesar, hago voto y prometo a vuestra muy santa y divina Majestad, en presencia de la muy gloriosa Virgen María y de toda la corte celestial, de entrar en la Orden de la Compañía de Jesús para vivir y morir en ella. En ella jo prometo observar perpetua pobreza, castidad y obediencia, entendiendo todo según las Constituciones de la dicha Compañía y suplicando a vuestra divina clemencia de aceptarme como un sacrificio agradable por la sangre de Cristo nuestro Señor y de dignaros concederme la gracia de cumplir lo que me ha hecho desear y ofrecer

Lugar, día, mes y año

Además, pareció oportuno declarar a esta persona que sus votos están en vigor y tienen fuerza por el tiempo que el Superior quiera mantener en la Compañía al que los ha hecho y no más. Esta persona, siendo admitida a título de prueba, tanto durante los dos años en los cuales no está obligada a pronunciar los votos como después de los dos años y después de haberlos emitido, da satisfacción a la obligación de su primer voto, ya que ella debe entrar en la Compañía de la manera habitualmente en uso en la Orden.

Igualmente los Padres antes citados han juzgado que dicha persona, sea cual fuere, puesto que disfruta de un privilegio tan especial, ella y únicamente ella, de admitida en la Compañía, debe guardar su admisión bajo el sello del secreto como de confesión. Si el hecho se viniese a saber, no podría constituir un precedente, para que otra persona de este género cause una molestia a la Compañía solicitando su admisión.

Por lo demás esta persona no tendrá que cambiar de hábito ni de casa, ni manifestar de ninguna manera lo que le es suficiente guardar entre su alma y Dios nuestro Señor. La Compañía o uno de sus miembros tendrá la obligación de ocuparse de su alma, durante el tiempo que sea necesario para el servicio de Dios y su consuelo personal, para la gloria de Dios nuestro Señor.

26 octubre 1554
Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
11 octubre 2007
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Me ha prestado un buen servicio Hugo Rahner con su libro, que he leído en su traducción francesa, ignace de Loyola. Correspondance avec les femmes de son temps, publicado por Desclée de Brouwer en 1964. El título original es ignatius von loyola. briefwechsel mit framen.