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JUSTINO

La excepción a la regla

Itinerario recomaendado: Recordar o leer
¿Existieron "cristianismos"
sin Jesús de Nazaret?

Justino (8K) Antes su fiesta se celebraba el 14 de abril, y el santoral de la iglesia romana la anunciaba así ya el día anterior:

En Roma, en la persecución de Marco Antonino Vero y Lucío Aurelio Cómmodo, San Justino, Filósofo y Màrtir; el cual, habiendo presentado a los dichos emperadores un segundo lubro en defensa de nuestra Religión, y defendiéndola allíen valerosa disputa, acusado de cristiano por astucia de Crescente el Cínico, cuya vida y costumbres nefandas había reprendido, recibió, en pago de tan sincera confesión, el premio del martirio. Su fiesta se celebra el día siguiente.

Ahora, con los cambios introducidos en el "martirologio romano", su fiesta ha pasado al 1ero de unio, y es recordado de esta manera:

Memoria de san Justino, mártir, que, como filósofo que era, siguió íntegramente la auténtica sabiduría conocida en la verdad de Cristo, la cual confirmó con sus costumbres, enseñando lo que afirmaba y defendiéndola con sus escritos. Al presentar al emperador Marco Aurelio, en Roma, su Apología en favor de la religión cristiana, fue conducido ante el prefecto Rústico y, por confesar que era cristiano, fue condenado a la pena capital (c. 165)

En principio no deberíamos hablar de Justino ya que es -como ya he dicho- la excepción a la regla: él sí que habla de Jesús de Nazaret, pero su trayectoria filosófica-espiritual de búsqueda del conocimiento de Dios nos puede ser muy instructiva para intentar hacer una "foto-robot" de estos apologistas.

Hemos de tener en consideración dos cosas:

  • Podemos hablar del grupo de los apologistas, pero esto no quiere decir que todos ellos lleven el mismo vestido
  • No sabemos qué valor podemos dar al relato autobiográfico que Justino nos da de su recorrido espiritual

Nacido, a principios del siglo II, en Palestina, en la actual Nablus, la antigua ciudad bíblica de Siquem (Samaria), en aquel tiempo una colonia romana, en el seno de una familia pagana. Vivió y trabajó como "filósofo", vistiendo el "pallium" 8el uniforme de los filósofos) y abrió una escuela en Roma. Murió en Roma el año 163, mártir con seis de sus discípulos, posiblemente acusado por un colega, un filósofo cínico, a quien había vencido en una controversia pública.

Es un pagano a la búsqueda de Dios en un mundo cultural en el cual la pluralidad de divinidades y deidades grecorromanas ya no era muy creible.

"Paganos a la búsqueda de Dios", de un Dios monoteístico, los encontramos en los Hechos de los Apóstoles, frecuentando las sinagogas de las ciudades grecorromanas. Son los "temerosos de Dios" (oi` fobou,menoi to.n qeo,n) y los "adoradores de Dios" (oi, sebo,menoi).

Las expresiones "temerosos de Dios" (10 2.22.35; 13, 16.26) y "adoradores de Dios" (13, 43.50; 16, 14; 17 4.17; 18,7) son técnicas: designan aquellos que simpatizando con el judaísmo y frecuentando las sinagogass y la práctica ritual de L Ley, no llegan a integrase en el pueblo judío por la circuncisión.

Los "prosélitos" (Ac 2, 11) son aquellos que, no judíos por origen, han abrazado la religión judía y han aceptado la circuncisión, convirtiéndose así en miembros del pueblo elegido. (Bible de Jérusalem).

Ver los textos

Justino nos explica su itinerario filosófico-espiritual en una obra escrita entre 155 y 161 (mediados del siglo II), considerada por algunos como el más antiguo testimonio de polémica anti-judía, que lleva por título Diálogo con el judío Trifón, el cual un día, viéndolo pasear bajo los porches del gimnasio de Efeso llevando el uniforme de filósofo, el pallium, se le acercó con ánimo de conversación: "Salud, filósofo"

Eusebio de Cesarea, en su Historia Ecclesiastica (IV, 18, 6-7), nos dice:

Compuso también un Diálogo contra los judíos, en donde explica la discusión mantenida en Efeso con Trifón, uno de los más célebres hebreos de su tiempo. Narra de qué manera la gracia divina lo condujo ha cia la doctrina de la fe, con qué celo se había dedicado desde hacia tiempo al estudio de la filosofía y qué entusiasmo había puesto en la búsqueda de la verdad. en esta misma obra dice que los judíos fueron los que prepararon una conspiración contra la doctrina de Cristo y se dirige a Trifón con estas palabras:

No sólo no estáis arrepentidos de los males que habéis cometido en tiempos anteriores, sino que habéis elegido unos hombres bien preparados y los habéis enviado desde Jerusalén a toda la tierra diciendo que había aparecido una herejía atea, la de los cristianos, enumerando las mismas calumnias que todos los que no nos conocen van repitiendo contra nosotros. Así, pues, os habéis hecho culpable no sólo de vuestra propia injusticia, sino la de todos los otros hombres.

No debemos despreciar la palabra "filósofo". Quizás no estaréis de acuerdo, pero "los más grandes de los mortales son los que se dedican a la filosofía", la cual "nos conduce a Dios", ya que "no tiene otro fin que el conocimiento de Dios".

El judío pregunta al filósofo. "¿Qué idea tienes sobre Dios? ¿Y cuál es tu filosofía?"

Justino se pone a explicar su recorrido filosófico, espiritual, que comenzó ya de joven, en su ciudad natal:

  • En primer lugar me acerqué a un estoico, pero viendo que, después de una larga temporada con él, no había aprendido ninguna cosa sobre Dios de las que ya sabía (él mismo no sabía nada y decía que este conocimiento no era necesario, lo dejé.
  • Y me dirigí a otro, a uno de los llamados peripatéticos, muy inteligente, al menos eso es lo que él creía. Y este hombre, después de haberme entretenido unos primeros días, me pidió determinar los honorarios, para que nuestra relación fuera útil a los dos. A él también, por esta causa, lo abandoné, pensando que de ninguna manera era un filósofo.
  • Pero como yo quería, sobre todo, saber qué es la sustancia y la esencia de la filosofía, me dirigí a un pitagórico, hombre de gran reputación, que tenía muy alta consideración sobre s propia sabiduría. Me puse al habla con él, con intención de hacerme oyente y gozar así de su intimidad. "Con mucho gusto -me dijo-, pero ¿qué sabes de música, de astronomía, de geometría? ¿Piensas comprender la ciencia que conduce a la felicidad sin tenr conocimiento previo de lo que libera el alma de los objetos sensibles y la prepara para captar las cosas intelectuales, a fin de poder contemplar la belleza y la verdad en su esencia? Me hizo los mayores elgios de estos diversos conocimientos y me dijo que eran indispensables, pero al decirle que no tenía ni idea, me despidió. Yo estaba, como puedes suponer, muy dolido al verme tan decepcionado en mis esperanzas, sobre todo porque me parecía que tenía algún conocimiento, pero considerando tod el tiempo que estos estudios me exigirían, yo no podía soportar la idea de verme rechazado tan lejos de mi meta
  • Ya no sabía qué resolver cuando pensé en los platónicos, la fama de los cuales era grande. Uno de los más famosos acababa de llegar a Nablus,y con él pasé muchas horas, beneficiándome mucho con sus conversaciones y progresando día a día. La percepción de las cosas inmateriales se apoderó de mi y la contemplación de las ideas daba alas a mi pensamiento. Me creía que había llegado a ser sabio en poco tiempo, y tal era mi locura que ya me imaginaba que pronto contemplaría al mismo Dios, porque éste es el fin que se propone la filosofía de Platón.

Un día, deseando pensar y reflexionar, se retira a una playa solitaria. Allí se encuentra con un anciano de aspecto venerable y, superada la primera extrañeza, se ponen a hablar de filosofía: sobre el conocimiento de Dios y de su posibilidad, sobre la naturaleza inmortal o no del alma, a qué "maestro" recorrer, si los grandes filósofos (Platón, Pitágoras) han ignorado estas verdades. (VII)

Entonces el anciano le dijo:

Existieron hace mucho tiempo unos hombres más antiguos que todos éstos tenidos por filósofos; hombres bienaventurados, justos y amigos de Dios, que hablaron por inspiración divina; y divinamente inspirados predijeron el porvenir, lo que justamente se está cumpliendo ahora: son los llamados profetas.

Éstos son los que vieron y anunciaron la verdad a los hombres, sin temer ni adular a nadie, sin dejarse vencer de la vanagloria; sino, que llenos del Espíritu Santo, sólo dijeron lo que vieron y oyeron. Sus escritos se conservan todavía y quien los lea y les preste fe, puede sacar el más grande provecho en las cuestiones de los principios y fin de las cosas y, en general, sobre aquello que un filósofo debe saber.

No compusieron jamás sus discursos con demostración, ya que fueron testigos fidedignos de la verdad por encima de toda demostración. Por lo demás, los sucesos pasados y actuales nos obligan a adherirnos a sus palabras.

También por los milagros que hacían es justo creerles, pues por ellos glorificaban a Dios Hacedor y Padre del Universo, y anunciaban a Cristo Hijo suyo, que de Él procede.

En cambio, los falsos profetas, llenos del espíritu embustero e impuro, no hicieron ni hacen caso, sino que se atreven a realizar ciertos prodigios para espantar a los hombres y glorificar a los espíritus del error y a los demonios.

Ante todo, por tu parte, ruega para que se te abran las puertas de la luz, pues estas cosas no son fáciles de ver y comprender por todos, sino a quien Dios y su Cristo concede comprenderlas.

Justino le dice a Trifón (VIII):

Esto dijo y muchas otras cosas que no tengo por qué referir ahora. Se marchó y después de exhortarme a seguir sus consejos, no le volví a ver jamás. Sin embargo, inmediatamente sentí que se encendía un fuego en mi alma y se apoderaba de mí el amor a los profetas y a aquellos hombres que son amigos de Cristo.

Y, reflexionando sobre los razonamientos del anciano, hallé que ésta sola es la filosofía segura y provechosa.

De este modo, y por estos motivos, yo soy filósofo, y quisiera que todos los hombres, poniendo el mismo fervor que yo, siguieran las doctrinas del Salvador. Pues hay en ellas un no sé qué de temible y son capaces de conmover a los que se apartan del recto camino, a la vez que, para quienes las meditan, se convierten en dulcísimo descanso.

Ahora bien, si tú también te preocupas algo de ti mismo y aspiras a tu salvación y tienes confianza en Dios, como a hombre que no es ajeno a estas cosas, te es posible alcanzar la felicidad, reconociendo a Cristo e iniciándote en sus misterios.

El venerable anciano no ha nombrado ni una sola vez a Jesús de Nazaret, ni ha hablado de ninguna encarnación del "Cristo de Dios", y para nuestra salvación no habla de la "muerte del Salvador", sino de las "palabras del Salvador"

Prescindiendo del valor autobiográfico que pueda tener este relato, nos puede servir de ejemplo de cómo unos intelectuales paganos, no pudiendo ya dar crédito a las historias de las divinidades y deidades grecorromanas:

Quede bien lejos de un espíritu sensato un concepto de los dioses que acepte que el propio Zeus, caudillo y padre de todos los otros, fuera según ellos, un asesino de su padre e hijo de un padre asimismo parricida, y que, vencido por el amor de unos placeres groseros e ignominiosos, se fuera detrás de Ganimedes y detrás de una multitud de mujeres adúlteras, y que admita que sus hijos hicieran actos parecidos. (I Apol. XXI)

Buscando al Dios único lo encontraban, no a través de las palabras y de los hechos de Jesús, sino a través de las palabras y de los milagros de los profetas, a través de los escritos judíos.

De Justino podríamos decir muchas cosas, pero la única cosa que hoy hemos de decir es que sí que él habla de Jesús de Nazaret, sin alejarse de la presentación que de él hacen los evangelios, tanto los sinópticos como el de Juan (el tema del Logos, de la Palabra), teniendo presente lo que dice Fernández Ubiña:

Resulta curioso que Justino no diga prácticamente nada sobre el valor que concede a los Evangelios cristianos en relación con el Antiguo Testamento. Para avalar sus ideas cita copiosamente las Escrituras judías, a las que ya hemos visto que da siempre un sentido alegórico y tipológico, pero también alude con frecuencia a lo que él llama Memorias o Recuerdos de los apóstoles. De esta manera va a contribuir decisivamente a eliminar las tensiones entre ambos Testamentos y, muy en contra de lo que propugnaba por esas fechas Marción, apuntalará la idea de que la revelación puede encontrarse en las Escrituras hebreas e incluso en algunos textos de grandes filósofos paganos. En la Roma de su tiempo ya se conocía un corpus del Nuevo Testamento que incluía aproximadamente dos tercios de lo que será el NT definitivo, pero Justino no menciona ninguna obra en particular.
De los Recuerdos de los apóstoles extrae principios y sentencias próximas a los evangelios de Lucas y Mateo y asegura que en esos Recuerdos ha aprendido múltiples cosas de Cristo, pero otras veces aporta ideas cuya procedencia ignoramos, lo cual nos hace pensar que también utilizaba libros que luego no serían incorporados al canon neotestamentario


JUSTINO Y TRIFÓN. DIÁLOGO E INTOLERANCIA
ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS A MEDIADOS DEL SIGLO II
www.ugr.es/~estsemi/miscelanea/meah53/UBINA.pdf


*        *        *

El caso de Arístides

En el santoral de la iglesia romana es recordado el 31 de agosto. En la versión preconciliar, el último de todos los santos del día, con estas palabras:

En Atenas, San Arístides, muy esclarecido en fe y en doctrina, quien presentó al emperador Adriano un egregio volumen acerca de la religión cristiana, en la cual daba razón de nuestros dogmas y defendió en un discurso elocuentísimo delante del mismo emperador, que Cristo Jesús es solo y verdadero Dios".

En la edición postconciliar pasa a la segunda posición:

2. En Atenas, san Aristídes, filósofo, notabilísimo por su fe y por su ciencia, que dedicó algunos de sus libros sobre la religión cristiana al emperador Adriano (c. 150).

Un escritor modesto, un pensador discreto. De él nos dice Eusebio, obispo de Cesarea, en su historia ecclesiastica (IV, 3, 3):

También Arístides, uno de los hombres fieles de nuestra religión, de manera semejante a Quadrato, ha dejado una apología de la fe, dedicado a Adriano. Este escrito se ha conservado hasta el presente entre muchos.

Supongo que ninguno de vosotros la ha leído, pues ya habría dicho que la pregunta sobre si existieron "cristianismos sin Jesús de Nazaret" no tenía mucho sentido siendo necesaria una respuesta negativa. El también habla del Señor Jesucristo según el retrato que de él tenemnos en los evangelios.

¿Es, pues, una segunda excepción que ya no confirmaría la regla?

Todo en este mundo tiene una explicación. Nos la da el señor canadiense, Earl Doherty, un año más jeven que yo (1941), que es quien me ha hecho plantear la pregunta. Una cosa es que nos pongamos la misma pregunta y otra que demos la misma respuesta final, ya que su respuesta final es que no existió la figura hist´rica de Jesús de Nazaret.

La explicación que da de Arístides es esta:

De paso, mencionaré que quizás la primera de las apologías sobrevivientes, la de Arístides al emperador Antonino Pío, una obra corta y menor escrita en siríaco alrededor de 140, es claramente dependiente de algunos relatos del Evangelio. Habla de Dios nacido de una Virgen, de los doce discípulos que tenía, crucificado, muerto y enterrado, resucitando después de tres días. Esta apología proviene de un entorno diferente, situado en la zona Palestina-Siria (donde fueron escritos los evangelios sinópticos), por lo cual nada tiene que decir acerca del Logos o de otros conceptos filosóficos griegos.

In passing, I will mention that perhaps the earliest surviving apology, that of Aristides to the emperor Antoninus Pius, a short and minor work written in Syriac around 140, is clearly dependent on some Gospel account. It speaks of God born of a virgin, having twelve disciples, pierced died and buried, then rising after three days. This apology comes from a different milieu, one located in the Palestine-Syria area (where the Synoptic Gospels were written), for it has nothing to say about the Logos or Greek philosophical concepts.

www.jesuspuzzle.humanists.net/century2.htm

De hecho, la afirmación que hace este señor es la siguiente:

Ninguno, con excepción de Justino, de los cinco o seis grandes aplogistas hasta el año 180 (Teófilo de Antioquía, Atenágoras de Atenas, Discurso a Diogneto, Taciano, Minucio Félix), introduce un Jesús histórico en sus defensas del cristianismo dirigidas a los paganos.

Of the five or six major apologists up to year 180, none (with the exception of Justin) introduces an historical Jesus into their defences of Christianity to the pagans

Doherty no considera a Arístides dentro del cómputo de los "cinco o seis principales apologistas"; ha clasificado au apología de "obra corta y de menor importancia". La introducción de Josep Martí i Aixalà en Apologetes del segle II nos hace la siguiente presentación de Arístides:

La Apología es clara y simple en sus líneas generales y en la disposición de la materia. El arte del escritor, sin embargo, no supera los límites de la corrección y algunas veces no los alcanza. Las repeticiones, la falta de elegancia y variedad en los períodos, y de refinamientos aticizantes, tal como se puede vislumbrar en el estado actual del texto, hacen de Arístides un escritor modesto, igual como el discurso especulativo de la Apología revela también un pensador discreto.

La afirmación de Earl Doherty es la que ahora debemos examinar.

Seguir el itinerario recomendado:
¿Por qué no querían hablar
de Jesús de Nazaret?

Gracias por la visita
Miquel Sunyol

sscu@tinet.cat
9 desembre 2014
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